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El pulso del agro: subas y bajas de la actividad

26 de agosto de 2025

La actividad productiva primaria mantiene la tendencia observada en los últimos meses, con sólidos indicadores en junio y julio. De las 19 variables analizadas, solo 5 registraron una caída interanual, mientras que las 14 restantes evidenciaron un marcado crecimiento, según informó Coninagro.

Es importante señalar que la comparación interanual toma como referencia meses de buen desempeño productivo. Esto significa que, aun partiendo de una base elevada, los indicadores recientes muestran resultados positivos, lo que refuerza la idea de que la actividad se mantiene en niveles sólidos y con un desempeño destacado en los últimos meses.

En comparación con el informe previo, la molienda de trigo, la producción de biodiésel y la de maíz mantienen resultados negativos. A estos se suman ahora la producción de aceites y de bioetanol, que en meses anteriores habían mostrado variaciones positivas.

En términos mensuales, junio mostró incrementos destacados en la importación de fertilizantes (+27%), la producción de biodiésel (+41%) y la de bioetanol (+13%). Sin embargo, este desempeño positivo se vio contrarrestado por importantes retrocesos en la producción de carne avícola (-8%), porcina (-4%) y de aceites (-15%) en comparación con mayo.

El consumo interno y la producción de alimentos registran variaciones positivas en comparación con 2024. Sin embargo, al observar la evolución mensual, los indicadores muestran señales de estancamiento en la recuperación del consumo y del poder adquisitivo.

Actividad primaria

Granos: Las estimaciones de producción para la campaña de soja se mostraron al alza en 100 mil toneladas para superar los valores de la campaña 2023/2024. Por otro lado, el maíz se mantiene sin cambios en 49 Mtn, mientras que la estimación de trigo para la campaña 2025/26 mejora a 19,8 Mtn respecto a las 18,6 Mtn de la campaña 2024/25.

La cosecha de maíz con destino a grano alcanzó el 89,3% del total nacional con un rinde promedio de 72,3 qq/Ha. Finalizó la siembra de trigo en 6,7 MHa, con un incremento de 300.000 hectáreas respecto a la campaña anterior.

Yerba Mate: Aunque continúa mostrando variaciones positivas, la dinámica viene desacelerándose y acumula seis meses consecutivos de caídas en la comparación interanual. En este contexto, junio registró una baja del 2 % respecto a mayo.

Leche: La producción de leche se mantiene como uno de los indicadores más destacados del semáforo, acumulando ocho meses consecutivos de crecimiento. Este aumento en la oferta ha limitado el alza del precio por litro pagado al productor, que sólo sube un 7 % en lo que va del año, lo que implica una caída real de 7 puntos porcentuales.

Actividad Agroindustrial

Carne bovina: En junio se registró un notable repunte en la producción, con un aumento interanual del 12%. Con un total de 260,3 toneladas producidas, se alcanzó el nivel más alto desde enero. Mientras disminuyó la faena de hembras adultas y machos jóvenes, se observó un incremento en la de hembras jóvenes y machos con más de seis dientes.

Carne porcina: La producción de cerdo cayó 3,7% en junio respecto a mayo, alcanzando 66,5 mil toneladas. A pesar de esta caída mensual, el volumen es 2,2% mayor que en junio de 2024 y 4% superior al promedio del último semestre.

Carne aviar: La producción de pollo alcanzo las 174 mil toneladas, lo que implica 15 mil menos que en mayo pero un 4% más que durante el mismo periodo de 2024. En lo que va del año registran cinco meses de variaciones positivas.

Vino: El despacho total de vino (interno y externo) cae en más de 100 mil litros durante junio, sin embargo, esto se debe a un componente estacional lo que permite mantener una suba de 3% frente a junio de 2024. El consumo per cápita del mes de junio 2025 arroja un valor de 1,22 litros por habitante (población total país), lo cual indica una disminución del 1,9% respecto a igual mes del año anterior.

Molienda de trigo: Con 17 toneladas menos que en junio 2024 la producción cae un 3% interanual y un 9% mensual, alcanzando el nivel más bajo desde diciembre del año pasado.

Aceites: A pesar de mostrar una caída interanual del 11% en el último mes de registro, la producción de aceites viene a muy buen ritmo con un acumulado para el primer semestre del año 3% superior al mismo periodo de 2024.

