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AMIA: Ni olvido ni perdón
18 de julio de 2024
El presidente Javier Milei participó esta mañana, junto a buena parte de su Gabinete, del acto por el 30° aniversario del atentado a la AMIA, luego de que el régimen iraní amenazara al Gobierno argentino por su enemistad con ese país. Milei se ubicó en la primera fila, frente al edificio de la calle Pasteur al 633, en el barrio porteño de Once.
Como cada año, el acto comenzó a las 9.53 en coincidencia con el horario del atentado, cuando sonaron las sirenas, y contó con la participación de familiares de las víctimas y presencias internacionales, entre ellas los presidentes Luis Lacalle Pou (Uruguay) y Santiago Peña (Paraguay). En su discurso Amos Linetzky, titular de la AMIA, fue categórico en su reclamo al Congreso y la Justicia: “¿Cuántas décadas más tienen que pasar? ¡Hagan su trabajo!”.
Cuando Milei llegó al acto, fue recibido con un grito: “Basta de impunidad, carajo”. Lo emitió uno de los familiares de víctimas del atentado a la AMIA.
El hombre que gritó ese pedido, parafraseando al icónico “Viva la libertad, carajo” de Milei, lo hizo mostrando un cartel de su familiar fallecido en el atentado. Luego siguió gritando por la presencia de los funcionarios en el frente del homenaje, que dejó más lejos del escenario a los familiares.
En su fuerte discurso, Linetzky advirtió que “parece mentira que hayan pasado 30 años desde aquella fría mañana del 18 de julio de 1994, 30 años sin una sola persona respondiendo por este ataque, en los que el Estado argentino ha mirado para otro lado, colmado de falencias, demoras y errores, tal como fuera remarcado recientemente por la Comisión Internacional de Derechos Humanos”.

Linetzky continuó con su crítica mencionando a “la pobre actuación de una fiscalía dedicada exclusivamente a la causa AMIA, con la mayor cantidad de empleados del país trabajando en un solo caso pero que no ha generado avances significativos en los últimos 10 años” y a los países que en estas tres décadas “han permitido que personas acusadas de haber cometido este crimen de lesa humanidad han pasado libremente por sus fronteras, burlando las alertas rojas de Interpol, en algunos casos recibiéndolos con honores”, entre los que mencionó a Qatar, Rusia, China, Turquía, Siria, Bolivia y Nicaragua.
Luego apuntó sus críticas al Congreso: “30 años sin que el Poder Legislativo reaccione y actualice nuestra legislación. Haber sufrido dos atentados terroristas no fue suficiente para que nuestros diputados y senadores entiendan que al terrorismo no se lo puede prevenir, investigar y juzgar con las mismas herramientas que lo que se lo hace con un delito común. ¿Cuántas décadas más tienen que pasar? ¡Hagan su trabajo!”.
El dirigente judío también reclamó por un cambio en el Código Procesal Penal “que ya era viejo en 1993, cuando entró en vigencia”, al afirmar que eso es un obstáculo serio para llegar a la verdad.
Linetzky también recordó a Alberto Nisman: “Estos 30 años también dejaron como triste saldo el asesinato de un fiscal que apareció muerto con un disparo en la cabeza horas antes de presentarse a realizar su denuncia ante el Congreso de la Nación. No entendemos por qué la Justicia no ha sabido o no ha querido terminar de esclarecer su muerte”.
Mientras tanto, otro de los cuestionamientos del titular de la AMIA fue “la falta de colaboración internacional”, criticó que “países de la región no declaran a Hezbollah como una organización terrorista”, y recordó que países como Bolivia “firmaron lúgubres pactos con Irán, burlándose no solamente de todos los argentinos, sino también deshonrando la memoria de seis bolivianos asesinados en el atentado a la AMIA”.
