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La exportación de harina de soja es récord en cinco años
30 de diciembre de 2024
Mientras la performance exportadora lleva a los embarques de harinas y aceites a máximos en un lustro, la dinámica internacional por los precios de la soja no es favorable y ajusta fuertemente en el mercado local. Así lo señala un informe elaborado por Matías Contardi y Emilce Terré, del departamento de estudios económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario.
El informe aclara que las exportaciones del complejo soja tienden a resentirse estacionalmente ya avanzada la campaña y que, durante noviembre, se suelen embarcar en promedio un 16% menos de toneladas entre aceites, harinas y porotos que en octubre.
Durante el onceavo mes de este año se exportaron 2,4 millones de toneladas de harina, 612.000 toneladas de aceite y 94.000 toneladas de poroto de soja, un 14% menos que en octubre. Este volumen, sin embargo, fue el doble de noviembre del 2023.
Al agregar las toneladas ya embarcadas durante diciembre y las que deberían de embarcarse en lo que queda del mes siguiendo el line-up programado, las exportaciones acumuladas para el complejo soja serían las más elevadas en cinco campañas y un 80% más que a esta misma altura el año pasado.
Este incremento en cantidades contrasta con la caída de los precios. En Chicago, los contratos futuros por soja anotaron una semana catastrófica. Entre los fundamentos de oferta y la dinámica política norteamericana, el contrato más cercano se derrumbó un 4,3% y llegó a mínimos desde agosto del 2020.
“En Sudamérica el clima acompañó y las perspectivas de oferta récord para los principales productores de la región se materializa cada vez más. En Brasil, la consultora AgRural espera una producción de 171,5 millones de toneladas, récord absoluto y por encima de las expectativas del Usda, que hoy marca el piso de proyecciones entre los principales organismos con un esperado de 169 millones de toneladas”, señalan los economistas de la Bolsa.
En la misma sintonía, las lluvias mejoraron las condiciones de los cultivos sobre la región oriental de Paraguay en las últimas semanas. En Uruguay, los mapas mostraban cierta escasez de agua en departamentos clave como Soriano o Río Negro y en las últimas semanas se registraron mejoras, con lluvias acumuladas que se mantienen en línea con el promedio y el año pasado. Mientras que, en Bolivia, se proyecta una continuidad en el crecimiento del área sembrada y un nivel productivo que podría alcanzar por primera vez las 4,1 millones de toneladas
Este escenario, apuntaron los especialistas, se combina con malas noticias para el aceite de soja. El martes pasado la Cámara de Representantes de USA presentó como modelo de financiación gubernamental un proyecto de ley que no contempla extensiones al crédito fiscal para los elaboradores de biodiesel en la nación norteamericana. Ello y las especulaciones en torno a la nueva administración Trump y su relación con la industria de biocombustibles vino a funcionar como catalizador para el derrumbe en las cotizaciones del aceite que ya retrocede un 10% con respecto a noviembre.
Esta coyuntura tuvo su impacto sobre los precios de exportación argentinos. Por el aceite de soja, el FOB desde el Up-River se negocia ya en menos de u$s 1.000 por tonelada, 11% menos que el mes pasado y llegando hacia mínimos de octubre de este año. Mientras que, por la harina las cotizaciones FOB nunca han cortado la indeclinable tendencia a la baja, llegando a negociarse en u$s 322 por tonelada, mínimos del 2020.
Teniendo en cuenta que el 80% de la producción de soja tiene, de alguna forma, como destino el mercado externo (ver Informativo Nº 2176), la caída estacional de la demanda por parte del sector exportador conjugada con precios en baja, llevó a que las cotizaciones locales se resientan fuertemente durante las últimas semanas.
La pizarra Rosario bajó hasta los $ 280.000 toneladas y las ofertas que se barajaban sobre el mercado local por soja llegaron a rondar los $ 270.000 toneladas para entregas disponibles. En un mes el precio de la pizarra ajustó $ 20.000 toneladas y, descontando el efecto de la inflación, el poder de compra de una tonelada de soja es el más bajo desde enero del 2018.
