Campo
Fuerte ajuste de márgenes en granjas porcinas en el primer trimestre del año
22 de abril de 2024
Desde la Fundación Mediterránea dieron a conocer un nuevo informe titulado «Fuerte ajuste de márgenes en granjas porcinas en el primer trimestre del año», presidida por María Pía Astori.
- En este informe se presentan estimaciones de resultados económicos (márgenes netos) en un sistema de producción intensiva de capones de 500 madres, en establecimientos de referencia (construcciones teóricas) que operan con distintos niveles de eficiencia, tanto en conversión alimenticia como en kilos producidos por cerda madre año, hasta el mes de marzo del 2024. También se hace una mención a la localización de las granjas y a las diferencias de costos que pueden generarse a partir de distintas condiciones (precios) de acceso a las materias primas más críticas (cereales, harinas proteicas)
- Luego de un buen cierre de 2023, se observa un fuerte deterioro de los márgenes en granjas porcinas en el primer trimestre de este año. En efecto, en diciembre del año pasado, si bien los costos se encontraban altos, los muy buenos precios del capón habían permitido lograr un margen neto de $ 419 / kilo producido (a valores de marzo 2024, granja de eficiencia media), un registro alto para la historia reciente de la actividad. En lo que va de este año, por el contrario, la ecuación económica de las granjas se ha visto sensiblemente desmejorada, con un margen que pasó de los $ 419 por kilo de diciembre, a $ 237 / kilo en enero, $ 137 / kilo en febrero y $ 31 / kilo en marzo, uno de los peores registros de los últimos 9 años
- La trayectoria de los márgenes de granjas de eficiencia alta y baja ha sido similar a la de granjas de eficiencia media, aunque difieren los niveles. Los establecimientos de alta eficiencia, pasaron de un margen de $ 577 por kilo en diciembre 2023 a $ 146 / kilo en marzo (a precios constantes de este último mes, una pérdida del 75% en términos reales). Por su parte, los márgenes en establecimientos de baja eficiencia, de $ 179 / kilo en diciembre 2023 entraron en terreno negativo en febrero, para llegar a pérdidas estimadas de $ 159 / kilo en marzo
- Las estimaciones anteriores se basan en granjas localizadas al sur de Córdoba, que acceden a las materias primas agrícolas a precios menores a los que se pagan en el mercado de Rosario (FAS Rosario, pizarra Rosario); se supone un funcionamiento normal del mercado, en cuanto a la formación de precios y los valores de los granos a medida que se toma distancia del mercado concentrador (precios FAS descontados por fletes). En el informe se simula cómo quedarían los costos medios y los márgenes en granjas que, ya sea porque se localizan muy cerca del mercado concentrador de Rosario o por otros motivos, acceden a las materias primas a precios llenos; en este caso, granjas de eficiencia media perdieron $ 19 / kilo producido en marzo 2024. Si una granja debió pagar precios 10 – 20% superiores a los FAS Rosario para abastecerse de materias primas, la pérdida asciende a $48 – $96 por kilo producido, respectivamente. Solo granjas que pagaron 10% menos habrían logrado un margen neto positivo ($ 48 / kilo).
El IERAL viene realizando un seguimiento de los resultados económicos de la actividad porcina desde hace varios años, mediante la estimación de márgenes netos en modelos de producción intensiva de capones.
Este informe presenta estimaciones de estos márgenes, actualizadas al mes de marzo 2024, para un sistema de producción de 500 madres (teórico), que se lleva adelante en establecimientos con distintos niveles de eficiencia, tanto en conversión alimenticia como en kilos producidos por cerda madre año, y que se emplazan en localizaciones alternativas. La intención es mostrar qué sucede con el resultado económico de las granjas cuando se modifica la eficiencia productiva con la que logran gestionar el negocio y también cuando se presentan diferencias en los precios de compra de las materias primas que constituyen la base de alimentación de los animales (maíz, harina de soja). Estos modelos productivos son estimados a precios de mercado, relevados por IERAL de fuentes secundarias y/o generados vía consultas a actores del sector.
Con respecto a la conversión alimenticia se plantean tres posibles situaciones (valores promedio): 2,5, 2,8 y 3,1 kilos de alimento por kilo de capón producido. En cuanto a la productividad por madre, también son tres los casos alternativos: 2.563, 3.536 y 4.116 kg/madre/año. Respecto a la localización, se suponen tres posibles emplazamientos, Rosario, Marcos Juárez (sudeste de Córdoba) y Malena (sur de Córdoba), los que se asocian cada uno de ellos a una determinada distancia del centro de formación de precios de granos y/o sus derivados (puertos Rosario).
