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Mejora el ánimo de los productores, pero la inversión aún espera

2 de julio de 2026

La medición mayo-junio del Ag Barometer Austral muestra una recuperación de la confianza tras la caída registrada en marzo y devuelve al índice a niveles cercanos al récord histórico alcanzado a fines de 2025. El relevamiento, elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, refleja mejoras tanto en la percepción de la situación actual como en las expectativas futuras.

Aunque crece el optimismo sobre la rentabilidad y el futuro del sector -especialmente de la ganadería-, los productores siguen postergando las inversiones de largo plazo. Los altos costos de los insumos, los bajos precios de los granos y la incertidumbre sobre el escenario político continúan condicionando las decisiones.

La confianza de los productores agropecuarios registró una fuerte recuperación en la medición mayo-junio del Ag Barometer Austral, al ubicarse en 151 puntos, un 14% por encima del registro de marzo (132 puntos), según el último informe elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

El índice recupera prácticamente toda la caída registrada en la medición anterior y vuelve a ubicarse muy cerca del máximo histórico de 159 puntos alcanzado en noviembre de 2025, luego de las elecciones legislativas de medio término. En términos interanuales, el crecimiento alcanza el 16%, consolidando un escenario de mayor optimismo entre los productores.

«La recuperación de la confianza muestra que el productor volvió a tener una mirada positiva sobre el negocio agropecuario. Sin embargo, todavía existe prudencia cuando las decisiones implican compromisos de inversión de largo plazo», explicó Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

Mejora de la situación presente y de las expectativas

La recuperación se observa en todos los componentes del índice. El Índice de Condiciones Presentes aumentó 16%, pasando de 108 a 125 puntos. Dentro de este indicador, la situación financiera actual mejoró un 15% (123 versus 107), mientras que las expectativas de inversión en activos fijos crecieron hasta 126 puntos, muy cerca del máximo histórico registrado por ese indicador.

Sin embargo, esa mejora todavía no se traduce en un incremento generalizado de las inversiones.

«Las expectativas de inversión mejoran, pero todavía no vemos una concreción masiva. Creemos que las decisiones de largo plazo siguen condicionadas por la incertidumbre respecto del escenario político y económico hacia 2027», sostuvo Steiger.

Por su parte, el Índice de Expectativas Futuras avanzó un 13%, al pasar de 149 a 168 puntos.

El 65% de los productores considera que su situación financiera mejorará durante los próximos doce meses, mientras que ocho de cada diez creen que el sector agropecuario estará mejor dentro de un año.

Fuerte optimismo para la ganadería

El relevamiento muestra que la visión más positiva se concentra en la producción ganadera. El 80% de los productores considera que la ganadería vacuna atravesará buenos años durante el próximo lustro, impulsada por los altos precios actuales y por perspectivas favorables para la oferta y la demanda mundial de carne.

En agricultura también predominan las expectativas positivas, aunque con menor intensidad: el 53% cree que los próximos cinco años serán favorables, mientras que un 43% estima que la situación permanecerá estable.

«Existe un marcado optimismo con la ganadería porque sus ciclos productivos son más largos y hoy reúne condiciones favorables tanto por precios como por perspectivas de mercado. En agricultura, en cambio, el optimismo convive con márgenes todavía muy ajustados», señaló Steiger.

Costos, precios y rentabilidad siguen siendo los principales desafíos

A pesar de la mejora general del índice, los productores continúan señalando que la recuperación económica del sector dependerá principalmente de una reducción en los costos.

El 58% considera que la mejora de su situación financiera deberá venir de una baja en los precios de los insumos, mientras que un 48% espera mejores precios para la producción. En menor medida aparecen como factores relevantes las condiciones climáticas (40%) y las variables políticas (30%).

«La confianza mejoró, pero los márgenes siguen muy presionados. Mientras no se reduzcan los costos o mejoren los precios de los productos agrícolas, la recuperación de la rentabilidad continuará siendo limitada», afirmó Steiger.

La tierra recupera atractivo, aunque las retenciones siguen pesando

El informe también refleja una mejora en las expectativas sobre el mercado de tierras.

La mitad de los productores considera que los precios de la tierra aumentarán durante los próximos doce meses, mientras que un 46% cree que permanecerán estables.

