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Girasol: La campaña 2026/27 llega con muy buenos márgenes
22 de agosto de 2026
El girasol llega bien posicionado a la campaña 2026/27 en el sur bonaerense y en varias regiones productivas de la provincia de Buenos Aires: márgenes proyectados por encima del resto de los cultivos de gruesa en los ambientes analizados, precios futuros que ya permiten comenzar a cerrar negocios y una relación favorable frente a varios de sus principales insumos.
Pero las buenas perspectivas vienen acompañadas por una advertencia. Con un escenario de Niño fuerte y suelos que ya parten con importantes niveles de humedad, la planificación será determinante: ajustar la fecha de siembra, anticipar las aplicaciones, repensar la fertilización y prestar especial atención a las enfermedades serán algunas de las claves, señaló un informe preparado por el Ing. Agr. Diego Aguilera (*), para la Asociación Argentina de Girasol(asagir).
Cuando se analiza el escenario económico de las regiones Mar y Sierras Serrana (Tandil, Azul, Olavarría, Balcarce) y Mar y Sierras Costera (Miramar, Necochea y Mar del Plata), los números explican buena parte del entusiasmo.
En ambientes de potencial medio de la zona Mar y Sierras Serrana, los resultados dan 171 U$S/ha para girasol alto oleico y 113 U$S/ha para girasol común, mientras que el maíz de loma se ubica en torno a los 80 U$S/ha.
La contracara es la soja de primera: en el escenario analizado arroja un resultado negativo de aproximadamente 70 U$S/ha. Al cultivo “le está faltando precio”, producto de los derechos de exportación que hoy tiene el grano.
En ambientes de alto potencial la tendencia se mantiene. El girasol alto oleico vuelve a encabezar los márgenes, con aproximadamente 250 U$S/ha, mientras que girasol común y maíz se acercan en torno a los 180 U$S/ha, gracias a la mayor capacidad del maíz para transformar potencial productivo en kilos.
El maíz, de hecho, recuperó competitividad gracias a la baja de la urea y a la mejora de sus precios disponibles y futuros. La soja, si bien deja de mostrar números negativos en los mejores ambientes, sigue siendo la alternativa menos favorecida.
La decisión, sin embargo, no puede tomarse mirando solamente una planilla de márgenes estáticos y precios de referencia a cosecha. Para aumentar fuertemente la superficie de girasol hay que respetar criterios agronómicos básicos: evitar girasol sobre girasol, contemplar los herbicidas residuales utilizados previamente y conocer la presencia de enfermedades como Sclerotinia, Phomopsis o Mildiu.
Un precio que “obliga” a tomar decisiones
Además del margen proyectado, hay otras señales importantes: el girasol ya presenta valores que permiten comenzar a construir un precio promedio de venta.
Para analizarlo utilizamos el concepto de “precio de dolor con renta objetivo incluida”: el precio al que debería venderse el grano para cubrir los costos directos, el alquiler y la administración, y alcanzar un objetivo de 10% de rentabilidad, manteniendo el rendimiento planificado.
A partir de esa referencia, el girasol —y en especial el alto oleico— aparece entre los cultivos en los que ya resulta posible comenzar a cerrar negocios con sobreprecio: a modo de ejemplo, 8% en ambientes de potencial medio y 14% en ambientes de alto potencial.
La recomendación es avanzar con la venta de un 30/40% de la producción estimada cuando, entre precio base y prima, los valores se ubiquen aproximadamente entre 400 y 420 dólares, a lo que luego se suma la bonificación por materia grasa.
El análisis del FAS (precio puesto al lado del buque) teórico aporta otra señal favorable: el girasol disponible muestra un premio cercano al 11% respecto del FAS teórico, mientras que en el mercado futuro ese diferencial ronda el 5%.
Hay factores internacionales que sostienen un escenario alcista: la guerra entre Rusia y Ucrania, el conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre los biocombustibles, y la merma de rendimiento en Europa por seca y altas temperaturas en las regiones de producción durante gran parte del desarrollo del cultivo.
Pero también hay que tener en cuenta las variables locales. Argentina proyecta una superficie de siembra considerablemente superior al promedio de las últimas cinco campañas (3 millones de hectáreas frente a un promedio de 2,25 millones) y, si bien hay más compradores de girasol que en el pasado, todavía hay algunos menos que en otros cultivos. Una exportación de grano que se mantenga activa puede mantener aún más fluido el mercado.