Nótese que de los supuestos de eficiencia definidos surgen 9 escenarios o situaciones, casos en los que las granjas diferirán ya sea en sus costos, en sus ingresos y/o en ambas variables, y que por ende determinarán otros tantos resultados económicos. Con esta simulación se espera poder cubrir la variabilidad que seguramente existe en materia de eficiencia a nivel de granjas “reales”; no puede desconocerse que en el mercado conviven granjas que logran estándares muy elevados en materia de conversión y productividad por madre con otras que, por motivos varios, problemas sanitarios, falta de recursos humanos calificados, limitantes de infraestructura y equipamiento, etc., no alcanzan niveles tan satisfactorios en estos parámetros (o los logran durante algunos períodos, pero no consiguen mantenerlos en el tiempo).
El análisis detallado focaliza en 3 de los 9 casos posibles:
1. Granja que logra conversión alimenticia de 3,1 kg/alimento por kg/capón y 2.563 kg/madre/año. Este caso se referirá como el de “eficiencia baja”.
2. Granja que logra conversión alimenticia de 2,8 kg/alimento por kg/capón y 3.536 kg/madre/año. Se trata del caso de la “eficiencia media”.
3. Granja con conversión alimenticia de 2,5 kg/alimento por kg/capón y 4.116 kg/madre/año. El caso de la “eficiencia alta”.
En el caso de la localización, y a los efectos de simplificar, se presentarán los costos de 3 casos, aquellos que se corresponden con granjas de “eficiencia media” según la definición anterior.
Por último, además de las tres tradicionales localizaciones con las que se trabaja habitualmente, se realiza una sensibilización adicional del valor pagado por los granos, construyéndose escenarios para aquellas granjas que han pagado precios de estos últimos por encima de sus valores de paridad de mercado habituales (CAC Rosario descontados por costos de transporte).
Los ingresos
Los ingresos de las granjas dependen de la venta de los kilos de capón producidos, y en mucha menor medida, de la venta de animales de refugo.
Para determinar los ingresos
se tienen en cuenta los distintos casos planteados en materia de productividad por madre, y en lo que hace a los precios de venta, se supone una comercialización a precio máximo promedio mensual del capón tipificado, según informa periódicamente la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
En un gráfico adjunto se presenta la evolución del precio real del capón tipificado para el período comprendido entre enero 2016 y marzo 2024. Comenzando por el pasado reciente, luego de cerrar el último año en máximos históricos (diciembre 2023), el capón fue quedando nominalmente por detrás de la inflación y cayó en términos reales durante el primer trimestre del año. Para tener referencia, trabajando con valores expresados en pesos constantes del último mes (marzo 2024): el capón cotizó a unos $1.972 / kilo en diciembre, bajó a $1.639 / kilo en enero, a $1.383 / kilo en febrero y tocó un piso de $1.153 / kilo en marzo (42% por debajo de su valor de diciembre).
Medido en moneda constante, el precio medio del primer trimestre fue levemente inferior al de igual período de 2023 ($1.392 vs $1.396 por kilo, respectivamente). Sin embargo, la comparación interanual fue resultando cada vez más desfavorable a medida que avanzó el trimestre, con un capón que cerró marzo cotizando 16% por debajo del mismo mes del año anterior (en términos reales).
Esto último puede apreciarse claramente en otro de los gráficos adjuntos dónde se presenta el precio medio del primer trimestre de los últimos años (2016 – 2024) y el correspondiente al mes de marzo. Nótese que el 2024 no se encuentra tan mal en perspectiva cuando se compara el promedio de precios de los tres primeros meses de cada año, pero constituye uno de los peores registros cuando se comparan los “marzos”. Para tener referencia, mientras el precio medio del primer trimestre 2024 queda únicamente por debajo de los “picos” 2021/22 (-9% en términos reales), el precio de marzo 2024 fue el peor registro de los últimos 9 años para similar mes (junto a marzo 2018).
Al agregar la venta de madres y padrillos de refugo, los ingresos de una granja de eficiencia media promediaron $1.419 / kilo durante el primer trimestre (-0,3% real interanual). Debido a su menor incidencia sobre el total de los ingresos, el número final y la dinámica descripta anteriormente para el precio del capón no se modifica demasiado al incorporar estos ítems. En términos promedio del primer trimestre, los ingresos de las granjas tuvieron este año un comienzo similar al de 2023, se ubicaron por debajo de los “picos” 2021-2022 y bastante por encima de los del período 2016-2020 (siempre en términos reales). Pero los flujos de ingresos se fueron deteriorando en paralelo al precio del capón y al cierre del primer trimestre (marzo) se posicionaron como los más bajos del período 2016 – 2024, en una situación muy similar a la de marzo 2018.