Biocombustibles: Con 113 mil m³, la producción de bioetanol alcanzó en junio su nivel más alto desde octubre del año pasado, registrando además un crecimiento mensual del 13 %. Un comportamiento similar se observó en el biodiésel, que mejoró un 41 % respecto de mayo, aunque este avance no fue suficiente para acercarse a los valores de junio de 2024. En ambos casos, la base de comparación interanual resulta inusualmente elevada, lo que atenúa la magnitud de las mejoras recientes.

Alimentos y Bebidas: La producción de alimentos registró un sólido crecimiento interanual del 4 %, acumulando doce meses consecutivos de variaciones positivas. Sin embargo, en términos mensuales cayó un 4 % respecto de mayo.

Maquinaria Agrícola: La producción de maquinaria agrícola sigue siendo la variable del semáforo con mayor dinamismo, acumulando en junio ocho meses consecutivos de crecimiento y registrando una variación interanual promedio del 36 %.

Actividad comercial

Venta de Supermercados: El consumo interno continúa mostrando resultados sólidos y, considerando los valores registrados en 2024, es probable que esta tendencia se mantenga al menos hasta fin de año. En particular, las ventas de carnes y lácteos registraron un crecimiento interanual promedio del 11 % en los últimos cinco meses, mientras que frutas y verduras alcanzaron un promedio del 9 %.

Exportaciones Agroindustriales: La primera baja en los DEX, transitoria hasta el 30 de junio, impulsó las exportaciones de abril y mayo, cuando el complejo oleaginoso superó los USD 4.700 millones. En los próximos meses, la baja permanente y los precios internacionales débiles restan incentivos para acelerar la liquidación de maíz y soja, por lo que se esperan cifras similares a las del año pasado.

Importaciones de Fertilizantes: El rubro que mostró el mayor crecimiento mensual fue el de fertilizantes, con un aumento del 91% en mayo respecto de abril, alcanzando así el nivel más alto desde octubre de 2024. No obstante, desde el sector advierten que el precio de los fertilizantes evoluciona en sentido contrario al de los granos, lo que podría derivar en una menor utilización en los próximos meses.

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Menos lluvias para el agro

Menos precipitaciones para los próximos días en gran parte de la zona agrícola de la provincia de Buenos Aires. Eso es lo que vaticina el pronóstico climático de acuerdo al informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. La noticia trae alivio tras varias semanas marcadas por lluvias que complicaron el ritmo de la cosecha.


En cuanto a las precipitaciones, para el período que va del 30 de abril al 6 de mayo, habrá diferencias entre zonas, pero con un punto en común: lluvias escasas en la mayor parte del área agrícola. Según el informe, “el paso de un frente de tormenta producirá precipitaciones con aportes escasos sobre la mayor parte del área agrícola, salvo registros moderados sobre el norte”.

En detalle, las lluvias más significativas se concentrarían en el nordeste del NOA, la región del Chaco, la Mesopotamia y zonas del Paraguay y Uruguay, con acumulados que pueden ir de 10 a más de 25 milímetros, mientras que en el resto del área los aportes serán bajos o muy puntuales.

En la provincia de Buenos Aires, puntualmente, hay expectativas sobre la posibilidad de que no caiga ningún milímetro.

Este comportamiento es clave para el campo porque, tras semanas de excesos, la falta de nuevas lluvias puede ayudar a mejorar las condiciones de piso, aunque sin resolver de inmediato los problemas en las zonas más anegadas.

En muchas áreas del centro del país, el agua acumulada seguirá siendo un condicionante, pero la ausencia de precipitaciones intensas evita que la situación siga empeorando.

En tanto, el informe indica que la perspectiva comenzará con condiciones frescas, pero rápidamente se dará un cambio con el ingreso de vientos del trópico. “Los vientos del trópico volverán con rapidez, produciendo tiempo muy caluroso sobre el norte del área agrícola, mientras el centro y el sur observarán registros moderados”, señala.

En la práctica, esto implica temperaturas máximas que en el norte pueden superar los 30 y hasta los 35 grados, mientras que en el centro y sur se mantendrán en valores más templados.

Cómo sigue el tiempo
Para la semana siguiente, del 7 al 13 de mayo, la tendencia general se mantiene con algunos matices. El informe prevé nuevamente un arranque con temperaturas en ascenso, con máximas superiores a los 25 grados en amplias zonas, con focos de 30 a 35 grados en el norte.

