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Salvavidas financiero

3 de febrero de 2023

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) adoptó ayer medidas para favorecer el financiamiento de los productores agropecuarios afectados por la sequía, que incluyen plazos más flexibles para la determinación de la mora y la posibilidad de acceder a las líneas de crédito subsidiadas.

“La nueva norma les suma 45 días a las primeras tres categorías de deudores para aliviar a los productores agropecuarios”, informó el BCRA en un comunicado.

Aún así aclaró que el tratamiento más laxo por las condiciones de emergencia “no podrán implicar mejoramiento de la clasificación asignada al cliente en función de su situación individual, preexistente a la declaración de emergencia, ni su aplicación extenderse más allá de la vigencia fijada para ella”.

“Además, los productores declarados en emergencia que hayan vendido su tenencia de soja podrán acceder a todas las líneas de créditos que se ofrezcan en el sistema financiero”, afirmó el Central.

De esta forma se da marcha atrás con la resolución que incrementaba la tasa para aquellos productores que habían quedado limitados por el tema de la liquidación del dólar soja, a los efectos de volver a darle la oportunidad de acceder al crédito sin castigo de sobretasa.

Estas medidas se suman a las anunciadas el martes último, cuando el gobierno nacional lanzó un paquete de asistencia a los productores rurales afectados por la sequía, que se incluyen la suspensión de algunos anticipos de impuestos, facilidades financieras y una rápida homologación de la declaración de emergencia agropecuaria.

El ministro de Economía, Sergio Massa, anunció que se creará un “fondo rotatorio” por $5.000 millones para llegar a los pequeños productores que se canalizará a través de convenios con provincias, municipios y/o cooperativas agropecuarias, sistema con el que se aspira a asistir a 18.000 pequeños productores.

También se suspenderá el pago de anticipo de impuesto a las ganancias, los juicios de ejecución fiscal y los embargos de las cuentas corrientes de todos los productores afectados por la emergencia.

Esta decisión que adoptó ayer la autoridad monetaria se suma al respaldo crediticio que otorgará el Banco Nación a los productores en emergencia.

Anteayer la titular de esa entidad, Silvina Batakis detalló que el paquete de medidas que anunció el ministro Sergio Massa incluyen la disponibilidad de financiamiento de la entidad por unos $ 50.000 millones en líneas de créditos para aquellas unidades agropecuarias afectadas por la sequía.

A esa asistencia también se le sumará una nueva línea por $ 20.000 millones que el banco oficial pondrá a disposición de los productores a una tasa del 49,5% con un año de gracia.

El paquete de medidas recibió el respaldo de las entidades agropecuarias, cuyos dirigentes calificaron como “un alivio” las iniciativas oficiales y reconocieron que las mismas “ayudarán a muchos productores”.

Alivio para la gruesa

En este escenario crítico, que dejó fuertes pérdidas en la campaña fina y también en el inicio de la gruesa, especialmente los cultivos de primera, el clima parece estar dando una tregua.

“Las lluvias de los últimos días mejoraron el escenario de los cuadros tardíos de soja y maíz en gran parte del área agrícola al detener el deterioro del estado de los cultivos, pese a lo cual la proyección es de importantes mermas en los rendimientos, según un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA).

Con la siembra de la oleaginosa ya finalizada con un total de 16,2 millones de hectáreas cubiertas, las lluvias “pusieron freno al deterioro” existente, indicó la entidad.

El informe sostiene que el 47% del área sembrada con soja posee una condición hídrica entre óptima y adecuada, lo que implica “una mejora de 17 puntos porcentuales durante los últimos quince días”. Pese a esto, desde la BCBA reportaron mermas esperadas de hasta un 30% sobre los núcleos sojeros del sur de Santa Fe y el norte de Buenos Aires, lo que podría afectar la última estimación de producción de 41 millones de toneladas.

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El cosecha de trigo, como las de cebada y maíz, alcanzan cifras inéditas



El secretario de Agricultura nacional, Sergio Iraeta, destacó la cosecha récord de granos registrada durante la campaña 2025/2026 y, según él, “el boom de producción tiene mucho que ver con las políticas que implementó el Gobierno, pero fundamentalmente con el trabajo y la inversión de los productores”.


