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De la Fuente y Scaloni, de maestro y alumno a rivales por la Copa Mundial
17 de julio de 2026
Los seleccionadores de España y de Argentina, unidos por un curso de entrenadores de 2017, se reencontrarán en la final de la Copa Mundial.
La Copa Mundial de la FIFA 2026™ coronará este domingo a Argentina , la vigente campeona del mundo y Sudamérica, o España, la actual campeona de Europa. A Leo Messi o Lamine Yamal y Lionel Scaloni o Luis de la Fuente, dos técnicos unidos desde hace casi una década. De la Fuente fue profesor de Scaloni en la edición de 2017 de los cursos de entrenadores que organiza la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) para exjugadores de élite.
«Era como una escuela: los niños de la parte de delante de la clase y los niños que se sientan en la parte de atrás. Leo estaba en la primera fila. Ahora sería fácil decir que destacaba, pero es cierto que tenía algo un poco diferente. Esa inquietud, esa manera de desafiarte. ‘Esto no lo veo así. Lo debatía todo, discutía», recordó De la Fuente en una entrevista en The Guardian .
De la Fuente era uno de los profesores de la asignatura de táctica. Pablo Orbaiz, exjugador del Athletic Club con más de 300 partidos e internacional con la selección española, todavía guarda las notas de las clases de De la Fuente. «Era un gran profesional, una persona de 10, excepcional: alegre, amable, cercana, divertida y con mucho sentido común», señala. Ya le conocía de antes: De la Fuente fue campeón de LaLiga con el Athletic en la década de 1980 y regresó al club en 2005. Fue entrenador del juvenil y del filial y delegado del primer equipo.
«Era uno de los nuestros. Es una persona que el día 1 es igual que el día 1.000 independientemente de lo que consiga», reivindica Orbaiz. En la misma línea, Carlos Gurpegui, otra leyenda del Athletic y otro de los futbolistas que hicieron ese curso de entrenadores, destaca que De la Fuente se «desvivía» por el grupo
Los dos afirman que las clases de De la Fuente eran «una gozada» y «un placer» porque eran «muy abiertas» y favorecía mucho la participación y el debate. «Fue una experiencia muy enriquecedora», señala Orbaiz. «Era como un compañero más. Uno de sus puntos fuertes es la gestión del grupo. La relación que tenía con nosotros como alumnos y que tiene ahora con los futbolistas es especial», apunta Pier Luigi Cherubino, un exjugador con casi 300 partidos en la élite.
De la Fuente ya ejercía como entrenador de la selección española sub17 y en 2015 había ganado el Campeonato de Europa de la categoría con Rodri Hernández, Mikel Merino y Unai Simón en el equipo, en otro 19 de julio histórico. En ese curso del año 2017 también tuvo como alumnos a Andoni Iraola, Fernando Redondo, Javier Saviola o Luis Amaranto Perea.
Orbaiz también explica que Scaloni era una persona «espectacular» y un alumno «muy activo y muy participativo» y que se notaba que no hacía el curso para tener una opción o un camino más, como en otros casos. «Había tres o cuatro jugadores que ya se veía que tenían muy claro que querían ser entrenadores y que tenían un nivel muy alto y Leo era uno de ellos», apunta Gurpegui. En ese momento Scaloni ya trabajaba como ayudante de Jorge Sampaoli en la Albiceleste . Antes ya habían dirigido al Sevilla, otro de los puntos de conexión con De la Fuente: el actual seleccionador español fue jugador del equipo andaluz y luego entrenador del fútbol base.
Orbaiz también elogia al jugador Scaloni: «Vivía mucho los partidos. Era un jugador con un gran desplazamiento del balón, muy intenso y muy poderoso esencialmente y te exigía ir muy fuerte al duelo. Era muy competitivo». Su competitividad también quedó clara en los partidos de fútbol-tenis que organizaban en los tiempos libres, entre los exjugadores del Athletic (Gurpegui, Orbaiz e Iraola) y el Deportivo de la Coruña (Scaloni, Juan Carlos Valerón y Manuel Pablo García). «Tenía el mismo carácter que cuando era futbolista. Se picaba y lo protestaba todo. Siempre estaba gritando fuera , dentro , línea «, recordó.
