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A 170 años del paso a la inmortalidad de José de San Martín

17 de agosto de 2020

José  Francisco de San Martín nació en Yapeyú, hoy provincia de Corrientes, un 25 de febrero de 1778. Yapeyú había sido fundada en febrero de 1627 por los Jesuitas y se transformó con el tiempo en el más importante centro ganadero del Río de la Plata, famoso sus zapaterías cuyos productos eran exportados a Chile y Perú. También se producían ahí diversos instrumentos musicales de gran calidad. Todo esto decayó con la expulsión de los jesuitas en 1767, pero Yapeyú siguió siendo una ciudad importante dentro de la estrategia española para estas tierras.

Así fue como el gobernador de Buenos Aires, Bucarelli, encomendó al Capitán don Juan de San Martín el cargo de teniente gobernador de Yapeyú en 1774. Allí se instaló don Juan con su mujer, Gregoria Matorras, y sus hijos María Elena, Juan Fermín y Manuel Tadeo. Poco después nacerán Justo Rufino y el menor de la familia, José Francisco, quien pronto comenzó a ser cuidado por una niñera india, Juana Cristaldo que según doña Gregoria, lo consentía demasiado. Cuando José tenía apenas tres años, toda la familia debió abandonar Yapeyú y trasladarse a Buenos Aires.

El virrey Vértiz le ordenó a Don Juan hacerse cargo de la instrucción de los oficiales del batallón de voluntarios españoles. Los San Martín vivirán en la capital del virreinato hasta fines de 1783, cuando fue aceptado el pedido de Don Juan para regresar a España. Se le encargó la dirección de un regimiento en Málaga y allí se instaló la familia. José, que tenía por entonces ocho años, se supone que estudió  en el Seminario de Nobles de Madrid. Allí aprendió latín, francés, castellano, dibujo, poética, retórica, esgrima, baile, matemáticas, historia y geografía.

En 1789, a los once años ingresó como cadete al regimiento de Murcia y en poco tiempo ya tomará parte activa en numerosos combates en España y en el Norte de África. Entre 1793 y 1795 durante la guerra entre España y Francia, el joven San Martín tuvo una actuación destacada en todos los combates en los que participó, y ascendió rápidamente en sus grados militares hasta llegar al de segundo teniente. En la guerra contra las fuerzas napoleónicas y ya con el grado de Teniente Coronel, fue condecorado con la medalla de oro por su heroica actuación en la batalla de Bailén el 19 de julio de 1808

El joven José no olvidaba sus orígenes americanos y estaba muy al tanto de los sucesos del Río de la Plata. Al enterarse de los hechos de mayo de 1810, decidió pedir el retiro del ejército español para poner sus conocimientos y experiencia al servicio de la naciente revolución americana. Había tomado contacto en España con círculos liberales y revolucionarios que veían con simpatía la lucha por la emancipación americana. Salió de Cádiz para Londres el 14 de septiembre de 1811. Londres ya era por entonces la gran capital de la Revolución Industrial a cuya sombra florecían las ideas liberales, ante todo en lo económico, pero también en lo político. Allí prosperaban los grupos revolucionarios como la «Gran Hermandad Americana», una logia fundada por Francisco de Miranda, un patriota venezolano que se proponía liberar América con la ayuda financiera de los ingleses. Durante sus cuatro meses de estadía en Londres, San Martín tomará contacto con los miembros de la «Hermandad», sobre todo con Andrés Bello y con personas vinculadas al gobierno británico, como James Duff y Sir Charles Stuart, quienes le hacen conocer el plan Maitland. El plan, un manuscrito de 47 páginas, había sido elaborado por el general inglés Thomas Maitland en 1800 y aconsejaba tomar Lima a través de Chile por vía marítima. San Martín tendrá muy en cuenta las ideas del militar inglés en su campaña libertadora. Finalmente en enero de 1812 San Martín emprende el regreso a su tierra natal a bordo de la fragata inglesa George Canning. “Yo serví en el ejército español desde la edad de trece a treinta y cuatro años, hasta el grado de teniente coronel de caballería. En una reunión de americanos en Cádiz, sabedores de los primeros movimientos de Caracas, Buenos Aires, etc., resolvimos regresar cada uno al país de nuestro nacimiento a fin de prestarle nuestro servicio en la lucha.» José de San Martín.

