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Fuerte reclamo por retenciones

14 de mayo de 2026

Con la presencia de más de 1.500 productores provenientes de todo el país y la región, arrancó en esta ciudad una nueva edición del Congreso A Todo Trigo, un evento de relevancia de América Latina, que se desarrollará en un momento clave para el agro argentino: a semanas del inicio de la siembra fina y tras una campaña récord de trigo.

La apertura estuvo marcada por un fuerte mensaje político y económico de la Federación de Acopiadores. Su presidente, Fernando Rivara, reclamó previsibilidad, estabilidad normativa y una reducción permanente de las retenciones para sostener la competitividad del sector.

“El campo no puede seguir siendo la variable de ajuste de las necesidades cambiarias”, lanzó Rivara ante un auditorio colmado de productores, exportadores, técnicos y referentes de la cadena triguera.

El mensaje llega en un contexto estratégico para el productor. Tras una campaña 2025/26 que alcanzó las 28 millones de toneladas y 6,7 millones de hectáreas sembradas, el sector comienza a definir las decisiones comerciales y agronómicas para el ciclo 2026/27. Y en ese escenario, la rentabilidad vuelve a estar en el centro del debate.

Rivara destacó que la eliminación de la brecha cambiaria y la baja de los derechos de exportación del 12 al 7,5% fueron factores positivos para impulsar la producción. Sin embargo, insistió en que el agro necesita reglas de largo plazo para consolidar el crecimiento.

Uno de los ejes más fuertes del discurso fue el pedido de avanzar en una reforma fiscal profunda. El dirigente cuestionó impuestos “distorsivos” como Ingresos Brutos, sellos e impuesto al cheque, además de apuntar contra tasas municipales y mecanismos de percepción como el SIRCREB.

“El productor necesita competir en igualdad de condiciones y dejar de cargar con costos que le quitan competitividad”, sostuvo Fernando Rivara.

El reclamo por las retenciones volvió a ocupar un lugar central. Según Rivara, la reducción de derechos de exportación no sólo favorece al productor, sino también al Estado a través de un mayor volumen de producción y exportaciones.

En otro tramo de su exposición, el presidente de la Federación volvió a cuestionar el manejo del trigo HB4 y alertó sobre el impacto que podría tener la circulación no autorizada de soja HB4 en los mercados internacionales.

Además, pidió avanzar en una nueva Ley de Semillas y en una Ley Nacional de Buenas Prácticas Agropecuarias que ordene criterios productivos frente a restricciones municipales y judiciales.

La competitividad logística también apareció entre las principales preocupaciones. Rivara comparó los costos portuarios argentinos con los brasileños y advirtió que Argentina pierde eficiencia en el comercio internacional. “El negocio mundial se gana o se pierde por pocos dólares”, remarcó.

Rivara homenajeando a veteranos de Malvinas.

El cierre del acto inaugural estuvo a cargo del secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Sergio Iraeta, quien defendió las medidas adoptadas por el Gobierno y habló de “un cambio de paradigma” para el sector agropecuario.

Iraeta reconoció el complejo escenario internacional generado por la guerra en Medio Oriente y la tensión en el Estrecho de Ormuz, aunque dejó un mensaje optimista para los productores de cara a la siembra. “Los invito a sembrar trigo. Tengan confianza porque el trigo va a ser competitivo en la cosecha”, afirmó.

Si bien más tarde, en un mano a mano con Federico Aguer de ‘El Campo Hoy’ del sito Cadena 3,  Iraeta negó cualquier tipo de anuncio en ese sentido, y su mensale dejó en el aire un guiño que para algunos, podría traducirse en algún momento del discurso del presidente Milei en la tribuna de Palermo.

CAMPAÑA HISTÓRICA

la Bolsa de Cereales de Buenos Aires presentó las primeras proyecciones para la campaña fina 2026/27 y estimó una producción de 21,3 millones de toneladas de trigo, en lo que podría convertirse en la tercera mayor cosecha triguera de la historia argentina. 

