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Federación Agraria rechaza cambios en la ley de tierras rurales

17 de julio de 2026

La Federación Agraria Argentina (FAA) rechazó el proyecto del gobierno nacional que pretende modificar la ley de tierras rurales. La iniciativa iba a ser tratada el jueves en la Cámara de Senadores pero finalmente no hubo consenso para discutirla. De todos modos, la entidad agraria emitió un comunicado crítico en el que advirtió sobre los riesgos a la soberanía nacional y la segudidad.

Los ruralistas apuntan al capítulo III del proyecto denominado de inviolabilidad de la propiedad privada. «Para nuestra entidad, que el Senado apruebe este proyecto sería un grave error, ya que se afectarían fuertemente cuestiones centrales como la soberanía nacional y la seguridad”, señalaron en un comunicado.


La ley 26.737, sancionada en 2011, determinó límites para que los extranjeros pudieran adquirir tierras en la República Argentina, estableciendo porcentajes máximos y condiciones. Eliminar esos límites y dejar la potestad de rechazar las operaciones de adquisición en manos de las provincias o el gobierno nacional, “ abriría las puertas a una mayor concentración y a una delegación de soberanía que nos preocupa”, continúa el documento.

“Asimismo, también elimina las restricciones para que los extranjeros adquieran tierras en zonas fronterizas, lo que sería gravísimo también en términos de seguridad, además también deja de lado la consideración que prevé la ley vigente en relación con las tierras que tienen cuerpos de agua, por lo que no sólo se afectaría el recurso tierra sino también el agua”, aseguraron.


FAA señaló que estuvo de acuerdo con la sanción de la ley de tierras rurales porque protegía las cuestiones antes descriptas al tiempo que resguardaba a los argentinos en general y a los productores en particular, al evitar que una gran empresa extranjera, con recursos foráneos pudiera acceder a tierras argentinas y atentar contra el arraigo y el desarrollo.

“Por eso, hoy expresamos nuestra fuerte preocupación y anticipamos nuestro rechazo ante la posibilidad de que avance este nuevo intento del oficialismo (que ya trató de derogar la ley por DNU) de permitir estos avances de extranjeros”, concluyeron los ruralistas.

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Se recupera la siembra de trigo

El trigo sigue sumando superficie y se acerca a los niveles de siembra del año pasado. Luego de trastabillar por la suba de los costos de la urea, la implantación se recuperó en junio y achicó al 3% el recorte frente a la campaña récord del año anterior. Así, la Bolsa de Comercio de Rosario estimó que se implantarán 6,95 millones de hectáreas, el segundo registro más alto de los últimos 17 años. La producción fue proyectada en 20,5 millones de toneladas.

La Guía Estratégica para el Agro (GEA), el servicio de estimaciones agrícolas de la Bolsa, había descontado en mayo 500.000 hectáreas a la siembra de trigo en todo el pais por el impacto del aumento en el costo de la urea. Un mes después, ese precio cayó a la mitad y se registraron lluvias que incentivaron la incorporación de área. Al mismo tiempo, la recuperación de niveles de fertilización elevó el rinde promedio nacional esperado a 30,5 quintales por hectárea, de modo que los pronósticos de cosecha aumentaron en 500 mil toneladas.

“En junio la franja oeste del país suele recibir 10 a 20 mm; sin embargo, en este año hubo zonas que se destacaron como en el centro este de Córdoba con marcas por encima de los 50 mm, o el norte de La Pampa y centro oeste de Buenos Aires con lluvias de 50 a 100 mm”, señaló Cristian Russo, coordinador de la GEA. Finalmente, en La Pampa se sumaron 45.000 hectáreas de trigo y en Buenos Aires cerca de 90.000.

La provincia de Buenos Aires encabeza la superficie sembrada, con 2,62 millones de hectáreas, seguida por Santa Fe (1,3 millones), Córdoba (1,13 millones) y Entre Ríos (600 mil). “En general el cultivo de trigo está naciendo muy bien en Argentina, con algunos amarillamientos por el frío, pero con muy buen estado”, señaló.

Maíz tardío y lento

Mientras tanto, el maíz de la campaña 2025/26 se sigue cosechando en forma trabajosa y lenta, por la humedad y las lluvias que impiden un adecuado secado del grano. A esta altura del año suele estar levantada el 80% de la cosecha pero en este ciclo el avance es del 70% de avance en la cosecha. En este contexto, se mantiene la estimación de una cosecha de 68 millones de toneladas.

