CARTA DEL LECTOR
ESPAÑA, TRAS LAS ELECCIONES
27 de julio de 2023
El 23 de julio se han celebrado elecciones estatales en el Estado español. El presidente Sánchez, del PSOE, esperaba poder ganar a su rival, el PP, atizando el espantajo del miedo que, si no le votaban a él, podía formarse un gobierno de la derecha con la extrema derecha (PP + VOX) que es lo que predecían todas las encuestas.
Aunque el PP ha ganado con 136 escaños, con los 33 de VOX y los 2 de dos partidos regionales de derechas, suman 171 escaños y no llegan a los 176 (la mitad más uno del total de 350) que les harían falta para poder investir a Feijóo. Tampoco el bloque de «izquierdas» suma lo suficiente para investir a Sánchez: 122 del PSOE más los escaños de otros cinco partidos que ya apoyaron al PSOE en la pasada legislatura (uno independentista, ERC) llegan a sólo 172 escaños sin llegar a los 176.
Por eso, aunque en Cataluña ha habido una abstención alta de los independentistas decepcionados con los partidos independentistas, los resultados de estos partidos son decisivos: El partido independentista catalán, JUNTS (del Presidente catalán en el exilio, Carles Puigdemont), con 7 escaños, le es imprescindible a Sánchez si quiere ser investido. Pero la condición de JUNTS para investir a cualquier presidente es que el Estado español reconozca el derecho a la autodeterminación de Cataluña.
La verdad es que el independentismo catalán no está muy motivado para investir a Sánchez, pues ha recibido vulneraciones de derechos por parte de su gobierno al mismo nivel que del PP de Rajoy: represaliados, espionaje ilegal con Pegasus, infiltración de espías en movimientos sociales pacíficos, montajes policiales para acusar a este movimiento pacífico de ser violento, inclusión el independentismo catalán en listas terroristas de Europol, operaciones de Estado para evitar que los partidos independentistas logren poder institucional, ataques la lengua catalana, mofas de Puigdemont, no reconocimiento que es un exiliado político y amenazas que le detendrán, manifestaciones que Catalunya está mejor simplemente porque no hay tantas movilizaciones en la calle, pero sin haber atendido su anhelo de poder decidir su estatus político…
Y aún, el día después de las elecciones, cuando era evidente que Sánchez necesitaba a Puigdemont para poder formar gobierno, la fiscalía (que depende del gobierno) pidió reactivar la euroorden para intentar detener a Puigdemont en Bélgica. Y el mismo día, detuvieron a la eurodiputada de JUNTS, Ponsatí, para hacerla declarar en el juzgado de Barcelona, vulnerando así su inmunidad parlamentaria.
Por su parte, Sánchez se ha apresurado a declarar que nunca concederá un referéndum de autodeterminación, ni tampoco una amnistía para los 4.400 represaliados catalanes, pero si Sánchez se niega a permitir un referéndum, JUNTS votará en contra y habrá que repetir las elecciones. Serían las sextas elecciones desde 2015, mientras que si la política española no fuera tan convulsa, sólo se hubieran hecho dos elecciones en este período. Esto muestra que, el conflicto irresuelto con Cataluña y la forma antidemocrática como lo gestionan, está arrastrando al Estado español a una inestabilidad cada vez más perturbadora para la UE.
En nuevas elecciones, el voto se concentraría en los dos grandes partidos y ganaría al PP, pero los dos bloques probablemente empatarían de nuevo. Los independentistas catalanes, motivados por la utilidad de su voto, votarían masivamente a JUNTS para presionar aún más por un referéndum o, si los candidatos se niegan, bloquear de nuevo la gobernabilidad del Estado.
Al final, es posible que para superar el bloqueo, el PSOE podría investir a Feijóo. Se demostraría que son más nacionalistas españoles que demócratas. El PP es un partido fundado por franquistas, muy escorado a la derecha, por lo que no tiene problema para pactar con la extrema derecha. Puede causar asombro en Europa que el PSOE prefiera un gobierno de extrema derecha antes que permitir un referéndum en Catalunya.
Un apunte final: El PP+VOX en el Estado español (descontado a Cataluña y País Vasco) tienen 55% de los escaños. En cambio, en Catalunya, solo tienen 17%. Esto muestra claramente que la sociedad española y la catalana querrían llevar a cabo proyectos sociales antagónicos y sería más democrático que cada una pudiera desarrollar su propio camino.
Foto Puigdemont y Sánchez en el último encuentro en 2016.
