EEUU
‘¡Vamos a la Luna!’
1 de abril de 2026
Con tres estadounidenses y un canadiense a bordo, el cohete de 32 pisos de altura despegó desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA, donde decenas de miles de personas se reunieron para presenciar el inicio de una nueva era.
Un gran número de personas también se detuvo a un costado de los caminos y en playas vecinas, haciendo recordar las misiones del Apolo en las décadas de 1960 y 70. Es el mayor paso de la NASA hasta el momento rumbo a su objetivo de establecer una presencia permanente en la Luna.
El Artemis II despegó desde la misma plataforma de Florida que envió a los exploradores del Apolo a la Luna hace tanto tiempo. Los pocos que siguen con vida aplaudieron la gran aventura de esta nueva generación mientras el cohete Space Launch System (SLS) retumbaba por el cielo, mientras una Luna casi llena los llamaba a unos 400.000 kilómetros (248.000 millas) de distancia.Anuncio
El comandante de Artemis II, Reid Wiseman, exclamó “¡Vamos a la Luna!”, acompañado en la cápsula Orion por el piloto Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen. Fue la tripulación lunar más diversa de la historia, al incluir a la primera mujer, a una persona de color y a un ciudadano extranjero.
Los cuatro formaron corazones con las manos mientras se despedían de sus familiares para subir a la furgoneta que los llevó hasta la plataforma. “Los quiero, chicos”, declaró Glover.
Los astronautas se mantendrán cerca de casa durante las primeras 25 horas de su vuelo de prueba de 10 días, revisando la cápsula mientras orbita alrededor de la Tierra antes de encender el motor principal que los impulsará hacia la Luna.
No harán una escala ni entrarán en órbita lunar como lo hicieron los primeros visitantes lunares del Apolo 8 en la Nochebuena de 1968 mientras leían el Génesis.

Pero están por convertirse en los seres humanos que más se hayan alejado de la Tierra en la historia, cuando su cápsula pase a toda velocidad junto a la Luna y se aleje otros 6.400 kilómetros (4.000 millas) más allá, antes de dar la vuelta y regresar directo a casa para un amerizaje en el océano Pacífico.
Una vez que se hayan establecido en órbita alrededor de la Tierra, los astronautas tienen planeado asumir el control manual de la cápsula y entrenar su manejo alrededor de la etapa superior que se desprendió del cohete, incluso acercándose a menos de 10 metros (33 pies) de distancia.
La NASA quiere saber cómo se comporta el Orion en caso de que falle la función de vuelo automático y los pilotos se vean obligados a tomar el control.
Cuatro días después, durante el sobrevuelo lunar, la Luna se verá del tamaño de una pelota de baloncesto sostenida a la distancia de un brazo. Los astronautas tomarán turnos para asomarse por las ventanas de Orion con cámaras. Si la iluminación es la adecuada, deberían poder observar rasgos nunca antes vistos por el ojo humano. También captarán parte de un eclipse total de sol, colocándose gafas especiales mientras la Luna bloquea brevemente la luz solar desde su perspectiva y se revele la corona.

Han pasado más de tres años desde el Artemis I, la única otra vez que se han lanzado el cohete SLS de la NASA y la cápsula Orion. Sin nadie a bordo, la cápsula del Artemis I carecía de equipo de soporte vital y otros elementos esenciales para la tripulación, como un dispensador de agua y un inodoro .
Estos sistemas hacen su debut espacial en el Artemis II, lo que aumenta el riesgo. Es por eso que la NASA tomó la decisión de esperar todo un día antes de enviar a Wiseman y su tripulación en un viaje de cuatro días hacia la Luna y otros cuatro días de regreso.

“Siempre ha habido mucho en juego con esta misión”, dijo Lori Glaze, de la NASA, antes del lanzamiento. Pero los equipos de misión tienen todavía más “motivación” ahora que la agencia espacial por fin ha acelerado el ritmo de lanzamientos lunares, enfocándose en las operaciones en la superficie —tal como lo anunció recientemente el nuevo administrador de la agencia, Jared Isaacman.
Como la mitad de la población mundial aún no nacía cuando los 12 caminantes lunares de la NASA dejaron sus huellas en el polvo lunar, Artemis ofrece un nuevo comienzo, dijo esta semana la jefa de misiones científicas de la NASA, Nicky Fox.
“Hay mucha gente que no recuerda al Apolo. Hay generaciones que no estaban vivas cuando se lanzó el Apolo. Este es su Apolo”, dijo Fox, quien tenía 4 años cuando el Apolo 17 puso fin a esa era.