Al analizar qué factores determinan el valor de ese activo, el 49% identifica a la rentabilidad del negocio (margen neto) como la variable más importante, seguida por el impacto de las retenciones, mencionadas por el 44% de los productores como un factor que continúa limitando el valor de la tierra.

Respecto del reciente anuncio de reducción parcial de las retenciones, el 44% considera que tendrá un impacto significativo sobre los resultados económicos de la producción, mientras que un 29% entiende que se trata principalmente de una señal política.

«Los productores entienden que cualquier mejora permanente en la rentabilidad también termina reflejándose en el valor de la tierra. Por eso las políticas que afectan los márgenes siguen siendo determinantes en las decisiones de inversión», concluyó Steiger.

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Sellan acuerdo para fortalecer un bloque cooperativo urbano y agrario

La Confederación Argentina de Trabajadores Cooperativos Asociados (CONARCOOP) y la Federación Rural para la Producción y el Arraigo avanzaron con la firma de un convenio de colaboración nacional e internacional, con el objetivo de fortalecer el movimiento cooperativo a nivel urbano y rural.

La rúbrica se realizó el pasado jueves 3 de septiembre en la sede de la Federación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina (FECOOTRA) en La Plata, provincia de Buenos Aires. 

La Federación Rural para la Producción y el Arraigo es uno de los nucleamientos de cooperativas agropecuarias más importantes del país y reúne a más de 30.000 productores de distintos puntos de la Argentina.

El acuerdo representa un nuevo paso en la construcción de vínculos entre organizaciones cooperativas vinculadas al trabajo y aquellas relacionadas con la producción agropecuaria, con una perspectiva de articulación a nivel nacional e internacional.

“Este acuerdo tiene una enorme importancia porque nos permite seguir construyendo un bloque cooperativo con una fuerte impronta federal. Tenemos que ser capaces de unir experiencias, capacidades y territorios para que el cooperativismo tenga una voz cada vez más fuerte y representativa”, señaló el presidente de CONARCOOP, Ramiro Martínez. 

En ese sentido,  el dirigente destacó que la articulación entre ambos espacios permite ampliar las posibilidades de articulación y afianzar una agenda común. 

“Cuando el cooperativismo del trabajo se une, a nivel urbano y rural, se abre una posibilidad concreta de pensar el desarrollo desde las propias organizaciones, desde cada territorio y con una mirada que contemple la realidad productiva de todo el país”, afirmó.

El dirigente también remarcó la importancia de avanzar hacia una mayor integración del movimiento cooperativo. “La construcción de un bloque cooperativo federal no es solamente una cuestión institucional: es una herramienta para generar vínculos, compartir experiencias y defender un modelo de producción y de trabajo basado en la organización y el arraigo”, sostuvo.

La jornada también incluyó la presentación, y posterior debate, del libro “Experiencias de reforma agraria en el mundo”, coordinado por João Pedro Stédile, que sirvió como punto de partida para compartir experiencias y reflexionar sobre distintos modelos de organización productiva.

El encuentro permitió así combinar la firma del convenio con un espacio de intercambio y debate sobre las experiencias del cooperativismo, en línea con la búsqueda de fortalecer vínculos y construir nuevas instancias de articulación.

Desde CONARCOOP señalaron que este tipo de acuerdos forman parte de un proceso orientado a profundizar la integración entre organizaciones cooperativas de distintas ramas y regiones, con el objetivo de consolidar un movimiento con una mayor capacidad de integración y una perspectiva federal.

“Tenemos que seguir encontrándonos, porque la Argentina necesita un cooperativismo integrado, que pueda mirar al país en toda su extensión y que tenga la capacidad de construir respuestas desde cada territorio. Este convenio es un paso importante en ese camino”, concluyó Martínez.

