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La industria pyme subió 0,9% interanual en noviembre

18 de diciembre de 2023

La producción en la industria manufacturera pyme experimentó un crecimiento del 0,9% interanual en noviembre a precios constantes, marcando el segundo mes consecutivo de aumento. Sin embargo, a pesar de esta mejora, se acumula una caída del 0,4% en los primeros 11 meses del año. En tanto, en la comparación mensual, la producción se retrajo un 0,2%. Durante este mes, las empresas operaron con el 73,3% de su capacidad instalada, un incremento de 1,5 puntos porcentuales respecto a octubre. También en noviembre, el 63% de las firmas reportó dificultades para reponer stocks, especialmente en la obtención de materias primas e insumos, con variaciones notables dentro del mismo rubro.A pesar del crecimiento, las industrias advierten sobre un panorama complejo debido a la aceleración inflacionaria, que genera problemas para determinar costos, precios de reposición y escenarios futuros de distintas variables.Las expectativas de los empresarios se centran en una eventual normalización en el suministro de insumos y partes de origen importado. No obstante, anticipan cierta retracción en la demanda, atribuida al incremento de precios de la mercadería importada. Este contexto subraya la necesidad de adaptabilidad y toma de decisiones en un entorno económico dinámico y con definiciones importantes aún pendientes.Estos resultados surgen del Índice de Producción Industrial Pyme (IPIP) que elabora la CAME, con una muestra que alcanzó a 413 industrias pyme a nivel federal.              Análisis sectorialLa mejor performance de noviembre la tuvo “Textil e Indumentaria”, con un crecimiento anual de 12,8% en su producción, a precios constantes. La peor, ocurrió en “Papel e Impresiones”, con una caída de 13% interanual.En el acumulado del año, la mejor nota sectorial la tuvieron “Alimentos y Bebidas” y “Textil e Indumentaria”, ambos con un alza de 4,6% frente al periodo enero-noviembre de 2022, mientras que la peor la tuvo “Papel e Impresiones” con un desplome del 15.3%. Alimentos y bebidasLa producción aumentó 7,9% anual a precios constantes en noviembre, y acumula un alza de 4,6% en los primeros 11 meses del año frente al mismo periodo de 2022. En la variación mensual creció 3,4%. Las industrias operaron con 72,7% de su capacidad instalada, por encima de octubre (71,3%). Este sector contó con menores inconvenientes en la liberación de insumos importados. Las mayores ventas se explican, en parte, por un aumento de la demanda previa a la devaluación del tipo de cambio oficial.“Vendimos muy bien, pero cuando repongamos insumos no se si nos fue bien o mal” (Industrializadora de frutas y verduras de San Rafael, Mendoza)“Nuestra empresa atraviesa una situación muy crítica, aumentaron los precios de todo y vemos un panorama complejo para los próximos meses” (Fábrica de Ciudadela, Gran Buenos Aires). Indumentaria y textilLa fabricación experimentó un notable crecimiento del 12,8% anual a precios constantes en noviembre, acumulando así un incremento del 4,6%, en los 11 meses medidos del año. Aunque en términos mensuales la actividad presentó una disminución del 6,2%, es importante resaltar que durante este lapso las industrias operaron al 74,4% de su capacidad instalada, superando la cifra registrada en octubre que fue del 73,5%.A pesar de estos positivos indicadores, se observa que el 58% de las empresas consultadas reportaron dificultades en la reposición de stock. Sin embargo, ese número se ubicó por debajo de la situación promedio y no alcanzó niveles críticos, ya que muchas compañías previeron esta posibilidad y comenzaron a acumular inventarios desde agosto.Cabe destacar la preocupación existente entre los empresarios respecto a los posibles impactos derivados de la eliminación del sistema de administración de importaciones (SIRA), dado que este sector es particularmente sensible a cambios en la regulación.“La situación de la empresa es y será compleja en términos productivos, sin embargo, pudimos tener materias primas para producir en noviembre” (Fábrica de la ciudad de Mendoza).“Las ventas deberían haber subido más porque estamos en temporada, pero hay muy poco poder adquisitivo, veremos como sale diciembre” (Fábrica de la ciudad de Córdoba). Maderas y MueblesLa producción creció 2,5% anual a precios constantes en noviembre y suma un aumento de 0,5% en los primeros 11 meses del año. En términos mensuales, la actividad subió 2,2%. Durante el mes, las industrias operaron al 76,3% de su capacidad instalada, por encima de octubre.La inestabilidad de precios está afectando las entregas de pedidos porque las fábricas no tienen certeza de cuál es el valor de venta. Algunas industrias consultadas dicen que toman pedidos con precios abiertos y si el cliente no acepta, prefieren rechazar la orden.