Justamente por esas variables locales, y frente a valores que hoy cierran un buen negocio en margen y rentabilidad, la sugerencia es comenzar con las ventas para ir construyendo un buen promedio. (Noticias AgroPecuarias)
* El Ing. Agr. Diego Aguilera es asesor de 3 grupos CREA (CREA San Manuel, CREA Tandil y CREA Arroyo de los Huesos), asesor de empresas privadas. Consultor empresaria
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La suba de fertilizantes genera un sobrecosto importador de u$s180 millones
Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó que la suba de precios de esos productos generaron un sobrecosto importador de u$s 180 millones en el primer semestre.
Los nitrogenados en general y la urea en particular fueron los más golpeados por la crisis. Previo al conflicto, por el Estrecho de Ormuz pasaba cerca de un quinto del comercio de gas natural del mundo y la cuarta parte del comercio de urea global. Siguiendo al petróleo, el GNL se disparó al desatarse la crisis, generando un efecto dominó sobre los mercados que dependen de los hidrocarburos como insumo clave (como lo son la urea, el amoníaco y el azufre). “Debido al uso intensivo de GNL en la producción de urea, el efecto en los costos fue directo, encareciendo el producto final”, señaló el trabajo elaborado por los economistas Franco Pennino, Bruno Ferrari y Emilce Terré.
Las decisiones de grandes productores y exportadores de urea también tuvieron gran peso: India, uno de los principales productores y mayor importador de este producto, detuvo momentáneamente su producción debido a la escasez de gas; China restringió sus exportaciones temporalmente para asegurar su abastecimiento interno. De esta forma, el mercado global de nitrogenados sufrió un fuerte estrangulamiento de oferta. El resultado fue un salto del precio en dicho producto de más del 100% respecto al mes de enero, considerando que los valores ya tendieron a normalizarse.
En el caso del mercado de fosfatados, los productos están siendo afectados por una combinación de factores. La creciente estrechez en la oferta de azufre —un insumo esencial para producir roca fosfórica — elevó significativamente los costos industriales. Según la FAO, cerca de la mitad del comercio mundial de azufre se concentra en la región afectada por el conflicto. A ello se sumó la suspensión de la producción de amoníaco en Irán y de amoníaco y azufre en Qatar, luego de los ataques contra sus instalaciones. Como resultado, el precio legó a duplicarse respecto de enero, contribuyendo a encarecer la producción de fosfatados. En ese período, el superfosfato triple (TSP) acumuló una suba del 39 %, mientras que el DAP aumentó un 27 %.
En rigor el mercado de fosfatados ya se encontraba bajo presión por una oferta comercial de azufre cada vez más ajustada, la creciente competencia de la minería por ácido sulfúrico y las restricciones chinas a las exportaciones de MAP y DAP.
En este contexto, la importación de fertilizantes en el primer semestre tuvo su segundo peor año desde 2019. En el complejo nitrogenados, se compraron al exterior 437.000 toneladas; en el rubro fosfatados, se adquirieron 767.000 toneladas. La urea fue el producto que más cayó en volumen.
Pero medido en términos de valor, el primer semestre de 2026 marcó el segundo registro más alto de la historia con u$s 1.762 millones, impulsado principalmente por precios de importación más altos. Lo peor del conflicto se vio en los meses de abril y mayo, cuando el petróleo alcanzó máximos no vistos desde la guerra ruso-ucraniana. Si se comparan los precios promedio de importación del primer semestre de 2025 por producto con las cantidades importadas en esta primera mitad de este año, se arriba a un sobrecosto teórico de u$s180 millones en lo que va del año. Esto sin considerar que la suba de precios también generó una contracción en las cantidades importadas, señala el informe.
Hacia adelante, el desempeño importador en los meses que restan del año dependerá de lo que suceda con el conflicto en Medio Oriente. Argentina importa en promedio el 50% de su consumo de nitrogenados (en años de normalidad operativa) y el 80% en fosfatados.
En el sector agrícola los fertilizantes son un activo estratégico y fundamentales para garantizar la seguridad alimentaria en los países. En Argentina, la producción de fertilizantes ronda entre 1,4 y 1,9 millones de toneladas, según el año bajo consideración. El consumo de fertilizantes se ubica en torno a 5 millones de toneladas.
En este marco que, la aprobación de un nuevo proyecto de inversión RigiI para la construcción de una nueva planta de producción de urea en Bahía Blanca ante la mayor producción de gas de Vaca Muerta, es una noticia que agrega expectativas muy positivas en post de mejorar el abastecimiento doméstico de este insumo estratégico para el agro argentino, resaltaron desde la Bolsa.