Acerca de CONARCOOP

La Confederación Argentina de Trabajadores Cooperativos Asociados (Conarcoop) está integrada por 20 federaciones de cooperativas nacionales: Federación de Cooperativas Integradas de Jujuy (FECOVIJUY), Federación de Cooperativas Unidas (FCU), Federación de Trabajadores Cooperativos - CABA (FETRACOOP), Federación de Cooperativas de Productores de Alimentos de Misiones (FECOPAM), Federación de Organizaciones Productoras de Alimentos (FOPAL), Federación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina (FECOOTRA), Federación Red Grafica Cooperativa, Federación de Cooperativas de Santiago del Estero (FEDCOOP),Cooperativas de Trabajo Federadas Sur de Córdoba (CTF), Federación de Cooperativas de Corrientes (FEDECOOP), Federación de Cooperativas para la Inclusión Social (INCLUSIÓN), de Rosario, Federación Riojana de Cooperativas Autogestionadas (FERCOA), Federación de Cooperativas Red Mayo, de Santa Fe, Federación de Cooperativas de Trabajo de Entre Ríos (FECOOTRER), FECUTA,  Federación de Cooperativas Padre Mugica, Federación de Cooperativas Feconorte,Federación  TUCMA, de Tucumán, Federación Unión Nacional de Cooperativas Argentinas de Trabajo (FUNCAT), y Federación por la Producción en la Economía Popular (FE.COOP.EP). Más info en www.conarcoop.coop

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Productores duplican en optimismo a los EEUU sobre el futuro del agro

Un estudio comparativo de la Universidad Austral y Purdue University revela una marcada brecha en las expectativas del sector: el 53% de los productores argentinos prevé buenos tiempos para la producción agrícola en los próximos cinco años, frente al 28% de los estadounidenses. Aunque en ambos países preocupan los altos costos y los precios de los commodities, en Argentina las expectativas sobre la actividad ganadera y el valor de la tierra también son más favorables.
 - Los productores agropecuarios de Argentina y Estados Unidos enfrentan desafíos similares: altos costos de los insumos, presión sobre los precios de los commodities y preocupación por la situación financiera. Sin embargo, sus expectativas para los próximos años muestran diferencias marcadas.Los resultados forman parte del estudio “How Farmer Sentiment Compares in the United States and Argentina”, elaborado por investigadores de Purdue University y la Universidad Austral a partir de la primera comparación directa entre el Purdue University/CME Group Ag Economy Barometer y el Austral Ag Barometer.
Para el análisis se utilizaron preguntas comunes realizadas durante mayo y junio de 2026 a aproximadamente 400 productores de cada país.La principal diferencia aparece en las perspectivas para la producción agrícola durante los próximos cinco años.
En Estados Unidos, el 57% de los productores espera malos tiempos y solo el 28% anticipa buenos tiempos. En Argentina, el panorama se invierte: el 53% espera buenos tiempos y apenas el 4% prevé un escenario negativo.En Estados Unidos, estas expectativas se dan en un contexto de márgenes estrechos, bajos precios de los commodities y elevados costos de producción.
En Argentina, el optimismo no implica necesariamente una alta rentabilidad actual, sino que podría reflejar la percepción de un entorno más favorable para invertir. La reducción de los derechos de exportación, una mayor apertura de los mercados y un mejor acceso al crédito en dólares fortalecieron las expectativas sobre los retornos futuros, aun en un escenario de precios de los commodities relativamente débiles.