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La cosecha de soja superó el promedio de las últimas cinco campañas

La cosecha de soja 2025/26 llegó a su fin con una producción nacional de 50,1 millones de toneladas, luego de varias semanas marcadas por demoras en la recolección debido a la elevada humedad en los campos. Así lo informó la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), que destacó un rendimiento superior al de la campaña anterior pese a una menor superficie sembrada.

El volumen obtenido quedó 0,4% por debajo del ciclo previo, aunque se ubicó 19% por encima del promedio de las últimas cinco campañas, consolidando una campaña con buenos resultados productivos.

El volumen obtenido quedó 0,4% por debajo del ciclo previo, aunque se ubicó 19% por encima del promedio de las últimas cinco campañas, consolidando una campaña con buenos resultados productivos.

La campaña sojera 2025/26 finalizó con un rinde promedio de 31,3 quintales por hectárea

El volumen obtenido quedó 0,4% por debajo del ciclo previo, aunque se ubicó 19% por encima del promedio de las últimas cinco campañas, consolidando una campaña con buenos resultados productivos.

Uno de los aspectos más destacados del informe fue el rendimiento promedio nacional, que alcanzó 31,3 quintales por hectárea, un 5% más que en la campaña 2024/25 y 21% superior al promedio de los últimos cinco años.

Estos resultados cobraron mayor relevancia porque la superficie destinada al cultivo cayó de manera significativa. Según la entidad, durante la campaña se sembraron 1,6 millones de hectáreas menos, lo que representó una disminución del 8,6% respecto del ciclo anterior.

La BCBA señaló además que los Núcleos Norte y Sur registraron rendimientos levemente superiores a sus promedios históricos, con lotes que alcanzaron hasta 55 quintales por hectárea.

También destacó el desempeño del NOA y del norte de La Pampa-oeste de Buenos Aires, regiones que alcanzaron récords dentro de la serie histórica del relevamiento, tanto en soja de primera como de segunda.

Más allá del resultado productivo, el mercado sigue de cerca el ingreso de divisas que aportará la campaña.

De acuerdo con estimaciones de RIA Consultores, el complejo sojero podría generar USD 20.000 millones brutos en exportaciones. La consultora proyectó que entre 5 y 6 millones de toneladas se exportarán como poroto, entre 6,5 y 7 millones como aceite y alrededor de 30 millones como harina.

Descontadas las importaciones de soja destinadas a la industria, estimadas en 6 millones de toneladas, el ingreso neto rondaría los USD 17.500 millones.

En la misma línea, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó que durante la campaña 2025/26 el complejo sojero aportará USD 17.600 millones en exportaciones netas, una cifra similar a la registrada en el ciclo anterior.

Pese al buen nivel de producción, la comercialización externa muestra un ritmo más lento.

La BCR informó que durante el primer semestre del año los embarques acumularon 20,1 millones de toneladas, un 3% menos que en igual período de 2025 y el cuarto menor ritmo exportador de la última década.

Además, la entidad remarcó que es la primera vez en 26 años que la soja representa apenas 33% del total de las exportaciones agrícolas durante el primer semestre.

Los especialistas atribuyeron este comportamiento a un mayor dinamismo comercial de otros cultivos cosechados previamente, junto con una menor predisposición de los productores a vender soja durante los primeros meses del año.

Otro dato que llamó la atención fue el bajo nivel de comercialización con precio definido.

Según un informe de la BCR, hacia fines de junio había 11,8 millones de toneladas de soja con precio fijado, equivalentes al 23% de la producción estimada, catorce puntos por debajo del promedio histórico y el nivel más bajo en más de veinte años.

Si se consideran tanto las operaciones con precio como aquellas pendientes de fijación, las ventas alcanzan el 40% de la cosecha, todavía por debajo del promedio del 48% registrado en los últimos cinco años para esta época. BAE

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El frío polar golpea al agro y enciende las alarmas productivas

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) renovó las alertas amarillas y naranjas por temperaturas extremas para gran parte del territorio nacional, confirmando el ingreso masivo de un frente de aire polar en los campos. El fenómeno, potenciado por vientos del sector sur, generó un desplome térmico sin precedentes en lo que va del año.

Para los productores agropecuarios, la madrugada se transformó en una vigilia forzada, con los ojos fijos en los termómetros y el temor latente de que la persistencia de estas marcas gélidas durante el fin de semana termine afectando el potencial de rendimiento en los lotes.

La principal preocupación de los especialistas y asesores agronómicos se concentra en la zona núcleo.

En este pulmón agrícola, el trigo recién implantado atraviesa sus primeras etapas de desarrollo bajo condiciones extremas de estrés hídrico y térmico.

Este escenario paraliza el crecimiento del cereal y eleva el riesgo de mortandad de plántulas en aquellos lotes donde los perfiles de suelo no lograron acumular la humedad suficiente para actuar como amortiguador térmico.

