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Sociedad

‘Que callen las armas y cambien los corazones’

5 de abril de 2026

Desde el balcón central de la Basílica Vaticana, León XIV pronunció el tradicional mensaje de Pascua a la Ciudad y al mundo, implorando a Dios ‘que conceda su paz a un mundo asolado por las guerras y marcado por el odio y la indiferencia’. Luego, hizo un llamado a la ‘conversión’ a la paz, y advirtió sobre el riesgo de la indiferencia ante la muerte de miles de personas, al tiempo que invitó a todos a participar en un momento de oración en la Basílica Vaticana el próximo sábado 11 de abril.

¡Que quienes empuñan las armas las depongan! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras elijan la paz! ¡No una paz forjada por la fuerza, sino por el diálogo! ¡No por el deseo de dominar a los demás, sino por el encuentro!

El Papa León XIV en su mensaje de Pascua “Urbi et Orbi” desde el balcón central de la Basílica Vaticana, durante el cual anunció una Vigilia de Oración por la Paz en la Basílica de San Pedro el 11 de abril. Sus palabras pesan como el mármol en las conciencias de quienes contaminan el mundo con la lógica y las acciones de la guerra, con la promoción del odio, con la indiferencia hacia quienes sufren y mueren. Aquellos que, como se recitó en el Vía Crucis el Viernes Santo, tendrán que responder ante Dios por sus actos.

Plaza de San Pedro
La Plaza de San Pedro, hoy Domingo de Pascua   (@VATICAN MEDIA)

Conversión a la paz

El Papa, ataviado con la muceta roja y la estola que le obsequió el Patriarca Ecuménico Bartolomé tras el evento de Nicea en noviembre pasado, apareció a través de las pesadas cortinas de terciopelo de la Logia central a las 12 del mediodía. En un instante, inmediatamente después de presidir la Misa del día en la Plaza de San Pedro, donde más de 50.000 fieles se congregaron (otros 10.000 esperban fuera del hemiciclo de Bernini) con coros y cánticos, se escuchan una fanfarria con el himno del Estado de la Ciudad del Vaticano, seguida de un guiño al himno nacional italiano.

Se rindieron honores militares y se desplegó la Guardia Suiza. Y una vez más, desde el mismo balcón donde hace aproximadamente un año se presentó al mundo, haciendo un llamado a una ‘paz desarmada y que desarme’, en esta mañana de Pascua, cuando incluso el cielo despejado y soleado parece celebrar la Resurrección, el Papa León XIV implora nuevamente la paz, una «conversión» a la paz. No solo acciones, no solo acuerdos o palabras, sino una paz que nace del corazón y florece desde allí.

“La paz que Jesús nos da no es una que simplemente silencia las armas, ¡sino una que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros! ¡Convirtámonos a la paz de Cristo! ¡Hagamos oír el clamor de paz que brota del corazón!”.

Acostumbrados a la violencia

Por esta razón, el Papa invitó a todos —fieles y no creyentes— a unirsea la Vigilia de Oración por la Paz que se celebrará en la Basílica Vaticana el próximo sábado 11 de abril. Este evento da continuidad al que tuvo lugar el 11 de octubre de 2025, cuando el Pontífice presidió un momento de oración y reflexión por la paz en la Plaza. La vigilia del sábado es también una oportunidad para no bajar la guardia y no caer víctimas de la ‘globalización de la indiferencia’ denunciada constantemente por el Papa Francisco, quien hace exactamente un año, ‘desde esta logia’, recuerda León, dirigió sus últimas palabras al mundo, recordándonos: “¡Cuánto deseo de muerte vemos cada día en los numerosos conflictos que afectan a diferentes partes del mundo!’»

“Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes. Indiferentes a la muerte de miles de personas. Indiferentes a las consecuencias de odio y división que siembran los conflictos. Indiferentes a las repercusiones económicas y sociales que producen, y que todos sufrimos”.

Pascua, la victoria sobre la muerte

El Papa señaló el camino: Cristo. Hoy, Domingo de Pascua, celebramos su victoria: la victoria ‘de la vida sobre la muerte, de la luz sobre la oscuridad, del amor sobre el odio’, subrayó. Una victoria ‘a un precio muy alto’ con la muerte del Hijo de Dios en la cruz, quien ‘tomó sobre sí el pecado del mundo y así nos liberó a todos, y con nosotros a la creación, del dominio del mal’. Pero, ¿cómo venció Jesús? ‘Cristo, nuestro «Rey victorioso», luchó y venció su batalla con una entrega confiada a la voluntad del Padre, a su plan de salvación’, afirma el Pontífice.