Comparaciones. Video realizado por Purdue  University, que compara por primera vez los resultados del Purdue  University/CME Group Ag Economy Barometer de Estados Unidos con el Austral  Ag Barometer de Argentina y analiza las diferencias en las expectativas de  los productores agropecuarios de ambos países.
Mayor coincidencia en la ganaderíaEn la producción ganadera prevalece el optimismo en ambos países: el 68% de los productores estadounidenses y el 80% de los argentinos espera buenos tiempos para los próximos cinco años, en un contexto de precios favorables del ganado y oferta limitada de hacienda.En Argentina, a este escenario se suma la expectativa de una recomposición del rodeo nacional. Según el estudio, las mejores condiciones para las exportaciones y la disponibilidad de financiamiento en dólares a costos relativamente bajos están alentando la inversión en vientres y reforzando las expectativas favorables de largo plazo para el sector ganadero.
“El mayor optimismo de los productores argentinos respecto del futuro se basa, en gran medida, en la expectativa de que continúen políticas orientadas a reducir las retenciones, con su impacto positivo sobre los márgenes agrícolas. En el caso de la ganadería, se suma la ausencia de restricciones a la exportación de carne vacuna, en un contexto muy promisorio para el sector y que se refleja en el fuerte optimismo de los productores ganaderos”, señala Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral y coautor del estudio.
Los argentinos también esperan una valorización de la tierraLas diferencias reaparecen en el mercado de tierras agrícolas. En Estados Unidos, el 57% considera que los precios se mantendrán aproximadamente en los niveles actuales durante el próximo año; el 35% espera una suba y el 8%, una caída. En Argentina, el 50% espera que aumenten, frente al 46% que prevé estabilidad y apenas el 4% que anticipa una baja.En Estados Unidos, los valores de la tierra ya son elevados, mientras que las tasas de interés y los costos de producción podrían limitar nuevas subas. E
n Argentina, la reducción de los derechos de exportación y las expectativas de mayores ingresos agrícolas respaldan una visión más favorable. A esto se suma que muchos productores perciben que la tierra agrícola argentina continúa subvaluada después de años de inestabilidad en las políticas. Si las condiciones institucionales continúan mejorando, el estudio plantea que una apreciación de la tierra podría interpretarse como una recuperación de valor más que como el comienzo de un ciclo especulativo.
También difieren los factores que los productores consideran determinantes para el valor de la tierra. En Estados Unidos aparecen primero las inversiones alternativas y las tasas de interés, mientras que en Argentina tienen mayor peso los ingresos de la actividad agropecuaria y la política agrícola
Los costos, una preocupación compartidaPese a estas diferencias, ambos países coinciden en buena parte del diagnóstico sobre los problemas actuales. Los altos costos de los insumos son el principal obstáculo para mejorar la situación financiera de las explotaciones. En Estados Unidos le siguen el riesgo climático y los bajos precios de los productos; en Argentina, los bajos precios y el riesgo climático.Una diferencia relevante es la incertidumbre sobre las políticas públicas, que aparece entre los principales factores que limitan la mejora financiera en Argentina, pero no entre las principales preocupaciones de los productores estadounidenses.
Los cambios en los derechos de exportación, las reglas cambiarias y las intervenciones en los mercados pueden afectar no solo la rentabilidad actual, sino también las decisiones de inversión de largo plazo. El estudio advierte que este riesgo institucional puede amplificar los riesgos de precios, financieros y climáticos.La comparación muestra que productores argentinos y estadounidenses comparten varios de los principales problemas de la actividad, pero ven de manera muy diferente los próximos años.
Los resultados sugieren que las expectativas dependen no solo de las condiciones de los mercados agropecuarios, sino también de los incentivos de política, las condiciones financieras y la estabilidad institucional de cada país.
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Habrá un sistema obligatorio para identificar caballos con microchip

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) estableció un nuevo régimen obligatorio de identificación electrónica, registro sanitario y movimiento de équidos en todo el país, con el objetivo de fortalecer la trazabilidad de los animales, prevenir enfermedades y mejorar la respuesta ante emergencias sanitarias.

La principal novedad es que a partir del 1° de marzo de 2027 todos los équidos deberán estar identificados de manera individual, única y permanente mediante un microchip. La obligación alcanzará a todas las personas propietarias, poseedoras o tenedoras de estos animales, independientemente de la cantidad y del título por el cual los tengan.

La colocación del dispositivo deberá realizarse, entre otros casos, cuando se efectúen diagnósticos obligatorios vinculados a movimientos, se dé de alta la Libreta Sanitaria Equina o el Pasaporte Equino, se realicen determinados tratamientos veterinarios o se gestionen movimientos internacionales.

El nuevo esquema contempla además la Libreta Sanitaria Equina Digital (LSED) como documento sanitario oficial para todo el país. Los Pasaportes Equinos reconocidos por el SENASA también deberán ser digitalizados e incorporados al sistema de información sanitaria.

Para los movimientos dentro del territorio nacional, la LSED o el Pasaporte Equino digitalizado podrán respaldar el traslado cuando se cumplan las condiciones previstas por la resolución y pueda verificarse la identidad del animal mediante el microchip. El SENASA podrá bloquear temporalmente los movimientos ante la detección de enfermedades contagiosas o de interés sanitario.

La transición desde la documentación en papel tendrá varios pasos. Desde el 31 de diciembre de 2026 no podrán imprimirse nuevas Libretas Sanitarias Equinas en formato papel, mientras que las ya emitidas conservarán su validez hasta el 31 de diciembre de 2027. Desde el 1° de enero de 2028, la LSED o el Pasaporte Equino digitalizado serán los documentos sanitarios válidos para respaldar los movimientos.

El Senasa justificó la actualización en la necesidad de contar con herramientas más eficientes de trazabilidad y prevención sanitaria. La resolución también toma como antecedente la epidemia de encefalomielitis equina que atravesó el país y el restablecimiento de la vacunación obligatoria contra esa enfermedad.

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