“Estamos limitando las entregas a los comercios porque no tenemos certidumbre sobre los precios de reposición” (Fábrica de muebles de la Ciudad de Buenos Aires)“Los insumos dependientes de importaciones siguen con mucha dificultad para conseguirse y con variaciones de precios por encima del aumento del dólar. Si estamos produciendo bien es porque la gente quiere sacarse los pesos de encima” (Fábrica de Esperanza, en provincia de Santa Fe). Metálicos, maquinarias, equipos y material de transporte.La elaboración tuvo una contracción anual de 1,8% a precios constantes, acumulando una disminución de 1,4% en el 2023. En el contraste mensual, se registró una caída de 2,7%. Las industrias operaron al 71,8% de su capacidad instalado, por encima del 70% de octubre.El rubro viene sintiendo el efecto de la inestabilidad macroeconómica, pero también de sus bajos niveles de inversión. Es que, como consecuencia de la incertidumbre, los empresarios demoraron proyectos previstos para este año. Hubo problemas para conseguir materias primas de todo tipo, pero no incidió tanto en la caída de la producción porque se venían acumulando stocks de insumos, anticipando un aumento del dólar post elecciones.“Los proveedores demoraron entregas en el mes hasta conocer las medidas del gobierno sobre el valor del dólar. No vendieron algunos materiales y nos consumimos el stock, esperamos que se normalice hacia adelante” (Fábrica de Rosario, en Provincia de Santa Fe)“Tuvimos una caída muy importante de los pedidos de producción, pasamos de vender 35 unidades en octubre a solo 10 unidades en noviembre” (Fábrica de la ciudad de Salta). Productos químicos y plásticosLa producción tuvo un significativo retroceso del 7,5% anual en noviembre, siempre a precios constantes, acumulando una disminución del 3% en los primeros 11 meses del año, en comparación con el mismo período del 2022. Además, en el contraste mensual, se observó una retracción del 4,4%. Durante este mes, las industrias operaron a un 72% de su capacidad instalada.El sector atravesó serias dificultades con la falta de precios de referencia y la suspensión de entregas por parte de proveedores. La escasez de insumos llevó a empresas a anticipar vacaciones para su personal, agravando la situación. La transición gubernamental generó incertidumbre, acentuada por restricciones a importaciones más altas que en otros ramos.“Frente al contexto de gran incertidumbre, nuestras ventas estuvieron prácticamente paralizadas en noviembre por faltante de insumos y de precios” (Fabrica de La Tablada, Buenos Aires)“Faltan materias primas y los recursos que se consiguen es a precios altísimos, no podemos seguir trabajando así” (Fábrica de la ciudad de Resistencia, en Chaco) Papel, cartón, edición e impresiónLa fabricación tuvo una marcada caída del 13% anual en noviembre, a precios constantes, acumulando así un considerable derrumbe del 15,3%, en los 11 meses relevados del año contra el mismo lapso del 2022. En términos mensuales, también se registró una retracción del 3,3%. A pesar de operar con un 80% de su capacidad instalada, cifra alta que se atribuye a los bajos niveles de inversión en el rubro, la situación es compleja.La escasez de insumos críticos, como cartulinas y tintas, es una preocupación preponderante. Además, la dificultad para obtener repuestos ha dejado maquinarias sin uso en algunas empresas. Estos desafíos subrayan la urgencia de abordar no solo las limitaciones de producción, sino también las dificultades en la cadena de suministro y el mantenimiento de equipos, para impulsar la recuperación y la eficiencia en el sector.“Las ventas vienen en baja desde hace mucho y en los últimos dos meses fueron casi nulas” (Industria de ciudad de La Rioja).“Por la situación actual, tomamos la decisión de parar tres líneas de producción hasta fin de año por lo menos y quedarnos solo con dos” (empresa de la ciudad de Sinsacate, en Córdoba)

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CAMBIOS EN EL INDEC

El economista Marco Lavagna presentó este lunes su renuncia como director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), una decisión que sacudió al organismo en la previa de un hito técnico clave: la publicación del primer Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado con la nueva metodología.