Según el Indec, el Costo de la Construcción (ICC) en el Gran Buenos Aires registró en mayo una suba del 2,7% respecto del mes anterior.
El Costo de la Construcción en el Gran Buenos Aires subió 2,7% en mayo
De acuerdo con Iraeta, la cosecha de trigo superará las estimaciones previas y alcanzará una producción récord de más de 27 millones de toneladas. Además, señaló que el girasol marcó un registro histórico con 7.400.000 toneladas, mientras que la cebada aportó 5.600.000 toneladas, un incremento interanual del 16,7%.

Por otra parte, Iraeta se refirió al contexto internacional generado por la guerra en Medio Oriente. “Decidimos bajar dos puntos las retenciones al trigo y recientemente el precio de la urea comenzó a bajar, por lo que el panorama es más promisorio”. Además, “para el Gobierno el campo es prioritario, y comparado con otras administraciones la diferencia es paradigmática”, sostuvo. Asimismo, ratificó que “la reducción de las retenciones se toma con una responsabilidad enorme y con una precisión quirúrgica para mantener el equilibrio fiscal”.

“El Gobierno entiende lo que significa el agro en términos de producción, desarrollo y trabajo a nivel federal, y el compromiso es eliminar las retenciones en todos los rubros, que es lo que se viene haciendo desde que empezó la gestión”. En ese sentido, ponderó la eliminación de derechos de exportación para diversos productos agroindustriales y de las economías regionales, como lácteos, productos de vaca y la cadena porcina.

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Oficializan la baja de las retenciones para el agro


El Gobierno oficializó la baja de retenciones para el agro. El beneficio alcanza de manera inmediata, a partir de este jueves 4 de junio al trigo y la cebada, como también sus subproductos. En tanto, formalizó el esquema gradual desde el 1 de enero de 2027 para la soja, el maíz, el girasol y el sorgo, incluidos sus subproductos. Incluyó retenciones cero para biocombustibles que no se produzcan con los principales granos.

La medida quedó formalizada mediante el decreto 423/2026, publicado en el Boletín Oficial y busca alentar la liquidación de divisas, pero también implicará un costo fiscal de US$32 millones hasta fin de año, según los cálculos del Palacio de Hacienda.


“Resulta necesario continuar fortaleciendo el impulso exportador del sector agroindustrial con medidas que fortalezcan los procesos de simplificación, reducción de trámites, facilitación del comercio, apertura de nuevos mercados y disminución de impuestos distorsivos”, justificó el Gobierno.

El decreto diferencia entre cultivos de invierno y cultivos de verano. Las reducciones inmediatas responden “a la proximidad de las decisiones de siembra” de la fina, es decir trigo y cebada. Para los cultivos de verano, como la soja y el maíz, en cambio, se estableció un esquema gradual con un cronograma que comenzará a aplicarse a partir de enero de 2027.

El Gobierno también aplicó modificaciones para los biocombustibles. Fijó una alícuota de 0% para el biodiésel obtenido a partir de aceites de colza, cártamo, Brassica Carinata y Camelina Sativa.

Cómo quedan las alícuotas

Con el esquema diferenciado que diseñó el Gobierno, la baja de retenciones de dos puntos para el trigo y la cebada comenzará a regir desde el 4 de junio, mientras la reduccion gradual para alícuotas de la soja, el maíz, girasol y sorgo iniciará desde enero de 2027.

A continuación cómo quedan las alícuotas de las retenciones del campo:

Trigo y cebada: la alícuota de aplicación inmediata pasará del 7,5% al 5,5% para los granos. Para sus derivados (harina, sémola, malta y otros subproductos industriales) con tasas que van desde 0% hasta 5,5%, según la mercadería.

Soja: el esquema prevé una reducción gradual de retenciones. El poroto pasará de una alícuota del 24% en 2026 al 21% desde diciembre de 2027 y al 15% a partir de diciembre de 2028. El aceite de soja pasará de entre 18% y 22% en 2026 a valores de entre 11% y 14% hacia fines de 2028.

Maíz y sorgo: algunos derivados tributarán retenciones cero, mientras otras reducirán sus alícuotas de manera escalonada durante 2027 y 2028. Las tasas pasarán de 8,5% en 2026 a 7,5% a fines de 2027 y a 5,5% desde diciembre de 2028.

Girasol: el Gobierno fijó reducciones escalonadas para semillas, aceites y otros derivados. Algunas variedades específicas quedarán exentas de retenciones. El aceite de girasol tributará entre 2,5% y 4,5% en 2026 a niveles de entre 1% y 3% hacia fines de 2028.


