MEDIO ORIENTE
Casa Blanca exigió a Irán la apertura inmediata del estrecho de Ormuz
8 de abril de 2026
La Casa Blanca aseguró que la reapertura del estrecho de Ormuz debe darse de manera inmediata y sin restricciones, incluida la eliminación de cualquier tipo de peaje para el paso de embarcaciones, según declaró la portavoz presidencial Karoline Leavitt en rueda de prensa. Leavitt remarcó que el presidente Donald Trump exige que el tráfico marítimo en la zona se restablezca “sin limitaciones, incluyendo cobros de peajes”, en línea con el mensaje transmitido por el propio Trump durante la noche anterior.
Leavitt afirmó que la administración estadounidense ha recibido informes contradictorios desde Irán sobre el estado del estrecho, pero aseguró que el presidente fue informado de que el tránsito marítimo ya se encuentra restablecido, desmintiendo reportes de medios iraníes que apuntaban a un cierre. “Lo que se dice públicamente es diferente de lo que se nos transmite en privado”, señaló, agregando que se ha detectado “un aumento en el tráfico hoy”.
La portavoz subrayó que la apertura inmediata del estrecho y la entrega del uranio enriquecido iraní constituyen las principales demandas de la delegación estadounidense en las negociaciones que comenzarán en Islamabad. “Eso está en lo más alto de la lista de prioridades para los negociadores”, dijo Leavitt, quien confirmó que el equipo negociador de Trump viajará a Pakistán para iniciar conversaciones directas este sábado.
“Estados Unidos ha logrado y superado los principales objetivos militares” durante los 38 días de la Operación Furia Épica, aseguró Leavitt. Según la Casa Blanca, la marina y la fuerza aérea iraníes han sido destruidas, y la capacidad militar y nuclear de Irán se ha visto “retrasada por años”. Leavitt indicó que la mayor parte de los lanzadores de misiles balísticos y drones de largo alcance iraníes han sido destruidos, aunque reconoció que aún quedan algunos en el arsenal de Teherán, tal como demuestran los ataques registrados en la región tras el cese del fuego.
La portavoz sostuvo que la presión militar obligó a Irán a aceptar la apertura del estrecho de Ormuz y a presentar una propuesta “más razonable” para las negociaciones. Explicó que un primer plan de 10 puntos presentado por Irán fue “literalmente tirado a la basura” por la administración Trump por ser “fundamentalmente inaceptable”, pero que posteriormente se recibió una base de negociación “más realista”. REUTERS/Evan Vucci
En respuesta a preguntas sobre la posibilidad de que Estados Unidos obtenga ingresos por el paso de barcos en el estrecho, Leavitt confirmó que es “una opción que el presidente ha planteado” y que se discutirá en las negociaciones. Sin embargo, reiteró que la prioridad inmediata es la apertura total y sin peajes.
Leavitt también abordó la situación de seguridad en Irán, describiendo las comunicaciones como “difíciles” y la situación como “frágil”, y pidió paciencia para verificar informes sobre la reactivación de defensas aéreas y eventuales bombardeos tras el cese del fuego. Respecto a la moralidad de la postura estadounidense, defendió la legitimidad de la amenaza de Trump de destruir la “civilización” iraní, argumentando que la política de firmeza fue determinante para alcanzar el acuerdo.
La vocera confirmó que el periodo de negociaciones durará dos semanas, siempre que el estrecho de Ormuz permanezca abierto y sin restricciones, condición indispensable a juicio de la Casa Blanca para cualquier avance diplomático.
MEDIO ORIENTE
Tensión en Ormuz
El Ejército estadounidense informó el lunes que dos destructores de misiles guiados entraron en el Golfo Pérsico para romper el bloqueo iraní y que dos barcos estadounidenses habían transitado por el estrecho de Ormuz, después de que Irán dijera que había impedido la entrada de un buque de guerra norteamericano.
En tanto, el ejército de Estados Unidos se enfrentó el lunes con fuerzas iraníes y hundió seis pequeñas embarcaciones en su intento por reabrir el estrecho de Ormuz. Además, Emiratos Árabes Unidos, un aliado clave de Washington dijo que fue atacado por Irán por primera vez desde que se pactó un frágil alto el fuego a principios de abril.
Los ataques parecían ser una respuesta a los más recientes esfuerzos del presidente Donald Trump por reabrir el estrecho, una vía marítima crucial para el petróleo mundial.
“Irán será borrado de la faz de la Tierra si ataca barcos estadounidenses en el estrecho”, advirtió luego el presidente norteamericano, Donald Trump, quien aseguró además que el régimen islámico “ahora se muestra más flexible” en las negociaciones.
“Tenemos más armas y municiones, y de una calidad muy superior. Tenemos el mejor equipo, tenemos todo el material del mundo. Tenemos bases en todos los rincones del planeta”, dijo el mandatario norteamericano en una entrevista con la cadena Fox News.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) declaró que sus fuerzas estaban apoyando el “Proyecto Libertad” del presidente norteamericano, cuyo objetivo es “guiar hacia la salida” a los buques mercantes varados en el Golfo Pérsico a raíz de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, y que estaban aplicando un bloqueo a los puertos iraníes.