Los costos
En este apartado se analiza la otra variable que hace a la ecuación económica de las granjas, los costos de producción, partiendo desde el pasado reciente y repasando lo sucedido durante los últimos años (2016-2024).
Trabajando con valores expresados en pesos constantes del último mes (marzo 2024), los costos totales de una granja de eficiencia media promediaron $ 1.285 / kilo en el primer trimestre de 2024, un 4,1% real por debajo del costo medio observado en el primer trimestre 2023. Esta disminución estuvo explicada fundamentalmente por el abaratamiento (en términos reales) del principal costo de las granjas, la alimentación, y en menor medida por la pérdida de los salarios contra la inflación. En total unos 4 rubros de los costos se habrían abaratado y otros 4 se habrían encarecido en términos reales respecto al 2023 (3 meses de cada año), en más detalle:
La sanidad se encontró 69,7% más cara en términos reales este año. Este rubro pegó “un salto” importante en diciembre 2023 debido al impacto de la devaluación sobre los bienes importables. Aumentó 94% intermensual nominal en pesos, unos 68 puntos porcentuales por encima de la inflación de ese mes (25,5%), encareciéndose 54% en términos reales. En enero-febrero aumentó menos que la inflación, algo que se repetiría también en marzo, pero aún queda 28% real más cara que en noviembre 2023 (previo a la devaluación).
El flete y la energía6 se encarecieron en torno al 20% interanual en términos reales durante el primer trimestre, mientras que las amortizaciones7 lo habrían hecho en un 16,6% i.a.
La genética y el conjunto de los impuestos, la tierra y otros gastos (identificados como “resto” en el gráfico) prácticamente se mantuvieron en términos reales respecto al año anterior (una merma <0,5% i.a).
La alimentación, el costo principal de las granjas de producción intensiva, se abarató 13,2% interanual en términos reales. Para tener orden de magnitud, este rubro representó el 69,3% del costo total en el primer trimestre 2023 y fue del 62,8% en el primer trimestre 2024, es decir, su incidencia se redujo en 6,5 puntos porcentuales.
En cuanto a lo sucedido durante el período 2016 – 2024 (primer trimestre de cada año), en un gráfico adjunto puede observarse que los costos medidos en moneda constante parten de niveles 20 – 40 % más bajos que los actuales al inicio de la serie (2016 – 2018), registran un aumento significativo en torno al 50% entre 2018 – 2021 (a precios de “hoy”, se pasó de un costo de $944 por kilo producido a uno de $1.429, debido fundamentalmente al aumento del costo alimenticio) y vienen bajando desde 2022 pero sin retornar aún a niveles previos.
Hasta aquí se ha repasado la dinámica interanual reciente de los distintos componentes del costo total y la evolución de este último durante los primeros trimestres del período 2016 – 2024. A continuación, se intenta responder a la siguiente pregunta: ¿cuáles fueron los componentes del costo que más se encarecieron desde 2016 en términos reales?
La respuesta se presenta en un gráfico contiguo que sintetiza la variación real acumulada de los costos durante los últimos 9 años (2016 – 2024). Allí se puede observar que los costos totales de una granja de eficiencia media acumularon un aumento real del 29,3% entre 2016 y el primer trimestre del 2024. En cuanto a los rubros que aumentaron en mayor / menor proporción que el promedio de los costos durante este período, se destaca lo siguiente:
Los costos de “sanidad e inseminación” acumularon un aumento del 136,8% durante este período, unos 107,5 puntos porcentuales más que el promedio de los costos.
Los costos de “fletes y guías” acumularon un aumento del 37,8%, unos 8,4 puntos porcentuales más que el promedio de los costos. Nótese que este rubro registró una fuerte suba entre 2023 y el primer trimestre 2024 que lo colocó en segundo lugar de este ranking, algo que no ocurría hasta el año pasado.
Los costos de “alimentación” acumularon un aumento del 32,6%, unos 3,2 puntos porcentuales más que el promedio de los costos. Nótese que la gráfica de esta serie se “pega” bastante a la de los costos totales a lo largo de todo el período, esto se debe a la gran incidencia que tiene este rubro en la estructura de costos de las granjas (representa más del 60% del costo total).
Los costos de “energía” acumularon un aumento del 29,1%, casi a la par del promedio de los costos.
