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Papa: caída del 12% de la superficie de siembra

21 de abril de 2026

Según el relevamiento satelital realizado anualmente por el INTA, la campaña de produccción de papa 2025/2026 muestra una caída del 12 % en la superficie implantada, pasando de 38.177 hectáreas del año anterior a 33.722 hectáreas en la actualidad. Este recorte es visto con optimismo por la Federación Nacional de Productores de Papa, ya que se busca evitar el desastre de precios del ciclo previo.

La última convocatoria, durante la Fiesta Nacional de la Papa vecelebrada en la ciudad de Nicanor Otamendi, volvió a convertirse en punto de encuentro nacional de los productores para analizar el presente y proyectar el futuro del sector. La reunión estuvo encabezada por el presidente de la Federación Nacional de Productores de Papa (FENAPP), Alfredo Pereyra, junto a José Linares, Miguel Campetella y Mario Raiteri ( Coninagro), vicepresidentes de la entidad, y el director Juan Manuel Ferreiro.

“Tenemos el informe satelital de la siembra del sudeste bonaerense y nos da 5.000 hectáreas menos. Eso es muy bueno. Uno pensaría: ‘¿Cómo? ¿Sembraron menos y están contentos?’. Bueno, hacía falta que sembráramos menos y que tengamos menos papa, porque venimos de un año realmente desastroso de precios, con un exceso de papa que no se consumió y se tuvo que tirar”, explicó Pereira al especializado en periodismo agropecuario Guillermo Rueda.

El comportamiento regional no ha sido uniforme, destacándose importantes caídas en los principales partidos productores:

—General Pueyrredón: lideró la baja con un —19 %.
—General Alvarado: reducción del 17 %.
—Balcarce: caída del 16 %.
—Tandil y Benito Juárez: bajaron un 14 % y 13 %, respectivamente.
—Necochea: fue la gran excepción, con un crecimiento del 32 %.

Fuente La Nueva Provincia

A la menor superficie se le suma un escenario climático adverso. Las papas tempranas sufrieron excesos de agua por grandes lluvias, lo que mermó la producción, mientras que las papas intermedias y de época tuvieron dificultades en la siembra por el mismo motivo.

Por su parte, las papas tardías, sembradas fuera de término, han tenido ciclos muy cortos, lo que anticipa rendimientos menores. Esta combinación de menor área y menores rindes refuerza la expectativa de alcanzar buenos precios durante el año debido a la menor oferta total.

El frente internacional

A pesar del optimismo por los precios locales, el sector enfrenta una presión constante por el alza de costos. Se advierte la preocupación.

“Nos está complicando mucho. No sabemos cuándo va a terminar esto, porque mientras continúe la guerra en Medio Oriente van a seguir los aumentos de combustible, de agroquímicos y de fletes”, señaló.

“Hoy estamos vendiendo con precios que están ahí, al borde, y no tenemos valores de fertilizantes. Uno quiere comprar y no hay. Los combustibles ya aumentaron un 10 %. Realmente estamos complicados”, aseguró Pereira.

En el plano internacional, la situación es preocupante para la industria de la papa prefrita:

—Caída de exportaciones: las ventas a Brasil, el principal comprador, cayeron un 50 %.
—Competencia global: Europa está inundando los mercados con precios bajos debido al ingreso de producción de China, India, Marruecos y Sudáfrica, lo que resta competitividad al producto argentino.
El sector apuesta a un cambio profundo en su lógica productiva. “El papero está al tope mundial en tecnología. La usamos cada vez más y ayuda muchísimo”, dijo.

“Pero tenemos que ayudarla no sembrando más, sino sembrando mejor: gastar menos y recuperar más”, amplió Pereira.

La intención es producir basándose en la papa ya contratada o con venta asegurada, similar a cualquier otra industria manufacturera.

Para lograr este orden, el sector se apoya en dos pilares:

—Tecnología de vanguardia: la Argentina se mantiene al tope mundial en el uso de tecnología aplicada al cultivo.
—Información estratégica: se está firmando un convenio con el INTA para extender el relevamiento satelital a todo el país, permitiendo conocer con precisión la superficie y ajustarla al consumo real.

El año 2026 se perfila como bisagra. El mensaje que atraviesa a toda la cadena productiva del sudeste bonaerense es el de la eficiencia: producir menos cantidad para producir con mejor calidad y rentabilidad.