La salida fue confirmada por fuentes oficiales y se produce en un clima de “ruidos internos”, atravesado por el congelamiento salarial dentro del instituto y el consecuente malestar entre los trabajadores.

Desde ATE Indec manifestaron su preocupación por el momento elegido para el recambio. “Nos llama poderosamente la atención y nos pone en alerta la renuncia a ocho días de la salida del IPC con la nueva ponderación”, advirtió el delegado Raúl Llaneza, quien volvió a reclamar un “Indec independiente del poder político”.

Lavagna había asumido al frente del organismo el 30 de diciembre de 2019, al inicio de la presidencia de Alberto Fernández. Con pasado legislativo en el Frente Renovador, su perfil técnico le permitió sostenerse en el cargo incluso tras la llegada de Javier Milei y el giro político del Gobierno. Durante su gestión, el Indec continuó el proceso de normalización y consolidación de estadísticas públicas, preservando los estándares de transparencia recuperados luego de los años de intervención.

Su partida coincide con la puesta en marcha del renovado IPC, una actualización largamente postergada que busca reflejar con mayor fidelidad los hábitos de consumo actuales de los hogares argentinos. El nuevo índice adopta la clasificación Coicop 2018, que eleva a 13 las divisiones de relevamiento al incorporar “Seguros y servicios financieros”, y utiliza como base de ponderación la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018, en reemplazo del relevamiento de 2004.

Entre los cambios más relevantes se destaca el mayor peso de Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles, cuya incidencia pasa de 9,4% a 14,5%. Esto implica que los ajustes tarifarios tendrán ahora un impacto más directo en el nivel general de inflación. Transporte también gana protagonismo, al subir de 11% a 14,3%, con mayor influencia de combustibles y boletos. Comunicaciones prácticamente duplica su ponderación, de 2,8% a 5,1%, reflejando la centralidad de internet y telefonía celular, mientras que Educación aumenta de 2,3% a 3,1%.

Otros rubros como Salud se mantienen relativamente estables, al pasar de 8% a 9,1%. En cambio, Alimentos y Bebidas reduce su peso del 26,9% al 22,7%, una modificación relevante si se tiene en cuenta que este capítulo explicó buena parte de la aceleración inflacionaria del último cuatrimestre de 2025. La nueva canasta también captura una mayor participación de alimentos procesados, donde pesan más los componentes industriales, logísticos y comerciales.

Prendas de Vestir y Calzado pierden relevancia (de 9% a 6,8%), mientras que Recreación y Cultura sube de 7,3% a 8,6%, en línea con un mayor gasto en esparcimiento.

En términos generales, los analistas señalan que el nuevo esquema puede arrojar registros más altos si los servicios aumentan por encima de los bienes, y una inflación más moderada en el escenario inverso. A modo ilustrativo, una suba del 10% en la carne habría sumado 1,07 puntos al IPC con la canasta anterior, contra 1,03 con la metodología actual. DIB

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Sin fondos: diciembre marcó record de cheques rechazados de la historia

La cadena de pagos del sector productivo nacional cerró 2025 con una señal de alarma financiera sin precedentes. Durante diciembre se alcanzó el récord histórico de cheques rechazados por falta de fondos, un dato que expone con crudeza la crisis de liquidez que enfrentan las empresas en todo el país.

Según un informe del Instituto Argentina Grande, elaborado a partir de datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), en el último mes del año se registraron 119.285 cheques rechazados, el número más alto desde que existen registros sistematizados sobre este indicador clave de la actividad económica.