Los costos de “genética” acumularon un aumento del 16,2%, unos 13,2 puntos porcentuales menos que el promedio de los costos.
Los costos de “amortizaciones” acumularon un aumento del 13,4%, unos 15,9 puntos porcentuales menos que el promedio de los costos.
Con la caída del primer trimestre 2024, los costos de “mano de obra” fueron los únicos que se abarataron en términos reales durante el período (-12,5%)
Para finalizar esta sección se presenta a continuación la evolución de la estructura de costos de una granja de eficiencia media entre el año 2016 y lo que va del 2024 (3M.). El objetivo es acoplarlo con los dos análisis anteriores, ver cómo queda la estructura de costos luego de las últimas variaciones de precios y también cómo ésta se fue modificando durante los últimos años.
En relación al primer punto, en la tabla contigua puede observarse que, respecto al 2023, durante los tres primeros meses del año:
El costo de alimentación perdió unos 5,5 puntos porcentuales de incidencia en el costo total (CT), pasando del 68,3% al 62,8%, respectivamente. Esto se debe al abaratamiento en términos reales de este rubro entre ambos momentos del tiempo, señalado anteriormente.
En el otro extremo y en línea con lo anterior, el costo de sanidad, ítem que más se encareció en términos reales, ganó 2,9 pp y se posicionó como el segundo rubro más importante dentro de la estructura de costos este año (pasando del 6,0% al 9,0% del CT).
También ganaron participación las amortizaciones, los fletes y la energía, y el otro que perdió fue la mano de obra. La genética y el promedio de los impuestos, la tierra y otros gastos varios (identificados en la tabla como “resto”) mantuvieron relativamente constante su incidencia en los costos en relación a 2023.
Vale aclarar que la mayor (menor) incidencia de un determinado costo “j” (Cj) en el costo total (CT) depende no solo de si Cj aumenta (disminuye), sino también de si lo hace en mayor (menor) proporción que el promedio de los costos (C1, C2, …, Cj, …, Cn). Por caso, entre 2023 y 2024 (3M) vimos que el CT de las granjas disminuyó en términos reales, en consecuencia, redujeron su incidencia los únicos rubros que se abarataron más que proporcional (alimentación y mano de obra).
En cuanto a cómo fue evolucionando la estructura de costos a lo largo de estos años, si se ignora por el momento lo ocurrido durante el primer trimestre 2024 y se hace un corte en 2023 para comparar contra el 2016, se encuentra que, de los ítems más relevantes (que explican más del 5% de los costos), solo la alimentación y la sanidad habían ganado participación hasta el año pasado: unos 4,2 puntos porcentuales en el primer caso (del 64,1% en 2016 al 68,3% en 2023) y unos 2,5 pp en el segundo (del 3,6% al 6,0%, respectivamente). Las amortizaciones y la mano de obra, otros dos rubros importantes, habían perdido incidencia (-3,5 y -2,3 puntos porcentuales, respectivamente); y el resto de los costos de menor incidencia dentro de la estructura de las granjas (que explican menos del 5% del total) se mantuvieron sin grandes cambios durante este período (+/- 0,8 pp).
Cuando se incorporan al análisis los datos del primer trimestre 2024 se encuentra que, desde el año 2016, únicamente la sanidad aumentó significativamente su incidencia dentro de la estructura de costos (del 3,6% al 9,0%, unos 5,4 pp). El reciente abaratamiento relativo de la alimentación habría logrado que este costo se incorpore al grupo de los que perdieron peso durante este período (junto a las amortizaciones y la mano de obra) y el resto de los ítems se habría mantenido sin grandes cambios. El flete ganó participación el primer trimestre y asoma como un costo importante a monitorear este año, sujeto a lo que ocurra con el precio de los combustibles y la magnitud de eventuales ajustes sobre las tarifas de referencia para el transporte de cargas.
Los resultados económicos
En este apartado se presentan estimaciones de resultados económicos para granjas de producción intensiva de cerdos con distintos niveles de eficiencia, asumiendo que todas ellas se encuentran situadas en un mismo sitio geográfico (Malena, Córdoba). Se utiliza el concepto de márgenes netos por kilo vendido. Este indicador de beneficios surge de descontar de los ingresos por venta de capones y animales de refugo, todos los costos incluyendo las amortizaciones, los impuestos (salvo el Impuesto a las Ganancias) y un costo de oportunidad de la tierra que ocupan las instalaciones de las granjas.
