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Oficializan la baja de las retenciones para el agro

3 de junio de 2026


El Gobierno oficializó la baja de retenciones para el agro. El beneficio alcanza de manera inmediata, a partir de este jueves 4 de junio al trigo y la cebada, como también sus subproductos. En tanto, formalizó el esquema gradual desde el 1 de enero de 2027 para la soja, el maíz, el girasol y el sorgo, incluidos sus subproductos. Incluyó retenciones cero para biocombustibles que no se produzcan con los principales granos.

La medida quedó formalizada mediante el decreto 423/2026, publicado en el Boletín Oficial y busca alentar la liquidación de divisas, pero también implicará un costo fiscal de US$32 millones hasta fin de año, según los cálculos del Palacio de Hacienda.


“Resulta necesario continuar fortaleciendo el impulso exportador del sector agroindustrial con medidas que fortalezcan los procesos de simplificación, reducción de trámites, facilitación del comercio, apertura de nuevos mercados y disminución de impuestos distorsivos”, justificó el Gobierno.

El decreto diferencia entre cultivos de invierno y cultivos de verano. Las reducciones inmediatas responden “a la proximidad de las decisiones de siembra” de la fina, es decir trigo y cebada. Para los cultivos de verano, como la soja y el maíz, en cambio, se estableció un esquema gradual con un cronograma que comenzará a aplicarse a partir de enero de 2027.

El Gobierno también aplicó modificaciones para los biocombustibles. Fijó una alícuota de 0% para el biodiésel obtenido a partir de aceites de colza, cártamo, Brassica Carinata y Camelina Sativa.

Cómo quedan las alícuotas

Con el esquema diferenciado que diseñó el Gobierno, la baja de retenciones de dos puntos para el trigo y la cebada comenzará a regir desde el 4 de junio, mientras la reduccion gradual para alícuotas de la soja, el maíz, girasol y sorgo iniciará desde enero de 2027.

A continuación cómo quedan las alícuotas de las retenciones del campo:

Trigo y cebada: la alícuota de aplicación inmediata pasará del 7,5% al 5,5% para los granos. Para sus derivados (harina, sémola, malta y otros subproductos industriales) con tasas que van desde 0% hasta 5,5%, según la mercadería.

Soja: el esquema prevé una reducción gradual de retenciones. El poroto pasará de una alícuota del 24% en 2026 al 21% desde diciembre de 2027 y al 15% a partir de diciembre de 2028. El aceite de soja pasará de entre 18% y 22% en 2026 a valores de entre 11% y 14% hacia fines de 2028.

Maíz y sorgo: algunos derivados tributarán retenciones cero, mientras otras reducirán sus alícuotas de manera escalonada durante 2027 y 2028. Las tasas pasarán de 8,5% en 2026 a 7,5% a fines de 2027 y a 5,5% desde diciembre de 2028.

Girasol: el Gobierno fijó reducciones escalonadas para semillas, aceites y otros derivados. Algunas variedades específicas quedarán exentas de retenciones. El aceite de girasol tributará entre 2,5% y 4,5% en 2026 a niveles de entre 1% y 3% hacia fines de 2028.


Por su parte, el Gobierno fijó retenciones cero para el biodiesel elaborado con carinata, camelina, cártamo o colza. En tanto, el biodiésel de soja seguirá alcanzado por derechos de exportación, aunque con una reducción gradual del 21% actual al 13% en diciembre de 2028. (TN)

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Nación extendió sus tasas especiales para el agro


El Banco Nación extendió sus tasas especiales para el agro y consolidó su liderazgo en el financiamiento del sector. La entidad informó que el segmento creció más de 55% desde diciembre de 2025 y que ya representa cerca del 30% de su cartera total.

De esta manera, la cartera agropecuaria del banco se convirtió en el segmento de mayor expansión dentro de la entidad, donde más del 80% de esa cartera cuenta con asistencia crediticia, frente al 50% y 60% registrado años atrás.

Durante 2026, las altas de préstamos destinados al agro ya superaron los $4 billones. En 2025, en tanto, el Banco Nación había otorgado más de $3,7 billones al sector, un crecimiento del 70% frente a 2024.

El impulso también estuvo vinculado con la participación de la entidad en las principales exposiciones agropecuarias del país, como Expoagro, Agroactiva, Agronea y Expo Rural.

Las líneas de crédito que ofrece el Banco Nación
A través de distintas propuestas de financiamiento, entre las que se destacan: 18% en pesos para maquinaria agropecuaria. 5% en dólares para inversiones a 60 meses, con hasta 18 meses de gracia para productores ganaderos.
Financiamiento para maquinaria agrícola nueva y usada, camiones, utilitarios y sistemas de riego.
Créditos para implementos agrícolas, tecnología aplicada al agro y proyectos sustentables.
En las exposiciones rurales, el banco alcanzó un récord de financiamiento superior a $1,1 billones, destinado a más de 4.000 clientes.