Gentileza Jordi Oriola Folch
CARTA DEL LECTOR
‘Las Malvinas, fueron, son y serán argentinas’
En un nuevo aniversario del inicio de la denominada "Guerra de las Malvinas", el ex concejal Mario Rodríguez expresó -mediante una carta- su opinión de manera contundente. "Se cumplen 44 años del conflicto bélico de 1982, en el que 649 compatriotas dejaron su vida, 323 durante el hundimiento del Crucero General Belgrano y 326 en el archipiélago.
Como consecuencia del destrato al que fueron sometidos, y debido a la insensibilidad social del Estado ante el pozo depresivo en el que muchos veteranos cayeron luego de la guerra, la cantidad de soldados que fallecieron post conflicto a causa de suicidios, es de tal magnitud que puede compararse la guerra y la posguerra.
Por respeto a los que no han vuelto y a los que se quitaron la vida; a los que sufrieron enfermedades, traumas y trastornos post bélicos; a los ex combatientes y a los movilizados; en estas fechas tan dolorosas todos debemos actuar con máxima madurez y sensibilidad. Por ello, desde mi modesto lugar de ciudadano comprometido, hago un llamado a los distintos sectores a evitar declaraciones provocadoras, como las efectuadas por algunos en la sesión del HCD con motivo del recuerdo del 50 aniversario del golpe cívico - militar y el homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado.
Malvinas no es para los argentinos un mero diferendo territorial, como el que, por ejemplo, tuvimos con Chile, que se trataba de interpretar un tratado de límites.
El 16 de diciembre de 1965, por impulso del entonces presidente de la Nación Dr. Arturo Illia, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó, por abrumadora mayoría y sin ningún voto negativo, la Resolución 2065, en la cual reconoció formal y expresamente la existencia de la disputa de soberanía entre la República Argentina y el Reino Unido sobre la cuestión de las Islas Malvinas, e instó a las partes a encontrar una solución pacífica a través de negociaciones bilaterales.
La mayoría de los sucesivos gobiernos argentinos protestaron, reclamaron la devolución, la negociación y el arbitraje, y se chocaron siempre con el rechazo prepotente del más fuerte.
La cuestión Malvinas está pendiente, como lo reconocen las Naciones Unidas y la mayoría aplastante de la comunidad internacional. Esto explica que la causa de Malvinas forme parte de nuestra identidad nacional. Por ello seguirá presente como una de las prioridades en nuestra política exterior mientras el conflicto no se resuelva. Todos los gobiernos lo deben entender así.
Se ha afirmado con razón que la dictadura utilizó un método inapropiado invocando una causa justa. El fin no justifica los medios. La Argentina democrática así lo reconoció desde 1983. El 2 de abril es el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra, no el Día de las Malvinas. Hubo jóvenes que dieron sus vidas y otros que volvieron al continente marcados para siempre. Que haya un día para el recuerdo y el homenaje es algo que va más allá del conflicto con el Reino Unido.
Delegar su solución a las generaciones futuras equivale a abandonar la causa. Lo que cabe es discutir en el marco de una Política de Estado cuáles son los métodos apropiados para imponer al Reino Unido la solución pacífica de la controversia, como lo exige el Derecho Internacional".
HONOR Y GLORIA ETERNA A LOS HÉROES. LAS MALVINAS FUERON, SON Y SERÁN ARGENTINAS.
CARTA DEL LECTOR
2 DE ABRIL: la llama viva de la Patria que no se apaga
Solicito la publicación de este análisis, confiando en el compromiso de su medio con la memoria de Malvinas, el debate público y la defensa del interés nacional y el desarrollo de nuestra querida Provincia de Buenos Ayres. Agradezco el espacio brindado, porque mantener viva esta causa es también mantener viva la conciencia de nuestra comunidad.
2 DE ABRIL: la llama viva de la Patria que no se apaga
Hay fechas que no pasan. Hay fechas que quedan latiendo en el corazón de un pueblo.
El 2 de abril de 1982 no es un recuerdo: es una herida abierta y, al mismo tiempo, una bandera en alto. Es el día en que la Argentina volvió a mirar al Sur y dijo, con la dignidad de los pueblos que no olvidan: las Malvinas son nuestras.
Ese día, jóvenes argentinos -obreros, estudiantes, hijos del pueblo- cruzaron el mar helado con más coraje que abrigo, con más amor a la Patria que recursos materiales. No fueron a una guerra por ambición: fueron a cumplir con una causa histórica, con una deuda de la Nación consigo misma.
Y allí, en ese suelo inhóspito, escribieron una de las páginas más profundas del honor argentino.
Hoy se intenta muchas veces reducir Malvinas a una derrota. Pero eso es no entender nada. Porque nuestros soldados no se rindieron: resistieron. Combatieron. Soportaron el hambre, el frío, el fuego enemigo y, muchas veces, el abandono. Lo que hubo fue un cese de fuego tras 74 días de combate, pero jamás una rendición del espíritu nacional.