Anteriormente se describieron los ingresos y los costos de una granja de eficiencia media y se profundizó tanto en su dinámica reciente como en la de los últimos años (2016 – 2024). Por tal motivo, se encuentra conveniente iniciar esta sección analizando cómo se ha comportado el margen neto de esta granja en similares períodos.
Comenzando por el pasado reciente, los ingresos de las granjas (medidos en moneda constante) terminaron el 2023 en máximos históricos gracias a la escalada registrada en el precio del capón durante el mes de diciembre. En ese mes, los costos, si bien subieron y se posicionaron en niveles máximos con relación al pasado, no lo hicieron tanto como los ingresos. El resultado fue un margen neto de $ 419 / kilo producido (expresado en valores de marzo 2024), el segundo nivel más alto registrado para un mes del período 2016 – 2024 (apenas por debajo de los $ 431 / kilo de septiembre 2020).
Lamentablemente la situación se revirtió a partir de entonces: tanto los ingresos como los costos fueron cayendo mes a mes entre enero – marzo de este año (en términos reales), pero los costos menos que los ingresos y el margen neto fue mermando de manera considerable. Para tener referencia, de los $ 419 por kilo producido en diciembre, se pasó a $ 237 / kilo en enero, $ 137 / kilo en febrero y a solo $ 31 / kilo en marzo. En tan solo tres meses el margen neto de las granjas se redujo 93% en términos reales y pasó de estar en máximos a uno de los niveles más bajos del período 2016 – 2024.
Dentro del escenario complejo para las granjas de los últimos meses, cobra relevancia el abaratamiento del costo de la alimentación en términos reales. De no haberse dado, siendo este un rubro que representa más del 60% dentro de la estructura de costos el margen neto habría entrado ya sin dudas en terreno negativo.
Costos y márgenes según localización de la granja
Focalizando en granjas de eficiencia intermedia, en esta sección se indaga en las posibles implicancias de la ubicación geográfica del establecimiento sobre los costos y los márgenes. Se entiende que la localización influirá en el precio que la granja deberá pagar para acceder a dos componentes claves en la dieta alimenticia de los animales: maíz y harina / expeller de soja.
En el documento se trabaja con el supuesto que, en zonas de fuerte producción agrícola (Córdoba, Santiago del Estero, Santa Fe, Buenos Aires), una mayor distancia entre la granja y los puertos de Rosario reduce el costo de acceso a las materias primas en una magnitud equivalente al costo de traslado de los productos entre esos puntos.
Para determinar dichas variaciones, se toman como referencia las siguientes locaciones y supuestos11: a) Rosario, emplazamiento que no incluye descuento de flete para las materias primas respecto de sus precios FAS Rosario; b) Malena, incluye un descuento equivalente a un flete de 450 km; c) Marcos Juárez, incluye un descuento equivalente a un flete de 150 km.
Como era de esperar, al ser la de mayor distancia a los puertos de Rosario, la granja emplazada en Malena resultó la de menor costo entre las sensibilizaciones realizadas. Trabajando a pesos constantes de marzo 2024, su costo total por kilo promedió $1.285 durante el primer trimestre 2024. En Marcos Juárez y Rosario el costo ascendió a unos $1.313 y $1.340 por kilo, unos $28 y $55 más por kilo que en Malena, respectivamente.
Nótese que para similar eficiencia productiva y demás costos de inversión y funcionamiento, hay una diferencia del 4,2% ($55) por kilo producido entre el costo de una granja que paga por las materias primas precios Rosario “descontados” por tarifas de fletes de una distancia de entre 400-500 km (sur o norte de Córdoba) y otra que paga precios “llenos” (Rosario), para similar eficiencia productiva y demás costos de inversión y funcionamiento.
En términos de márgenes netos, la granja de eficiencia media localizada en Malena promedió un margen neto de $135 por kilo en el primer trimestre. Mientras que la misma granja, pero emplazada en Rosario o Marcos Juárez, habría obtenido un margen de $ 80- 107 por kilo, respectivamente.
En la tabla puede notarse que las diferencias de márgenes entre las granjas de Malena y las de otras localidades (en $/kg), responden por completo a sus diferencias de costos. Esto se debe a dos supuestos implícitos en el análisis: (1) que todas las granjas tienen la misma eficiencia (producen y venden la misma cantidad de kilos) y (2) que todas venden al mismo precio. De su conjunción se desprende que todas generan el mismo flujo de ingresos.
