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Arrancan las pasturas: ¿Qué esperar en la nueva campaña?
17 de enero de 2024
| Faltantes de semillas, planificación anticipada y uso racional, algunas de las claves de Juan Lus tras su paso por Agenda Aapresid. |
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| Preparando motores para la implantación de pasturas, el especialista Juan Lus (consultor privado) repasó en Agenda Aapresid los saldos de la campaña anterior y comentó las claves a tener en cuenta de cara a la nueva siembra. Impacto de la sequía en los forrajes La escasez de lluvias en la campaña anterior ha generado una situación compleja en los establecimientos ganaderos. En este sentido, Juan Lus comentó que “la producción forrajera ha sufrido una situación dramática, sobre todo durante el transcurso del verano. Se han perdido muchos recursos forrajeros y no se han podido sembrar pasturas y verdeos de manera normal durante el inicio del 2023”. Esta situación fue más grave en algunas áreas que en otras. En las regiones de Entre Ríos y Sudeste de Buenos Aires, han logrado un grado de implantación de pasturas exitoso, gracias a la recomposición temprana de las lluvias a fines de febrero y principios de marzo, no así en el resto de la región Pampeana. Sumado a esto, otro factor que dificultó la tarea de implantación fue la disponibilidad de semillas forrajeras. La baja producción nacional y las limitaciones en las importaciones han contribuido a la escasez de semillas, sobre todo de especies anuales, lo que llevó a un aumento significativo en los precios. El impacto en el manejo ganadero ha sido notable. En primer lugar, el productor hizo uso de alguna escasa reserva que pudo acumular en el verano, como silajes. Otro camino fue comprar reservas, de calidad muy variable y precios altísimos. En última instancia, y debido en muchos casos a la imposibilidad de sembrar verdeos, muchos optaron por disminuir la carga de animales. Recomendaciones para la nueva campaña “El panorama de producción de semillas forrajeras se avizora con disponibilidades un poco mejores que la campaña anterior, dependiendo de las especies. Sin embargo, todavía no vamos a llegar a situaciones de abastecimiento normal y se esperan que los precios continúen firmes”, comentó Lus. En el caso de las alfalfas, la cosecha en Cuyo y la zona de Bahía Blanca no fue tan dramática como se avizora en las leguminosas anuales o bianuales, como tréboles y lotus. Las semillas de gramíneas perennes como festuca, pasto ovillo y agropiro también están complicadas. Éstas se cosechan en lotes de segundo año, o sea solamente los que sobrevivieron al verano pasado, a lo que se suma una importación restringida. En contraparte, los verdeos de invierno como el raigrás, están en buen estado y se espera una producción de semillas normal. Por último, Lus destacó la importancia de planificación anticipada, no sólo en la correcta elección de especies, composición de mezcla y densidad de siembra, sino también en la elección de los lotes y del antecesor, hasta el manejo de malezas. El compromiso entre lograr un equilibrio entre la necesidad de utilización y el cuidado de los recursos forrajeros, dentro de un manejo racional, será fundamental para minimizar los impactos de condiciones climáticas adversas como las ocurridas. |
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El sector agroexportador liquidó divisas por U$S 1.850 millones en enero
El complejo agroexportador argentino inició el 2026 con una señal contundente para la economía nacional: durante el mes de enero, las empresas vinculadas a la industria oleaginosa y cerealera liquidaron divisas por US$ 1.850 millones, lo que representa un incremento del 82% respecto de diciembre de 2025, según informó la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) junto al Centro de Exportadores de Cereales (CEC) en un comunicado.
El dato cobra especial relevancia en un contexto de fuerte atención sobre el mercado cambiario y el ingreso de dólares genuinos a la economía. Con estos guarismos, el sector agroindustrial, que explica cerca del 48% de las exportaciones totales del país, vuelve a posicionarse como el principal generador de divisas, con impacto directo en la actividad económica, la recaudación fiscal y el nivel de reservas.
Desde las entidades explicaron que el desempeño de enero estuvo asociado al incremento de los embarques de trigo y cebada, junto con la continuidad de las exportaciones de maíz y de productos industrializados de soja, como harina y aceite, los principales bienes exportados por la Argentina.
El comunicado también aclaró un punto central del debate público: la liquidación de divisas no se produce al momento exacto de la exportación, sino que suele anticiparse entre 30 y 90 días, dependiendo del producto y de su grado de procesamiento. En ese sentido, Ciara-CEC descartó la existencia de retrasos deliberados y señaló que el ingreso de dólares permite sostener la compra de granos a los productores al mejor precio posible.
Si bien el volumen de divisas resulta significativo, el sector advirtió que las comparaciones intermensuales deben tomarse con cautela. La dinámica del comercio granario se encuentra atravesada por múltiples factores, como los precios internacionales, las condiciones climáticas, el calendario de cosechas, las medidas regulatorias y eventuales conflictos logísticos o sindicales.
Para distritos portuarios y productivos del interior bonaerense, como el Partido de Necochea y su área de influencia, la evolución del complejo cerealero continúa siendo un termómetro clave de la actividad. El movimiento de granos, la logística portuaria y los embarques sostienen empleo directo e indirecto y refuerzan el rol estratégico del sector en la economía regional.
Pese al repunte registrado en enero, desde Ciara-CEC subrayaron que Argentina mantiene un estancamiento en el crecimiento exportador, dependiendo en gran medida de las variaciones de los precios internacionales, un desafío estructural que sigue pendiente en la agenda económica del país. DIB
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Toda la información del día 12/1/2026
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Se viene una cosecha récord
La producción total de granos en Argentina para el ciclo 2025/26 se estima en 154,8 millones de toneladas, con un incremento del 12% respecto a la campaña previa y superaría el máximo histórico de 141,5 millones de toneladas registrado en la cosecha 2018/19.
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, la tendencia se basa en un invierno con precipitaciones abundantes que permitieron el desarrollo de las siembras con buena humedad en los suelos, luego de un período de sequías y heladas.
Los cultivos de invierno, como el trigo y la cebada, alcanzaron producciones récord de 27,7 y 5,6 millones de toneladas, respectivamente. Por su parte, la cosecha gruesa, se proyecta que el maíz alcance 61 millones de toneladas, lo que implica una suba interanual del 22% tras la recuperación del área sembrada, informó La Nueva.
En materia comercial, se prevén exportaciones de granos, harinas y aceites por 110 millones de toneladas, el volumen más alto registrado hasta la fecha, lo que generaría un ingreso de 36.800 millones de dólares.
El complejo sojero se mantendría como el principal exportador con 19.500 millones de dólares, seguido por el maíz con 8.200 millones y el trigo con 3.750 millones.
Finalmente, el informe de la Bolsa de Rosario señala que la recaudación fiscal por Derechos de Exportación (DEX) de las seis principales cadenas agroindustriales ascendería a US$ 4.830 millones en 2026, es decir un 4% más que el año anterior. La soja aportaría US$ 3.670 millones a este total.