Como sea, el diagnóstico es claro: la actividad no puede sostenerse sin cambios de estrategia. “Necesitamos compromiso, participación activa y una voz fuerte desde todas las regiones para que el Estado atienda nuestra situación”, dijo Pereyra.

El titular de la entidad añadió que la papa es un alimento esencial en la mesa de los argentinos. “Nuestro objetivo es garantizar el abastecimiento sin que la actividad quede sumergida en pérdidas que, hoy, ponen en jaque a muchos productores”, sostuvo.

En el resto del país

La Argentina posee condiciones agroclimáticas que posibilitan el desarrollo del cultivo de papa en varias regiones y en distintas épocas del año.

Las principales regiones productoras de papa, según la superficie cultivada en 2019/20, son: Buenos Aires, 55 %; Córdoba-San Luis, 28,8 %; Tucumán, 7,7 %; Mendoza, 5,3 %; Jujuy-Salta, 1,7 % y Santa Fe, 1,2 %. El resto de la superficie la generan San Juan, Chubut y Río Negro.

Las principales zonas productoras de papa tienen diferentes épocas de plantación y comercialización. La plantación temprana se realiza en los meses de junio/julio para ser comercializada en octubre/noviembre (temporada invierno-primaveral).

Las principales provincias productoras son Tucumán (papa primicia de mayo-junio), Salta, Jujuy, Corrientes y Misiones. Estas zonas presentan alto riesgo de heladas, por lo que suele cosecharse anticipadamente llegando a estar aún inmaduros los tubérculos.

Las altas temperatura a cosecha impiden conservarlos a campo, por lo que se tiene que vender inmediatamente. En los meses de junio/julio se realiza la plantación semi-temprana, que se comercializa en los meses de octubre a diciembre. Generalmente se cultiva en los mismos lotes que la papa tardía. Las provincias productoras son el norte de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Tucumán.

La plantación semi-tardía ocurre en los meses de octubre/noviembre, y abastece el mercado por un período prolongado de meses (enero-octubre). Las regiones/provincias productoras son sudeste de Buenos Aires, Mendoza, Río Negro y Chubut.

La plantación tardía ocurre en febrero para abastecer el mercado de junio a noviembre. Su producción compite con la del SE de la provincia de Buenos Aires.
Junto con la papa semi-temprana abastecen el mercado casi todo el año y obtienen los mejores precios por la excelente presentación comercial. Las provincias productoras son Córdoba, Mendoza y Santa Fe.

Las variedades del país

El 90 % de la superficie para consumo en fresco que se cultiva en el país pertenece a la variedad Spunta de origen holandés, que se destaca por tener cualidades comerciales y rendimientos elevados pero escaso aporte nutricional.

Sin embargo, esta variedad no cumple con los requerimientos solicitados por la industria, tales como materia seca, mejor color de fritura y textura de puré. Existen —además— variedades provenientes de otros países, conocidas y cultivadas en el país desde hace mucho tiempo, que se destacan también por sus altos rendimientos y cualidades culinarias.

Entre las variedades que se utilizan para la industria se encuentra Innovator, de tubérculos alargados de piel reticulada y carne amarilla clara. Esta variedad abastece la industria de papas fritas en bastones. Sin embargo, lentamente está siendo aceptada por un sector de los consumidores que reconocen su calidad culinaria.

Otras variedades con finalidad industrial son Daisy (Francia), Asterix (Holanda), Daifla (Francia), Russet Burbank (Estados Unidos) y Sagitta (Países Bajos), que es una variedad doble propósito. La variedad más utilizada para la producción de papa frita en rodajas es Atlantic (Estados Unidos).

En el registro de nacional de cultivares y de la propiedad del Instituto Nacional de Semillas (Inase) figuran nuevas variedades desarrolladas (inscriptas año 2019), como la llevada a cabo por el INTA y la Universidad Nacional de Mar del Plata.

La papa (Solanum Tuberosum), conocida con el nombre común papa o patata, es una planta herbácea, tuberosa, perenne a través de sus tubérculos y caducifolia perdiendo sus hojas y tallos aéreos en la estación fría.