Los dos exjugadores del Athletic confían en que solía ganar el otro equipo. «Leo y Manuel Pablo eran dos jugadores muy top, pero es que jugar con Valerón no debería valer. Es trampa. Esos partidos eran como un derbi. Si perdías te tocaba agachar la cabeza hasta que podías recuperar el cinturón de campeón», dice Orbaiz.
También reivindica la evolución de De la Fuente como entrenador: «En el filial del Athletic era un equipo muy armado y más defensivo que buscaba mucho la segunda jugada, el balón largo y cuando nos reencontramos en ese curso ya se había impregnado un poco del fútbol de España y del modelo del Barcelona, del control de balón. Sus equipos ya eran muy dominadores».
Gurpegui, Orbaiz y Pier comparten la alegría y la ilusión de ver a De la Fuente y Scaloni en la final del Mundial. «Son de esas personas que todo el mundo se alegra cuando les van bien las cosas porque son unos fenómenos. Es una maravilla que sigan siendo personas tan normales a pesar de todo lo que están logrando».
Nueve años después, el maestro y el alumno volverán a estar frente a frente, pero en un escenario diferente, sin pupitres ni libretas: de una clase al Estadio Nueva York Nueva Jersey, a una final de la Copa Mundial.
Fotografías del curso de entrenadores de 2017, cortesía de la Real Federación Española de Fútbol
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Portada digital del día 20/7/2026
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Hasta el último aliento: Argentina cayó de pie en la final
La Scaloneta luchó hasta el final, pero esta vez no pudo coronar. En un encuentro a puro corazón y con un hombre menos durante el alargue, Argentina cayó 1-0 frente a España en la final de la Copa del Mundo.
A los cuatro de juego, España tuvo la primera clara del encuentro, tras una jugada a puro toque que terminó con un remate de Yamal, bien controlado por Emiliano Martínez pese al desvío en el camino. A los cuatro de juego, España tuvo la primera clara del encuentro, tras una jugada a puro toque que terminó con un remate de Yamal, bien controlado por Emiliano Martínez pese al desvío en el camino.

La primera mitad fue un partido de ajedrez, donde la Albiceleste intentó cortar los circuitos de juego del conjunto español en todo momento. Sin demasiadas emociones en las áreas, la fricción en la mitad de la cancha fue moneda corriente.
Cucurella tuvo la suya antes del entretiempo, con un remate de media distancia desde la izquierda, que se perdió muy cerca del palo.

La segunda parte siguió con la misma tónica. España manejó la tenencia y Argentina se mantuvo expectante, intentando ser inteligente para evitar los avances del rival. La primera de peligro del complemento fue un remate de media distancia de Dani Olmo, seguido de un cabezazo de Ferrán Tórres, ambas bien controladas por Dibu Martínez.
El arquero argentino debió seguir interviniendo. Tras dos remates desde afuera del área de Rodri y de Cubarsí, otra vez Dibu dijo presente para mantener el cero.
Sobre el final, Enzo Fernández vio la segunda amarilla y Argentina se quedó con 10 antes del tiempo suplementario, que llegó luego de una tremenda atajada de Dibu luego de un tiro libre de Yamal.

Argentina aguantaba en el alargue con uno menos. Sin embargo, una pelota cruzada al segundo palo encontró a Williams, quien la bajó hacia el centro para el gol de Ferrán que decretó el 1-0.
Segunda final para esta Selección que se ganó el orgullo y el cariño de toda su gente. Esta vez no hubo estrella, pero sí el reconocimiento del mundo entero. Siempre, pero siempre, ¡VAMOS ARGENTINA!
LA PREVIA
El campeón del mundo vuelve a instalarse en la definición luego de otro recorrido lleno de carácter y personalidad. Tras finalizar primero en el Grupo J con triunfos sobre Argelia (3-0), Austria (2-0) y Jordania (3-1), la Selección comenzó un exigente camino en las rondas eliminatorias.
En los 16avos de final derrotó 3-2 a Cabo Verde en tiempo suplementario. Luego protagonizó una de las remontadas más recordadas del torneo frente a Egipto, al revertir un 0-2 y terminar imponiéndose 3-2 con goles de Romero, Lionel Messi y Enzo Fernández.