Con una inversión por u$s 2.700 millones la planta de Bahía Blanca será la mayor de Latinoamérica y una de las más grandes del mundo, con la expectativa de aportar una producción anual de 2,1 millones de toneladas. La BCR advierte que el país podría dejar de ser un importador neto de este insumo y dependiendo de diferentes factores, abastecer una demanda creciente a nivel o local o encontrar posibilidades de exportación a otros países como el caso de Brasil, el cual es clave como importador mundial de este producto.
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Manejo sanitario
La propuesta está dirigida a apicultores mayores de 18 años con conocimientos previos en apicultura y abordará herramientas de diagnóstico, tratamiento y prevención de la resistencia a los acaricidas. Los interesados pueden inscribirse en bit.ly/CapacitaciónApícola
La Secretaría de Desarrollo Local, Inversiones e Integración Público Privado, a través de la Dirección de Asuntos Agropecuarios y en conjunto con la Universidad Nacional de Mar del Plata y la Escuela Universitaria de Formación Profesional, dictará un curso de actualización destinado a productores apícolas, con el objetivo de brindar herramientas teóricas y prácticas para mejorar el manejo sanitario de las colmenas. La capacitación comenzará en septiembre y pondrá el foco en el diagnóstico, las alternativas de tratamiento y las estrategias para prevenir la aparición de resistencia a los acaricidas.
A lo largo de la propuesta, los participantes podrán actualizar sus conocimientos sobre la varroosis, una problemática sanitaria que afecta a las abejas y puede comprometer la salud y el desarrollo de las colmenas, además de conocer distintas herramientas para identificarla, monitorear su evolución y tomar decisiones adecuadas para su control.
Otro de los ejes será el abordaje de las distintas alternativas disponibles para el tratamiento de la varroosis, contemplando tanto productos de síntesis como orgánicos, sus formas de aplicación y los cuidados necesarios para garantizar un manejo adecuado y preservar la calidad de la miel y otros productos de la colmena.
Además, se trabajará sobre las causas que pueden favorecer la aparición de resistencia a los tratamientos y se brindarán estrategias para prevenirla. La capacitación también incluirá herramientas de manejo integrado y planificación sanitaria, con el análisis de casos prácticos vinculados a diferentes sistemas productivos.
La propuesta contempla 16 horas de formación, distribuidas en seis unidades que abordarán aspectos generales de la varroosis, métodos de diagnóstico, tratamientos, resistencia y estrategias para un manejo sanitario integral.
La capacitación está dirigida a jóvenes mayores de 18 años que cuenten con conocimientos previos en apicultura. El objetivo es que los participantes incorporen herramientas que puedan aplicar de manera segura y eficiente en sus colmenas, favoreciendo la salud de las colonias y la obtención de productos de calidad.
Los interesados pueden inscribirse en bit.ly/CapacitaciónApícola o escribir a [email protected]
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El trigo argentino se encamina a una cosecha récord
El mercado internacional de granos ingresó en una etapa de cautela. Después de varias semanas de subas impulsadas por las compras de los fondos especulativos, en los últimos días predominó la toma de ganancias mientras operadores e inversores esperan el informe mensual de oferta y demanda del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda), que se publicará el 12 de agosto. A ese dato se sumará el tradicional Crop Tour, que comenzará el 17 de agosto y permitirá conocer de primera mano el estado de los cultivos estadounidenses.
El analista Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, consideró que ambos eventos serán determinantes para definir la tendencia de los precios en las próximas semanas.
"El mercado viene operando hace varias semanas con los mismos fundamentos y los fondos aprovecharon para tomar ganancias mientras esperan nuevas señales. El informe del Usda será el principal factor para definir la dirección de los precios en el corto plazo", señaló al diario La Capital de Rosario.
En el caso de la soja, el consenso del mercado anticipa cambios menores. Los analistas proyectan que la producción estadounidense se ubique en 121,7 millones de toneladas, apenas por debajo de la estimación previa de 121,8 millones, mientras que los stocks finales caerían de 8,5 a 8,3 millones de toneladas.
El estado de los cultivos continúa siendo favorable. El 63% de los lotes se encuentra en condición buena a excelente, un porcentaje inferior al 69% registrado hace un año, aunque las previsiones climáticas indican lluvias y temperaturas más moderadas para los próximos días, un escenario que aporta tranquilidad.
En el frente internacional, China volvió a mostrarse activa en el mercado estadounidense. El gigante asiático concretó compras por unas 6 millones de toneladas como parte del compromiso anual de adquirir 25 millones de toneladas de soja de Estados Unidos. Sin embargo, las importaciones chinas de julio retrocedieron 1,6% interanual, hasta 11,48 millones de toneladas, debido a la menor demanda de harina de soja, asociada a la reducción del stock porcino.