A poco de llegar San Martín a Buenos Aires, logró que se le respetara su grado militar de Teniente Coronel y que se le encomendara la creación de un regimiento para custodiar las costas del Paraná, asoladas por los ataques de los españoles de Montevideo. Así nació el regimiento de Granaderos a Caballo. El propio San Martín diseñará los uniformes y las insignias del nuevo cuerpo militar que se instala en el Retiro. La situación política en Buenos Aires era complicada, gobernaba el Primer Triunvirato integrado por Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso. Pero el verdadero poder estaba en manos del secretario de gobierno, Bernardino Rivadavia, que venía desarrollando una política muy centralista que desoía todos los reclamos del interior, cada vez más perjudicado por la política económica de Buenos Aires que fomentaba el libre comercio y mantenía un manejo exclusivo del puerto y de la aduana.

A poco de llegar, San Martín entró en contacto con los grupos opositores al Triunvirato, encabezados por la Sociedad Patriótica fundada por Bernardo de Monteagudo, y creó, junto a su compañero de viaje Carlos de Alvear, la Logia Lautaro, una sociedad secreta cuyos objetivos principales eran la Independencia y la Constitución Republicana.

San Martín y sus compañeros se decidieron a actuar y el 8 octubre de 1812 marcharon con sus tropas, incluidos los granaderos, hacia la Plaza de la Victoria (actual Plaza de Mayo) y exigieron la renuncia de los triunviros en un documento redactado por San Martín que concluía diciendo: «…no siempre están las tropas para sostener gobiernos tiránicos». Fue designado un segundo triunvirato afín a la Logia y a la Sociedad Patriótica integrado por Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte.

Don José se hacía tiempo también para la diversión y poco a poco fue tenido en cuenta en las selectas listas de invitados de las tertulias porteñas. La más famosa y agradable, según cuentan, era la de Don Antonio Escalada y su esposa Tomasa, en la que sus hijas, Remedios y Nieves, no perdían de vista a ningún nuevo visitante. Por allí pasó Don José y surgió el romance con Remedios. Poco después, el 12 de noviembre de 1812 se casaron. Él tenía 34 años y ella 15.

El 3 de febrero de 1813 los Granaderos de San Martín entraban por primera vez en combate frente al Convento de San Lorenzo, en Santa Fe. El triunfo fue total y el prestigio del ahora coronel San Martín crecía sin cesar. Fue así que en 1814 se le encomendó el mando del ejército del Norte en reemplazo del General Belgrano. San Martín aceptó el cargo pero hizo saber a las autoridades que sería inútil insistir por la vía del Alto Perú y que se retiraría a Córdoba para reponerse de los dolores causados por su úlcera estomacal y terminar de delinear las bases de su nueva estrategia militar consistente en cruzar la cordillera, liberar a Chile y de allí marchar por barco para tomar el bastión realista de Lima. Repuesto parcialmente de sus males, pero con el plan terminado y aprobado, logró ser nombrado gobernador de Cuyo. En Mendoza comenzó los preparativos para su ambicioso plan sin descuidar las tareas de gobierno. Fomentó la educación, la agricultura y la industria y creó un sistema impositivo igualitario cuidando que pagaran más los que más tenían.

Todo el pueblo cuyano colaboró según sus posibilidades para armar y aprovisionar al Ejército de los Andes. El propio gobernador dio el ejemplo reduciendo su propio sueldo a la mitad.

San Martín debió enfrentar en Cuyo la oposición la oposición de los hermanos Carreras, exiliados chilenos que habían abandonado su país tras la derrota de Rancagua. Uno de ellos, José Miguel había sido presidente de la Junta de Gobierno de Chile en 1814 y se oponía a la alianza de O’Higgins con San Martín. Los tres hermanos terminaron involucrándose en las guerras civiles argentinas y murieron fusilados.