La televisión iraní apuntó que “los destructores sionistas estadounidenses hicieron caso omiso de la advertencia inicial”, por lo que “la Marina realizó un disparo de advertencia lanzando misiles de crucero, cohetes y drones de combate alrededor de los buques enemigos agresores”.
La intervención pareció aumentar el riesgo de una confrontación directa entre Washington y Teherán en una vía marítima que normalmente transporta una quinta parte del petróleo y el gas transportados por mar del mundo, pero que ha estado bloqueada durante dos meses como resultado de la guerra.
El almirante Brad Cooper, comandante del Centcom, dijo a los periodistas que las fuerzas estadounidenses lograron abrir un paso por el estrecho libre de minas iraníes y confirmó que Irán lanzó múltiples misiles de crucero, drones y pequeñas embarcaciones contra barcos civiles bajo la protección del ejército estadounidense.
Helicópteros militares estadounidenses hundieron seis de las pequeñas embarcaciones, dijo Cooper, y añadió que “todas y cada una” de las amenazas habían sido derrotadas.
El mismo lunes, el Ministerio Marítimo de Corea del Sur informó de una explosión en la sala de máquinas de un buque su país supuestamente atacado en el estrecho de Ormuz.
Horas antes, la Agencia de Noticias Yonhap informó que el gobierno estaba verificando si un buque con bandera surcoreana había sido atacado en la estratégica vía marítima. El Ministerio de Relaciones Exteriores surcoreano indicó que no se reportaron víctimas en el posible ataque, agregó Yonhap.
En una publicación de Truth Social, Trump dijo que Teherán había “abierto fuego contra naciones que no participan en el Proyecto Libertad, incluyendo un buque mercante surcoreano” pero aseguró que, aparte de este incidente, “no se han reportado daños a embarcaciones que transitan por el estrecho hasta el momento”.
El Centcom declaró que dos buques mercantes con bandera estadounidense habían cruzado el estrecho mientras los destructores estadounidenses operaban en el Golfo, y añadió: “Las fuerzas estadounidenses están colaborando activamente en los esfuerzos para restablecer el tránsito para el transporte marítimo comercial”.
El lunes por la mañana, Irán afirmó haber obligado a un buque de guerra estadounidense a dar la vuelta en el estrecho de Ormuz, aunque el Centcom negó rápidamente un informe de prensa iraní que indicaba que el barco había sido alcanzado por misiles.
La Armada iraní dijo que lanzó dos misiles que impactaron contra una fragata de la Armada de Estados Unidos cerca del estrecho de Ormuz y la obligaron a retroceder tras ser alcanzada por el impacto. La información se desprende de la agencia de noticias oficialista Fars, según indicó el medio The Jerusalem Post.
El informe iraní señaló además que los misiles habían sido lanzados después de que Estados Unidos “violara los protocolos de seguridad para el tránsito y la navegación cerca de Jask con la intención de pasar por el estrecho de Ormuz”.
Pero el Centcom negó esta mañana que uno de sus buques de guerra haya sido alcanzado por dos misiles iraníes. “Ningún buque de la Armada estadounidense ha sido atacado”, escribió y agregó: “Las fuerzas estadounidenses están apoyando el Proyecto Libertad y haciendo cumplir el bloqueo naval a los puertos iraníes”.
Un comunicado emitido este lunes por el mando unificado de las fuerzas armadas de Irán advirtió a la Armada estadounidense que no entrara en el estrecho de Ormuz. “Hemos declarado reiteradamente que la seguridad del estrecho de Ormuz está bajo el control de las fuerzas armadas de la República Islámica de Irán y, en cualquier circunstancia, cualquier paso seguro debe coordinarse con ellas”, expresaron.
Asimismo, el texto amenazaba explícitamente con atacar a cualquier fuerza militar extranjera, en particular a las estadounidenses, que intentaran entrar o acercarse al estrecho.
La Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica también publicó un nuevo mapa de la zona del estrecho de Ormuz bajo su control, según informaron los medios estatales. La zona empieza en el oeste con una línea que une el extremo occidental de la isla iraní de Qeshm con el emirato de Umm al Quwain en los Emiratos Árabes Unidos. En el este, el área termina en una línea que une el monte Mobarak en Irán con el emirato de Fujairah en los Emiratos Árabes Unidos.
El sector del transporte marítimo aún no está convencido de que la vital ruta petrolera, cuyo cierre ha perjudicado el comercio mundial, sea segura, y hay pocas señales de progreso hacia una solución negociada del conflicto de Washington con Irán.
Estados Unidos e Irán mantienen abiertos los canales de negociación en medio de una nueva escalada verbal que vuelve a tensionar el frágil equilibrio alcanzado tras el alto el fuego del 8 de abril. Trump afirmó el fin de semana que sus representantes mantienen “conversaciones muy positivas” con Teherán, en un mensaje publicado en su red Truth Social. (LA NACIÓN)
MEDIO ORIENTE
En medio de un clima de tensión mundial, Milei vuelve a Israel
El presidente Javier Milei partirá este sábado rumbo a Israel en lo que será su tercera visita oficial a un país atravesado por la guerra, mientras el Gobierno dio a conocer el cronograma de actividades.