El trigo argentino apunta a otra campaña histórica

Las proyecciones fueron dadas a conocer durante el Congreso A Todo Trigo 2026, en un contexto marcado por buenas condiciones climáticas para la siembra, aunque con márgenes económicos todavía ajustados para los productores.

Según las estimaciones difundidas, el área sembrada con trigo alcanzaría las 6,5 millones de hectáreas, mientras que en cebada se proyectan 1,35 millones de hectáreas y una producción cercana a 5,25 millones de toneladas.

El gerente general de la Bolsa, Ramiro Costa, explicó que la leve caída interanual esperada en trigo responde principalmente a la comparación con la campaña anterior, que marcó un récord histórico.

“Más allá de esa baja respecto del año pasado, seguimos hablando de una campaña muy importante en términos históricos y productivos”, sostuvo.

Desde la entidad destacaron además que las abundantes lluvias registradas en los últimos meses permitieron recomponer significativamente la humedad de los suelos, generando condiciones favorables para el inicio de la siembra fina en gran parte del área agrícola.

En el plano internacional, la Bolsa advirtió sobre la persistencia de factores de volatilidad vinculados al mercado energético y de fertilizantes, aunque señaló que los precios internacionales del trigo mostraron mejoras recientes debido a menores expectativas productivas en países clave como Estados Unidos, Australia y distintas regiones de Europa.

A nivel local, se remarcó que los márgenes económicos continúan siendo ajustados, por lo que pequeñas variaciones en precios o costos podrían influir de manera significativa sobre las decisiones de siembra y la inversión tecnológica de los productores.

En ese sentido, Costa consideró que continuar con la reducción de los derechos de exportación para trigo y cebada contribuiría a mejorar las perspectivas económicas del sector.

La presentación también resaltó que desde 2015 Argentina logró diversificar de manera importante los destinos de exportación de trigo, manteniendo a Brasil como principal comprador, aunque ampliando su presencia en otros mercados internacionales.

Finalmente, la Bolsa proyectó que las cadenas de trigo y cebada generarán un aporte económico de 4.015 millones de dólares y exportaciones por 4.603 millones de dólares durante la nueva campaña.

(Fuentes El Campo Hoy/Mercurio Noticias)

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El cosecha de trigo, como las de cebada y maíz, alcanzan cifras inéditas



El secretario de Agricultura nacional, Sergio Iraeta, destacó la cosecha récord de granos registrada durante la campaña 2025/2026 y, según él, “el boom de producción tiene mucho que ver con las políticas que implementó el Gobierno, pero fundamentalmente con el trabajo y la inversión de los productores”.


Según el Indec, el Costo de la Construcción (ICC) en el Gran Buenos Aires registró en mayo una suba del 2,7% respecto del mes anterior.
El Costo de la Construcción en el Gran Buenos Aires subió 2,7% en mayo
De acuerdo con Iraeta, la cosecha de trigo superará las estimaciones previas y alcanzará una producción récord de más de 27 millones de toneladas. Además, señaló que el girasol marcó un registro histórico con 7.400.000 toneladas, mientras que la cebada aportó 5.600.000 toneladas, un incremento interanual del 16,7%.

Por otra parte, Iraeta se refirió al contexto internacional generado por la guerra en Medio Oriente. “Decidimos bajar dos puntos las retenciones al trigo y recientemente el precio de la urea comenzó a bajar, por lo que el panorama es más promisorio”. Además, “para el Gobierno el campo es prioritario, y comparado con otras administraciones la diferencia es paradigmática”, sostuvo. Asimismo, ratificó que “la reducción de las retenciones se toma con una responsabilidad enorme y con una precisión quirúrgica para mantener el equilibrio fiscal”.

“El Gobierno entiende lo que significa el agro en términos de producción, desarrollo y trabajo a nivel federal, y el compromiso es eliminar las retenciones en todos los rubros, que es lo que se viene haciendo desde que empezó la gestión”. En ese sentido, ponderó la eliminación de derechos de exportación para diversos productos agroindustriales y de las economías regionales, como lácteos, productos de vaca y la cadena porcina.

