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Un final anunciado

18 de agosto de 2020

La implementación del sistema de monitoreo satelital (Monpesat) supone el último golpe mortal para las lanchitas amarillas. Todo se encamina a su pronta desaparición.

El eslabón más débil del sector, es el más castigado y perjudicado con los excesos reglamentarios. Las autoridades deberían entender que la incidencia de la captura de estas lanchas no representa ni 1% de las capturas destinadas al mercado interno. La instalación de este sistema culminaría la existencia este amado patrimonio cultural.

Solo quince embarcaciones resisten la crisis, las medidas que los van alejando de lo que fue su trabajo de toda la vida, el achicamiento de la zona de pesca -pasó de 15 millas a 12 y eso hace que en muchas ocasiones no lleguen al lugar en el que se encuentra el recurso- y ya nada queda de aquella época de esplendor en la que llegó a haber un parque de 200 lanchitas amarillas trabajando en la banquina.

Carlos Greco es el vocero de los pescadores en crisis. Y dice no entender que es lo que pasa, aunque supone que de lo que se trata es de “sacarnos definitivamente para hacer aquí un espejo de agua, vaya a saberse con que destino” dice.

“Cada vez nos piden más cosas. Yo tengo una balsa que es para 10 personas y somos 6, y así y todo no podemos bajar a descansar porque  ahí guardamos todo lo que nos y no entramos”, señaló esta mañana, en el medio de una protesta llevada a cabo en la banquina local. Una situación desesperante que lo lleva a afirmar que “a veces se hace una diferencia y otras sólo se vuelve con lo necesario para pasar el día”, dice resignado.

“Nos piden un walkie-talkie para proa y otro para popa paro una lanchita que tiene diez o doce metros”, informa.

“¿Para qué semejante gasto en una superficie en la que nos escuchamos perfectamente con solo levantar la voz?”.

“Lo del posicionamiento satelital representa para nosotros un gasto tan absurdo como imposible. ¿Por qué quieren saber dónde estamos?. Cada vez que se vence un certificado de navegación y se exige la implementación del sistema de monitoreo satelital (Monpesat) es una condena a no volver a salir” concluye.

Una actividad en la que dos generaciones y en la que los jóvenes dicen estar por la plata. Saben que en tierra cada vez es más difícil conseguir trabajo y es la pesca la que les da una oportunidad. Pero seguramente dentro de veinte años se transformarán en hombres de mar como sus compañeros, que a los cincuenta sienten que esto no sólo es un trabajo sino una forma de vida. Una cadena histórica de recambio que ahora parece cortarse por el eslabón más débil: la falta de rentabilidad unida a los avances tecnológicos que la ponen fuera de toda chance de mantenerse unida.

Una situación crítica, la crónica de un final anunciado y la desaparición de una postal marplatense que además supuso una industria artesanal pujante, convertida a lo largo de las décadas en un símbolo de todo un sector de la ciudad. Ese que ahora, de la mano de la caída del recurso y la invasión de los modernos buques de media altura y costeros al área que supo marcar la actividad -la campaña de la anchoíta es tal vez el ejemplo más concreto- pareciera que todo lo que supo ser ya no es útil ni necesario.

Una actividad y muchos sueños que se van a pique irremediablemente…

Fuente Libre Expresión

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PROPONEN LA VENTA DE BIENES MUNICIPALES EN DESUSO

A través de un proyecto de ordenanza, el bloque de concejales de la Unión Cívica Radical (UCR) impulsa la venta de bienes municipales en desuso. con el objetivo de obtener recursos para financiar áreas esenciales como desarrollo social, salud y educación.

El proyecto en cuestión apunta a “identificar, registrar y rematar maquinarias, muebles, útiles y demás bienes municipales no registrables que se encuentren fuera de uso, obsoletos o sin afectación funcional”.

La iniciativa radical encomienda al Ejecutivo realice un inventario de los bienes existentes, teniendo en cuenta aspectos como el estado de conservación; la dependencia en la que se encuentra; uso actual; factibilidad de recuperación o reutilización; condición para remate; y tasación oficial.

Una vez confeccionado el inventario, el proyecto autoriza al Ejecutivo a laventa de los bienes, a través de subastas que será encabezada por un martillero público designado a través de un sorteo, conforme la normativa vigente.

Además, antes de la realización de las subastas, el Ejecutivo deberá elevar al Concejo un informe detallado sobre los bienes inventariados y los que serán rematados; el monto base para la venta; y el destino que se le dará a los fondos que se obtendrán.

En ese sentido, se le dará prioridad al “fortalecimiento y asistencia de áreas municipales con mayores necesidades operativas y sociales, especialmente las vinculadas a salud, desarrollo social y educación”.

Tras recibir el informe mencionado, el Legislativo deberá sancionar una ordenanza autorizando al Ejecutivo a llevar a cabo la subasta.

Sobre el proyecto, el concejal Ricardo Liceaga Viñas, argumentó que el municipio cuenta con “numerosas dependencias con maquinarias, mobiliarios, herramientas, equipos y útiles que actualmente no poseen utilización operativa, encontrándose fuera de servicio, obsoletos o en desuso”.

Esto genera “costos de mantenimiento, ocupación de espacio y dificultades organizativas dentro de las distintas áreas”. Por lo tanto, “resulta necesario promover una administración moderna, eficiente y transparente de los recursos públicos, priorizando el orden, la funcionalidad y el aprovechamiento económico”.

“La realización de remates públicos constituye una herramienta legítima y eficaz para transformar bienes ociosos en recursos económicos destinados a áreas prioritarias de la administración municipal”, concluy el autor de la iniciativa.

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