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Semana de la educación ambiental

22 de enero de 2021

La cooperativa Reciclando Conciencia realizará este domingo una limpieza de playas en Mar del Plata, continuando con la labor realizada el domingo anterior, 17 de enero. Dada la gran cantidad de basura encontrada en la escollera Norte, entre las rocas, aún queda mucho por limpiar en las playas. El recorrido comenzará, a partir de las 17 horas, desde la Avenida Peralta Ramos 5499.

La actividad es abierta a todos los que deseen colaborar, con el uso de barbijo. También contará con el apoyo de McDonald´s, que viene respaldando las limpiezas que organiza Reciclando Conciencia.

Por otra parte, el martes 26, en Pinamar, se realizará la última limpieza de playas del mes, coincidiendo con el Día Mundial de la Educación Ambiental. A raíz de eso, durante toda la semana se estarán dando breves charlas informativas en los balnearios, informando a los turistas sobre reciclado, compostaje y energías limpias. 

El domingo 10 se realizó una limpieza similar a la que se hará el martes 26, en Pinamar, que se inició desde Avenida del Mar y Trirremes, en camión 4*4. En el recorrido, que se hizo en dirección hacia el sur, se recolectaron 286,4 kilos de residuos a lo largo de 1,8 kilómetros de playas, ubicadas en la zona de la frontera.

Durante la actividad, se hicieron presentes alrededor de 40 ciudadanos, que se inscribieron a través de las redes sociales, o bien personalmente, para colaborar con el trabajo de Reciclando Conciencia. En este caso, la acción solidaria también contó con el apoyo de McDonald´s.

Vale aclarar que, a fines del año pasado, ya se hicieron tareas de limpieza en las playas, con el propósito de preparar el entorno para un verano sustentable, con menos residuos y, por ende, más amigable para el medioambiente y los turistas.  

Así, con la coordinación de la cooperativa Reciclando Conciencia, que opera la planta de transferencia donde se reciclan residuos preclasificados en el Partido de Pinamar, se concretaron 7 jornadas de limpieza de playas. Allí participaron 200 vecinos y, lo más importante, se logró recolectar más de 1000 kilos de residuos, que estaban esparcidos en la arena.   

Del total de lo recolectado, un 60 % corresponde a plástico (bolsas, nylon), 20 % a material de pesca (sogas, cuerdas, etc.), 10 % vidrio (principalmente botellas) y el 10 % restante a metales.

En cada una de estas jornadas, que suelen contar con el respaldo de restaurantes, comerciantes y fundaciones que operan en la zona, se realizan acciones de promoción ambiental, donde se cuenta el porqué de la limpieza, la separación y el reciclado. También se realizan encuestas, apuntando a conocer los hábitos de la comunidad y mostrar las acciones de la cooperativa.

A través de los centros de acopios, situados en calles centrales e instituciones educativas y públicas de Pinamar, Valeria del Mar, Cariló y Ostende, los cuales se triplican en la temporada alta, Reciclando Conciencia recibe entre 4 mil y 6 mil kilos de residuos de manera diaria. Los mismos son previamente separados por los vecinos y comerciantes, como parte del programa de “Islas ambientales” impulsado por la Municipalidad de Pinamar, que reconoce a la cooperativa como proveedor de servicio desde hace más de 5 años, convirtiéndose en una experiencia inédita en el país.  

Utilizando materiales reciclados, Reciclando Conciencia ha desarrollado una variedad de productos sustentables, aplicados a la construcción y la decoración. Entre ellos, un eco bloque realizado a partir del telgopor, un material de difícil trazabilidad y alto nivel de contaminación, que se produjo en conjunto con el Centro Experimental CEP-ATE de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU).

La cooperativa también desarrolló placas de plástico reciclado, de diferentes colores y texturas, que se utilizan para distintos tipos de mobiliario, como cestos, composteras, cuchas, macetas, buzones.

Durante la pandemia, que afectó fuertemente a la Costa Atlántica, al igual que el resto del país, la cooperativa logró mantener las fuentes de trabajo, siendo hoy 36 socios, así como también la cantidad de residuos recolectados  (más de 967 toneladas, a pesar del parate inicial por la cuarentena). E incluso pudo crecer, en especial a través de la adquisición de maquinarias, como un montacargas -gestionado de manera conjunta con la Fundación Vida Silvestre-, dos extrusoras -que permitirán derretir y trabajar el plástico-, y en breve un nuevo vehículo para optimizar la logística de recolección.    