Por Marcia Dunn Associated Press
EEUU
Mensaje al futuro
En el marco de los festejos del Día de la Independencia de Estados Unidos, una cápsula del tiempo fue enterrada en Filadelfia con decenas de objetos que procuran representar la cultura y tradiciones de ese país, entre ellos un iPhone 17 Pro Max.
La idea es que el módulo sea abierto dentro de un cuarto del siglo, en el 2276, cuando Estados Unidos celebre su 500° aniversario. La duda está en que nadie puede asegurar que dentro de 250 años se pueda encender el teléfono de la manzanita.
Documentos, objetos históricos e incluso una botella de gaseosa ingresaron en la cápsula del tiempo junto al el iPhone de color naranja. En el interior del objeto de acero inoxidable se colocaron contribuciones de todos los Estados del país norteamericano, además de aportes de agrupaciones culturales y deportivas.
¿Funcionará el iPhone?
Según indicó la revista Forbes, es improbable que el iPhone funcione dentro de dos siglos y medio. La batería de iones de litio que brinda energía al dispositivo se degrada con el correr de los años y simplemente no encendería.
No obstante, el dispositivo servirá como una “representación simbólica de la era de los smartphones”, de un modo análogo a lo que implican para las generaciones actuales los teléfonos a disco o las máquinas de escribir.
Los ciudadanos estadounidenses de 2276 también se encontrarán en la cápsula con un fragmento de tela del avión de los hermanos Wright de 1903; una pluma de “Old Abe”; un águila calva que fue mascota del regimiento de ese Estado durante la Guerra Civil; una receta tradicional de galletas de Nuevo México; y un pin que conmemora el campeonato de la NBA conseguido por los Oklahoma City Thunder en el 2025; entre otros objetos. DIB
EEUU
HAZAÑA ESPACIAL
Un grupo de estudiantes argentinos de ingeniería viajará la próxima semana a Estados Unidos con el objetivo de retener el título mundial en la prestigiosa competencia aeroespacial CANSAT.
El certamen internacional, organizado por la American Astronautical Society con el apoyo de NASA, Siemens y Lockheed Martin, se desarrollará entre el 4 y el 7 de junio en el estado de Virginia.
El equipo nacional, compuesto por alumnos de distintas ramas de la ingeniería del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), se medirá en la final contra otras 39 instituciones educativas de todo el planeta.
La delegación buscará consolidar el liderazgo de Argentina en la industria, tras haber alcanzado el quinto puesto hace dos años y haberse consagrado campeones mundiales en la edición anterior.
El desafío: simular una misión real en una "lata de Coca-Cola"
Los entrevistados por Cadena 3, Matteo Ginhson (Ingeniería Electrónica) y Clara Muller (Ingeniería Mecánica), explicaron que el reto científico consiste en recrear una misión satelital completa en tamaño reducido. El dispositivo diseñado, del tamaño aproximado de una botella de tres litros, debe ser lanzado en un cohete a 700 metros de altura y cumplir estrictos requisitos en su descenso autónomo.
"La idea es tirarlo en un cohete y que en el descenso se cumpla algo, además de estar sacando datos de altura, presión, humedad, tensión interna y vectores de aceleración", detalló Ginhson.
Para este año, el desafío técnico cuenta con una llamativa prueba de fuego: dadas unas coordenadas específicas, el satélite debe dirigirse de forma autónoma mediante un parapente guiado por GPS y, al quedar a dos metros del suelo, liberar un huevo sin que se rompa. "Es la simulación de prueba de carga frágil; tenemos que ejecutar una maniobra para reducir la velocidad lo más posible", añadieron.
Pruebas con drones y el nacimiento de una nueva carrera
Debido a la complejidad del proyecto, que demandó seis meses de desarrollo, los estudiantes recurrieron a metodologías innovadoras para testear el prototipo en el país antes del vuelo definitivo en Virginia.
"Veníamos probándolo desde un tercer piso, a 25 metros. Pero ahora la empresa Drones VIP nos prestó un dron para subir el satélite a 120 metros y probar el descenso a escala reducida", destacó Clara Muller.
Finalmente, los futuros ingenieros remarcaron el enorme entusiasmo que genera la disciplina en el país, coincidiendo con un hito institucional: el lanzamiento de la nueva carrera de Ingeniería Aeroespacial en su facultad.
El próximo 7 de junio se conocerán los resultados del vuelo y se anunciará si Argentina logra, una vez más, la máxima gloria científica en territorio norteamericano. Cadena3
EEUU
FMI pide liberar más el cepo y avanzar con reformas tributaria y previsional
El Fondo Monetario Internacional volvió a colocar a la Argentina en el centro del debate económico global con una evaluación que combina respaldo político al programa de Javier Milei y una advertencia estructural sobre los desafíos que aún condicionan la sostenibilidad del modelo.