El 24 de marzo se reúne el Congreso en Tucumán. San Martín, preocupado por la demora en sancionar la independencia dirige una carta al diputado por Cuyo, Godoy Cruz. «¿Hasta cuándo esperaremos para declarar nuestra independencia? ¿No es cosa bien ridícula acuñar moneda, tener el pabellón y escarapela nacional y, por último, hacer la guerra al soberano de quien se dice dependemos, y permanecer a pupilo de los enemigos?»

El 16 de agosto de 1816, nació Mercedes Tomasa de San Martín, la única hija de la pareja. A principios de 1817 comenzó el heroico cruce de los Andes.

«Compañeros del Ejército de los Andes: La guerra se la tenemos que hacer como podamos: si no tenemos dinero; carne y tabaco no nos tiene que faltar. Cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con la bayetilla que nos tejan nuestras mujeres y si no andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios, seamos libres y lo demás no importa. Compañeros, juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre, o morir con ellas como hombres de coraje.», José de San Martín.

Durante muchos tramos San Martín debió ser trasladado en camilla debido a los terribles dolores provocados por la úlcera.

A poco de cruzar los Andes, el 12 de febrero de 1817, las fuerzas patriotas derrotan a los españoles en la cuesta de Chacabuco, iniciando de esa forma la independencia de Chile. El 19 de marzo del año siguiente las fuerzas patriotas sufrieron una derrota en Cancha Rayada. Afortunadamente el General Las Heras logró salvar a su cuerpo y en base a estos hombres pudo reorganizarse un ejército de 5.000 hombres y vencer definitivamente a los realistas en Maipú el 5 de abril de 1818.

Pocos días después de Maipú, San Martín volvió a cruzar la cordillera rumbo a Buenos Aires para solicitar ayuda al gobierno del Directorio para la última etapa de su campaña libertadora: el ataque marítimo contra el bastión realista de Lima. Obtiene la promesa de una ayuda de 500.000 pesos para su plan limeño de los que sólo llegarán efectivamente 300.000. San Martín regresó a Chile, donde obtuvo la ayuda financiera del gobierno y armó una escuadra que quedará al mando del marino escocés Lord Cochrane.

Mientras tanto, en Buenos Aires las cosas se complican. Pueyrredón propicia la invasión portuguesa de la Banda Oriental para combatir a Artigas y le ordena a San Martín que baje con su ejército y encabece la represión de los orientales. San Martín se niega y le aclara que «el general San Martín jamás desenvainará su espada para derramar sangre de hermanos».

El 20 de agosto de 1820 partió desde el puerto chileno de Valparaíso la expedición libertadora. La escuadra estaba formada por 24 buques y conducía a unos 4.800 soldados. El 12 de septiembre la flota fondeó frente al puerto peruano de Pisco. Una división al mando del General Arenales se dirigió hacia el interior del Perú con el objetivo de sublevar a la población y obtuvo la importante victoria de Pasco el 6 de diciembre de 1820. Por su parte San Martín ordenó bloquear el puerto de Lima. Así, el virrey De la Serna se vio acosado por todos los flancos y debió rendirse el 10 de julio de 1821. Ese día entró victorioso el general San Martín a la capital virreinal.

El 28 de julio de 1821 San Martín declaró la independencia del Perú. Se formó un gobierno independiente que nombró a San Martín con el título de Protector del Perú, con plena autoridad civil y militar. En un principio el general se había negado a aceptar el cargo, pero el clamor popular y los consejos de su amigo y secretario, Bernardo de Monteagudo, le hicieron recordar que el peligro realista no había desaparecido, que las fuerzas del virrey se estaban reorganizando en los cuatro puntos cardinales del Perú y que por lo tanto su presencia se hacía imprescindible para terminar definitivamente con el dominio español.