Independientemente de la dinámica de las cotizaciones, las toneladas comprometidas que aún resta fijar llegan a proporciones inauditas del nivel de producción para esta altura. Dentro de una campaña comercial marcada por el ruido cambiario y las expectativas frente a modificaciones regulatorias, las decisiones de venta y fijación de precio se han visto fuertemente condicionadas.
Actualmente, según los datos de Secretaría de Agricultura, al 11 de diciembre restaban por fijar 4,96 millones de toneladas de soja y 4 millones de toneladas de maíz. En el cuadro general, eso implica que, a valores FAS aún quedan por fijar u$s 2.136 millones en granos.
Con relación a la oferta disponible, el volumen comprometido aún sin precio fijo representa el 16% de la producción de granos gruesos, 9 puntos por encima del promedio para esta altura del partido.
No conforme con ello, debido a las condiciones comerciales pactadas, gran parte de estas toneladas (principalmente en maíz) que se encuentran sin precio, deben fijarse hasta fin de año, debido a que la ventana de fijación culmina en diciembre.
Fuente AGROCLAVE
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Sellan acuerdo para fortalecer un bloque cooperativo urbano y agrario
La Confederación Argentina de Trabajadores Cooperativos Asociados (CONARCOOP) y la Federación Rural para la Producción y el Arraigo avanzaron con la firma de un convenio de colaboración nacional e internacional, con el objetivo de fortalecer el movimiento cooperativo a nivel urbano y rural.
La rúbrica se realizó el pasado jueves 3 de septiembre en la sede de la Federación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina (FECOOTRA) en La Plata, provincia de Buenos Aires.
La Federación Rural para la Producción y el Arraigo es uno de los nucleamientos de cooperativas agropecuarias más importantes del país y reúne a más de 30.000 productores de distintos puntos de la Argentina.
El acuerdo representa un nuevo paso en la construcción de vínculos entre organizaciones cooperativas vinculadas al trabajo y aquellas relacionadas con la producción agropecuaria, con una perspectiva de articulación a nivel nacional e internacional.

“Este acuerdo tiene una enorme importancia porque nos permite seguir construyendo un bloque cooperativo con una fuerte impronta federal. Tenemos que ser capaces de unir experiencias, capacidades y territorios para que el cooperativismo tenga una voz cada vez más fuerte y representativa”, señaló el presidente de CONARCOOP, Ramiro Martínez.
En ese sentido, el dirigente destacó que la articulación entre ambos espacios permite ampliar las posibilidades de articulación y afianzar una agenda común.
“Cuando el cooperativismo del trabajo se une, a nivel urbano y rural, se abre una posibilidad concreta de pensar el desarrollo desde las propias organizaciones, desde cada territorio y con una mirada que contemple la realidad productiva de todo el país”, afirmó.
El dirigente también remarcó la importancia de avanzar hacia una mayor integración del movimiento cooperativo. “La construcción de un bloque cooperativo federal no es solamente una cuestión institucional: es una herramienta para generar vínculos, compartir experiencias y defender un modelo de producción y de trabajo basado en la organización y el arraigo”, sostuvo.
La jornada también incluyó la presentación, y posterior debate, del libro “Experiencias de reforma agraria en el mundo”, coordinado por João Pedro Stédile, que sirvió como punto de partida para compartir experiencias y reflexionar sobre distintos modelos de organización productiva.
El encuentro permitió así combinar la firma del convenio con un espacio de intercambio y debate sobre las experiencias del cooperativismo, en línea con la búsqueda de fortalecer vínculos y construir nuevas instancias de articulación.
Desde CONARCOOP señalaron que este tipo de acuerdos forman parte de un proceso orientado a profundizar la integración entre organizaciones cooperativas de distintas ramas y regiones, con el objetivo de consolidar un movimiento con una mayor capacidad de integración y una perspectiva federal.