En medio de las críticas, Linetzky resaltó la decisión del Gobierno argentino de declarar recientemente a Hamas como organización terrorista. “A los terroristas se los llama terroristas, no hay lugar para los eufemismos. Nos vemos decepcionados una y otra vez desde hace 30 años. Pedimos a este Gobierno que la causa AMIA sea de una buena vez una verdadera causa de Estado para que se esclarezca de una buena vez el atentado y se pueda juzgar a los responsables”, subrayó.
El presidente de la AMIA también dedicó buena parte de su discurso a hablar del reciente atentado terrorista perpetrado por Hamas en Israel, y aseguró que no es una “digresión” ya que “estamos hablando de lo mismo. El factor común es Irán”. Allí también fue muy crítico con distintos sectores por lo que llamó el “silencio cómplice” respecto a ese hecho.
“No vamos a olvidar ni a perdonar a las personas, organismos internacionales, organizaciones y movimientos sociales que dieron vuelta la cara, callaron o hasta apoyan la barbarie terrorista. Parece que no fueron suficientes las imágenes grabadas por los propios asesinos. Las violaciones y decapitaciones transmitidas en vivo y en directo. Los cuerpos calcinados de jóvenes y ancianos”, dijo Amos Linetzky.
Acusó a la Cruz Roja de “falta de compromiso”. Y cuestionó la falta de apoyo de los grupos feministas. “No fueron suficientes las decenas de mujeres mutiladas y vejadas frente a las cámaras, para que las agrupaciones feministas extiendan su sororidad cuando se trata de mujeres judías. Quizá la consigna de que el cuerpo de la mujer no debe ser un campo de batalla, o las tan nombradas ‘Te creo hermana’ o ‘Ni una menos’, tengan una letra chica que no leímos y dice ‘salvo que seas judía”, destacó.
En su discurso, luego Linetzky sostuvo que “no fueron suficientes los niños asesinados o que quedaron huérfanos, para que Unicef muestre algo de dignidad y algún mínimo grado de preocupación. ¿Dónde está UNICEF reclamando por la devolución con vida de los hermanitos Bibas?”. Se refería a Kfir y Ariel Bibas, quienes se encuentran entre los más jóvenes que todavía mantienen como rehenes de Hamas en Gaza. Kfir tiene sólo un año.
Y cuestionó a las organizaciones argentinas de defensa de los Derechos Humanos. “¿Qué están esperando? ¿Por qué no reclaman junto a nosotros? Acaso… ¿Hay desaparecidos o secuestrados por quienes no vale la pena reclamar?”.
“Exigimos el regreso de todos los rehenes YA. En forma inmediata. El mundo no puede permitir que permanezcan en manos de asesinos… Al igual que entonces, con vida los llevaron, con vida los queremos”, exigió.
Y continuó: “¿Cómo se explica tanta parcialidad? Tanto ataque cultural y periodístico desmedido contra la única democracia de Medio Oriente. Muchos de los grupos del LGTB prefieren callar o incluso hasta flamear banderas de regímenes totalitarios antidemocráticos que los humillan y discriminan. Pero todo parece preferible antes que mostrar solidaridad con las víctimas judías. La lista es interminable. Lista de canallas, cómplices indirectos, hipócritas del silencio, mercenarios de la mentira. Falsos progresistas. Antisemitas”, cerró su cuestionamiento.
Luego del acto, el Presidente reposteó dos tuits del periodista Javier Lanari, que se desempeña como subsecretario de Prensa nacional. En uno de ellos, Lanari afirmó que “es entendible que Irán se sienta cómodo con el kirchnerismo”.
“Ellos no iban a la AMIA y ofrecían pactos para encubrir a los asesinos. Hoy eso se acabó. Nadie va a amedrentar al Presidente Milei con una cobarde amenaza. Todo lo contrario…”, cerró el periodista.