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Oficializan la baja de las retenciones para el agro


El Gobierno oficializó la baja de retenciones para el agro. El beneficio alcanza de manera inmediata, a partir de este jueves 4 de junio al trigo y la cebada, como también sus subproductos. En tanto, formalizó el esquema gradual desde el 1 de enero de 2027 para la soja, el maíz, el girasol y el sorgo, incluidos sus subproductos. Incluyó retenciones cero para biocombustibles que no se produzcan con los principales granos.

La medida quedó formalizada mediante el decreto 423/2026, publicado en el Boletín Oficial y busca alentar la liquidación de divisas, pero también implicará un costo fiscal de US$32 millones hasta fin de año, según los cálculos del Palacio de Hacienda.


“Resulta necesario continuar fortaleciendo el impulso exportador del sector agroindustrial con medidas que fortalezcan los procesos de simplificación, reducción de trámites, facilitación del comercio, apertura de nuevos mercados y disminución de impuestos distorsivos”, justificó el Gobierno.

El decreto diferencia entre cultivos de invierno y cultivos de verano. Las reducciones inmediatas responden “a la proximidad de las decisiones de siembra” de la fina, es decir trigo y cebada. Para los cultivos de verano, como la soja y el maíz, en cambio, se estableció un esquema gradual con un cronograma que comenzará a aplicarse a partir de enero de 2027.

El Gobierno también aplicó modificaciones para los biocombustibles. Fijó una alícuota de 0% para el biodiésel obtenido a partir de aceites de colza, cártamo, Brassica Carinata y Camelina Sativa.

Cómo quedan las alícuotas

Con el esquema diferenciado que diseñó el Gobierno, la baja de retenciones de dos puntos para el trigo y la cebada comenzará a regir desde el 4 de junio, mientras la reduccion gradual para alícuotas de la soja, el maíz, girasol y sorgo iniciará desde enero de 2027.

A continuación cómo quedan las alícuotas de las retenciones del campo:

Trigo y cebada: la alícuota de aplicación inmediata pasará del 7,5% al 5,5% para los granos. Para sus derivados (harina, sémola, malta y otros subproductos industriales) con tasas que van desde 0% hasta 5,5%, según la mercadería.

Soja: el esquema prevé una reducción gradual de retenciones. El poroto pasará de una alícuota del 24% en 2026 al 21% desde diciembre de 2027 y al 15% a partir de diciembre de 2028. El aceite de soja pasará de entre 18% y 22% en 2026 a valores de entre 11% y 14% hacia fines de 2028.

Maíz y sorgo: algunos derivados tributarán retenciones cero, mientras otras reducirán sus alícuotas de manera escalonada durante 2027 y 2028. Las tasas pasarán de 8,5% en 2026 a 7,5% a fines de 2027 y a 5,5% desde diciembre de 2028.

Girasol: el Gobierno fijó reducciones escalonadas para semillas, aceites y otros derivados. Algunas variedades específicas quedarán exentas de retenciones. El aceite de girasol tributará entre 2,5% y 4,5% en 2026 a niveles de entre 1% y 3% hacia fines de 2028.


Por su parte, el Gobierno fijó retenciones cero para el biodiesel elaborado con carinata, camelina, cártamo o colza. En tanto, el biodiésel de soja seguirá alcanzado por derechos de exportación, aunque con una reducción gradual del 21% actual al 13% en diciembre de 2028. (TN)

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CARBAP exige la eliminación de las retenciones por ley

Semanas atrás el Gobierno nacional anunció una serie de rebajas en las retenciones agropecuarias que comenzarán por el trigo y la cebada, desde este mes de junio, y seguirán con soja, maíz, girasol y sorgo a partir de 2027. En ese contexto, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) destacó que “la reducción de retenciones es el camino”, pero “la eliminación debe ser el objetivo”.