El 2 de abril recuerda precisamente eso: el valor de quienes lucharon, de quienes quedaron en las islas y de quienes volvieron con cicatrices invisibles que aún hoy sangran.
El Estado argentino reconoce en esta fecha el sacrificio de los veteranos y caídos como un acto de entrega incomparable en defensa de la soberanía nacional. Pero el reconocimiento no alcanza si no va acompañado de memoria viva.
La Patria no estuvo sola. Malvinas no fue sólo Argentina. Fue América Hispana unida. Desde los rincones más humildes llegaron gestos que la historia oficial muchas veces silenció. La gesta de Malvinas generó un momento de solidaridad continental, como el caso de Perú, el aliado más comprometido en términos militares, que envió aviones y pilotos; y con Venezuela, Bolivia, Ecuador, México, Brasil, Cuba y otros países ofreciendo apoyo diplomático. Sin embargo, la unidad no fue total: Chile se alineó con Reino Unido, y otros países, como Colombia, se mantuvieron en una neutralidad que favoreció indirectamente a los británicos.
Más allá de sus gobiernos, los pueblos de América Hispana sabían que latía una verdad profunda: Malvinas no es una causa aislada. Es una causa continental.
Porque lo que se disputaba en el Atlántico Sur no era solo un territorio: era la dignidad de los pueblos frente a los restos del colonialismo.
Años después, la sangre de nuestros soldados fue reemplazada por la tinta de los despachos diplomáticos. Los llamados Acuerdos de Madrid de 1989 y 1990, firmados durante el gobierno de Carlos Menem, marcaron un cambio profundo: se aceptaron condiciones que limitaron la capacidad argentina en el Atlántico Sur y consolidaron, de hecho, la posición británica.
Lo más grave: esos acuerdos no nacieron de un mandato popular ni fueron aprobados por el Congreso Nacional, sino de una lógica de subordinación que luego fue sostenida por distintos gobiernos, como el kirchnerismo y el macrismo.
Allí comenzó otra etapa: la de la “desmalvinización”, el intento de apagar la llama que el pueblo había encendido. Pero esa llama no se apagó.
Las Malvinas siguen siendo hoy una causa nacional y un mandato constitucional irrenunciable: la Argentina sostiene su soberanía sobre las islas y su recuperación como objetivo permanente.
Pero hay algo aún más profundo que lo jurídico. Malvinas es una causa espiritual. Es el punto donde la historia, la sangre y la esperanza se encuentran. Es la posibilidad de volver a pensarnos como comunidad organizada, como Nación y como parte de una Patria Grande que todavía espera su hora.
Porque cuando un pueblo recuerda a sus héroes, no mira al pasado: se prepara para el futuro. Volveremos.
No desde la guerra. No desde el odio. No desde la revancha. Volveremos desde la conciencia nacional, desde la unidad de los pueblos hispanoamericanos, desde la decisión política de ser libres y soberanos.
Volveremos cuando entendamos que Malvinas no es sólo un territorio: es una causa que nos obliga a estar a la altura de nuestra propia historia.
Este 2 de abril no es un día de derrota. Es un día de memoria, de dignidad y de compromiso. Porque hay algo que ningún imperio puede ocupar ni quebrar: el corazón de un pueblo que no se rinde y que sabe que volverá.
Luis Gotte
Mar del Plata
CARTA DEL LECTOR
CARTA ABIERTA A LOS COMERCIOS E INMOBILIARIAS DE MIRAMAR
Estimados comerciantes e inmobiliarias
Muchos turistas estamos preocupados por el creciente problema de motos con escapes libres y explosiones que se escuchan hasta la madrugada. Esta situación afecta descanso, la seguridad y la imagen de Miramar como destino tranquilo.
Además, ya esta corriendo la bola entre quienes veranean aquí, y varios comentan que podrán elegir otros destinos so no se controla. Sería una pena que la ciudad pierda visitantes por algo que puede resolverse con controles adecuados.
Por eso, creemos que quienes viven directamente del turismo en Miramar pueden tener un papel importante conversando con las autoridades correspondientes para que tomen medidas y se restablezca la tranquilidad de todos.
Cuidar la tranquilidad de Miramar es responsabilidad de todos.
Firma. Un turista más
Foto ilustración
NdR: a la queja de los vecinos por los ruidos de las motos por la noche en las avenidas, se de suma la inexistencia de controles por falta de cascos y el expendio de naftas en algunas estaciones de servicios a motociclistas que no lo utilizan para su seguridad.