En el otro mensaje, el funcionario destaca que “el terrorismo se alimenta del terror. Se nutre con el miedo. Después de muchos años un Presidente vuelve a la AMIA. Un hecho que trasciende lo simbólico. La Argentina hoy enfrenta a quienes atentaron contra nuestra Patria…”. (DIB)
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Envían ayuda humanitaria a Colombia
El devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia y dejó un saldo trágico de al menos 111 muertos (según el último parte oficial) activó los reflejos diplomáticos de la Casa Rosada. Ante la magnitud del desastre, el gobierno de Javier Milei entabló contacto inmediato con la gestión del recién asumido presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, para poner a disposición los recursos del Estado argentino y coordinar un eventual operativo de asistencia humanitaria.
Las gestiones se canalizaron a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, bajo la conducción de Pablo Quirno, según precisó Infobae. Altas fuentes del Ejecutivo confirmaron que la intención de la diplomacia nacional es obtener un diagnóstico de primera mano sobre la situación en las zonas más golpeadas, especialmente en el departamento del Chocó, donde se ubicó el epicentro. Una vez que las autoridades colombianas definan sus urgencias tras la declaración del estado de emergencia por desastre nacional, la Argentina definirá el volumen y las características de la ayuda a despachar.
Para llevar a cabo esta tarea, el oficialismo ya cuenta con un modelo de acción probado recientemente. A fines de junio, frente a un sismo de características destructivas similares que castigó a Venezuela, la Cancillería articuló un despliegue rápido que involucró el envío de aviones de las Fuerzas Armadas, médicos, personal militar y toneladas de insumos básicos como carpas, colchones y kits de supervivencia. En los pasillos de la Casa de Gobierno dan por descontado que, de ser necesario, se replicará este mismo andamiaje logístico para socorrer a la población damnificada en territorio colombiano.
El desastre natural irrumpió en un momento clave para la relación bilateral. La catástrofe ocurrió apenas un puñado de días después de que Javier Milei viajara a la ciudad de Cali para presenciar la toma de posesión de De la Espriella. La llegada al poder del dirigente de Defensores de la Patria, tras vencer en los comicios a Iván Cepeda, marcó el final de la extensa tensión diplomática que Buenos Aires mantuvo con el saliente Gustavo Petro, abriendo una nueva etapa de sintonía ideológica.
La administración libertaria concibe a este nuevo gobierno colombiano como una pieza fundamental para la conformación de un bloque regional de derecha, con una política exterior fuertemente alineada a los intereses de los Estados Unidos. Esta cercanía quedó plasmada durante la reciente gira de Milei, donde no solo ratificó el rumbo conjunto, sino que ofreció la experiencia argentina en materia de Seguridad, respaldada por la vasta trayectoria que la actual ministra Alejandra Monteoliva forjó trabajando en aquel país.
Ese puente político fue ratificado en las últimas horas por la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich. La legisladora fue la primera voz de peso del oficialismo en solidarizarse públicamente con la tragedia, enviando un mensaje directo a De la Espriella en el que reafirmó la voluntad de fortalecer los lazos de ayuda mutua entre ambas naciones en este momento crítico.
El alineamiento estratégico que busca consolidar Milei en la región encontró su eco inmediato en Washington. En un movimiento coordinado que refleja el nuevo mapa político continental, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, confirmó que el presidente Donald Trump sigue de cerca las consecuencias de la crisis y garantizó que su administración está lista para respaldar al pueblo colombiano y apuntalar a su nuevo jefe de Estado en su primera gran prueba de fuego.
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El 78% de los hogares está entre la clase media baja y la pobreza
Casi ocho de cada diez familias tienen ingresos inferiores al promedio nacional de $2,8 millones mensuales. La clase baja no pobre es el sector más numeroso y sólo el 22% de los hogares integra los estratos medio alto y alto.
El ingreso promedio de los hogares argentinos alcanzó los $2.800.000 netos mensuales durante el primer trimestre de 2026, pero esa cifra está lejos de representar la realidad económica de la mayoría de las familias. Por el contrario, el 78% de los hogares gana menos que ese promedio, una fotografía que muestra hasta qué punto la estructura social argentina se concentra actualmente en los estratos medios bajos y bajos.