Por su parte, el Gobierno fijó retenciones cero para el biodiesel elaborado con carinata, camelina, cártamo o colza. En tanto, el biodiésel de soja seguirá alcanzado por derechos de exportación, aunque con una reducción gradual del 21% actual al 13% en diciembre de 2028. (TN)

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CARBAP exige la eliminación de las retenciones por ley

Semanas atrás el Gobierno nacional anunció una serie de rebajas en las retenciones agropecuarias que comenzarán por el trigo y la cebada, desde este mes de junio, y seguirán con soja, maíz, girasol y sorgo a partir de 2027. En ese contexto, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) destacó que “la reducción de retenciones es el camino”, pero “la eliminación debe ser el objetivo”.


En un comunicado, CARBAP señaló que “valoramos el anuncio realizado por el Presidente de la Nación respecto al cronograma de reducción de los Derechos de Exportación (DEX)”.

De ese modo, “la decisión constituye una señal positiva y coherente con el camino que el Gobierno Nacional viene impulsando en materia de reducción de la presión impositiva, apertura económica, libertad de comercio, ordenamiento macroeconómico y recuperación de los equilibrios fiscales. Reconocemos los avances alcanzados en estos aspectos, que han contribuido a generar un escenario de mayor previsibilidad para la producción y la inversión”.


Agregaron: “Consideramos que el equilibrio fiscal debe consolidarse como una verdadera política de Estado. La estabilidad macroeconómica es una condición indispensable para el crecimiento sostenido de la Argentina y constituye una demanda histórica de quienes producen, invierten y generan empleo en todo el país”.

Y resaltaron que “la competitividad del sector agropecuario no depende únicamente de los Derechos de Exportación; también se ve afectada por una estructura impositiva provincial y municipal que continúa expandiéndose y que requiere una profunda revisión”.


No obstante, insistieron: “El cronograma anunciado debería contemplar una reducción más acelerada de los Derechos de Exportación”. Ya que “si bien comprendemos los desafíos que implica sostener el equilibrio de las cuentas públicas, no resulta razonable que dicho esfuerzo continúe recayendo de manera desproporcionada sobre un único sector productivo a través de un impuesto distorsivo que desalienta la producción, limita las exportaciones, reduce la inversión y afecta la incorporación de tecnología”.

Argumentaron desde CARBAP que “la producción agropecuaria argentina continúa enfrentando una situación de clara desigualdad respecto de otros sectores de la economía. Mientras numerosas actividades han visto eliminados sus derechos de exportación o cuentan con regímenes específicos de promoción e incentivos, como los contemplados en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el agro sigue soportando una carga tributaria diferencial que condiciona su competitividad y restringe su potencial de crecimiento”.

Por ello, “consideramos fundamental que el cronograma anunciado no tenga como horizonte final el año 2028, sino que establezca de manera explícita el camino hacia la eliminación total de los Derechos de Exportación. Del mismo modo, entendemos que dicho sendero debería quedar plasmado en una ley que otorgue previsibilidad y seguridad jurídica a largo plazo, evitando que futuras administraciones vuelvan a recurrir a este instrumento que ha demostrado ser perjudicial para el desarrollo productivo y exportador del país”.


“Los fundamentos para avanzar en esa dirección son cada vez más sólidos. En su reciente informe sobre la economía argentina, el Fondo Monetario Internacional identificó a los Derechos de Exportación como uno de los principales impuestos distorsivos que afectan el crecimiento, las exportaciones, la inversión y la incorporación de tecnología. Asimismo, citó estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires que muestran que su eliminación permitiría incrementar significativamente las exportaciones agroindustriales en la próxima década, además de generar mejoras en la producción, el ingreso de divisas y el crecimiento económico del país”, argumentaron.

Y señalaron: “Estas conclusiones ratifican algo que el sector productivo viene señalando desde hace años: la eliminación de los Derechos de Exportación no debe ser vista como un beneficio sectorial, sino como una herramienta de desarrollo para toda la Argentina”. Porque “más producción significa más actividad económica, más empleo, más exportaciones, más divisas y una mayor capacidad de generación de riqueza para el conjunto del país”.

“Un sistema tributario que incentive la producción”
“Desde CARBAP seguiremos acompañando todas aquellas medidas que fortalezcan la estabilidad macroeconómica, promuevan la inversión y permitan liberar el enorme potencial productivo del interior argentino”, afirmaron.

“El camino iniciado es positivo, pero el objetivo final debe ser claro: la eliminación definitiva de los Derechos de Exportación y la construcción de un sistema tributario que incentive la producción en lugar de castigarla”, cerraron desde CARBAP.

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