La comitiva —integrada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y los ministros Pablo Quirno (Relaciones Exteriores) y Juan Bautista Mahiques (Justicia)— llegará el domingo a las 9.30 (hora local) a bordo del avión presidencial ARG01.
Una hora después, el mandatario visitará el Muro de los Lamentos, un gesto que ya se volvió habitual en sus viajes al país. Más tarde, a las 16.15, Quirno mantendrá un encuentro con su par israelí, Gideon Sa'ar.
A las 17.30, Milei se reunirá con el primer ministro Benjamin Netanyahu, en un encuentro que podría derivar en el anuncio del vuelo inaugural de la aerolínea El Al hacia la Argentina y en la firma de acuerdos bilaterales.
Por la noche, asistirá a la pregrabación de la ceremonia por el 78º Día de la Independencia de Israel (el tradicional encendido de antorchas en el Monte Herzl), a la que fue invitado por Netanyahu y que también contará con la presencia del republicano Donald Trump.
La agenda continuará el lunes con la entrega del Doctorado Honoris Causa por parte de la Universidad Bar-Ilan, en una ceremonia prevista para las 10.30, en la que el presidente brindará un discurso.
Ese mismo día, a las 15.30, mantendrá una reunión con su par Isaac Herzog y luego visitará la Yeshivá Hebron, donde será distinguido por la Academia de Estudios Talmúdicos y también tomará la palabra.
Antes de emprender el regreso, Milei tiene previsto reunirse con rabinos y visitar la Iglesia del Santo Sepulcro, en la Ciudad Vieja. La jornada culminará con su participación en la ceremonia central por el Día de la Independencia de Israel, tras lo cual partirá a las 23.30, con arribo previsto a la Argentina a media mañana del miércoles. (NA)
MEDIO ORIENTE
El Estrecho de Ormuz vuelve a operar y se deploma el barril de petróleo
La tensión en Medio Oriente abrió en las últimas semanas un escenario de incertidumbre global, pero un anuncio reciente cambió el pulso del mercado en cuestión de horas. La confirmación de la reapertura del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles del planeta, introdujo una señal de alivio en medio de un conflicto que mantenía en vilo a la economía mundial.
El paso, clave para el tránsito de hidrocarburos, había quedado bajo fuerte presión por el enfrentamiento regional. Sin embargo, en el marco de una tregua en Líbano y con negociaciones en curso, Irán comunicó que permitirá nuevamente la circulación de buques, una decisión que fue respaldada públicamente por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el canciller iraní Abbas Araghchi.
El Estrecho de Ormuz no es un paso cualquiera: por allí circula cerca de un tercio del petróleo que se comercializa globalmente. Su cierre o restricción tiene impacto directo en los precios internacionales y en las economías dependientes de la energía importada.
Durante el punto más crítico del conflicto, el temor a interrupciones en el suministro llevó al barril a superar los US$110, impulsado por la especulación y el riesgo geopolítico. Ese escenario comenzó a revertirse tras el anuncio de reapertura.

La reacción de los mercados fue inmediata. El precio del petróleo Brent, referencia internacional, cayó por debajo de los US$90, con una baja cercana al 10%, ubicándose en torno a los US$89, un nivel que no se registraba desde principios de marzo.
En paralelo, el crudo WTI, referencia en Estados Unidos, también retrocedió con fuerza y se posicionó en torno a los US$84, mientras que el precio del gas mostró una leve caída cercana al 1%.
Esta corrección abrupta refleja un cambio en las expectativas: los inversores comienzan a descontar una posible estabilización en la región, al menos en el corto plazo.
El movimiento no responde solo a una decisión técnica, sino a un contexto político más amplio. La reapertura del estrecho está atada a un alto el fuego temporal y a la posibilidad de avanzar en negociaciones entre Washington y Teherán.
Desde la Casa Blanca, Trump se mostró optimista sobre un eventual acuerdo: aseguró que las conversaciones están “muy cerca” de llegar a buen puerto y pidió moderación a los actores involucrados en el conflicto, especialmente a grupos armados como Hezbollah.
En simultáneo, el cese de hostilidades por diez días entre Líbano e Israel alimentó la expectativa de una desescalada que permita sostener la circulación marítima en la zona.
La estabilidad del mercado energético no es un dato menor para economías como la argentina. La baja en el precio del crudo puede traducirse en alivio para los costos de importación de energía y en menor presión sobre variables sensibles como la inflación.
Sin embargo, los analistas advierten que se trata de un escenario altamente volátil. La reapertura del Estrecho de Ormuz es, por ahora, temporal y depende de que se mantenga la tregua. Cualquier ruptura del acuerdo podría volver a disparar los precios y reactivar la incertidumbre.
En ese equilibrio frágil se mueve hoy el tablero internacional: entre gestos de distensión y tensiones latentes, con un corredor marítimo que vuelve a latir y un mercado que responde en tiempo real a cada señal política.