Los datos surgen de un informe de la Fundación Encuentro, elaborado sobre información de la consultora W, que divide a la población en cinco grandes niveles socioeconómicos. La distribución deja una pirámide con una base particularmente amplia: casi ocho de cada diez hogares se encuentran entre la clase media baja, la clase baja superior no pobre y la pobreza.
La particularidad es que sólo dos sectores, que en conjunto representan el 22% de los hogares, tienen ingresos superiores al promedio nacional de $2,8 millones. La explicación está en la propia distribución: un grupo minoritario con ingresos considerablemente más elevados empuja hacia arriba la media estadística, aunque la gran mayoría se encuentre bastante por debajo.
Cuánto hay que ganar para pertenecer a cada clase social
En la cima de la pirámide aparece la clase alta, que representa apenas al 5% de los hogares. Para ingresar a ese segmento se requieren al menos $7,5 millones mensuales.

Inmediatamente debajo se encuentra la clase media alta (C2), integrada por el 17% de los hogares, cuyo piso se ubica en torno a los $4 millones mensuales.
Esos son los únicos dos grupos cuyos ingresos superan el promedio nacional.
La clase media baja, en cambio, representa otro 26% de los hogares y tiene como referencia un ingreso mínimo de $2,2 millones por mes.
El segmento más numeroso de toda la estructura social argentina es el denominado D1, o clase baja superior no pobre, que reúne al 31% de los hogares. El ingreso mínimo mensual para este estrato se ubica en $1,4 millones.
Finalmente, en el escalón más vulnerable aparece un 21% de hogares en situación de pobreza, con ingresos mensuales de alrededor de $900.000.
De esta manera, la estructura queda distribuida de la siguiente forma: 5% de clase alta, 17% de clase media alta, 26% de clase media baja, 31% de clase baja no pobre y 21% de hogares pobres.
La fotografía resulta particularmente significativa porque la clase media baja y los dos estratos inferiores concentran por sí solos al 78% de las familias argentinas.
Por qué $2,8 millones no representan al hogar argentino típico
El ingreso promedio puede ofrecer una imagen engañosa cuando existe una marcada desigualdad en la distribución.
Aunque estadísticamente los hogares argentinos reciben en promedio $2,8 millones mensuales, la mayor parte de ellos está por debajo de esa cifra. Los ingresos considerablemente superiores de la clase alta y la clase media alta elevan el promedio general.
Así, los $2,8 millones describen mejor la situación económica de una minoría que la de la mayoría de las familias.
Ese fenómeno también permite comprender algunas de las dificultades que atraviesa el consumo masivo. Si bien la inflación mostró una desaceleración y los salarios reales comenzaron a recuperar terreno, la recomposición todavía no alcanza para devolver el gasto de buena parte de las familias a los niveles anteriores a la crisis.
“La concentración de los ingresos por debajo del promedio ayuda a explicar por qué el consumo masivo sigue deprimido, aun cuando las variables macroeconómicas vienen mejorando: la inflación se desaceleró y los salarios reales comenzaron a recomponerse. Sin embargo, es precisamente ese 78% de los hogares el que presenta una mayor propensión al consumo”, señaló el informe.
La cuestión resulta determinante porque son justamente los sectores medios bajos y bajos los que destinan una proporción mayor de sus ingresos al consumo cotidiano. Cuando sus recursos pierden poder de compra, el impacto se traslada rápidamente a supermercados, comercios y otros rubros de consumo masivo.
La situación es diferente entre la clase alta y la media alta, cuyo gasto depende menos directamente de las oscilaciones salariales y ya muestra señales de normalización.
Del control de gastos a “comer menos y peor”
El deterioro del poder adquisitivo, sin embargo, modificó los hábitos prácticamente en todos los estratos sociales.
El director de la consultora W, Guillermo Olivetto, explicó durante un evento de la Cámara de Empresas de Investigación Social y de Mercado (CEIM) que el ajuste atraviesa a todos los niveles socioeconómicos, aunque con intensidades y consecuencias muy diferentes.