En un comunicado, CARBAP señaló que “valoramos el anuncio realizado por el Presidente de la Nación respecto al cronograma de reducción de los Derechos de Exportación (DEX)”.

De ese modo, “la decisión constituye una señal positiva y coherente con el camino que el Gobierno Nacional viene impulsando en materia de reducción de la presión impositiva, apertura económica, libertad de comercio, ordenamiento macroeconómico y recuperación de los equilibrios fiscales. Reconocemos los avances alcanzados en estos aspectos, que han contribuido a generar un escenario de mayor previsibilidad para la producción y la inversión”.


Agregaron: “Consideramos que el equilibrio fiscal debe consolidarse como una verdadera política de Estado. La estabilidad macroeconómica es una condición indispensable para el crecimiento sostenido de la Argentina y constituye una demanda histórica de quienes producen, invierten y generan empleo en todo el país”.

Y resaltaron que “la competitividad del sector agropecuario no depende únicamente de los Derechos de Exportación; también se ve afectada por una estructura impositiva provincial y municipal que continúa expandiéndose y que requiere una profunda revisión”.


No obstante, insistieron: “El cronograma anunciado debería contemplar una reducción más acelerada de los Derechos de Exportación”. Ya que “si bien comprendemos los desafíos que implica sostener el equilibrio de las cuentas públicas, no resulta razonable que dicho esfuerzo continúe recayendo de manera desproporcionada sobre un único sector productivo a través de un impuesto distorsivo que desalienta la producción, limita las exportaciones, reduce la inversión y afecta la incorporación de tecnología”.

Argumentaron desde CARBAP que “la producción agropecuaria argentina continúa enfrentando una situación de clara desigualdad respecto de otros sectores de la economía. Mientras numerosas actividades han visto eliminados sus derechos de exportación o cuentan con regímenes específicos de promoción e incentivos, como los contemplados en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el agro sigue soportando una carga tributaria diferencial que condiciona su competitividad y restringe su potencial de crecimiento”.

Por ello, “consideramos fundamental que el cronograma anunciado no tenga como horizonte final el año 2028, sino que establezca de manera explícita el camino hacia la eliminación total de los Derechos de Exportación. Del mismo modo, entendemos que dicho sendero debería quedar plasmado en una ley que otorgue previsibilidad y seguridad jurídica a largo plazo, evitando que futuras administraciones vuelvan a recurrir a este instrumento que ha demostrado ser perjudicial para el desarrollo productivo y exportador del país”.


“Los fundamentos para avanzar en esa dirección son cada vez más sólidos. En su reciente informe sobre la economía argentina, el Fondo Monetario Internacional identificó a los Derechos de Exportación como uno de los principales impuestos distorsivos que afectan el crecimiento, las exportaciones, la inversión y la incorporación de tecnología. Asimismo, citó estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires que muestran que su eliminación permitiría incrementar significativamente las exportaciones agroindustriales en la próxima década, además de generar mejoras en la producción, el ingreso de divisas y el crecimiento económico del país”, argumentaron.

Y señalaron: “Estas conclusiones ratifican algo que el sector productivo viene señalando desde hace años: la eliminación de los Derechos de Exportación no debe ser vista como un beneficio sectorial, sino como una herramienta de desarrollo para toda la Argentina”. Porque “más producción significa más actividad económica, más empleo, más exportaciones, más divisas y una mayor capacidad de generación de riqueza para el conjunto del país”.

“Un sistema tributario que incentive la producción”
“Desde CARBAP seguiremos acompañando todas aquellas medidas que fortalezcan la estabilidad macroeconómica, promuevan la inversión y permitan liberar el enorme potencial productivo del interior argentino”, afirmaron.

“El camino iniciado es positivo, pero el objetivo final debe ser claro: la eliminación definitiva de los Derechos de Exportación y la construcción de un sistema tributario que incentive la producción en lugar de castigarla”, cerraron desde CARBAP.

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