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La rentabilidad de la soja cayó a niveles críticos

16 de julio de 2025

La rentabilidad de la producción de soja en Argentina cayó a niveles preocupantes. Así lo señaló el último informe del Centro Cultural y de Estudios Demos. Luego de un ciclo de precios internacionales altos durante la salida de la pandemia y el conflicto entre Rusia y Ucrania, los márgenes netos retrocedieron drásticamente, alcanzando prácticamente cero en junio de 2025.

El estudio, elaborado por el economista Ignacio Trucco, director del Area Económica Productiva de Demos, señaló que el núcleo de este deterioro es la combinación de una baja del 9,3 % en el precio internacional en términos reales y un aumento simultáneo de los costos de producción y comercialización (del 5 % y 9,4 %, respectivamente) e. Las retenciones a la soja, actualmente del 33 %, afectan directamente la rentabilidad del sector.

Uno de los hallazgos más relevantes es el crecimiento del peso de los costos locales, como la cosecha y la labranza, que se encarecieron 15 % y 24 % respectivamente. En contraste, los insumos con alto componente importado, como fertilizantes y semillas, mostraron leves reducciones.

Aunque la caída de los márgenes afecta a todo el país, las consecuencias son desiguales. Mientras el norte de Buenos Aires y el sur de Santa Fe mantienen rentabilidades positivas gracias a su alta productividad, regiones como Salta, el sur de Córdoba, el sudoeste de Buenos Aires y Santiago del Estero, ya operan con márgenes netos negativos. Otras zonas, como el oeste y sureste bonaerense, podrían seguir el mismo camino si la tendencia persiste.

El informe subraya que las políticas cambiaria y monetaria también jugaron un rol clave en esta pérdida de competitividad. Desde mediados de 2024, la apreciación del peso disminuyó la capacidad de compra local de los márgenes agrícolas y encareció el combustible y la mano de obra.

Además, se destaca que el 60,6 % de la carga impositiva sobre la soja corresponde a retenciones, un esquema que, aunque moderador de alquileres, limita estructuralmente la rentabilidad, precisaron.

El panorama plantea un serio desafío para la sustentabilidad del principal cultivo exportador del país. El informe sugiere volcar los recursos provenientes de las mismas retenciones para mejorar la infraestructura de transporte.

En un seminario organizado por la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja), los responsables de los centros de estudios económicos de las principales Bolsas del país expusieron los primeros trazos de la campaña 2025/26 de la oleaginosa.

Ramiro Costa, de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, estimó que en 2025/26 se revertirá el pequeño aumento en la siembra de soja que se registró durante el ciclo anterior, empujado por el miedo a implantar maíz que dejó el ataque de la chicharrita. Los actuales niveles de retenciones y de precios elevan los rindes de indiferencia, disminuyendo al 61% la “posibilidad de recuperación de costos”. Esto acentúa un desplazamiento ya tendencial de planteos de alta a media tecnología.

“El complejo soja es el que tiene la mayor presión fiscal de la economía argentina y su rentabilidad actual está tan ajustada que cualquier mínimo cambio en las retenciones cambia el signo de los márgenes brutos”, enfatizó.

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Nación lanza créditos para productores afectados por los incendios

El Banco Nación (BNA) lanzó créditos especiales como parte de un conjunto de medidas de asistencia financiera destinadas a acompañar a los productores agropecuarios MiPyMEs afectados por los incendios en el centro y sur del país.

La iniciativa alcanza a productores ubicados en La Pampa y en aquellas provincias de la región patagónica que hayan sufrido daños como consecuencia de los incendios ocurridos durante diciembre de 2025 y enero del actual calendario.

Las medidas comprenden asistencia financiera y prórroga de vencimientos para operaciones comerciales vigentes, “ante las graves consecuencias económicas provocadas por los incendios registrados”, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas.

La línea de crédito está destinada al otorgamiento de renovaciones y prórrogas, Inversiones y Capital de Trabajo, para clientes MiPyMEs bajo cualquier forma societaria o unipersonal.

Condiciones de la asistencia financiera del BNA

Monto máximo:

  • Para prórrogas o renovaciones: según las obligaciones contraídas
  • Para Capital de Trabajo o Inversión: no podrá superar los $100.000.000 por usuario, con un tope máximo para Capital de Trabajo de $50.000.000.

Tasa de Interes:

  • Prórrogas o esperas: se mantiene la tasa pactada en origen.
  • Inversiones: se aplicará una Tasa Fija 30% TNA para los primeros tres años, luego TAMAR + 4 puntos porcentuales anuales; ó podrá optarse por una Tasa Fija 35% TNA.
  • Capital de Trabajo: TAMAR + 4 puntos porcentuales anuales; o bajo la modalidad de 38% TNA Fija.

Plazo:

  • Para el Otorgamiento de renovaciones y prórrogas: se otorgarán por un período de hasta 360 días, a contar del primer vencimiento no cancelado.
  • Para Inversiones: hasta 60 meses.
  • Para Capital de Trabajo: hasta 36 meses.

El período de gracia se aplicará únicamente para el capital, hasta 12 meses. En caso de que el plazo sea menor a 36 meses, el mismo será de hasta 6 meses. La cancelación mensual, trimestral o semestral será de acuerdo con el flujo de fondos del solicitante.