Tras aprobar la segunda revisión del acuerdo por US$20.000 millones, el directorio del organismo validó la estrategia de ajuste aplicada por el Gobierno, destacó la desaceleración de la inflación y proyectó un escenario de crecimiento moderado, pero al mismo tiempo dejó en claro que el éxito del plan dependerá de reformas profundas aún pendientes.
El informe técnico difundido tras la revisión ratifica el diagnóstico central del Fondo: el programa económico logró avances significativos en tiempo récord, especialmente en materia fiscal. De hecho, el organismo calificó el ajuste inicial como “excepcionalmente grande en comparación internacional”, un reconocimiento que subraya la magnitud del recorte del gasto público implementado en los primeros meses de gestión.
Este giro permitió recuperar uno de los pilares clave del esquema macroeconómico argentino: la credibilidad, condición indispensable para estabilizar expectativas en un país acostumbrado a ciclos recurrentes de crisis.
En línea con ese enfoque, el FMI también valoró la velocidad del proceso de desinflación, que —según su evaluación— avanzó más rápido que en experiencias previas de estabilización.
La reducción de la inflación no respondió a un único factor, sino a una combinación de políticas: la corrección de precios relativos, la eliminación de controles, la liberalización de restricciones comerciales y financieras y un manejo más estricto del frente fiscal. Este conjunto de medidas permitió quebrar la inercia inflacionaria en un contexto que el propio organismo considera más robusto que episodios pasados.
A diferencia de otras crisis argentinas, el Fondo también destacó la decisión del Gobierno de respetar contratos y compromisos de deuda, así como el impulso al blanqueo de capitales lanzado en 2024 para fomentar la repatriación de activos. Estos elementos son interpretados como señales de previsibilidad institucional, un factor clave para atraer inversión y sostener la recuperación económica.
En términos de proyecciones, el organismo plantea un escenario moderadamente optimista para el corto plazo. Para 2026, estima un crecimiento del Producto Interno Bruto del 3,5%, una inflación anual del 25%, una tasa de desempleo del 7,2% y un superávit fiscal primario equivalente al 1,4% del PBI. Se trata de cifras que reflejan una economía en proceso de estabilización, aunque aún lejos de consolidar un ciclo de crecimiento sostenido.
Sin embargo, detrás del respaldo técnico emerge una advertencia de fondo: la estabilización inicial no garantiza la sostenibilidad del modelo. El informe identifica tres áreas críticas que requieren atención inmediata: la acumulación de reservas, la consistencia del régimen cambiario y la necesidad de reformas estructurales, especialmente en el sistema tributario y previsional.
El frente externo aparece como uno de los principales puntos de vulnerabilidad. El FMI advierte que la acumulación de reservas y la recuperación de la demanda de pesos avanzan más lentamente que en otros programas de estabilización, un fenómeno que atribuye en parte a la incertidumbre política y financiera que atravesó el país durante 2025.
En ese contexto, el organismo considera indispensable sostener la compra de divisas y consolidar un esquema de mayor flexibilidad cambiaria, en línea con las recientes modificaciones implementadas por el Banco Central.
Este punto no es menor: la historia económica argentina muestra que las crisis suelen estar asociadas a tensiones externas y falta de reservas. Por eso, el Fondo insiste en que la fortaleza del programa dependerá en gran medida de la capacidad del país para reconstruir su posición externa y reducir la vulnerabilidad frente a shocks financieros.
El segundo eje de preocupación es de carácter estructural. El informe es particularmente crítico con el sistema tributario argentino, al que define como “complejo, altamente distorsivo e inestable”, con efectos negativos sobre el crecimiento y la competitividad. Según el diagnóstico del organismo, la actual estructura impositiva presenta superposición de tributos entre Nación y provincias, baja eficiencia recaudatoria y una fuerte dependencia de impuestos considerados distorsivos, como Ingresos Brutos.
En este sentido, el FMI propone avanzar hacia una reforma integral que simplifique el sistema, amplíe la base del impuesto a las Ganancias, racionalice el IVA y reduzca el peso de las exenciones fiscales, al tiempo que elimine tributos que afectan la competitividad. La recomendación apunta a corregir un problema histórico de la economía argentina: la sobrecarga tributaria sobre el sector formal, que limita la inversión y favorece la informalidad.
El tercer frente es el sistema previsional, que el propio organismo considera fiscalmente insostenible en el largo plazo. Con un gasto elevado y múltiples regímenes superpuestos, la estructura jubilatoria representa una de las principales fuentes de presión sobre las cuentas públicas. En este punto, el Fondo insiste en la necesidad de una reforma que permita garantizar equilibrio financiero sin comprometer la cobertura social, un desafío político de alta complejidad. (NA)