San Martín abolió la esclavitud y los servicios personales (mita y yanaconazgo), garantizó la libertad de imprenta y de culto, creó escuelas y la biblioteca pública de Lima. Debió enfrentar graves dificultades financieras, lo que creó entre la población un creciente descontento. Pese a las dificultades San Martín pudo controlar la situación y lograr la rendición de los realistas del Sur y del Centro del Perú.

Mientras San Martín llevaba adelante su campaña desde el Sur el patriota venezolano Simón Bolívar, lo venía haciendo desde el Norte. El general Sucre, lugarteniente de Bolívar, solicitó ayuda a San Martín para su campaña en Ecuador. El general argentino le envió 1600 soldados que participaron victoriosamente en los combates de Riobamba y Pichincha, que garantizaron la rendición de Quito.

Finalmente los dos libertadores decidieron reunirse. La famosa entrevista de Guayaquil, en Ecuador, se realizó entre los días 26 y 27 de julio de 1822. Había entre ellos diferencias políticas y militares. Mientras San Martín era partidario de que cada pueblo liberado decidiera con libertad su futuro, Bolívar estaba interesado en controlar personalmente la evolución política de las nuevas repúblicas.

El otro tema polémico fue quién conduciría el nuevo ejército libertador que resultaría de la unión de las tropas comandadas por ambos. San Martín propuso que lo dirigiera Bolívar pero éste dijo que nunca podría tener a un general de la calidad y capacidad de San Martín como subordinado. El general argentino tomó entonces una drástica decisión: retirarse de todos sus cargos, dejarle sus tropas a Bolívar y regresar a su país.

Tras la entrevista de Guayaquil San Martín regresó a Lima y renunció a su cargo de Protector del Perú. «La presencia de un militar afortunado, por más desprendimiento que tenga es temible a los estados que de nuevo se constituyen. Por otra parte ya estoy aburrido de oír decir que quiero hacerme soberano. Sin embargo siempre estaré a hacer el último sacrificio por la libertad del país, pero en clase de simple particular y no más. En cuanto a mi conducta pública mis compatriotas dividirán sus opiniones; los hijos de éstos darán el verdadero fallo.»

Partió luego rumbo a Chile donde permaneció hasta enero de 1823. Cruzó por última vez los Andes, estuvo unos días en Mendoza y pidió autorización para entrar en Buenos Aires para poder ver a su esposa, que estaba gravemente enferma. Rivadavia, ministro de gobierno del gobernador Martín Rodríguez, le negó el permiso argumentando que no estaban dadas las condiciones de seguridad para que San Martín entrara a la ciudad. En realidad Rivadavia, que siempre le había negado cualquier tipo de ayuda a San Martín, temía que el general entrase en contacto con los federales del Litoral. El gobernador de Santa Fe, Estanislao López, le envió una carta advirtiéndole que el gobierno de Buenos Aires esperaba su llegada para someterlo a un juicio por haber desobedecido las órdenes de reprimir a los federales y le ofreció marchar con sus tropas sobre Buenos Aires si se llegara a producir tan absurdo e injusto juicio.

San Martín le agradeció a López su advertencia pero le dijo que no quería más derramamiento de sangre. Ante el agravamiento de la salud de Remedios, pese a las amenazas, San Martín decidió viajar igual a Buenos Aires pero lamentablemente llegó tarde. Su esposa ya había muerto sin que él pudiera compartir al menos sus últimos momentos. Difamado y amenazado por el gobierno unitario, San Martín decidió abandonar el país en compañía de su pequeña hija Mercedes rumbo a Europa. Merceditas tenía siete años y recién ahora conocería de verdad a su padre. San Martín comenta en una carta a su entrañable amigo Tomás Guido: «Cada día me felicito más y más de mí decisión de haberla conducido a Mercedes conmigo a Europa y arrancado del lado de doña Tomasa (su suegra). Esta amable señora con el excesivo cariño que le tenía me la había resabiado, como dicen los paisanos, en términos que era un diablotín…».