En materia de precipitaciones, se repite el patrón de lluvias acotadas. El informe señala que habrá “precipitaciones moderadas a escasas en la mayor parte del área agrícola, salvo una franja con registros abundantes sobre el extremo nordeste”.

Esto implica que, nuevamente, la mayor parte de la región productiva no recibiría aportes significativos de agua, mientras que el noreste concentraría los mayores acumulados. DIB

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Cosecha récord y problemas de abastecimiento de trigo

La campaña 2025/26 fue récord, con 27,9 millones de toneladas, un 50% más que en el ciclo anterior, pero la evolución de la molienda está muy lejos de acompañar esa dinámica.

Los molinos harineros enfrentan un escenario cada vez más complejo. A la escasez de trigo con calidad apta para panificación se suma ahora una dificultad creciente para abastecerse del cereal, lo que encendió señales de alerta en el sector.

Durante el primer cuatrimestre del ciclo comercial 2025/26, la molienda de trigo en la Argentina alcanzó 1.963.746 toneladas, según datos oficiales. El volumen representa apenas un incremento interanual del 1%, un crecimiento que contrasta con la magnitud de la cosecha.

“La campaña 2025/26 fue récord, con 27,9 millones de toneladas, un 50% más que en el ciclo anterior, pero la evolución de la molienda está muy lejos de acompañar esa dinámica”, advirtió Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM).

El dirigente recordó que, al inicio del ciclo comercial en diciembre, se advertían problemas generalizados de calidad, aunque no se preveía que, incluso con una cosecha histórica, pudieran surgir inconvenientes de abastecimiento.

Los datos de comercialización reflejan esa tensión. Al 15 de abril —último registro oficial disponible—, el sector exportador había adquirido 14,47 millones de toneladas de trigo 2025/26, frente a 9,66 millones en igual fecha del año pasado. En contraste, la molinería compró 2,60 millones de toneladas, prácticamente sin cambios respecto de las 2,65 millones del mismo período de 2025.

“Como es habitual, la molinería ofrece los mejores precios porque reconoce la calidad panadera, que en esta campaña escasea”, explicó Cifarelli. Sin embargo, agregó que “aun con valores superiores al promedio del mercado, la mercadería no aparece en los volúmenes necesarios”, lo que genera preocupación en el sector.

Entre los factores que podrían explicar esta situación, se menciona la mayor liquidez de los productores a partir de la venta de maíz temprano —también con una cosecha destacada en 2025/26— y el deterioro del precio relativo del trigo frente a los fertilizantes, un insumo clave que registró fuertes subas en los últimos meses.

“Como sector, esperábamos una mayor actividad en esta campaña, pero con este ritmo de compras no vamos a poder cumplir esas expectativas”, advirtió el titular de FAIM.

Las proyecciones oficiales también reflejan ese desafío. La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca estima que el procesamiento interno de trigo alcanzará 7,20 millones de toneladas en 2025/26, por encima de los 6,46 y 6,45 millones de los dos ciclos previos. No obstante, desde el sector advierten que ese objetivo podría quedar fuera de alcance si persisten las actuales dificultades.

“Si esta situación se mantiene, no solo se perderá crecimiento, sino también empleo y valor agregado en origen”, concluyó Cifarelli.

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Cae inversión por el impacto de la guerra y el aumento de costos