Entre los hogares de mayor poder adquisitivo, la estrategia pasa por controlar gastos y revisar costos fijos, entre ellos seguros y prepagas. También se reducen salidas, recitales, viajes y suscripciones a aplicaciones, mientras aumenta la búsqueda de promociones y descuentos. A eso se suma una menor capacidad de ahorro.
Más abajo en la pirámide aparecen las familias cuyos ingresos se destinan fundamentalmente a cubrir alimentación, servicios e impuestos.
En esos hogares se intenta evitar el endeudamiento con tarjetas de crédito y se eliminan viajes, espectáculos y salidas. Los denominados “gustos” y los consumos considerados prescindibles quedan postergados y las promociones dejan de representar una oportunidad ocasional para convertirse en una herramienta habitual para administrar el presupuesto.
La situación es aún más delicada entre las familias que deben “hacer malabares para llegar a fin de mes”. Allí, cualquier gasto inesperado puede desestabilizar las cuentas del hogar.
Las compras se concentran casi exclusivamente en productos con descuento y aumenta el uso de deuda para cubrir faltantes de ingresos o “tapar baches”.
En los sectores de menores recursos, el ajuste alcanza directamente a la cantidad y calidad de los alimentos.
Según el relevamiento presentado por Olivetto, en algunos hogares “se come menos y peor”, incluso con una reducción de la cantidad de comidas diarias.
También cambia la composición de la dieta. La carne vacuna es sustituida por pollo, determinadas verduras dejan paso a productos más económicos como la harina y la leche líquida puede ser reemplazada por leche en polvo.
Frente a ese escenario y al analizar las perspectivas del mercado de consumo, Olivetto sintetizó: “Es lo que hay”.
Los cambios también se observan en el lugar y la manera en que compran los argentinos.
Esteban Cagnoli, CEO de Worldpanel by Numerator, sostuvo que “el consumidor se muestra cada vez más selectivo y prioriza los canales de cercanía”. Según explicó, esa elección no responde solamente a la comodidad, sino también a una estrategia para evitar compras impulsivas y limitar el gasto a una canasta más reducida.
La consultora Scentia, por su parte, planteó que una continuidad en la desaceleración de la inflación acompañada por una recuperación de los salarios podría permitir cierta mejora del consumo masivo. Sin embargo, proyectó que avanzaría aproximadamente a la mitad del ritmo del Producto Bruto Interno y se movería en una banda de entre -1% y +1%.
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Terremoto en Colombia: Argentina se ofreció para brindar ayuda
El Gobierno del presidente Javier Milei, a través de su canciller, Pablo Quirno, ofreció ayuda a Colombia tras la tragedia provocada por el terremoto en el país cafetero.
Además de enviarle un saludo a la distancia al pueblo colombiano, según reveló la agencia Noticias Argentinas, Quirno manifestó, vía redes sociales, “la disposición de la Argentina para brindar la asistencia que resulte necesaria”.
“Nos encontramos en contacto con las autoridades colombianas, a quienes hemos transmitido la disposición de la Argentina para brindar la asistencia que resulte necesaria”, sostuvo el funcionario nacional.
“Asimismo, mantenemos comunicación con nuestra representación consular y, hasta el momento, no se registran ciudadanos argentinos entre las víctimas”, agregó.
Por eso, “expresamos nuestra solidaridad con el pueblo y el Gobierno de Colombia ante el terremoto ocurrido hoy, y hacemos llegar nuestras condolencias a las familias de las víctimas y nuestra solidaridad a todos los afectados. Nuestro abrazo a todo el pueblo colombiano en este difícil momento”, completó.
El terremoto fue de magnitud 7,4, se dio en el oeste del país y afectó a distintos departamentos del territorio, dejando, al menos, 111 personas fallecidas, 87 heridas y 1.575 viviendas afectadas.
Por último, el canciller argentino dejó datos de contacto para ciudadanos argentinos en Colombia.
Los mismos son: Teléfono +57 601 288 0900/Celular de emergencia +57 316 875 9292/Correo electrónico [email protected]