En 1825 redacta las famosas máximas, una serie de recomendaciones para su educación en caso de que él no estuviera a su lado. Allí le aconseja el amor a la verdad, la tolerancia religiosa, la solidaridad y la dulzura con los pobres, criados y ancianos; amor al aseo y desprecio al lujo. Tras pasar brevemente por Londres, San Martín y su hijita se instalaron en Bruselas. En 1824 pasan a París para que Mercedes complete sus estudios.

San Martín atravesaba en Europa una difícil situación económica. Del gobierno argentino no podía esperar nada y ni el Perú ni Chile le pagaban regularmente los sueldos que le correspondían como general retirado. Vivía de la escasa renta que le producía el alquiler de una casa en Buenos Aires y de la ayuda de algunos amigos, como el banquero Alejandro Aguado que lo ayudó para poder comprar su casa de Grand Bourg.

Pero el general seguía interesado e inquieto por la situación de su país. En febrero de 1829 llega al puerto de Buenos Aires pero no desembarca. Se entera del derrocamiento del gobernador Dorrego y de su trágico fusilamiento a manos de los unitarios de Lavalle. Muchos oficiales le envían cartas a su barco y lo van a visitar con la intención de que se haga cargo del poder. San Martín se niega porque piensa que tome el partido que tome tendrá que derramar sangre argentina y no está dispuesto a eso. Triste y decepcionado decide regresar. Pasa unos meses en Montevideo y finalmente retorna a Francia. En 1832 una epidemia de cólera asoló Francia. San Martín y su hija Mercedes, fueron afectados por esa grave enfermedad. Los trató un médico argentino, Mariano Balcarce, hijo de un viejo amigo y camarada de armas de San Martín, el general Antonio Balcarce, vencedor de Suipacha. Mariano atendió durante meses a los San Martín, aunque podría decirse que sobre todo prestó mucha atención a Mercedes. Pero la cosa fue mutua y el 13 de diciembre de 1832 Mariano Balcarce y Mercedes de San Martín se casaron y se fueron de luna de miel a Buenos Aires.

En 1838, durante el gobierno de Rosas, los franceses bloquearon el puerto de Buenos Aires. Inmediatamente José de San Martín le escribió a don Juan Manuel ofreciéndole sus servicios militares. Rosas agradeció el gesto y le contestó que podían ser tan útiles como sus servicios militares las gestiones diplomáticas que pudiera realizar ante los gobiernos de Francia e Inglaterra. Al enterarse del bravo combate de la vuelta de Obligado, el 20 de noviembre de 1845, cuando los criollos enfrentaron corajudamente a la escuadra anglo-francesa, San Martín volvió a escribirle a Rosas y a expresarle sus respetos y felicitaciones: «Ahora los gringos sabrán que los criollos no somos empanadas que se comen así nomás sin ningún trabajo».

San Martín para ese entonces estaba muy enfermo. Sufría asma, reuma, úlceras y estaba casi ciego. Su estado de salud se fue agravando hasta que falleció el 17 de agosto de 1850. En su testamento pedía que su sable fuera entregado a Rosas «por la firmeza con que sostuvo el honor de la república contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla» y que su corazón descansara en Buenos Aires.

Esta última voluntad se cumplió en 1880, cuando el presidente Avellaneda recibió los restos del libertador.

Fuente: El historiador

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El desempleo llegó al 7,8% y hay 1,1 millones de personas sin trabajo

Más de 1,1 millones de personas no tenían trabajo, buscaban empleo de manera activa y estaban disponibles para ocupar un puesto durante el primer trimestre de 2026. El dato surge del informe difundido por el INDEC, que ubicó la tasa de desocupación en 7,8%. La medición también mostró una tasa de actividad del 48,6% y una tasa de empleo del 44,8%.

El relevamiento marcó que la Población Económicamente Activa alcanzó a 14,6 millones de personas. Ese grupo incluye a quienes tienen al menos una ocupación y a quienes, sin tenerla, buscan empleo y están disponibles para trabajar. Dentro de ese universo aparece el 7,8% de desocupados informado por el organismo estadístico.

