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Declaran el alerta preventiva ante el avance de la gripe aviar en el continente
14 de diciembre de 2022
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) declaró hoy el estado de alerta preventiva sanitaria en todo el territorio nacional, debido a la presencia de brotes de Influenza Aviar Altamente Patógena en el continente americano.
La medida, ordenada a través de la Resolución 803/2022 publicada hoy en el Boletín Oficial, implementa la adopción de nuevas medidas de prevención, detección precoz y atención temprana, y el fortalecimiento de las ya existentes con el objetivo de disminuir el riesgo del ingreso, exposición y diseminación de la enfermedad en aves de corral comerciales, y en las aves de traspatio y silvestres en el territorio nacional.
El alerta responde a recomendaciones del Consejo Agropecuario del Sur frente a los brotes detectados originalmente en América del Norte y su «actual dispersión hacia América del Sur a través de las rutas migratorias que las aves silvestres inician en época primaveral», al dirigirse de las zonas de invernada ubicadas en el hemisferio norte a las de reproducción en las latitudes septentrionales.
Esta situación implica una “potencial propagación al resto del continente americano”, según se indicó.
La resolución de hoy también faculta a la Dirección Nacional de Sanidad Animal del Senasa a ordenar normas complementarias con medidas extraordinarias para evitar el ingreso y eventual diseminación de la influenza en el país; y a la Dirección General Técnica y Administrativa a adoptar gestiones administrativas urgentes para “acelerar o facilitar la provisión de recursos” a las áreas competentes.
La mayoría de los virus de la influenza afectan sólo a las aves y no son zoonóticos aunque, con menor frecuencia, también algunas cepas tienen la capacidad de infectar a especies de mamíferos, incluyendo seres humanos.
En las aves, el virus tiene una alta mortalidad –no existe vacuna al momento- y provoca síntomas como síndromes respiratorios, nerviosos o digestivos; alteraciones de los parámetros productivos, temblores, incoordinación, diarrea, edema facial, y baja de consumo de agua o alimentos.
Las aves pueden portar normalmente virus de influenza en sus sistemas respiratorio o intestinal y pese a que, en general, no se enferman, transmiten la enfermedad a otras aves funcionado así como vectores, explicó el Senasa en la normativa.
Si bien la Argentina ostenta la condición de libre de esa enfermedad dado que no hubo casos ni sospechas del virus localmente, desde principios de este año se detectaron “brotes recurrentes” en Estados Unidos y Canadá, y su dispersión avanzó recientemente a Sudamérica con casos en Colombia, Perú y Ecuador.
En ese sentido, desde que comenzó el brote a mediados de noviembre, se registró la muerte de más de 22.000 aves marinas y costeras –en su mayoría, pelícanos- en Perú.
La enfermedad puede provocar, de ingresar al país, “un alto impacto en la producción y el comercio” de la producción avícola industrial con “graves pérdidas económicas” por la alta mortalidad en las aves, y las consecuentes restricciones al comercio internacional.
En ese marco, el alerta del Senasa busca reforzar las medidas de preparación y prevención así como las dirigidas a la detección precoz y atención temprana ante un eventual ingreso”, señala el decreto.
En ocasión de sospecha de síntomas compatibles en aves, los casos deben ser inmediatamente comunicados al Senasa a través de sus oficinas, por contacto telefónico, la web «Avisa al Senasa», o a través del mail [email protected].
Entre otros consejos, el Senasa recomienda evitar visitar granjas de aves luego de estar en contacto con aves silvestres, desinfectar los elementos utilizados a campo como balanzas y bolsas, utilizar elementos de protección personal para manipular las aves silvestres, y mantener encerradas las aves domésticas en los gallineros para evitar el contacto con las silvestres.
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El sector agroexportador liquidó divisas por U$S 1.850 millones en enero
El complejo agroexportador argentino inició el 2026 con una señal contundente para la economía nacional: durante el mes de enero, las empresas vinculadas a la industria oleaginosa y cerealera liquidaron divisas por US$ 1.850 millones, lo que representa un incremento del 82% respecto de diciembre de 2025, según informó la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) junto al Centro de Exportadores de Cereales (CEC) en un comunicado.
El dato cobra especial relevancia en un contexto de fuerte atención sobre el mercado cambiario y el ingreso de dólares genuinos a la economía. Con estos guarismos, el sector agroindustrial, que explica cerca del 48% de las exportaciones totales del país, vuelve a posicionarse como el principal generador de divisas, con impacto directo en la actividad económica, la recaudación fiscal y el nivel de reservas.
Desde las entidades explicaron que el desempeño de enero estuvo asociado al incremento de los embarques de trigo y cebada, junto con la continuidad de las exportaciones de maíz y de productos industrializados de soja, como harina y aceite, los principales bienes exportados por la Argentina.
El comunicado también aclaró un punto central del debate público: la liquidación de divisas no se produce al momento exacto de la exportación, sino que suele anticiparse entre 30 y 90 días, dependiendo del producto y de su grado de procesamiento. En ese sentido, Ciara-CEC descartó la existencia de retrasos deliberados y señaló que el ingreso de dólares permite sostener la compra de granos a los productores al mejor precio posible.
Si bien el volumen de divisas resulta significativo, el sector advirtió que las comparaciones intermensuales deben tomarse con cautela. La dinámica del comercio granario se encuentra atravesada por múltiples factores, como los precios internacionales, las condiciones climáticas, el calendario de cosechas, las medidas regulatorias y eventuales conflictos logísticos o sindicales.
Para distritos portuarios y productivos del interior bonaerense, como el Partido de Necochea y su área de influencia, la evolución del complejo cerealero continúa siendo un termómetro clave de la actividad. El movimiento de granos, la logística portuaria y los embarques sostienen empleo directo e indirecto y refuerzan el rol estratégico del sector en la economía regional.
Pese al repunte registrado en enero, desde Ciara-CEC subrayaron que Argentina mantiene un estancamiento en el crecimiento exportador, dependiendo en gran medida de las variaciones de los precios internacionales, un desafío estructural que sigue pendiente en la agenda económica del país. DIB
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Toda la información del día 12/1/2026
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Se viene una cosecha récord
La producción total de granos en Argentina para el ciclo 2025/26 se estima en 154,8 millones de toneladas, con un incremento del 12% respecto a la campaña previa y superaría el máximo histórico de 141,5 millones de toneladas registrado en la cosecha 2018/19.
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, la tendencia se basa en un invierno con precipitaciones abundantes que permitieron el desarrollo de las siembras con buena humedad en los suelos, luego de un período de sequías y heladas.
Los cultivos de invierno, como el trigo y la cebada, alcanzaron producciones récord de 27,7 y 5,6 millones de toneladas, respectivamente. Por su parte, la cosecha gruesa, se proyecta que el maíz alcance 61 millones de toneladas, lo que implica una suba interanual del 22% tras la recuperación del área sembrada, informó La Nueva.
En materia comercial, se prevén exportaciones de granos, harinas y aceites por 110 millones de toneladas, el volumen más alto registrado hasta la fecha, lo que generaría un ingreso de 36.800 millones de dólares.
El complejo sojero se mantendría como el principal exportador con 19.500 millones de dólares, seguido por el maíz con 8.200 millones y el trigo con 3.750 millones.
Finalmente, el informe de la Bolsa de Rosario señala que la recaudación fiscal por Derechos de Exportación (DEX) de las seis principales cadenas agroindustriales ascendería a US$ 4.830 millones en 2026, es decir un 4% más que el año anterior. La soja aportaría US$ 3.670 millones a este total.

