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Persiste la dispersión de precios en alimentos de consumo masivo

17 de marzo de 2021

El Observatorio de la Universidad Fasta mide, desde 2014, la dispersión de precios en 25 productos alimenticios idénticos en distintas zonas y tipos de comercios ubicados en Mar del Plata. Los resultados del último estudio confirman una vez más el alto grado de variabilidad entre los valores de algunos de los productos más consumidos por la población.

En un contexto de elevada y persistente inflación, el Observatorio Universitario de Fasta advirtió sobre el alto grado de dispersión que presentan los precios de 25 productos alimenticios envasados, considerados entre los más consumidos por la población.

El informe se basa en un relevamiento realizado durante la primera semana del mes de marzo, mediante el cual fueron registrados los precios de venta de un conjunto de artículos de marcas y presentaciones idénticas.

El trabajo de campo se desarrolló durante una misma jornada en 48 comercios de venta minorista distribuidos en 8 zonas de la ciudad, incluyendo a dos despensas, dos minimercados y dos supermercados por zona.

Al medir la dispersión absoluta, es decir la diferencia entre los precios mínimos y máximos, se observó que los productos que presentaron los valores más dispares fueron el queso cremoso, el aceite de girasol, la manteca y el café. A modo de ejemplo, para el kilo de queso cremoso se registró un precio mínimo de $430 y un máximo de $760, para el aceite de girasol, $90 y $234, para la manteca, $70 y 189 y para el café de $100 y $212,9.

Para poder comparar la variabilidad de los precios de los productos seleccionados (desde 2014, fueron relevados los mismos 25 productos), también se midió la dispersión relativa, es decir el porcentaje de variación en relación al precio promedio de cada producto. Como resultado se determinó que la polenta (31%), el té (25%) y el azúcar B (25%) fueron los que presentaron la mayor diferencia de precios en referencia a su valor promedio. Mientras, el azúcar A (9%), las salchichas (9%) y los tallarines (10%), mostraron la menor dispersión relativa.

Otro de los resultados obtenidos, consideró el comportamiento de los precios en función de su ubicación geográfica, siendo la zona número 8 (delimitada por Arturo Alió, Río Negro, San Juan y Alvarado) la que presentó una mayor dispersión relativa con un coeficiente de 13,58%. Y la zona con menor dispersión relativa fue la número 6 (Carlos Gardel, Alvarado, Italia, Juan B. Justo, Av. Centenario (Champagnat) e Irala), con un coeficiente de 5,17%.

El Observatorio de la Ciudad pudo establecer que el comercio que ofrecía los 25 productos relevados al precio más bajo, lo hacía por un valor de $2592, y el más caro por $3375, con una diferencia de 30,2% entre ambos. Sin embargo, para conseguir la totalidad de estos productos al menor precio posible, un consumidor debería recorrer 7 de las 8 zonas en las que se dividió a la ciudad y visitar 19 de los 48 comercios relevados, concurriendo a 10 supermercados, 5 minimercados y 4 despensas diferentes.

Al describir las principales conclusiones que arrojó el estudio, el coordinador del Observatorio, Gabriel Coronello Aldao, señaló que los datos muestran que “en contra de lo que suele indicar la teoría económica clásica no siempre los precios de productos idénticos presentan un mismo valor en un mismo mercado y en un mismo momento”. 

“Los contextos de inflación generan múltiples problemas en el funcionamiento del sistema económico. Una de ellas consiste en las dificultades de la oferta y de la demanda para determinar los precios adecuados. En definitiva, quien vende duda sobre cuánto debe cobrar y fundamentalmente quien compra no tiene referencias sobre cuánto debe pagar”, explicó. 

Al comparar los resultados del estudio con los obtenidos desde 2014 a la fecha, se advirtió que, tal como se comprobó en el pasado, la dispersión de precios asociada a los altos niveles de inflación es un fenómeno evidente y persistente en Mar del Plata.