La tasa de empleo quedó en 44,8%, equivalente a 13,5 millones de personas ocupadas. El INDEC considera dentro de esa categoría a quienes tuvieron al menos una ocupación y trabajaron como mínimo una hora. Esa cifra permite dimensionar el volumen de personas que sostienen algún tipo de inserción laboral en el país.

El informe también mostró el peso de la población que permanece fuera del mercado de trabajo. Sobre un universo informado de 30,1 millones de personas, el 51,4%, equivalente a 15,5 millones, integra la población inactiva. Se trata de personas que no trabajan o que no buscan empleo de manera activa.

La composición del empleo expone diferencias relevantes dentro de los ocupados. De los 13,5 millones de personas con trabajo, el 71,8% son asalariadas, lo que representa 9,7 millones. Entre ellas, el 62,1% cuenta con descuento jubilatorio, mientras que el 37,9% no tiene ese aporte registrado.

La falta de descuento jubilatorio dentro del universo asalariado refleja una parte del problema de calidad laboral. No se trata solo de tener o no tener empleo, sino de las condiciones bajo las cuales se trabaja. Ese segmento queda asociado a vínculos con menor cobertura previsional y más exposición a la informalidad.

Entre quienes no son asalariados, el informe identificó a 3,8 millones de personas, equivalentes al 28,2% del total de ocupados. Dentro de ese grupo, el 85,5% trabaja por cuenta propia, el 13% tiene patrón y el 1,1% se desempeña como trabajador familiar sin remuneración. Esa distribución muestra la fuerte presencia del trabajo independiente dentro de la estructura laboral.

La informalidad laboral apareció como otro dato central del relevamiento. Según el informe, solo el 55,7% de los ocupados se encuentra dentro de la formalidad. El 44,2% restante trabaja en condiciones informales, una proporción que marca una presión significativa sobre ingresos, aportes y protección laboral.

El INDEC también detalló la intensidad de la ocupación entre las personas que tienen empleo. Del total de 13,5 millones, el 12,1% fue subocupado, es decir, trabajó menos de 35 horas semanales y estaba dispuesto a trabajar más. Además, el 26,6% estuvo sobreocupado y el 53,3% tuvo ocupación plena.

La categoría de sobreocupación muestra a quienes trabajan más de 45 horas semanales. En paralelo, el informe consignó que el 8,1% de los ocupados no trabajó durante la semana de referencia. Esos datos permiten observar que el mercado laboral no solo se mide por cantidad de empleos, sino también por horas trabajadas y disponibilidad para ampliar ingresos.

El primer trimestre de 2026 dejó así una foto laboral con tres niveles de presión. Hay 1,1 millones de personas desocupadas, una alta proporción de informalidad y un grupo de subocupados que busca trabajar más horas. El dato pendiente será cómo evoluciona esa combinación en los próximos informes del INDEC, especialmente sobre la calidad del empleo y la capacidad del mercado para absorber a quienes todavía buscan trabajo. NA

EN MAR DEL PLATA

La tasa de desempleo subió un 3,3% durante el primer trimestre del año en Mar del Plata, en comparación al mismo período de 2025. En números, significa que alrededor de 32 mil personas no tienen trabajo.

De acuerdo a lo informado por el INDEC, el indicador subió de 6% a 9,3% en doce meses, mientras que un 12,3% de la población de General Pueyrredon se encuentra ocupada pero demandante de un segundo empleo y un 10,5% subocupada.

Conforme a los datos del Indec, sumando los 32 mil desocupados, los 43 mil que buscan un segundo trabajo y los 36 mil subocupados, en el distrito hay 111 mil personas que se ven atravesados por alguna problemática laboral.