Por su parte, AgroNación Tarjeta financió más de $1,1 billones durante el año, con un crecimiento interanual del 66%.

Además, el banco informó que mantiene más de 1.280 convenios activos para maquinaria nacional nueva en pesos y que BNA Conecta, su marketplace, reúne a más de 21.500 empresas.

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Girasol: La campaña 2026/27 llega con muy buenos márgenes

El girasol llega bien posicionado a la campaña 2026/27 en el sur bonaerense y en varias regiones productivas de la provincia de Buenos Aires: márgenes proyectados por encima del resto de los cultivos de gruesa en los ambientes analizados, precios futuros que ya permiten comenzar a cerrar negocios y una relación favorable frente a varios de sus principales insumos.

Pero las buenas perspectivas vienen acompañadas por una advertencia. Con un escenario de Niño fuerte y suelos que ya parten con importantes niveles de humedad, la planificación será determinante: ajustar la fecha de siembra, anticipar las aplicaciones, repensar la fertilización y prestar especial atención a las enfermedades serán algunas de las claves, señaló un informe preparado por el Ing. Agr. Diego Aguilera (*), para  la Asociación Argentina de Girasol(asagir).

Cuando se analiza el escenario económico de las regiones Mar y Sierras Serrana (Tandil, Azul, Olavarría, Balcarce) y Mar y Sierras Costera (Miramar, Necochea y Mar del Plata), los números explican buena parte del entusiasmo.

En ambientes de potencial medio de la zona Mar y Sierras Serrana, los resultados dan 171 U$S/ha para girasol alto oleico y 113 U$S/ha para girasol común, mientras que el maíz de loma se ubica en torno a los 80 U$S/ha.

La contracara es la soja de primera: en el escenario analizado arroja un resultado negativo de aproximadamente 70 U$S/ha. Al cultivo “le está faltando precio”, producto de los derechos de exportación que hoy tiene el grano.

En ambientes de alto potencial la tendencia se mantiene. El girasol alto oleico vuelve a encabezar los márgenes, con aproximadamente 250 U$S/ha, mientras que girasol común y maíz se acercan en torno a los 180 U$S/ha, gracias a la mayor capacidad del maíz para transformar potencial productivo en kilos.

El maíz, de hecho, recuperó competitividad gracias a la baja de la urea y a la mejora de sus precios disponibles y futuros. La soja, si bien deja de mostrar números negativos en los mejores ambientes, sigue siendo la alternativa menos favorecida.

La decisión, sin embargo, no puede tomarse mirando solamente una planilla de márgenes estáticos y precios de referencia a cosecha. Para aumentar fuertemente la superficie de girasol hay que respetar criterios agronómicos básicos: evitar girasol sobre girasol, contemplar los herbicidas residuales utilizados previamente y conocer la presencia de enfermedades como Sclerotinia, Phomopsis o Mildiu.

Un precio que “obliga” a tomar decisiones

Además del margen proyectado, hay otras señales importantes: el girasol ya presenta valores que permiten comenzar a construir un precio promedio de venta.

Para analizarlo utilizamos el concepto de “precio de dolor con renta objetivo incluida”: el precio al que debería venderse el grano para cubrir los costos directos, el alquiler y la administración, y alcanzar un objetivo de 10% de rentabilidad, manteniendo el rendimiento planificado.

A partir de esa referencia, el girasol —y en especial el alto oleico— aparece entre los cultivos en los que ya resulta posible comenzar a cerrar negocios con sobreprecio: a modo de ejemplo, 8% en ambientes de potencial medio y 14% en ambientes de alto potencial.

La recomendación es avanzar con la venta de un 30/40% de la producción estimada cuando, entre precio base y prima, los valores se ubiquen aproximadamente entre 400 y 420 dólares, a lo que luego se suma la bonificación por materia grasa.

El análisis del FAS (precio puesto al lado del buque) teórico aporta otra señal favorable: el girasol disponible muestra un premio cercano al 11% respecto del FAS teórico, mientras que en el mercado futuro ese diferencial ronda el 5%.

Hay factores internacionales que sostienen un escenario alcista: la guerra entre Rusia y Ucrania, el conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre los biocombustibles, y la merma de rendimiento en Europa por seca y altas temperaturas en las regiones de producción durante gran parte del desarrollo del cultivo.

Pero también hay que tener en cuenta las variables locales. Argentina proyecta una superficie de siembra considerablemente superior al promedio de las últimas cinco campañas (3 millones de hectáreas frente a un promedio de 2,25 millones) y, si bien hay más compradores de girasol que en el pasado, todavía hay algunos menos que en otros cultivos. Una exportación de grano que se mantenga activa puede mantener aún más fluido el mercado.