En los cuartos de final volvió a sufrir para superar 3-1 a Suiza después del alargue, con tantos de Julián Álvarez y Lautaro Martínez en los minutos decisivos. Y en semifinales escribió otro capítulo memorable: dio vuelta el resultado frente a Inglaterra gracias a los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, tras una asistencia magistral de Lionel Messi, para sellar el 2-1 que depositó nuevamente a la Albiceleste en una final mundialista.
Del otro lado estará una España que también construyó un recorrido sólido hasta la definición. Luego de superar la fase de grupos, el conjunto dirigido por Luis de la Fuente eliminó sucesivamente a Austria (3-0), Portugal (1-0), Bélgica (2-1) y Francia (2-0) para volver a disputar una final de la Copa del Mundo por primera vez desde Sudáfrica 2010.
El seleccionado español llega con una de las defensas más firmes del campeonato y con un funcionamiento colectivo que le permitió superar cada instancia eliminatoria. Además, cuenta con futbolistas de gran presente como Lamine Yamal, Pedri, Rodri, Dani Olmo y Mikel Merino, piezas fundamentales del equipo que intentará conquistar su segundo título mundial.
Argentina, por su parte, volvió a demostrar que sabe responder en los momentos decisivos. Con 19 goles convertidos y una ofensiva liderada por Lionel Messi, la Albiceleste afrontará su séptima final mundialista y la segunda consecutiva bajo la conducción de Lionel Scaloni.
El historial entre ambos seleccionados también refleja la paridad que promete el encuentro: disputaron 14 partidos, con seis triunfos para cada uno y dos empates. El único antecedente mundialista favorece a la Argentina, que derrotó a España 2-1 en la fase de grupos de Inglaterra 1966.
Noventa minutos -o quizás algunos más- separan a la Selección argentina de un nuevo capítulo en su historia. En Nueva Jersey estará en juego mucho más que una copa: la posibilidad de volver a poner al fútbol argentino en la cima del mundo. Web AFA
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Messi, una leyenda eterna: la Copa cambió de manos, la historia no
La Selección argentina cayó 1-0 ante España en la final del Mundial 2026 y no pudo defender el título conquistado en Qatar. La cita igual dejó otra página imborrable escrita por su capitán, Lionel Messi.
A los 39 años, el rosarino volvió a desafiar cualquier lógica. Disputó su sexto Mundial y fue, una vez más, el gran conductor futbolístico y emocional de la Selección. Con ocho goles, cuatro asistencias y actuaciones decisivas en los momentos de mayor exigencia, lideró a la Argentina hasta una nueva definición por el título.
Messi marcó en las primeras cinco presentaciones del equipo, fue determinante en la clasificación frente a Suiza con una asistencia para Alexis Mac Allister y volvió a aparecer en la inolvidable remontada frente a Inglaterra, cuando asistió a Enzo Fernández y Lautaro Martínez para sellar el pase a la final.
El destino quiso que su último partido mundialista se disputara en el mismo estadio donde, diez años atrás, había sufrido una de las derrotas más dolorosas de su carrera. En el MetLife Stadium, escenario de la final de la Copa América Centenario 2016, el capitán volvió a pelear hasta el final, aunque esta vez tampoco pudo levantar el trofeo.
Sin embargo, el resultado no modifica la dimensión de su legado. Lionel Messi se convirtió en el único futbolista argentino de la historia en disputar tres finales de la Copa del Mundo y volvió a demostrar que su influencia trasciende los títulos. Su recorrido con la camiseta argentina estuvo marcado por momentos de enorme sufrimiento, incluso con aquella renuncia a la Selección que conmovió al país en 2016, pero también por una resiliencia extraordinaria que terminó transformándolo en el líder de la etapa más gloriosa de la Albiceleste.
Junto a Lionel Scaloni, Messi encabezó un ciclo que devolvió a la Argentina al lugar de privilegio que siempre buscó. Dos Copas América, una Finalissima, un Mundial y una nueva final mundialista forman parte de una era irrepetible que quedará grabada para siempre en la memoria del fútbol argentino.
No pudo ser esta vez. La cuarta estrella deberá esperar. Pero el recorrido de Lionel Messi ya pertenece para siempre a la historia grande del deporte mundial. Hay derrotas que duelen, pero también existen carreras que ningún resultado puede empequeñecer. Y la del capitán argentino es una de ellas.