La medición marzo-abril del Ag Barometer Austral registra una caída en la confianza de los productores, marcando un punto de inflexión tras los máximos históricos alcanzados a fines de 2025. El relevamiento, elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, muestra un deterioro en todos los indicadores, especialmente en las condiciones presentes y en las expectativas de inversión.El informe advierte que el conflicto en Medio Oriente comienza a impactar de forma directa en la rentabilidad del sector: el 66% de los productores señala el aumento de los costos de los insumos como su principal preocupación, por encima de factores como el clima o los precios agrícolas. Este escenario ya incide en las decisiones productivas y podría traducirse en una menor siembra de trigo en la campaña 2026/27.
La confianza de los productores agropecuarios registró una caída significativa del 16%en la medición marzo/abril del Ag Barometer Austral, al ubicarse en 132 puntos frente a los 158 de enero/febrero, según el último informe elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
El retroceso también se evidencia frente al pico histórico de 159 puntos registrado en noviembre/diciembre de 2025, lo que marca un punto de inflexión tras los máximos alcanzados luego de las elecciones legislativas de medio término de ese año. En términos interanuales, la baja es más moderada (3,6%) y el índice se mantiene por encima de los 100 puntos desde noviembre de 2023.
“El cambio de tendencia responde, en gran medida, al impacto del contexto internacional sobre los costos de producción, particularmente por la suba del precio del petróleo y su efecto en insumos clave como el gasoil y los fertilizantes”, explicó Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral. Caída generalizada y deterioro de las condiciones
La baja del índice se explica por un retroceso en todos sus componentes. La mayor caída se observa en el Índice de Condiciones Presentes, que descendió un 18% (108 vs 138). Dentro de este indicador, la situación financiera actual cayó un 21% (107 vs 138), reflejando el deterioro en los márgenes de los productores.
Por su parte, las expectativas de inversión en activos fijos se contrajeron un 14% (109 vs 127). Aun así, un 54% de los productores considera que sigue siendo un buen momento para invertir, aunque sólo un 43% prevé concretar esas inversiones en el corto plazo, lo que confirma un escenario de cautela.
“Se mantiene la intención de inversión, pero no necesariamente su concreción. La incertidumbre sobre los costos y la rentabilidad futura está generando cautela en la toma de decisiones”, señaló Steiger.
En paralelo, el Índice de Expectativas Futuras registró una caída del 14,8% (149 vs 175). La situación financiera esperada a 12 meses cayó un 13% (144 vs 167), mientras que las expectativas sobre el sector se redujeron un 20% (136 vs 170), evidenciando un ajuste en la mirada de mediano plazo.
Impacto internacional y presión sobre los costos
Uno de los factores centrales detrás de este cambio de tendencia es el efecto del conflicto en Medio Oriente sobre los costos productivos. El aumento del precio del petróleo impacta directamente en el valor del gasoil (clave para labores y fletes) y también en el precio de los fertilizantes, especialmente la urea, afectando la rentabilidad actual y proyectada.
Este impacto se refleja claramente en las preocupaciones de los productores: el 66% identifica el aumento de los precios de los insumos en dólares como su principal desafío para los próximos 12 meses, seguido por el clima (35%), los precios de los productos agrícolas (33%), las altas tasas de interés en pesos (24%) y la baja rentabilidad agrícola (19%). En contraste, la incertidumbre económica (12%) y política (12%) pierden relevancia, luego de haber sido los principales factores en mediciones anteriores.
“El aumento de costos derivado del conflicto internacional ya está influyendo en las decisiones productivas y en la planificación de la próxima campaña”, advirtió Steiger.
En este contexto, la campaña de trigo 2026/27 aparece particularmente condicionada: un 61% de los productores enfrenta un escenario desfavorable para la siembra, y como consecuencia un 41% planea reducir el área sembrada, mientras que un 49% la mantendría y solo un 9% la incrementaría, tras una campaña récord en 2025/26.
La presión sobre los  márgenes no es exclusiva de la Argentina. En Brasil se observa un estrechamiento de los márgenes de la soja, mientras que en Estados Unidos los  productores enfrentan resultados negativos y reciben apoyo estatal para  sostener la actividad.
Inversión frenada y cambio en las preocupaciones
Las inversiones continúan sin consolidarse. En caso de concretarse, las maquinarias lideran las decisiones (57%), seguidas por vientres vacunos (25%), instalaciones (22%) y, en menor medida, la compra de tierras (9%).
“Las altas tasas de interés siguen siendo un factor limitante. Aunque hubo una baja en las tasas pasivas, el crédito todavía no refleja plenamente esa mejora y eso condiciona las decisiones de inversión”, explicó Steiger.
En cuanto a la comercialización, luego de cubrir los costos de la campaña 2025/26, la mayoría de los productores prioriza la venta de trigo, seguido por maíz y soja, aunque otro grupo relevante invierte ese orden entre soja y maíz. Al mismo tiempo, se destaca que un 71% de los productores incrementó sus stocks de maíz, principalmente por su uso en alimentación animal, mayores rindes o como reserva de valor, lo que refleja una estrategia más conservadora frente a la incertidumbre de precios.
“Hoy las preocupaciones del productor están mucho más asociadas a variables concretas del negocio que al contexto político local, lo que marca un cambio relevante en la percepción del sector”, concluyó Steiger.
Informe Universidad Austral
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