Es similar al de un grano de trigo que, tras pudrirse en la tierra, ‘crece, rompe los terrones, brota y se convierte en una espiga dorada’. Y se asemeja aún más al de ‘un corazón humano que, herido por una ofensa, rechaza el instinto de venganza y, lleno de compasión, ora por quien lo ha ofendido’. Esta es ‘la verdadera fuerza que trae paz a la humanidad’, porque genera relaciones respetuosas en todos los niveles: entre individuos, familias, grupos sociales y naciones. No es una fuerza que ‘busca intereses particulares, sino el bien común’, subrayó el Papa León.

Y sgrergó ‘No pretende imponer su propio plan, sino ayudar a planificarlo e implementarlo junto con los demás. Sí, La resurrección de Cristo es el comienzo de una nueva humanidad’ y ‘nos sitúa aún con mayor fuerza ante el drama de nuestra libertad’

En efecto, ante el sepulcro vacío, podemos llenarnos de «esperanza» y «asombro», como los discípulos, o de «miedo», como los guardias y fariseos, obligados a mentir antes que reconocer que aquel que había sido condenado ha resucitado verdaderamente, subrayó.

La bendición del Papa
La bendición del Papa   (AFP or licensors)

Abandonar todo deseo de dominación y poder

‘La cruz de Cristo siempre nos recuerda el sufrimiento y el dolor que rodean a la muerte y el tormento que conlleva. Todos tememos a la muerte, y por miedo apartamos la mirada, prefiriendo no mirarla. ¡No podemos seguir siendo indiferentes! ¡Y no podemos resignarnos al mal!’, afirmó León XIV en su mensaje.

“En esta fiesta, abandonemos todo deseo de contienda, dominación y poder, e imploremos al Señor que conceda su paz a un mundo asolado por la guerra y marcado por el odio y la indiferencia que nos hacen sentir impotentes ante el mal”.

El Papa León XIV
El Papa León XIV   (@Vatican Media)

Saludos en diez idiomas

Al Señor, el Pontífice encomendó ‘a todos los corazones que sufren y esperan la verdadera paz que solo Él puede dar’. A continuación, el cardenal Protodiácono Dominique Mamberti anunció la concesión de una indulgencia plenaria a todos los fieles presentes y a quienes reciban su bendición.

Finalmente, como en Navidad, León pronuncia el deseo de una feliz Pascua en diez idiomas diferentes: italiano, francés, inglés, alemán, español, portugués, polaco, árabe, chino y latín: “Felix sit vobis Domini resurrectionis festivitas! Jesús resucitó, inter nos adstantis, laetitiam cum omnibus comunica”.

Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano

Sociedad

El papa León XIV pide que la guerra e injusticia ‘no nos paralicen’

El papa León XIV presidió esta noche la Vigilia Pascual en el Sábado Santo en la Basílica de San Pedro. La Eucaristía comenzó a las 21 hora romana en el atrio del templocon la tradicional bendición del fuego y la preparación del cirio pascual.

León XIV exhortó a no dejar que "nos paralicen las losas de la guerra, la injusticia y el aislamiento" entre pueblos y naciones, durante su homilía en la Vigilia Pascual, uno de los momentos más solemnes de la Semana Santa.

En la ceremonia, celebrada en la basílica de San Pedro, el pontífice recordó que la llamada "madre de todas las vigilias" revive "el memorial de la victoria del Señor de la vida sobre la muerte y el infierno".

"Esta noche santa hunde sus raíces también allí donde se consumó el primer fracaso de la humanidad, y se extiende a lo largo de los siglos como camino de reconciliación y de gracia", dijo el papa rememorando la muerte y resurrección de Jesucristo: "El hombre puede matar el cuerpo, pero la vida del Dios del amor es vida eterna, va más allá de la muerte y ningún sepulcro la puede aprisionar".

Al respecto, lamentó que "tampoco faltan en nuestros días sepulcros que abrir, y a menudo las piedras que los cierran son tan pesadas y están tan bien vigiladas que parecen inamovibles. Algunas oprimen el corazón del hombre, como la desconfianza, el miedo, el egoísmo y el rencor; otras, consecuencia de las primeras, rompen los lazos entre nosotros, como la guerra, la injusticia y el aislamiento entre pueblos y naciones".

"¡No dejemos que nos paralicen!", exclamó el pontífice y destacó el ejemplo de muchos hombres y mujeres, "personas como nosotros, fortalecidas por la gracia del Resucitado", que a lo largo de los siglos han removido esas piedras incluso a costa de su vida "pero con frutos de bien de los que aún hoy nos beneficiamos".

El papa estadounidense-peruano presidió por primera vez en su pontificado la Vigilia de Sábado Santo, una de las más largas de la tradición católica que se inició en una Basílica de San Pedro totalmente a oscuras y en silencio, con el rito de la bendición del fuego y el encendido del cirio pascual.

En un gesto cargado de simbolismo, León XIV marcó la vela con las letras griegas alfa y omega, que simbolizan que Dios es el principio y el fin de todas las cosas.

A partir de ese momento se desarrolló una procesión hacia el altar mayor mientras la basílica se fue iluminando poco a poco con las velas de los fieles encendidas con la llama del cirio.