El ranking oficial del organismo expuso la crudeza del fenómeno térmico y la fuerte presencia del frío extremo a ras de suelo en los nodos agrarios clave del país:

  • Santa Rosa (La Pampa): -4.5 °C (Sensación Térmica: -7.0 °C)
  • Olavarría (Buenos Aires): -4.1 °C (Sensación Térmica: -7.3 °C)
  • Bahía Blanca (Buenos Aires): -4.0 °C (Sensación Térmica: -8.4 °C)
  • San Carlos de Bolívar (Buenos Aires): -3.9 °C
  • Marcos Juárez (Córdoba): -3.9 °C (Sensación Térmica: -6.3 °C)
  • Laboulaye (Córdoba): -3.5 °C
  • Victorica (La Pampa): -3.0 °C (Sensación Térmica: -6.7 °C)
  • Junín (Buenos Aires): -2.8 °C (Sensación Térmica: -5.0 °C)
  • Trenque Lauquen (Buenos Aires): -2.5 °C
  • Pehuajó (Buenos Aires): -2.4 °C (Sensación Térmica: -4.6 °C)

A pocos kilómetros de la zona central, el cinturón hortícola bonaerense y las áreas productivas de La Pampa y el sudoeste de Buenos Aires sufrieron el rigor máximo de la jornada, combinando factores ideales para un escenario crítico.

Con una humedad inicial que en varios puntos superó el 90%, un cielo completamente despejado y una brisa leve, las bajas temperaturas se sintieron con fuerza en toda la región.

Las verduras de hoja verde como la lechuga, la acelga y la espinaca, fundamentales para el abastecimiento de los grandes centros urbanos, quedaron totalmente desprotegidas ante la intensidad de las escarchas acumuladas, lo que podría anticipar problemas de abastecimiento y subas de precios en los mercados concentradores durante los próximos días.

Sin embargo, el verdadero peligro de esta ola polar radica en su avance hacia las zonas extrapampeanas y el norte del país, donde las alertas del SMN alcanzan a provincias tradicionalmente más cálidas como Formosa, Chaco, Corrientes, Misiones, Santiago del Estero, Salta y Jujuy. En estas latitudes, las economías regionales carecen de la preparación estructural para resistir registros tan bajos.

En el NEA, existe una fuerte preocupación por la posibilidad de que las plantaciones de cítricos y las pasturas destinadas a la ganadería bovina sufran quemaduras en sus brotes tiernos.

De profundizarse el frío seco, el sector pecuario teme un freno drástico en el ciclo de rebrote del pasto, lo que obligaría a los productores a depender de reservas forrajeras.

Hacia el NOA, las plantaciones de hortalizas primicias y frutales corren serios riesgos en los valles productivos de Tucumán, Salta y Jujuy. La irrupción del aire polar inusual en estas provincias interrumpe los procesos florales de variedades sensibles, comprometiendo los rindes de las próximas cosechas.

Por su parte, la región de Cuyo tampoco quedó al margen de la emergencia climática: Malargüe (Mendoza) se convirtió en un freezer con -4.2 °C de temperatura real y una durísima sensación térmica de -8.6 °C, congelando canales de riego secundarios y deteniendo las tareas de poda invernal en los viñedos mendocinos y sanjuaninos.

Frente a este complejo panorama que abarca desde la llanura pampeana hasta las fronteras norteñas, el SMN recordó que las alertas naranjas implican riesgos moderados a altos no solo para la salud humana, sino para la continuidad de los sistemas de producción intensiva que dependen del trabajo a la intemperie.

La única excepción relativa se dio en la Patagonia, donde el organismo precisó que, si bien persisten las temperaturas gélidas habituales de la época, los valores registrados se mantuvieron dentro de los parámetros normales, a diferencia del salto abrupto y dañino que se vivió en las regiones agrícolas del resto del país.

El extremo sur del mapa oficial estuvo liderado por Esquel (Chubut) con congelantes -8.8 °C de temperatura real y una sensación térmica extrema de -15.2 °C, seguido por El Bolsón (Río Negro) con -6.8 °C, Perito Moreno (Santa Cruz) con -6.2 °C y Paso de Indios (Chubut) con -5.4 °C.

A estas marcas se sumaron los tradicionales registros extremos de la Línea Sur rionegrina en parajes como Maquinchao, que volvieron a consolidar la crudeza del invierno en la meseta.

Con una máxima general que difícilmente superará los 8 °C por la tarde en la franja central, el campo se prepara para enfrentar otra noche crítica bajo el manto blanco del invierno. (TN)

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