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Monumental abrazo
19 de enero de 2023
Lionel Messi y Marcelo Gallardo se fundieron en un abrazo durante el encuentro amistoso entre Paris Saint Germain y el Riyahd Season, un combinado entre los dos equipos más importantes de Arabia Saudita. Este último equipo tuvo como técnico al ex entrenador de River.
Corrían 17 minutos del segundo tiempo cuando el argentino fue reemplazado, y antes de sentarse en el banco de suplentes se dirigió hasta donde estaba Gallardo.Allí, luego de un cariñoso abrazo, el Muñeco le dijo unas palabras al futbolista del PSG, que respondió con una sonrisa.
El amistoso llamó la atención del público, ya que era una nueva edición del duelo entre Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. El encuentro estuvo a la altura de las expectativas y finalizó 5 a 4 a favor del elenco parisino con un tanto de Lionel Messi, mientras que CR7 convirtió un doblete para el conjunto árabe.
Los goles de PSG fueron de Lionel Messi, Sergio Ramos, Kylian Mbappé, Marquinhos y Hugo Ekitike, mientras que para el combinado de Arabia Saudita anotaron Cristiano Ronaldo (2), Jang Hyun-Soo y Anderson Talisca.
Las estadísticas entre el argentino y el portugués quedaron de la siguiente forma: 17 victorias para Lionel Messi, 11 para Cristiano y 9 empates.
El reencuentro entre Lionel Messi y Cristiano despertó expectativas en la población local e internacional, los niños que hacen de mascota no fueron la excepción y todos corrieron en la previa a saludar a las dos figuras que chocaron 37 veces entre clubes y selecciones a lo largo de sus carreras en los últimos 15 años.
El saludo entre Lionel Messi y Cristiano se dio a segundos del arranque del partido, con un apretón de manos, un corto abrazo y sonrisas cruzadas, en lo que pudo ser uno de los últimos choques entre ellos.
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Cavani ya es historia en Boca
Edinson Cavani se va de Boca. El emblemático goleador uruguayo, quien no iba a ser tenido en cuenta por Rodolfo Arruabarrena, acordó la rescisión de su contrato (que era hasta diciembre de este 2026). Se marcha del club sin haber conquistado ningún título en tres años.
El Vasco planifica el plantel del Xeneize y tenía decidido no contar con el experimentado delantero de 39 años, quien estuvo afectado por diferentes lesiones y molestias físicas a lo largo del semestre.
Hace una semana, el Matador decidió someterse a otro bloqueo en la zona lumbar, para así poner punto final a los dolores que le impidieron jugar en 2026. Como mínimo, tiene por delante un mes y medio de recuperación, y su plan era regresar y volver a jugar para Boca.
Sin embargo, al no ser tenido en cuenta por el nuevo entrenador, finalmente rescindirá su contrato con el club: ya hay acuerdo de palabra entre las partes y le pondrá fin a su ciclo en el Xeneize.
Edinson Cavani había llegado a Boca como refuerzo estrella a mediados de 2023. En total, disputó 81 partidos (solo 27 completos), marcó 28 goles y dio 3 asistencias. El uruguayo, quien fue parte del equipo que llegó a la final de la Libertadores 2023, se marchará del Xeneize tras un ciclo con más pena que gloria y sin haber conquistado ningún título.
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Portada digital del día 17/6/2026
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SUPER MESSI
Hay récords que parecen inalcanzables. Marcas destinadas a permanecer intactas durante generaciones. Pero cuando Lionel Messi está de por medio, hasta las páginas más intocables de la historia terminan reescribiéndose.
La noche del debut argentino en el Mundial 2026 quedará grabada por mucho más que una goleada. Con los tres goles que le marcó a Argelia, el capitán de la Selección argentina alcanzó los 16 tantos en Copas del Mundo y se convirtió en el máximo goleador de la historia de los Mundiales, una cima reservada para muy pocos elegidos y que ahora lleva su nombre.
La conquista tiene un valor simbólico enorme. Durante años, la tabla fue encabezada por el alemán Miroslav Klose, quien había alcanzado los 16 goles en 24 partidos repartidos en cuatro Copas del Mundo. Ahora, Messi llegó a esa cifra en 27 encuentros y en su sexta participación mundialista, completando otra hazaña para una carrera que parece no tener techo.
El camino comenzó hace exactamente veinte años. En Alemania 2006, un joven de apenas 18 años anotó su primer gol mundialista frente a Serbia y Montenegro. Desde entonces atravesó alegrías, frustraciones, finales perdidas, desilusiones y finalmente la gloria máxima en Qatar 2022. Cada Mundial dejó una huella. Cada torneo sumó un capítulo a una historia que hoy encuentra otro momento inolvidable.
Su recorrido goleador refleja también su evolución como futbolista y líder. Marcó un tanto en 2006, no pudo convertir en Sudáfrica 2010, anotó cuatro veces en Brasil 2014, sumó uno en Rusia 2018, brilló con siete goles en Qatar 2022 y abrió el Mundial 2026 con un triplete que lo elevó a la cima absoluta.
Detrás quedaron nombres que durante décadas representaron la excelencia del fútbol mundial. El brasileño Ronaldo Nazário aparece con 15 goles, mientras que el alemán Gerd Müller acumuló 14. Más atrás figuran leyendas eternas como Pelé, que convirtió 12 tantos en cuatro Mundiales, y Just Fontaine, autor de 13 goles en una sola edición, la de Suecia 1958.
La magnitud del logro también se entiende por los protagonistas a los que supera. Messi no solamente alcanzó registros históricos: los hizo convivir en una misma carrera. Es campeón del mundo, máximo goleador histórico de la Selección argentina, máximo asistidor, el jugador con más partidos en la historia de los Mundiales y ahora también el máximo artillero de la competencia más importante del fútbol.
Lo extraordinario es que la historia sigue escribiéndose. En su sexto Mundial y después de haber conquistado todos los títulos posibles, Messi continúa encontrando nuevas metas para derribar. Como si el fútbol se negara a despedirse de él.
Por eso el récord trasciende los números. Los 16 goles son apenas una cifra. Lo verdaderamente inmenso es el camino recorrido para alcanzarlos. Un recorrido que comenzó con un chico de Rosario persiguiendo una pelota y que hoy lo encuentra en la cima más alta del deporte.
La historia de los Mundiales tiene nuevo dueño. Y para millones de argentinos, también tiene el rostro de una emoción que parece no terminar nunca.