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Misa del Arzobispo de Madrid en la Catedral: ‘La fe hoy nos pide cercanía’

La Catedral de los Santos Pedro y Cecilia fue escenario este domingo de la celebración diocesana por el Día del Migrante y del Refugiado, organizada por la Comisión Diocesana de Migrantes e Itinerantes. La Santa Misa fue presidida por el arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo Cano, y concelebrada por el obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando sj. y por el obispo emérito de Chascomús, monseñor Carlos Malfa, entre varios sacerdotes.

La celebración reunió a integrantes de distintas colectividades, agentes de pastoral, representantes de instituciones y miembros de la comunidad diocesana. La presencia del cardenal Cobo tuvo además un significado especial por los vínculos históricos y pastorales entre las Iglesias de Madrid y Mar del Plata.

Participaron especialmente como invitados a la misa los empresarios Florencio Aldrey y Claudia Álvarez Argüelles, el intendente Agustín Neme, autoridades de la Prefectura Naval Argentina, el jefe de la Base Naval Mar del Plata, Fernando Pérez Kühn, y su esposa, Ivana Villalba de Pérez Kühn, además del jefe de la Base Aérea Militar, Pablo Díaz, entre otros invitados especiales.

También se apreció la presencia del rector del Seminario Conciliar de Madrid, Antonio Secilla, y la delegada de Jóvenes de la diócesis madrileña, Laura Moreno, ambos integrantes del Proyecto Generación Esperanza, quienes acompañan al cardenal Cobo Cano en su viaje a la Argentina y su visita especial este fin de semana a Mar del Plata, donde el sábado fue declarado “Huésped de honor”.

El Foro de las Colectividades participó con representantes de distintas comunidades, entre ellas las colectividades italianas, el Club Español, el Centro de Castilla y León y Residentes Armenios, entre otras, con coloridos estandartes y sus atuendos típicos. Y a su vez se hico presente el cuerpo de gaiteros del Centro Gallego de Mar del Plata, que le dio la bienvenida musical al cardenal en su ingreso al templo mayor de la ciudad.

Al recibir al arzobispo de Madrid, monseñor Ernesto Giobando destacó los vínculos que unen a ambas Iglesias y recordó que la identidad de la Diócesis de Mar del Plata está profundamente atravesada por la llegada de migrantes. “Su presencia nos llena de alegría y nos ofrece una hermosa oportunidad para estrechar aún más los lazos entre dos Iglesias hermanas, unidas por una misma fe, por una historia compartida y por tantos vínculos humanos y espirituales que atraviesan el tiempo y las distancias”, expresó.

El obispo recordó las primeras experiencias evangelizadoras en estas tierras y señaló que “Somos herederos de una fe que llegó a nuestras costas, en aquellas primeras ‘Misiones del Sur’ cruzando el río Salado, emprendida por los misioneros jesuitas en el siglo XVIII en la Misión del Pilar en la Laguna de los Padres”.

El Cardenal José Cobo Cano, arzobispo de Madrid, en la Catedral de los Santos Pedro y Cecilia.

“La palabra es hermano”

Durante la homilía, el cardenal José Cobo invitó a mirar la realidad migratoria desde el Evangelio. Recordó que las migraciones forman parte de la historia de las sociedades y explicó que la Iglesia no está llamada solamente a realizar un análisis económico, político o cultural de este fenómeno. “Para nosotros no se nos pide un análisis económico ni un análisis político de las migraciones, tampoco un análisis cultural. Se nos pide mirarlo desde el Evangelio”, destacó.

Desde esa perspectiva, señaló una palabra que atraviesa las lecturas proclamadas y que consideró especialmente significativa para la Jornada. “Hay una palabra que atraviesa hoy todas las lecturas que hemos escuchado y que necesitamos hoy especialmente nosotros escuchar con calma. Es la palabra hermano. No habla de adversarios, no de extraños, no de problemas, no de expedientes. La palabra es hermano”.