En la primera Semana Santa de su papado, León XIV ha encabezado hasta ahora todos los ritos previstos, tras años de cambios y ausencias motivadas por los problemas de salud de su predecesor, el difunto papa Francisco.

La agenda de la Semana Santa culminará mañana con la misa del Domingo de Resurrección en la plaza de San Pedro y la tradicional bendición 'Urbi et Orbi' (a la ciudad y al mundo), que el pontífice impartirá desde el balcón central de la basílica vaticana.

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Sociedad

VÍA CRUCIS Y GRATITUD

En el marco de las celebraciones de Semana Santa, con la participación de familias completa se llevó a cabo la procesión del Vía Crucis de la capilla Nuestra Señora de Fátima, encabezada por el párroco fray Patricio Parmo, con las imágenes del 'Cristo Yacente' y de la 'Virgen Dolorosa'.

El recorrido se inició frente al templo, en Alberti al 1300, para avanzar por el paseo Güemes hasta Roca, y luego llegar al  Paseo Aldrey. Allí, los asistentes, en un ambiente de reflexión colectiva, participaron de la duodécima estación ‘Jesús muere en la cruz', un momento cúspide del Vía Crucis, conmemorando el sacrificio supremo de amor y redención.

En la explanada del centro comercial y cultural emplazado sobre calle Sarmiento al 2600,  fray Patricio Parmo, párroco de capilla Nuestra Señora de Fátima, al iniciar la ceremonia tuvo palabras de agradecimiento por  'la ayuda desinteresada y constante' recibida por parte del empresario Florencio Aldrey, quien se sumó a la ceremonia religiosa.

“El Triduo Pascual es la fiesta por excelencia de la fe católica, y el Viernes Santo es el acompañamiento que el pueblo de Dios hace con Jesús a través de las 14 estaciones”, subrayó fray Parmo y destacara reglón seguido “la participación de los vecinos y turistas y en especial de los jóvenes en la representación” del Vía Crucis.

En su mensaje, el párroco recordó: “Jesús ha venido hacia nosotros para salvarnos, a través del amor, de la entrega, del servicio, de la paz. La Pascua es la salida del pecado, por eso hay que perdonar, reconciliarnos y vivir en paz. Tenemos que transmitirlo a los que todavía no conocen a Jesús”.

A todo esto, Verónica Torres, integrante de la comunidad parroquial, organizadora de la ceremonia, se sumó a las palabras de gratitud expresadas por fray Patricio Parmo, al señalar: “Nuestro agradecimiento a don Florencio Aldrey, ya que cada vez que se lo solicitamos nos ayuda con cada una de las procesiones”.

Finalmente, los fieles portando velas como símbolo de fe y recogimiento espiritual,  prosiguieron con el rito del Viernes Santo por las calles del barrio,  para concluir la caminata de las 14 estaciones del Vía Crucis en el tempo parroquial, en víspera de Pascuas.

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La ‘Feliz’, brilla en el espacio

Desde la NASA dieron a conocer la primera imagen de la Tierra captada por la nave Orion cuando la tripulación comenzaba a alejarse de la órbita terrestre hacia la Luna.

La instantánea muestra al planeta como un globo iluminado en la oscuridad del espacio, con América del Sud, África y Europa claramente identificables, además de auroras visibles en los polos y una franja luminosa conocida como luz zodiacal. El registro se realizó durante la noche, lo que permitió captar también el brillo de distintas ciudades.

Entre los detalles que se destacan, especialistas identificaron las luces de Buenos Aires y otras ciudades argentinas como Mar del Plata, Neuquén, Bahía Blanca y Mendoza, además de sectores de Chile y Brasil. También se observan embarcaciones en el mar argentino y estrellas en el fondo, algo poco frecuente en este tipo de imágenes.

El análisis de la fotografía indicó que el sur se encuentra orientado hacia la parte superior de la imagen y que parte de Sudamérica aparece cubierta por nubes. La captura fue realizada con una cámara digital desde una de las ventanas de la nave, en un momento en el que la Tierra se encontraba parcialmente iluminada.


La visibilidad de la ciudad se traduce, literalmente, en luz, lo que permite que sea captada incluso desde miles de kilómetros de distancia. El registro forma parte de una serie de imágenes difundidas por la NASA en el marco de una misión que marca el regreso de vuelos tripulados hacia las cercanías de la Luna después de más de medio siglo.

A diferencia de las misiones del programa Apolo, Artemis incorpora nuevas tecnologías de observación que permiten obtener imágenes de mayor definición y sensibilidad lumínica.

Además del valor simbólico, las fotografías tienen utilidad científica. Permiten estudiar la atmósfera terrestre, los patrones de iluminación nocturna y fenómenos naturales como auroras o formaciones nubosas. En ese contexto, cada punto de luz aporta información sobre la actividad humana y su distribución en el planeta.

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