Es una planta originaria de la región del altiplano andino, donde se concentra la mayor diversidad genética de papas cultivadas, considerándose esta región como el centro de origen de domesticación de la especie.

En las regiones productoras de la Argentina se cultiva principalmente la especie Solanum tuberosum ssp. Tuberosum (L). Existen aproximadamente más de 150 especies tuberíferas dentro del género Solanum. Tiene un alto valor nutricional.

La producción mundial de papa alcanza, aproximadamente, los 376 millones de toneladas siendo China, India y Ucrania los principales productores (FAO 2021).

La Argentina produce aproximadamente 2,9 millones de toneladas, destinándose aproximadamente 75-80 mil hectáreas. Los rendimientos promedio obtenidos a nivel país se ubican entre las 30 y 35 toneladas por hectárea, con productores que llegan, incluso, a duplicar esos valores en función de las condiciones agroclimáticas y las tecnologías utilizadas.

La papa es, por lejos, la hortaliza más consumida en el país y según diversos estudios, su consumo presenta una tendencia positiva en los últimos años.

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Habrá un sistema obligatorio para identificar caballos con microchip

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) estableció un nuevo régimen obligatorio de identificación electrónica, registro sanitario y movimiento de équidos en todo el país, con el objetivo de fortalecer la trazabilidad de los animales, prevenir enfermedades y mejorar la respuesta ante emergencias sanitarias.

La principal novedad es que a partir del 1° de marzo de 2027 todos los équidos deberán estar identificados de manera individual, única y permanente mediante un microchip. La obligación alcanzará a todas las personas propietarias, poseedoras o tenedoras de estos animales, independientemente de la cantidad y del título por el cual los tengan.

La colocación del dispositivo deberá realizarse, entre otros casos, cuando se efectúen diagnósticos obligatorios vinculados a movimientos, se dé de alta la Libreta Sanitaria Equina o el Pasaporte Equino, se realicen determinados tratamientos veterinarios o se gestionen movimientos internacionales.

El nuevo esquema contempla además la Libreta Sanitaria Equina Digital (LSED) como documento sanitario oficial para todo el país. Los Pasaportes Equinos reconocidos por el SENASA también deberán ser digitalizados e incorporados al sistema de información sanitaria.

Para los movimientos dentro del territorio nacional, la LSED o el Pasaporte Equino digitalizado podrán respaldar el traslado cuando se cumplan las condiciones previstas por la resolución y pueda verificarse la identidad del animal mediante el microchip. El SENASA podrá bloquear temporalmente los movimientos ante la detección de enfermedades contagiosas o de interés sanitario.

La transición desde la documentación en papel tendrá varios pasos. Desde el 31 de diciembre de 2026 no podrán imprimirse nuevas Libretas Sanitarias Equinas en formato papel, mientras que las ya emitidas conservarán su validez hasta el 31 de diciembre de 2027. Desde el 1° de enero de 2028, la LSED o el Pasaporte Equino digitalizado serán los documentos sanitarios válidos para respaldar los movimientos.

El Senasa justificó la actualización en la necesidad de contar con herramientas más eficientes de trazabilidad y prevención sanitaria. La resolución también toma como antecedente la epidemia de encefalomielitis equina que atravesó el país y el restablecimiento de la vacunación obligatoria contra esa enfermedad.

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El agro cerró una campaña con una cosecha histórica

La campaña agrícola 2025/26 cerró con una cosecha histórica de 169,2 millones de toneladas, un crecimiento del 21% respecto del ciclo anterior. El resultado estuvo impulsado por producciones récord de trigo y maíz, el desempeño excepcional del girasol y rindes de soja que, pese a la reducción del área sembrada, lograron mantenerse por encima del promedio de la última década.

El balance elaborado por IES Consultores muestra así un escenario de fuerte recuperación productiva, que también tuvo impacto en el comercio exterior. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones agroindustriales crecieron 16% interanual y alcanzaron los u$s 19.239 millones, impulsadas principalmente por un aumento de los volúmenes comercializados al exterior.

El trigo alcanzó una producción récord de 27,9 millones de toneladas y el maíz llegó a 71,5 millones, también en niveles históricos. El girasol, por su parte, consolidó una campaña excepcional, con una producción récord y un crecimiento de la molienda del 28,5% interanual durante el primer semestre de 2026.