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Piden dclarar la emergencia de seguridad vial

En el marco de la última sesión del Concejo Deliberante, el
concejal Diego García, del bloque de Unión por la Patria, presentó una
cuestión previa donde expuso la alarmante situación de la seguridad vial en
el distrito.

Ante el incremento sostenido de víctimas fatales y lo que calificó
como un “apagón estadístico” por parte del municipio, el edil anunció que
presentará un proyecto para declarar la Emergencia en Seguridad Vial.

Las cifras presentadas por García revelan una tendencia en ascenso que no
encuentra techo. Según los datos recolectados, las muertes por siniestros vialesvienen escalando de manera drástica: 2023: 40 muertes, 2024: 47 muertes, 2025: 75 muertes (un incremento del 85% con respecto a 2023), 2026: En solo 106 días, ya se contabilizan 26 fallecidos, un promedio de
una muerte cada cinco días


Además, el concejal subrayó que el 85% de los siniestros fatales del 2025
involucraron motocicletas, afectando principalmente a varones jóvenes.
La situación se traslada directamente a los pasillos del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA), donde los siniestros viales se convirtieron en la principal causa de ingresos por lesiones. Entre diciembre de 2024 y 2025, se atendieron 2.255 personas, lo que representa casi el 40% de todas las lesiones en guardia.


A este escenario se le suma la falta de transparencia oficial. El edil denunció un “apagón estadístico”, señalando que el Observatorio de Segurida Vial dejó de publicar informes actualizados: el último disponible data del año 2023 y el informe 2024 ni siquiera está terminado. “Sin datos no hay política pública; el Estado dejó de medir el problema que tiene que resolver”, destacó.
Uno de los puntos más fuertes de la intervención fue el análisis de la ejecución presupuestaria de 2025 en el área de mantenimiento de semáforos. Mientras la infraestructura urbana muestra un deterioro visible y las columnas se caen por falta de mantenimiento, los números oficiales del EMVIAL reflejan una falta de prioridad política absoluta: presupuesto asignado de más de 433 millones de pesos; y una ejecución real de ese presupuesto de apenas 4,7 millones de pesos. Es decir, solo se ejecutó el 1% del presupuesto destinado a que los semáforos funcionen.


“No es falta de recursos, es una decisión política de no ejecutar”, afirmó García, quien también criticó la falta de señalización, la ausencia de controles de alcoholemia desde el verano y la nula inversión en campañas de prevención, a pesar de los ingresos provenientes de las fotomultas.

En este punto, el edil reclamó “tolerancia cero” en el uso de casco para motociclistas y ciclistas, advirtiendo que los golpes en la cabeza son mortales o dejan secuelas de por vida.

“No se están llevando adelante acciones para cambiar conductas; hoy tenemos miles de siniestros que derivan en lesiones graves y secuelas físicas permanentes”, señaló.


“Acá no se le puede echar la culpa a nadie, es un problema municipal que tiene que resolver el Estado local, no hay manera de no hacerse cargo”, remarcó. Ante la gravedad de los indicadores y la urgencia de establecer prioridades claras, García confirmó que elevará un proyecto de ordenanza para declarar la Emergencia en Seguridad Vial en todo el Partido.

El concejal fue categórico al señalar que la medida busca revertir un ciclo de abandono donde el Estado municipal “no planifica ni ejecuta”, dejando a los vecinos desprotegidos frente a un riesgo que crece de forma exponencial:“Esta situación no da para más, es necesario tomar decisiones de fondo para cuidar a los marplatenses y batanenses”.

Para finalizar, el edil de Unión por la Patria advirtió que el fracaso de las políticas actuales tiene un costo humano directo: “Cuando el Estado falla en su rol preventivo y ordenador, lo que crece no es la gestión, sino el número de víctimas fatales en nuestras calles”.

Prensa Unión por la Patria

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