“Tenemos que seguir encontrándonos, porque la Argentina necesita un cooperativismo integrado, que pueda mirar al país en toda su extensión y que tenga la capacidad de construir respuestas desde cada territorio. Este convenio es un paso importante en ese camino”, concluyó Martínez.
Acerca de CONARCOOP
La Confederación Argentina de Trabajadores Cooperativos Asociados (Conarcoop) está integrada por 20 federaciones de cooperativas nacionales: Federación de Cooperativas Integradas de Jujuy (FECOVIJUY), Federación de Cooperativas Unidas (FCU), Federación de Trabajadores Cooperativos - CABA (FETRACOOP), Federación de Cooperativas de Productores de Alimentos de Misiones (FECOPAM), Federación de Organizaciones Productoras de Alimentos (FOPAL), Federación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina (FECOOTRA), Federación Red Grafica Cooperativa, Federación de Cooperativas de Santiago del Estero (FEDCOOP),Cooperativas de Trabajo Federadas Sur de Córdoba (CTF), Federación de Cooperativas de Corrientes (FEDECOOP), Federación de Cooperativas para la Inclusión Social (INCLUSIÓN), de Rosario, Federación Riojana de Cooperativas Autogestionadas (FERCOA), Federación de Cooperativas Red Mayo, de Santa Fe, Federación de Cooperativas de Trabajo de Entre Ríos (FECOOTRER), FECUTA, Federación de Cooperativas Padre Mugica, Federación de Cooperativas Feconorte,Federación TUCMA, de Tucumán, Federación Unión Nacional de Cooperativas Argentinas de Trabajo (FUNCAT), y Federación por la Producción en la Economía Popular (FE.COOP.EP). Más info en www.conarcoop.coop
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Productores duplican en optimismo a los EEUU sobre el futuro del agro
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Habrá un sistema obligatorio para identificar caballos con microchip
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) estableció un nuevo régimen obligatorio de identificación electrónica, registro sanitario y movimiento de équidos en todo el país, con el objetivo de fortalecer la trazabilidad de los animales, prevenir enfermedades y mejorar la respuesta ante emergencias sanitarias.
La principal novedad es que a partir del 1° de marzo de 2027 todos los équidos deberán estar identificados de manera individual, única y permanente mediante un microchip. La obligación alcanzará a todas las personas propietarias, poseedoras o tenedoras de estos animales, independientemente de la cantidad y del título por el cual los tengan.
La colocación del dispositivo deberá realizarse, entre otros casos, cuando se efectúen diagnósticos obligatorios vinculados a movimientos, se dé de alta la Libreta Sanitaria Equina o el Pasaporte Equino, se realicen determinados tratamientos veterinarios o se gestionen movimientos internacionales.
El nuevo esquema contempla además la Libreta Sanitaria Equina Digital (LSED) como documento sanitario oficial para todo el país. Los Pasaportes Equinos reconocidos por el SENASA también deberán ser digitalizados e incorporados al sistema de información sanitaria.
Para los movimientos dentro del territorio nacional, la LSED o el Pasaporte Equino digitalizado podrán respaldar el traslado cuando se cumplan las condiciones previstas por la resolución y pueda verificarse la identidad del animal mediante el microchip. El SENASA podrá bloquear temporalmente los movimientos ante la detección de enfermedades contagiosas o de interés sanitario.
La transición desde la documentación en papel tendrá varios pasos. Desde el 31 de diciembre de 2026 no podrán imprimirse nuevas Libretas Sanitarias Equinas en formato papel, mientras que las ya emitidas conservarán su validez hasta el 31 de diciembre de 2027. Desde el 1° de enero de 2028, la LSED o el Pasaporte Equino digitalizado serán los documentos sanitarios válidos para respaldar los movimientos.
El Senasa justificó la actualización en la necesidad de contar con herramientas más eficientes de trazabilidad y prevención sanitaria. La resolución también toma como antecedente la epidemia de encefalomielitis equina que atravesó el país y el restablecimiento de la vacunación obligatoria contra esa enfermedad.