El cardenal Cobo explicó que esa mirada transforma la manera de relacionarse con quien llega. “El otro, el que tenemos al lado, con el que compartimos el banco de la Eucaristía, el otro con el que nos encontramos, el que llega, es el hermano”. Por eso, continuó, “hemos de acercarnos, de hablar con él, de escucharle, de buscar caminos, de implicar a la comunidad y no dar a nadie por perdido”.

Para el arzobispo de Madrid, la fraternidad no es simplemente una actitud de buena voluntad, sino parte del proyecto que Jesús propone a su Iglesia. “La corrección fraterna no nace del deseo de vencer ni de creernos superiores los unos de los otros; nace de un proyecto que Jesús tiene: el proyecto de fraternidad”. Y añadió que se trata de “un proyecto que se niega a abandonar a nadie”.

Cada migrante tiene un nombre y una historia

El cardenal Cobo puso particular énfasis en uno de los riesgos que enfrenta la sociedad contemporánea: reducir a las personas a categorías, números o etiquetas. “En esta Jornada del Migrante, esta palabra, la fraternidad, el hermano, adquiere una fuerza especial porque sabemos que uno de los grandes riesgos de nuestro tiempo consiste en invisibilizar a las personas, el llamar número o etiqueta al que viene de otro lugar”.

Frente a esa tendencia, afirmó que “cada migrante, cada persona tiene un nombre, una historia, una familia, una tierra que recuerda y una esperanza que lo ha puesto en camino”. Y remarcó que quienes llegan a una nueva comunidad no deben ser vistos únicamente desde aquello que necesitan, sino también desde aquello que pueden aportar. “Quienes llegan ahora no vienen con las manos vacías; traen una vida que pretende enriquecer la vida común de cada comunidad”.

El arzobispo de Madrid vinculó esta realidad con la experiencia de su propia diócesis, donde numerosas comunidades parroquiales están integradas por personas provenientes de distintos países de América Latina. “Muchas de nuestras comunidades, muchas de nuestras parroquias las forman gente que ha venido en estos últimos años de muchos países de América Latina, y han dado vida y enriquecen la vida de nuestra comunidad”.

También destacó la particular importancia de la memoria migratoria en la Argentina. “La historia de este país está tejida por muchas migraciones, por eso la memoria puede ayudarnos ahora a mirar el presente con más verdad y sin miedo”.

Ensanchar el “nosotros”

A partir de esta perspectiva, el cardenal Cobo advirtió sobre la difusión de discursos que presentan al migrante como una amenaza. “Sin embargo, también aquí, porque se globalizan en todo el mundo los discursos que presentan al migrante como una amenaza, como un problema o como una carga”.

El riesgo, explicó, es terminar construyendo una comunidad cerrada sobre sí misma. “Así, lo que hacemos es formar un ‘nosotros’ pequeñito que solo protege lo mío, lo de mi grupo, lo de mi frontera, dejando a los demás fuera, lejos de esa propuesta que nos hacía Jesús, la propuesta que nos invita a crear fraternidad donde todo el mundo quepa”.

Frente a esa lógica, sostuvo que “El Evangelio hoy ensancha el ‘nosotros’ y nos pregunta por la comunidad”. Aclaró que esto no significa desconocer las dificultades que plantea la convivencia ni la necesidad de ordenar responsablemente la vida social, pero sí impide hacerlo “sacrificando la dignidad de la persona”. El cardenal invitó además a reconocer “lo que cada uno aporta y la oportunidad que cada persona que llega a nuestras comunidades puede significar”.

El intendente Neme (Izq) y el empresario Florencio Aldrey (Der) compartieron la primera fila de la Catedral

“La Iglesia no puede contemplar estas heridas desde lejos”

La homilía también abordó las situaciones concretas que atraviesan muchas personas migrantes: los procesos de regularización, la documentación, el acceso a la salud y a la educación, el trabajo, las situaciones de abuso y las dificultades que también enfrentan las segundas generaciones para construir sus propias raíces.

Ante esas realidades, el cardenal Cobo recordó la pregunta de Dios por la vida del hermano y la trasladó a la comunidad cristiana. “Dios pregunta a Ezequiel por la vida de su hermano. Y hoy, Dios nos pregunta a nosotros por la vida de nuestros hermanos, por cómo nos implicamos los unos en la vida de los otros”.