Justamente por esas variables locales, y frente a valores que hoy cierran un buen negocio en margen y rentabilidad, la sugerencia es comenzar con las ventas para ir construyendo un buen promedio. (Noticias AgroPecuarias)

* El Ing. Agr. Diego Aguilera es asesor de 3 grupos CREA (CREA San Manuel, CREA Tandil y CREA Arroyo de los Huesos), asesor de empresas privadas. Consultor empresaria

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La suba de fertilizantes genera un sobrecosto importador de u$s180 millones

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó que la suba de precios de esos productos generaron un sobrecosto importador de u$s 180 millones en el primer semestre.

Los nitrogenados en general y la urea en particular fueron los más golpeados por la crisis. Previo al conflicto, por el Estrecho de Ormuz pasaba cerca de un quinto del comercio de gas natural del mundo y la cuarta parte del comercio de urea global. Siguiendo al petróleo, el GNL se disparó al desatarse la crisis, generando un efecto dominó sobre los mercados que dependen de los hidrocarburos como insumo clave (como lo son la urea, el amoníaco y el azufre). “Debido al uso intensivo de GNL en la producción de urea, el efecto en los costos fue directo, encareciendo el producto final”, señaló el trabajo elaborado por los economistas Franco Pennino, Bruno Ferrari y Emilce Terré.

Las decisiones de grandes productores y exportadores de urea también tuvieron gran peso: India, uno de los principales productores y mayor importador de este producto, detuvo momentáneamente su producción debido a la escasez de gas; China restringió sus exportaciones temporalmente para asegurar su abastecimiento interno. De esta forma, el mercado global de nitrogenados sufrió un fuerte estrangulamiento de oferta. El resultado fue un salto del precio en dicho producto de más del 100% respecto al mes de enero, considerando que los valores ya tendieron a normalizarse.

En el caso del mercado de fosfatados, los productos están siendo afectados por una combinación de factores. La creciente estrechez en la oferta de azufre —un insumo esencial para producir roca fosfórica — elevó significativamente los costos industriales. Según la FAO, cerca de la mitad del comercio mundial de azufre se concentra en la región afectada por el conflicto. A ello se sumó la suspensión de la producción de amoníaco en Irán y de amoníaco y azufre en Qatar, luego de los ataques contra sus instalaciones. Como resultado, el precio legó a duplicarse respecto de enero, contribuyendo a encarecer la producción de fosfatados. En ese período, el superfosfato triple (TSP) acumuló una suba del 39 %, mientras que el DAP aumentó un 27 %.

En rigor el mercado de fosfatados ya se encontraba bajo presión por una oferta comercial de azufre cada vez más ajustada, la creciente competencia de la minería por ácido sulfúrico y las restricciones chinas a las exportaciones de MAP y DAP.

En este contexto, la importación de fertilizantes en el primer semestre tuvo su segundo peor año desde 2019. En el complejo nitrogenados, se compraron al exterior 437.000 toneladas; en el rubro fosfatados, se adquirieron 767.000 toneladas. La urea fue el producto que más cayó en volumen.

Pero medido en términos de valor, el primer semestre de 2026 marcó el segundo registro más alto de la historia con u$s 1.762 millones, impulsado principalmente por precios de importación más altos. Lo peor del conflicto se vio en los meses de abril y mayo, cuando el petróleo alcanzó máximos no vistos desde la guerra ruso-ucraniana. Si se comparan los precios promedio de importación del primer semestre de 2025 por producto con las cantidades importadas en esta primera mitad de este año, se arriba a un sobrecosto teórico de u$s180 millones en lo que va del año. Esto sin considerar que la suba de precios también generó una contracción en las cantidades importadas, señala el informe.

Hacia adelante, el desempeño importador en los meses que restan del año dependerá de lo que suceda con el conflicto en Medio Oriente. Argentina importa en promedio el 50% de su consumo de nitrogenados (en años de normalidad operativa) y el 80% en fosfatados.

En el sector agrícola los fertilizantes son un activo estratégico y fundamentales para garantizar la seguridad alimentaria en los países. En Argentina, la producción de fertilizantes ronda entre 1,4 y 1,9 millones de toneladas, según el año bajo consideración. El consumo de fertilizantes se ubica en torno a 5 millones de toneladas.

En este marco que, la aprobación de un nuevo proyecto de inversión RigiI para la construcción de una nueva planta de producción de urea en Bahía Blanca ante la mayor producción de gas de Vaca Muerta, es una noticia que agrega expectativas muy positivas en post de mejorar el abastecimiento doméstico de este insumo estratégico para el agro argentino, resaltaron desde la Bolsa.

Con una inversión por u$s 2.700 millones la planta de Bahía Blanca será la mayor de Latinoamérica y una de las más grandes del mundo, con la expectativa de aportar una producción anual de 2,1 millones de toneladas. La BCR advierte que el país podría dejar de ser un importador neto de este insumo y dependiendo de diferentes factores, abastecer una demanda creciente a nivel o local o encontrar posibilidades de exportación a otros países como el caso de Brasil, el cual es clave como importador mundial de este producto.

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