En relación a esto último, cabe aclarar que los precios “tranquera” que se logran en la venta de los animales podrían diferir en función de la capacidad de pago de frigoríficos regionales y/o de las condiciones generales de oferta y demanda en la que operan los submercados al interior del país. Alguna granja en alguna localización podría estar recibiendo precios mayores / inferiores a los que se utilizan de referencia en este trabajo, y por tanto, las diferencias entre-localizaciones podrían venir también por el lado de los ingresos en la práctica.
Lo que aquí se intenta destacar es que – ceteris paribus – una localización más ventajosa en términos del costo de las materias primas13 puede generar diferencias bastante importantes en el margen neto por kilo producido. Una desventaja de localización exigiría a una granja lograr mayor eficiencia productiva (particularmente de conversión alimenticia) para poder lograr resultados económicos similares a los de otra granja con mejor acceso a las materias primas.
¿Cómo cambian los márgenes si los granos se pagan por encima de la paridad Rosario?
En el apartado anterior se simularon distintos emplazamientos de las granjas a los efectos de incorporar posibles diferencias en los costos de aprovisionamiento de las materias primas, trabajando con el supuesto de un funcionamiento normal del mercado de granos, en cuanto a la formación de precios y los valores pagados en el interior productivo según precios internacionales, impuestos y demás condiciones comerciales (precios de paridad). En esta sección se realiza otra simulación de los márgenes vinculada a los precios de los granos, en la que independientemente de la localización de las granjas, éstas han tenido que pagar precios de materias primas distintos a los valores de paridad habituales para sus zonas.
En marzo 2024 los precios promedio de maíz y soja en la Bolsa de Comercio de Rosario fueron de $147,2 mil y $252,2 mil / tonelada, valores que han sido usados en las estimaciones realizadas hasta aquí, y que han sido llevados al interior productivo ajustados por costos de transporte.
Se simula a continuación cómo quedan los costos medios y los márgenes en granjas de eficiencia media que, independientemente de su localización, han pagado en marzo por los granos consumidos los precios de paridad Rosario, los precios de paridad + un 10% y los de paridad + un 20%; también se incluye el caso de precios 10% más bajos a los de paridad, como para abarcar un abanico más amplio de posibles situaciones.
De acuerdo a las estimaciones, aquellas granjas de eficiencia media que pagaron precios CAC Rosario tuvieron un costo medio de $ 1.195 / kilo vivo y perdieron en marzo unos $19 por kilo producido. Los que pagaron precios un 10 – 20% superiores a los de CAC Rosario tuvieron un costo medio de $1.243 y $1.291 por kilo y en estos casos las pérdidas ascendieron a $48 y $96 por kilo de animal producido. Por su parte, las granjas que pagaron un 10% por debajo de los precios de CAC tuvieron costos medios a $1.147 / kilo y lograron un margen neto positivo de $ 48 / kilo producido
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Menos lluvias para el agro
Menos precipitaciones para los próximos días en gran parte de la zona agrícola de la provincia de Buenos Aires. Eso es lo que vaticina el pronóstico climático de acuerdo al informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. La noticia trae alivio tras varias semanas marcadas por lluvias que complicaron el ritmo de la cosecha.
En cuanto a las precipitaciones, para el período que va del 30 de abril al 6 de mayo, habrá diferencias entre zonas, pero con un punto en común: lluvias escasas en la mayor parte del área agrícola. Según el informe, “el paso de un frente de tormenta producirá precipitaciones con aportes escasos sobre la mayor parte del área agrícola, salvo registros moderados sobre el norte”.
En detalle, las lluvias más significativas se concentrarían en el nordeste del NOA, la región del Chaco, la Mesopotamia y zonas del Paraguay y Uruguay, con acumulados que pueden ir de 10 a más de 25 milímetros, mientras que en el resto del área los aportes serán bajos o muy puntuales.
En la provincia de Buenos Aires, puntualmente, hay expectativas sobre la posibilidad de que no caiga ningún milímetro.
Este comportamiento es clave para el campo porque, tras semanas de excesos, la falta de nuevas lluvias puede ayudar a mejorar las condiciones de piso, aunque sin resolver de inmediato los problemas en las zonas más anegadas.
En muchas áreas del centro del país, el agua acumulada seguirá siendo un condicionante, pero la ausencia de precipitaciones intensas evita que la situación siga empeorando.
En tanto, el informe indica que la perspectiva comenzará con condiciones frescas, pero rápidamente se dará un cambio con el ingreso de vientos del trópico. “Los vientos del trópico volverán con rapidez, produciendo tiempo muy caluroso sobre el norte del área agrícola, mientras el centro y el sur observarán registros moderados”, señala.