"China está mostrando mayor actividad compradora, pero más vinculada al cumplimiento de compromisos comerciales con Estados Unidos que a un aumento genuino de la demanda interna. De hecho, el menor consumo de alimento para cerdos sigue generando preocupación", explicó Romano.
En el plano local, la comercialización continúa mostrando escaso dinamismo. Los productores priorizan las ventas de maíz y sólo desprenden soja cuando aparecen mejoras puntuales en los precios. Hasta ahora la industria logró sostener el ritmo de molienda gracias al ingreso de soja paraguaya y girasol, aunque esa alternativa comienza a agotarse, lo que obligará a incrementar la originación local o reducir el procesamiento. Actualmente, apenas el 29% de la producción argentina tiene precio fijado, frente a un promedio histórico cercano al 36%, precisó el informe de Romano.
Maíz: expectativa por ajuste del Usda
En maíz, el mercado espera que el Usda recorte la producción estadounidense desde 406,4 hasta 404,7 millones de toneladas, mientras que los stocks finales bajarían de 45,5 a 43,8 millones de toneladas.
El contexto productivo también muestra señales de deterioro fuera de Estados Unidos. La proporción de cultivos en condición buena a excelente cayó al 61%, muy por debajo del 73% registrado un año atrás. Al mismo tiempo, la consultora Expana redujo en 4,6 millones de toneladas su estimación para la cosecha de la Unión Europea como consecuencia de la ola de calor.
En Argentina, la cosecha avanza con retraso. Hasta el momento se recolectó el 73,7% del área apta, frente al 89,3% registrado a igual fecha del año pasado y con un atraso de 12 puntos porcentuales respecto del promedio de la última década, producto del exceso de humedad.
Pese a ese escenario, los precios se mantienen firmes por la fuerte demanda internacional y el elevado volumen de embarques pendientes. El line-up supera actualmente los 2 millones de toneladas, mientras que las ventas de la última semana rondaron 1,2 millones de toneladas.
"El atraso de la cosecha genera demoras en las entregas, pero la demanda internacional sigue muy activa y sostiene los precios. Incluso esa fortaleza ya comienza a trasladarse a la campaña nueva", sostuvo Romano.
El mercado internacional del trigo continúa condicionado por el conflicto en el Mar Negro. Los ataques en la región mantienen restringido el tránsito marítimo y alimentan la incertidumbre sobre el abastecimiento global. Durante la última semana, un ataque ruso dañó un buque que transportaba trigo en el puerto de Odesa, mientras que Argelia evitó adquirir cereal de origen ruso y optó por comprar entre 540.000 y 720.000 toneladas a otros proveedores ante el riesgo de complicaciones logísticas.
En este contexto, el mercado espera conocer si el Usda ajustará las proyecciones de exportación para Rusia y Ucrania o si mantendrá sus estimaciones hasta contar con mayor información.
Mientras tanto, la campaña argentina muestra un panorama muy favorable. El 99,6% de los lotes presenta una condición entre normal y excelente y el 81,5% dispone de humedad adecuada u óptima.
Aunque todavía resta sembrar parte del sudeste bonaerense, las proyecciones indican que la cosecha nacional podría superar los 20 millones de toneladas, impulsada además por una menor oferta de Brasil. El país vecino redujo el área sembrada y enfrenta dificultades productivas, por lo que estima importar entre 8 y 10 millones de toneladas durante 2026, una situación que abriría mayores oportunidades para las exportaciones argentinas en la campaña 2026/27.
"Si Brasil confirma una cosecha menor, Argentina tendrá una excelente oportunidad para colocar su saldo exportable. Hoy los cultivos muestran un estado sanitario muy bueno y las perspectivas productivas siguen siendo muy favorables", concluyó Romano.
Además de la evolución de los cultivos, los operadores mantienen la atención sobre distintos factores geopolíticos y macroeconómicos que podrían alterar la dinámica de los precios. Uno de ellos es la propuesta de Irán y Omán para reabrir el estrecho de Ormuz mediante el cobro de peajes de entre 5% y 7% del valor de la carga, una iniciativa rechazada por Estados Unidos y que genera incertidumbre porque las aseguradoras podrían retirar la cobertura de guerra a los buques que acepten esas condiciones.
A esto se suma la evolución de los precios internacionales de los alimentos. En julio, el índice de la FAO avanzó de 130,3 a 131,1 puntos, impulsado principalmente por el incremento del 3,4% en los cereales y del 2,8% en los aceites vegetales, en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas y las condiciones climáticas adversas, reseñó el informe.

