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Investigación con sello marplatense

Diego Salamagno y Agustina Sarobe, alumnos de medicina que participan del proyecto.

5 de octubre de 2020

Desde comienzos de abril, los doctores, investigadores y docentes de la Universidad Fasta, Pablo y Gonzalo Corral se encuentran trabajando en un estudio clínico que podría disminuir la mortalidad en pacientes con coronavirus de gravedad moderada o severa.

Con el objetivo de poder sumar pacientes al estudio de Investigación sobre el covid-19, los investigadores solicitaron la colaboración de estudiantes de la carrera de Medicina de la Universidad Fasta. Agustina Sarobe y Diego Salamagno, alumnos de sexto año, junto a Joaquin Botto- médico egresado de UFASTA-, fueron los elegidos para contribuir en el ensayo.

La emergencia sanitaria los llevó a emprender su viaje hacia Jujuy, una de las provincias más golpeadas en ese momento. Desde entonces, los estudiantes, a cargo de Pablo Corral, comenzaron a vivir una experiencia única e impensada, aprendiendo y conociendo el procedimiento de la investigación de campo en medio de una pandemia.

En este sentido, Pablo Corral expresó que: “es una experiencia única y todos los actores involucrados se van a ver beneficiados; los alumnos con todo el aprendizaje y vivencias que tendrán, los pacientes que formarán parte del estudio y fundamentalmente la ciencia, que tendrá elementos de alto valor científico para contestar una pregunta fundamental, en este caso el valor de un fármaco (la colchicina) en el tratamiento de una enfermedad, que al día de hoy no tiene cura y sin tratamientos efectivos”.

Sobre las tareas que desempeñan, Agustina Sarobe comentó que lo que están haciendo es “evaluar a los pacientes, ver si cumplen los criterios de inclusión: que tengan neumonía por covid y que tengan o hayan tenido fiebre por covid así a grandes rasgos y que se sospeche que tengan covid”.

“La verdad que me está aportando un montón esta experiencia, estoy aprendiendo muchísimo, redescubrir, algo que ya lo sabía, pero me encanta la medicina, el poder ver pacientes me alegra los días y el poder ayudar un poco en esta situación bastante fea me da un poco de paz que mejor que estar encerrada en tu casa” explicó la alumna de 25 años.

El otro alumno que participa de la investigación es Diego Salamagno. El estudiante de 24 años también se encuentra en Jujuy siendo parte de esta investigación, que según él, le aporta conocimiento y ciencia: “Aprender a hacer ciencia, y en el ámbito personal me aporta mucha psicológica y emocionalmente, aunque capaz suene banal, no es fácil irte de un día para el otro de tu casa, de tu comodidad a una provincia a hacer una investigación, en un contexto que es muy complejo. La situación en Jujuy es muy triste, respecto de la pandemia. Es una experiencia enriquecedora científica, médica, personal, psicológica y emocionalmente. Es super rico, me hace crecer un montón y así como me hace crecer a veces duele, pero es parte de lo mismo” expresó el alumno de Medicina.

SOBRE LA INVESTIGACIÓN

El estudio se denomina COLCOVID19 ECLA PHRI y es muy fácil de implementar, aseguraron quienes participan del mismo. Consiste en la aplicación de un fármaco denominado Colchicina, que es un potente antiinflamatorio de bajo costo y que habitualmente se utiliza en pacientes con “gota”, afección que se produce por elevados valores de ácido úrico en sangre.

El punto central de esta droga en el tratamiento de pacientes con covid-19 es porque la colchicina disminuye los síntomas asociados con respuesta inflamatoria y algunas manifestaciones clínicas como artralgia, dolor de cabeza e infiltrados pulmonares.

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Portada digital del día 27/3/2026

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Se amplía el parque industrial

Una veinetna de empresas radicadas en el Parque Industrial de Mar del Plata proyectan ampliar sus operaciones. Así lo confirmó este jueves el oficialismo en el marco de una nueva sesión del actual peíodo odrinario del Concejo Deliberante en la que se aprobó por unanimidad el fideicomiso para el desarrollo del Parque Industrial II, del que la Municipalidad será parte.