En la práctica, esto implica temperaturas máximas que en el norte pueden superar los 30 y hasta los 35 grados, mientras que en el centro y sur se mantendrán en valores más templados.
Cómo sigue el tiempo
Para la semana siguiente, del 7 al 13 de mayo, la tendencia general se mantiene con algunos matices. El informe prevé nuevamente un arranque con temperaturas en ascenso, con máximas superiores a los 25 grados en amplias zonas, con focos de 30 a 35 grados en el norte.
En materia de precipitaciones, se repite el patrón de lluvias acotadas. El informe señala que habrá “precipitaciones moderadas a escasas en la mayor parte del área agrícola, salvo una franja con registros abundantes sobre el extremo nordeste”.
Esto implica que, nuevamente, la mayor parte de la región productiva no recibiría aportes significativos de agua, mientras que el noreste concentraría los mayores acumulados. DIB
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Cosecha récord y problemas de abastecimiento de trigo
La campaña 2025/26 fue récord, con 27,9 millones de toneladas, un 50% más que en el ciclo anterior, pero la evolución de la molienda está muy lejos de acompañar esa dinámica.
Los molinos harineros enfrentan un escenario cada vez más complejo. A la escasez de trigo con calidad apta para panificación se suma ahora una dificultad creciente para abastecerse del cereal, lo que encendió señales de alerta en el sector.
Durante el primer cuatrimestre del ciclo comercial 2025/26, la molienda de trigo en la Argentina alcanzó 1.963.746 toneladas, según datos oficiales. El volumen representa apenas un incremento interanual del 1%, un crecimiento que contrasta con la magnitud de la cosecha.
“La campaña 2025/26 fue récord, con 27,9 millones de toneladas, un 50% más que en el ciclo anterior, pero la evolución de la molienda está muy lejos de acompañar esa dinámica”, advirtió Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM).
El dirigente recordó que, al inicio del ciclo comercial en diciembre, se advertían problemas generalizados de calidad, aunque no se preveía que, incluso con una cosecha histórica, pudieran surgir inconvenientes de abastecimiento.
Los datos de comercialización reflejan esa tensión. Al 15 de abril —último registro oficial disponible—, el sector exportador había adquirido 14,47 millones de toneladas de trigo 2025/26, frente a 9,66 millones en igual fecha del año pasado. En contraste, la molinería compró 2,60 millones de toneladas, prácticamente sin cambios respecto de las 2,65 millones del mismo período de 2025.
“Como es habitual, la molinería ofrece los mejores precios porque reconoce la calidad panadera, que en esta campaña escasea”, explicó Cifarelli. Sin embargo, agregó que “aun con valores superiores al promedio del mercado, la mercadería no aparece en los volúmenes necesarios”, lo que genera preocupación en el sector.
Entre los factores que podrían explicar esta situación, se menciona la mayor liquidez de los productores a partir de la venta de maíz temprano —también con una cosecha destacada en 2025/26— y el deterioro del precio relativo del trigo frente a los fertilizantes, un insumo clave que registró fuertes subas en los últimos meses.
“Como sector, esperábamos una mayor actividad en esta campaña, pero con este ritmo de compras no vamos a poder cumplir esas expectativas”, advirtió el titular de FAIM.
Las proyecciones oficiales también reflejan ese desafío. La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca estima que el procesamiento interno de trigo alcanzará 7,20 millones de toneladas en 2025/26, por encima de los 6,46 y 6,45 millones de los dos ciclos previos. No obstante, desde el sector advierten que ese objetivo podría quedar fuera de alcance si persisten las actuales dificultades.
“Si esta situación se mantiene, no solo se perderá crecimiento, sino también empleo y valor agregado en origen”, concluyó Cifarelli.