En ese contexto, fue contundente al definir la responsabilidad de la Iglesia. “La Iglesia no puede contemplar estas heridas desde lejos. La fe nos pide cercanía, la fe nos pide una orientación clara, la fe nos pide una defensa de la dignidad y una responsabilidad en nuestra pastoral”.

Por eso, propuso cambiar incluso el punto de partida de la pastoral. “No empiecen hablando de los migrantes, empiecen con cada persona, empiecen nombrándole. El primer paso cristiano es siempre el encuentro cara a cara”.

Una pastoral que abre las puertas

El arzobispo de Madrid llamó también a superar una concepción de la pastoral migratoria reducida a la asistencia. “Por eso la pastoral migratoria en la Iglesia no puede quedar reducida a una ayuda ocasional ni a delegarse solo a algunos grupos”. En esa misma línea, subrayó que “No basta con entregar algo a quien llega, hay que abrir nuestras comunidades”. Esa apertura concreta supone, según explicó, “dejarles sitio en la Eucaristía, escuchar su voz, reconocer sus dones”, para que puedan verdaderamente tener un lugar dentro de la comunidad.

La afirmación más profunda de esta perspectiva llegó al señalar que “El migrante, el que llega, no es destinatario solo de nuestra acción pastoral: es miembro del pueblo de Dios, y Dios tiene que decirnos algo a nuestras comunidades también a través de ellos”. Por eso, el cardenal Cobo llamó a “generar comunidades acogedoras que vivan proféticamente esta fraternidad como esperanza para nuestro tiempo” y a mostrar, desde la propia experiencia eclesial, que es posible vivir de otra manera. En este punto recordó una expresión del papa León XIV, quien ha señalado que “los migrantes y refugiados pueden ser hoy —fijaos— ‘misioneros de esperanza’”.

Leyes justas y responsabilidad de todos

El cardenal Cobo señaló que la dimensión pastoral no excluye la necesidad de respuestas políticas e institucionales. “La complejidad de nuestras migraciones necesita leyes justas, necesita políticas serias y una acción responsable de nuestros Estados”, afirmó. Pero inmediatamente puso el acento en la persona concreta, advirtiendo que “ninguna norma será verdaderamente humana si olvida que está al servicio de cada persona concreta”.

Junto con la responsabilidad de los Estados, destacó la tarea que corresponde a la sociedad civil y a la Iglesia. “Nos corresponde a todos colaborar, tender redes, prevenir todo tipo de explotación, sostener a quienes acompañan, facilitar información creíble y crear vínculos entre nosotros”. En ese marco, agradeció públicamente el trabajo de quienes llevan adelante la pastoral migratoria, a Cáritas y a todos los que colaboran con ella y la hacen presente en las comunidades.

“Esa es nuestra riqueza hoy”

Hacia el final de su homilía, el arzobispo de Madrid volvió sobre las palabras de Jesús: “Donde dos o tres estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Y explicó que esta promesa no está condicionada por la uniformidad de quienes forman la comunidad. “No dice donde todos piensan igual, no; no dice donde todos tienen el mismo origen, no dice donde todos comparten las mismas costumbres; dice: ‘Donde dos o tres se reúnan en mi nombre’. Y eso es lo que tenemos hoy aquí, esa es nuestra riqueza hoy”.

Desde allí, presentó la fraternidad como un testimonio concreto que la Iglesia puede ofrecer al mundo. “Y este es el milagro que podemos proponer a la humanidad: Cristo se hace presente cuando dejamos de vivir como individuos aislados y comenzamos a hacernos responsables unos de otros con el amor abierto”.

Como síntesis de su mensaje, propuso tres caminos: “Primero, para acercarnos a cada migrante como un tesoro”. En segundo lugar, “para ofrecer nuestras comunidades, nuestras parroquias, allí donde hay vida cristiana, para ofrecer como lugares de acogida y de propuesta de una fraternidad nueva”. Y finalmente, “para trabajar juntos comunidades, asociaciones u organizaciones sociales para que nadie quede solo ante las necesidades que van surgiendo”.

La celebración concluyó con una oración a la Virgen de los Desamparados, pidiendo su amparo para quienes lo necesitan y renovando el compromiso de construir comunidades acogedoras. El cardenal Cobo pidió que quienes llegan a cualquier diócesis puedan encontrar “no solo un lugar donde vivir, sino hermanos con quienes compartir la esperanza y el camino”.

GENTILEZA OBISPADO

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