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Plazo fijo: cuánto pagan los bancos por depositar $ 1 millón a 30 días

Los bancos digitales y compañías financieras encabezan el ranking de plazos fijos con tasas que superan el 23% anual

El mercado de depósitos a plazo fijo en pesos mostró una marcada dispersión en las tasas que ofrecen los bancos argentinos. El seguimiento de las condiciones vigentes en las principales entidades permite observar cómo la brecha entre los bancos de mayor tamaño y aquellos digitales o regionales se amplió en las últimas semanas, en un contexto donde la tasa promedio del sistema descendió a valores históricamente bajos. Esta situación impactó de forma directa en los rendimientos obtenidos por los ahorristas que inmovilizaron fondos a 30 días.

Los datos actuales muestran que la tasa promedio de los plazos fijos a 30 días para personas humanas se ubicó en torno al 19% en los primeros días de junio de 2026, según la serie histórica registrada. Este valor representa una caída significativa respecto de los promedios de meses anteriores, cuando el sistema llegó a ofrecer tasas superiores al 30% anual e incluso alcanzó un pico de 49,14% a principios de septiembre de 2025. Desde entonces, el descenso se acentuó y la tasa promedio bajó de manera sostenida, acompañando los cambios en la política monetaria y la reducción de la inflación mensual.

La comparación entre las tasas actuales y las informadas en semanas previas permite observar el retroceso generalizado en el costo de oportunidad para los depositantes. Por ejemplo, Banco de la Nación Argentina ofrece una tasa máxima de 19%, que arroja un rendimiento de $1.015.616,44 por cada millón de pesos colocado a 30 días. La semana pasada, esta entidad mantenía la misma tasa, y hace un mes el promedio del sistema aún se encontraba por encima del 24%, reflejando una caída de más de cinco puntos en apenas cuatro semanas.

En el caso de Banco de Galicia y Buenos Aires S.A., la tasa máxima vigente es 15%, con un rendimiento de $1.012.328,77, mientras que Banco BBVA Argentina S.A. paga 18,75% y permite alcanzar $1.015.410,96. Banco Santander Argentina S.A. se ubicó en el extremo inferior, con una tasa de 14,5% y un saldo final de $1.011.917,81. Todos estos bancos integran el grupo de entidades tradicionales y de mayor volumen de depósitos, donde las tasas sufrieron bajas pronunciadas durante el último mes.

Por su parte, Banco de la Provincia de Buenos Aires anunció un incremento y paga actualmente una tasa máxima de 21%, lo que eleva el rendimiento de un millón de pesos a $1.017.260,27. Este aumento contrasta con los valores informados por otros bancos públicos y privados del mismo segmento, cuyos ajustes resultaron menos marcados. Banco Macro S.A. paga 18,5% ($1.015.205,48), mientras que Industrial and Commercial Bank of China (Argentina) S.A.U. otorga 17,2% ($1.014.136,99) y Banco de la Ciudad de Buenos Aires se mantiene en 17% ($1.013.972,60). Banco Patagonia S.A. informó una tasa de 16% ($1.013.150,68) y Banco Credicoop Cooperativo Limitado estableció su tasa máxima en 17,5% ($1.014.383,56).

El segmento de bancos digitales, regionales y compañías financieras volvió a mostrar las mejores condiciones del mercado. Banco Meridian S.A.Banco Voii S.A.Crédito Regional Compañía Financiera S.A.U. y Reba Compañía Financiera S.A. ofrecen tasas de 23%, lo que permite que un depósito de $1 millón alcance $1.018.904,11 en solo 30 días. Banco Bica S.A. y Banco CMF S.A. pagan 22%, con rendimientos de $1.018.082,19 cada uno. En tanto, Banco de la Provincia de Córdoba S.A. paga 20,75% ($1.017.054,79) y Banco Hipotecario S.A. subió su tasa a 21,5% ($1.017.671,23).