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Cae inversión por el impacto de la guerra y el aumento de costos
La medición marzo-abril del Ag Barometer Austral registra una caída en la confianza de los productores, marcando un punto de inflexión tras los máximos históricos alcanzados a fines de 2025. El relevamiento, elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, muestra un deterioro en todos los indicadores, especialmente en las condiciones presentes y en las expectativas de inversión.El informe advierte que el conflicto en Medio Oriente comienza a impactar de forma directa en la rentabilidad del sector: el 66% de los productores señala el aumento de los costos de los insumos como su principal preocupación, por encima de factores como el clima o los precios agrícolas. Este escenario ya incide en las decisiones productivas y podría traducirse en una menor siembra de trigo en la campaña 2026/27. |
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| La confianza de los productores agropecuarios registró una caída significativa del 16%en la medición marzo/abril del Ag Barometer Austral, al ubicarse en 132 puntos frente a los 158 de enero/febrero, según el último informe elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral. El retroceso también se evidencia frente al pico histórico de 159 puntos registrado en noviembre/diciembre de 2025, lo que marca un punto de inflexión tras los máximos alcanzados luego de las elecciones legislativas de medio término de ese año. En términos interanuales, la baja es más moderada (3,6%) y el índice se mantiene por encima de los 100 puntos desde noviembre de 2023. “El cambio de tendencia responde, en gran medida, al impacto del contexto internacional sobre los costos de producción, particularmente por la suba del precio del petróleo y su efecto en insumos clave como el gasoil y los fertilizantes”, explicó Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral. Caída generalizada y deterioro de las condiciones La baja del índice se explica por un retroceso en todos sus componentes. La mayor caída se observa en el Índice de Condiciones Presentes, que descendió un 18% (108 vs 138). Dentro de este indicador, la situación financiera actual cayó un 21% (107 vs 138), reflejando el deterioro en los márgenes de los productores. Por su parte, las expectativas de inversión en activos fijos se contrajeron un 14% (109 vs 127). Aun así, un 54% de los productores considera que sigue siendo un buen momento para invertir, aunque sólo un 43% prevé concretar esas inversiones en el corto plazo, lo que confirma un escenario de cautela. “Se mantiene la intención de inversión, pero no necesariamente su concreción. La incertidumbre sobre los costos y la rentabilidad futura está generando cautela en la toma de decisiones”, señaló Steiger. |
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| En paralelo, el Índice de Expectativas Futuras registró una caída del 14,8% (149 vs 175). La situación financiera esperada a 12 meses cayó un 13% (144 vs 167), mientras que las expectativas sobre el sector se redujeron un 20% (136 vs 170), evidenciando un ajuste en la mirada de mediano plazo. Impacto internacional y presión sobre los costos Uno de los factores centrales detrás de este cambio de tendencia es el efecto del conflicto en Medio Oriente sobre los costos productivos. El aumento del precio del petróleo impacta directamente en el valor del gasoil (clave para labores y fletes) y también en el precio de los fertilizantes, especialmente la urea, afectando la rentabilidad actual y proyectada. Este impacto se refleja claramente en las preocupaciones de los productores: el 66% identifica el aumento de los precios de los insumos en dólares como su principal desafío para los próximos 12 meses, seguido por el clima (35%), los precios de los productos agrícolas (33%), las altas tasas de interés en pesos (24%) y la baja rentabilidad agrícola (19%). En contraste, la incertidumbre económica (12%) y política (12%) pierden relevancia, luego de haber sido los principales factores en mediciones anteriores. “El aumento de costos derivado del conflicto internacional ya está influyendo en las decisiones productivas y en la planificación de la próxima campaña”, advirtió Steiger. En este contexto, la campaña de trigo 2026/27 aparece particularmente condicionada: un 61% de los productores enfrenta un escenario desfavorable para la siembra, y como consecuencia un 41% planea reducir el área sembrada, mientras que un 49% la mantendría y solo un 9% la incrementaría, tras una campaña récord en 2025/26. La presión sobre los márgenes no es exclusiva de la Argentina. En Brasil se observa un estrechamiento de los márgenes de la soja, mientras que en Estados Unidos los productores enfrentan resultados negativos y reciben apoyo estatal para sostener la actividad. |
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| Inversión frenada y cambio en las preocupaciones Las inversiones continúan sin consolidarse. En caso de concretarse, las maquinarias lideran las decisiones (57%), seguidas por vientres vacunos (25%), instalaciones (22%) y, en menor medida, la compra de tierras (9%). “Las altas tasas de interés siguen siendo un factor limitante. Aunque hubo una baja en las tasas pasivas, el crédito todavía no refleja plenamente esa mejora y eso condiciona las decisiones de inversión”, explicó Steiger. En cuanto a la comercialización, luego de cubrir los costos de la campaña 2025/26, la mayoría de los productores prioriza la venta de trigo, seguido por maíz y soja, aunque otro grupo relevante invierte ese orden entre soja y maíz. Al mismo tiempo, se destaca que un 71% de los productores incrementó sus stocks de maíz, principalmente por su uso en alimentación animal, mayores rindes o como reserva de valor, lo que refleja una estrategia más conservadora frente a la incertidumbre de precios. “Hoy las preocupaciones del productor están mucho más asociadas a variables concretas del negocio que al contexto político local, lo que marca un cambio relevante en la percepción del sector”, concluyó Steiger. Informe Universidad Austral |