La soja tuvo un comportamiento diferente. La producción finalizó en 49,5 millones de toneladas, un 3,1% por debajo de la campaña previa. Sin embargo, los rindes superiores al promedio de los últimos diez años permitieron compensar parcialmente la reducción de la superficie sembrada.

En el frente externo, el maíz ganó protagonismo y amplió su inserción internacional, favorecido por una mayor demanda de China. Para los analistas, el cereal mantendrá un papel central en las exportaciones argentinas, con una creciente diversificación de destinos y una participación más activa del gigante asiático.

La soja, en tanto, continuará siendo el complejo de mayor aporte en valor a las exportaciones, aunque enfrenta una competencia cada vez más fuerte de Brasil en el mercado de harina.

El fuerte crecimiento de la producción no se traduce automáticamente en una mejora equivalente de la rentabilidad. Según el informe de IES, los márgenes muestran señales mixtas.

Por un lado, la caída del precio de la urea aportó un alivio importante a los costos de producción. Entre mayo y julio, el valor del fertilizante descendió de u$s 1.000 a US$ 550 por tonelada, mejorando las condiciones económicas para la siembra de trigo.

Los márgenes de excedente bruto de explotación agropecuario, o EBE, promedian el 20% en 2026. Esto representa una mejora de 1,5 puntos porcentuales respecto de 2025, aunque todavía se encuentran lejos de los niveles registrados en 2022 y 2023.

“La cosecha récord de 169,2 millones de toneladas confirma el potencial productivo del campo argentino, pero el desafío pasa por sostener los márgenes”, señaló Federico Zerba, jefe sectorial de IES Consultores.

En este contexto, el sector llega a la campaña 2026/27 con una base productiva excepcional, pero también con desafíos que van más allá del clima. Los precios internacionales, la infraestructura y los costos operativos aparecen entre los principales riesgos para sostener la rentabilidad.

El récord de 169,2 millones de toneladas deja en evidencia la capacidad productiva del agro argentino. El próximo desafío será transformar ese volumen en mejores márgenes y en una mayor capacidad para agregar valor, en un escenario donde la competitividad dependerá tanto de los rendimientos como de los costos y de las condiciones para llegar a los mercados internacionales.

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Desde la UATRE advierten que hay 120 mil puestos de trabajo en peligro


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La Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) advirtió que 120.000 puestos de trabajo están en riesgo en el campo ante el vencimiento del régimen de compatibilidad entre el trabajo rural temporario y los planes sociales.

En un comunicado, el gremio “manifiesta su profunda preocupación” ante el vencimiento, el martes 1º de septiembre, del régimen de compatibilidad entre el trabajo rural temporario y determinados planes y beneficios sociales, establecido por el Decreto 514/2021.


“El 18 de agosto pasado, el secretario general de la UATRE, José Voytenco, remitió una carta a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, solicitando de manera urgente la prórroga de dicha compatibilidad. Hasta el momento, el Gobierno nacional no ha respondido ni ha dispuesto su extensión”, lamentaron.


Desde la UATRE afirmaron que “la experiencia de los últimos años demostró que este mecanismo es fundamental: permite que el trabajador rural acceda a un empleo registrado durante las campañas agrícolas sin perder automáticamente la red de contención de la que depende su grupo familiar. Su discontinuidad genera el efecto contrario al que se busca: desalienta la formalización, dificulta la cobertura de trabajo local y afecta directamente a las economías regionales”.

El sindicato rural denunció así “la negligencia del Estado al no considerar el impacto de esta decisión sobre toda la cadena productiva: los trabajadores y sus familias, los empleadores del sector agropecuario y la producción general”. Y aseguró que “las políticas sociales no deben convertirse en una barrera para el acceso al trabajo registrado, sino en una herramienta que acompañe la transición hacia el empleo formal y brinde previsibilidad a trabajadores, productores y comunidades”.


“La falta de respuesta y la no prórroga del régimen no es solo un problema administrativo: es una amenaza concreta a 120.000 familias rurales y a la continuidad productiva del interior del país”, sostuvo Voytenco en su nota a Capital Humano.

“El gremio reitera el pedido de una solución inmediata que garantice la continuidad de este instrumento de política laboral y productiva”, cerró el comunicado de UATRE. (Con información de DIB)

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