Otros bancos regionales y digitales, como Banco del Sol S.A.Bibank S.A.Banco Mariva S.A. y Banco Dino S.A., se ubicaron entre 20% y 21%, con saldos que superan los $1.017.000 por millón invertido. Banco Comafi Sociedad AnónimaBanco del Chubut S.A.Banco de Comercio S.A.Banco de Formosa S.A.Banco Julio Sociedad AnónimaBanco Masventas S.A., y Banco Provincia de Tierra del Fuego ofrecieron tasas que oscilan entre 17% y 19%, con rendimientos en el rango inferior del mercado.

La dispersión entre las tasas más altas y más bajas volvió a superar los ocho puntos porcentuales. Para un ahorrista, esto representa una diferencia de más de $7.000 en el rendimiento mensual por cada millón de pesos, según el banco elegido. Así, mientras Banco Santander Argentina S.A. paga $1.011.917,81, los bancos líderes del segmento digital y regional otorgan $1.018.904,11. La diferencia se amplía si el monto depositado es mayor o si se reinvierte el capital durante varios meses consecutivos. Infobae

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León XIV cada vez más cerca

La Iglesia aguarda una confirmación oficial del Vaticano, pero la posibilidad de que el papa León XIV visite el país comenzó a tomar fuerza luego del anuncio de su próximo viaje a Perú en noviembre.

Mientras se espera la definición de la Santa Sede, ya se evalúan posibles escenarios que incluirían Buenos Aires, Córdoba y Santiago del Estero, además de una eventual celebración multitudinaria en el estadio Monumental de River Plate.


“Todavía no nos llegó ninguna información oficial. Ojalá pronto tengamos alguna confirmación”, expresó el arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo.

La eventual llegada de León XIV sería la primera visita de un Papa a la Argentina en casi cuatro décadas. El último pontífice en recorrer el país fue Juan Pablo II, quien estuvo en 1982 y nuevamente en 1987, con multitudinarias celebraciones en Buenos Aires.


Ante la posibilidad de una misa masiva, la dirigencia de River Plate ofreció el estadio Monumental como sede para un encuentro con miles de fieles. Según trascendió, la propuesta fue enviada al Vaticano en diciembre pasado mediante una carta formal, aunque hasta el momento no hubo respuesta.

La alternativa toma relevancia luego de que León XIV encabezara recientemente encuentros multitudinarios en España, donde reunió a decenas de miles de personas en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid y en el Estadio Olímpico de Barcelona.

Desde el Episcopado remarcaron que, en caso de concretarse, la visita tendrá un sentido estrictamente pastoral. “Los viajes del Papa son siempre pastorales, un encuentro del líder de la Iglesia Católica con sus fieles”, señalaron fuentes eclesiásticas, al descartar interpretaciones políticas o diplomáticas.

En cuanto al posible itinerario, aunque todavía no comenzó la organización oficial, se mencionan como destinos Buenos Aires, Córdoba y Santiago del Estero, esta última reconocida por Francisco como arquidiócesis primada por su importancia histórica dentro de la Iglesia argentina. También existe la posibilidad de una actividad en la Patagonia, según revela la agencia Noticias Argentinas.

La logística del viaje quedará definida una vez que la Santa Sede confirme la visita. En ese proceso tendrá un rol central la Nunciatura Apostólica, la representación diplomática del Vaticano en Argentina, además del Gobierno nacional, encargado de la seguridad y los aspectos operativos por tratarse de la llegada de un jefe de Estado.

La invitación formal para que León XIV visite Argentina fue realizada por la Conferencia Episcopal Argentina en 2025, cuando representantes de la Iglesia le entregaron una carta al pontífice. También el canciller Pablo Quirno transmitió una invitación del presidente Javier Milei durante un encuentro en febrero.

Tras una reunión con autoridades eclesiásticas, Quirno había anticipado que existía una “buena noticia” para los argentinos y que solo restaba definir la fecha. El propio Milei compartió el mensaje y respondió: “Se viene”, acompañado por emojis de leones.

Mientras el Vaticano no oficialice la agenda definitiva, la expectativa crece por una posible visita que marcaría un acontecimiento histórico para la Argentina y un nuevo encuentro entre el Papa y la tierra de su antecesor, Francisco.

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