Los concejales convalidaron el contrato de cesión de derechos fiduciarios firmado entre el municipio, Emprendimientos Fiduciarios Gure SA y H. Ledesma Desarrollos & Inmobiliaria, vinculado con el predio lindero al Parque Industrial "General Savio", donde se proyecta el nuevo polo productivo.

Durante el debate, el concejal de Vamos Juntos y exsecretario de Desarrollo Productivo, Fernando Muro, destacó la iniciativa: "Incorparse como municipio al fideicomiso del Parque Industrial II, una obra de infraestructura de envergadura, es un hito para la historia industrial de Mar del Plata. Es un predio de 300 hectáreas para la utilización industrial. Este emprendimiento, en conjunto con otros, están conformando un conglomerado logístico alrededor del cordón de la ciudad muy importante desde el punto de vista estratégico", expresó, citado por la web de Canal 8 de ciudad

"Este conglomerado -siguió Muro- es una barrera de grandes equipamientos urbanos que permite la posibilidad de que empresas puedan radicarse y que haya disponibilidad de suelo logístico, industrial y comercial en el predio".

En ese sentido, el edil señaló que el Parque Industrial actual "quedó chico porque se completó", y agregó: "Ahí tenemos una limitación y este proyecto viene a resolver esa cuestión de forma definitiva. Esto les da previsibilidad a las empresas de afuera que llegan a Mar del Plata y a las empresas locales que tienen planes de expansión".

Cabe subrayar que la creación del Parque Industrial, Logístico y Empresarial -conocido como Parque Industrial II- había tenido un avance clave en septiembre de 2024, cuando el Concejo Deliberante adecuó la normativa municipal a la actividad industrial.

Hasta entonces, los usos del suelo permitidos en esa zona eran limitados y estaban vinculados principalmente a actividades rurales, lo que impedía su subdivisión y su desarrollo con fines productivos. Con la modificación normativa, el área quedó habilitada para la radicación de industrias y actividades vinculadas al almacenamiento, la logística y el transporte, incompatibles con el uso residencial.

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Semana Santa: piden no comprar una especie de pez en peligro de extinción

A pocos días de Semana Santa, las pescaderías ven cómo incrementa la demanda de este alimento y sus góndolas llegan varios productos. Es por eso que en el marco de esta festividad, la organización de conservación de la naturaleza WCS Argentina advierte que no se debe consumir una especie de tiburón que se encuentra en peligro crítico de extinción.

El tiburón en cuestión es el gatuzo, conocido también como gatuso o cazón, que habita en las costas del Mar Argentino. Se trata de un pequeño tiburón que puede verse en las góndolas de algunas pescaderías y que está catalogada desde 2020 como especie "En peligro crítico de extinción", según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).


El gatuzo, explicaron desde WCS Argentina, puede encontrarse en las pescaderías donde también se lo vende bajo el nombre de “palo rosado”. Según el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep), es el tiburón con mayor explotación comercial en Argentina.


Los tiburones son el primer grupo de vertebrados amenazado de los océanos. Su rol como predadores tope es crucial porque mantienen el equilibrio en la cadena alimentaria y regulan otras poblaciones marinas. Por eso, su vulnerabilidad o extinción impacta el mar y afecta a las personas que de él dependen.

Las poblaciones de tiburones están en franco declive y son apenas una fracción de lo que fueron históricamente. Enfrentan amenazas como la destrucción del hábitat, el cambio climático y, principalmente, la sobrepesca. Llevan décadas siendo impactados por el exceso de la presión pesquera, incentivada por su consumo como sopa de aleta, carne, aceite y otros usos comerciales.


El gatuzo es uno de los tiburones endémicos del Océano Atlántico Sudoccidental, precisamente de Argentina, Uruguay y Brasil. Esto quiere decir que habita exclusivamente en esta región, por lo que si desaparece en el área, también se extinguirá a nivel global.


En las últimas cuatro décadas, su población disminuyó más del 90% y al tratarse de una especie con baja fecundidad y reproducción tardía, cuyas hembras paren a partir de los 8 años de 1 a 16 crías por año, se incrementa su vulnerabilidad frente a las presiones que afectan su población, como las prácticas pesqueras no sostenibles, tanto comerciales como deportivas.

Cabe agregar que en el Mar Argentino hay 55 especies de tiburones que viven o migran en distintas épocas del año.

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