Uno de los aspectos que más preocupa a los analistas es la velocidad del deterioro financiero. De acuerdo con el relevamiento, la cantidad de cheques sin fondos se triplicó en comparación con diciembre de 2024, lo que implica un aumento cercano al 200% interanual.

“Este indicador es un síntoma claro de la dificultad que tienen las empresas argentinas para cumplir con sus obligaciones”, señalaron desde el Instituto Argentina Grande. La dinámica, advirtieron, refleja una restricción severa de liquidez en la economía real, con impacto directo sobre la producción y el empleo.


La evolución mensual de los cheques rechazados muestra un quiebre marcado en la segunda mitad de 2025 y una aceleración abrupta hacia el cierre del año.

Período de estabilidad: entre 2020 y mediados de 2024, el promedio mensual de rechazos se ubicaba entre 25.000 y 35.000 cheques.

Inicio de la aceleración: a partir de mayo de 2025, cuando se registraron 41.759 rechazos, la curva comenzó a empinarse de manera sostenida.

Pico histórico: el último trimestre mostró una escalada sin freno, con 92.535 cheques rechazados en octubre, 108.979 en noviembre y el récord absoluto de 119.285 en diciembre.

Impacto sobre las PyMEs
El fenómeno golpea con especial dureza a las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs), que utilizan el cheque de pago diferido como una herramienta central para financiar capital de trabajo y sostener la actividad cotidiana.

La multiplicación de cheques sin fondos no solo deteriora la confianza en la cadena de pagos, sino que además encarece el crédito comercial, profundiza los problemas de financiamiento y amplifica el riesgo de parálisis productiva en amplios sectores de la economía.

Una señal de alerta para 2026
El récord registrado en diciembre deja una señal clara sobre la fragilidad financiera con la que el entramado productivo argentino ingresó en 2026. En un contexto de bajo acceso al crédito y caída de la liquidez, la recuperación del financiamiento aparece como uno de los principales desafíos macroeconómicos para evitar un mayor deterioro de la actividad.

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Periodistas piden al Congreso que frene la derogación de su Estatuto

Más de tres mil periodistas de todo el país firmaron y difundieron este domingo una solicitada con un pedido claro: que el Congreso de la Nación rechace la derogación del Estatuto del Periodista Profesional, una normativa histórica que rige desde mediados del siglo XX y que actualmente está en el centro del debate por la reforma laboral impulsada por el Poder Ejecutivo nacional.

El documento, que incluye firmas de profesionales de medios gráficos, radiales, televisivos y digitales, señala que la eliminación del estatuto —junto con el del Empleado Administrativo de Empresas Periodísticas— implicaría un grave retroceso para la libertad de expresión, el derecho a la información y la calidad democrática del país.

Quienes suscriben la solicitada advierten que estos estatutos consagran derechos individuales, profesionales y colectivos que protegen tanto a los trabajadores de prensa como al ejercicio mismo del periodismo, y destacan que su vigencia fue fundamental para establecer condiciones laborales, marcos de estabilidad y un mínimo de garantías profesionales.

El texto también subraya que, si bien los firmantes no se oponen a debatir una eventual modernización de las normas laborales del sector, rechazan de plano “cualquier derogación que se haga sin mediar un debate democrático en el que los periodistas tengan participación efectiva”.

La protesta se enmarca en el debate legislativo por el proyecto de reforma laboral promovido por el gobierno, dentro del cual se encuentra el artículo que propone la supresión total del Estatuto del Periodista Profesional —la Ley 12.908— y del Estatuto del Empleado Administrativo.

Organizaciones periodísticas y gremiales de prensa también han expresado su preocupación por la posible eliminación de este marco estratégico, advirtiendo que su derogación puede debilitar derechos laborales, facilitar la precarización, erosionar la libertad de prensa y socavar herramientas que garantizan confidencialidad de fuentes o condiciones éticas mínimas para el ejercicio de la profesión.

Los firmantes incluyen nombres reconocidos del periodismo argentino, quienes llamaron a las y los legisladores a defender el estatuto vigente y a garantizar que cualquier discusión sobre su futuro se dé de forma amplia y con participación del sector afectado.

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