Desde el Banco Nación remarcaron que “con este esquema integral de apoyo, la entidad respalda la recuperación y la continuidad de las actividades productivas en las zonas afectadas”. #AgenciaNA 

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ALERTA ROJA

De acuerdo con la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), las condiciones climáticas y los vientos, “sumado a la falta de preparación previa ante estos eventos recurrentes, impidió neutralizar rápidamente los focos de incendios aparecidos en campos bonaerenses tanto en localidades de Coronel Dorrego y Tres Arroyos, como Copetonas, Oriente, Valle Hermoso, pero principalmente en los campos del oeste y sur pampeano”

Todo el territorio pampeano se mantiene en alerta roja por riesgo extremo de incendios, debido a las elevadas temperaturas, presencia de material combustible seco y la probabilidad de tormentas eléctricas que podrían originar nuevos focos.

Según se denuncia, “esta situación no es nueva”. “Desde Carbap hace años venimos remarcando la necesidad de trabajar coordinadamente de manera previa al inicio de la temporada de incendios, donde se deben disponer de las medidas precautorias necesarias para atenuar las consecuencias del fuego y evitar pérdidas fatales”.

De acuerdo con el comunicado, “desde Vialidad Nacional como Provincial se deberían realizar los trabajos de mantenimiento correspondiente a las banquinas, en rutas y en caminos vecinales, muchos de ellos intransitables y que no se condice con las tasas de guías que se les cobra a los productores”.

Además, sigue Carbap, “se debería disponer, conociendo la situación de esta época del año, de camiones tanques para el transporte de agua, máquinas tipo motoniveladoras, y toda aquella máquina necesaria para controlar a la brevedad el fuego. Ni hablar de aviones hidrantes, tan necesarios para este fin”.

Recuerda la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa que una vez controlado el fuego, “viene el control de daños. En el 2017, desde Carbap debimos articular ayuda de envío de forraje para poder mantener el ganado que sobrevivió a las llamas en conjunto con el Ejército Argentino, cuando se quemaron más de 300 mil hectáreas.

Actualmente, con casi 100 mil hectáreas quemadas en La Pampa, serán necesarias líneas de crédito diferenciales que amerita este tipo de catástrofe para recomponer alambrados, corrales, mangas y demás, necesarios para volver a producir normalmente”. DIB

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Cómo afecta el calor a la hacienda

El Senasa brindó consejos para que los animales soporten la ola de calor.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) recordó a los productores ganaderos fortalecer las medidas preventivas para minimizar los efectos del estrés calórico en el ganado. Con temperaturas superiores a 35 grados y térmicas de 40°, nadie, ni la hacienda, está exenta de sufrir un golpe de calor.

“El estrés es una respuesta adaptativa, que permite a los animales hacer frente a desafíos ambientales como los cambios de temperatura. Cuando se superan las condiciones óptimas, el cuerpo intenta adaptarse a la nueva situación ambiental. Sin embargo, a temperaturas ambientales más altas, los mecanismos de adaptación no logran eliminar el exceso de calor generado”, indica el Senasa.

El estrés calórico es “el conjunto de cambios fisiológicos y comportamentales que se desencadenan en los animales cuando son sometidos a condiciones ambientales que superan su temperatura de confort o zona termoneutral y son incapaces de regular su temperatura interna”, explica el organismo.

“Los animales tienden a reducir su actividad física e ingesta de alimento; aumentar la frecuencia respiratoria, el jadeo, la salivación y el consumo de agua; y buscar espacios con sombra”, detalla.

El efecto del estrés calórico no se limita al bienestar animal, también puede afectar el rendimiento de la producción con disminución de la eficiencia alimentaria; pérdida de peso y de condición corporal; deterioro del desempeño y de los índices reproductivos; aumento del riesgo de enfermedades; e incremento de la tasa de mortalidad.

En los animales lecheros, se aprecian mermas en la producción de leche, así como en el porcentaje de grasa y proteína. En tanto, los animales de carne necesitan una provisión de sombra de árboles ya que no solo disminuye la radiación, sino que produce menor temperatura del aire por la evaporación desde las hojas.

Otro factor a considerar es que un bovino adulto consume diariamente el 7% de su peso vivo en agua, por lo que se debe proporcionar una hidratación fresca, limpia y abundante, con bebederos accesibles y cerca de los animales. Al mismo tiempo hay que cuidar el consumo abrupto de agua, luego de períodos de privación, puede desencadenar un cuadro de intoxicación con signos nerviosos.

También hay que evitar manejos estresantes es una tarea clave durante el verano. Para ello, se recomienda arrear de manera tranquila -respetando el paso de los animales- y realizar los encierres y trabajos en manga a primera hora de la mañana o última hora de la tarde.

En cuanto a la alimentación, en producciones de engorde a corral, se deberá administrar entre el 30 y 40% de la ración por la mañana (el resto por la tarde) e incrementar el porcentaje de fibra en la dieta.

“Cuando se prevean altas temperaturas -concluye el Senasa-, será necesario refrescar a la hacienda -bien temprano a la mañana o durante la noche-, utilizando un caudal de agua suficiente para penetrar el pelo. Si se los moja en horas de mucho calor y de manera insuficiente, puede ser contraproducente. También se sugiere remojar el suelo de los corrales, sin embarrarlos, para minimizar la radiación indirecta de los bovinos”.

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