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Libertad de expresión: dura crítica de ADEPA a legisladores K

29 de abril de 2021

La Asociación de Entidades Periodísticas Argentina (ADEPA) criticó la teoría del lawfare, que planteó el dictamen de la mayoría oficialista en la Comisión Bicameral de Organismos de Inteligencia del Congreso, donde se acusó a los «medios de comunicación hegemónicos» de haber formado parte de un «plan sistemático de espionaje político ilegal como método de dominación y extorsión, al mejor estilo de la práctica mafiosa», durante la gestión macrista.

Para la entidad representativa de los medios de comunicación, esa acusación es «otro capítulo para hostigar y disuadir el ejercicio del periodismo de investigación».

En un duro documento que difundió este jueves por la mañana, ADEPA planteó que el dictamen de la mayoría oficialista en la Comisión Bicameral presidida por Leopoldo Moreau, titulado «El Estado mafioso», es «un nuevo episodio vinculado al intento por instalar la denominada teoría del lawfare», «a través de la cual plantean que hubo un ‘ataque contra opositores -reales o potenciales- a través de la manipulación del Poder Judicial -como máscara de legalidad- en perfecta sincronización con los medios de comunicación hegemónicos'».

«Frente a un pronunciamiento de tanta gravedad emanado de un organismo integrado por diputados y senadores de la nación, ADEPA expresa, con especial énfasis, que en ningún caso el ejercicio básico de la tarea periodística de buscar y difundir información y opiniones puede ser considerado un hecho ilícito. Por el contrario, la difusión de informaciones y opiniones sobre hechos que involucren a funcionarios públicos constituyen actos protegidos y alentados por el sistema constitucional», sostuvo ADEPA.

La entidad representativa de los medios destacó que «esto no significa privilegio alguno: como ha sostenido ADEPA, si hay hechos ilícitos en los cuales participaron periodistas, ellos deben ser objeto de investigación del mismo modo que ocurre con cualquier otro ciudadano».

En el mismo sentido, la entidad señaló que es importante que todas las denuncias por espionaje ilegal sean investigadas por la Justicia y sus responsables sancionados, «tal como lo manifestó oportunamente nuestra entidad en las acciones de las que fueron víctimas en 2018 los periodistas Hugo Alconada Mon, de La Nación; y Rodis Recalt, de Perfil».

Fue precisamente a mediados del año pasado, cuando ADEPA reclamó una investigación y castigo a los culpables de recabar «información personal y de seguimiento de la vida privada de varias personas públicas, entre quienes figuran los periodistas Rodis Recalt y Hugo Alconada Mon, entre otros».

«En algunos casos, los seguimientos ilegales comenzaban a pocos días de que los medios publicaran los artículos e investigaciones firmados por Recalt o Alconada Mon. E incluían detalles de su vida privada, de sus relaciones personales, de sus actividades profesionales, de sus movimientos, etc. Además, les tomaron fotografías –en uno de los casos, de su domicilio y su vehículo–, los filmaron, revisaron sus perfiles de redes sociales y buscaron información privada en diversos organismos del Estado», sostuvo ADEPA en su comunicado del año pasado, sobre el espionaje ilegal realizado sobre ambos periodistas.

    Por eso, en el comunicado que difundió esta mañana, ADEPA agregó que «la acusación -ahora por parte de la mayoría de esta comisión legislativa- de que periodistas y medios, al difundir noticias judiciales o al contactarse con fuentes gubernamentales o judiciales, forman parte de un entramado delictivo, más allá de resultar absurda en términos jurídicos, tiene un objetivo silenciador del debate público que merece la mayor atención y condena. Nunca más el periodismo debe quedar atenazado por las intimidaciones y las prácticas abusivas de los poderes públicos, y de las facciones políticas a ellos ligados».

La entidad afirmó que no deben ser ignoradas ni subestimadas «las consecuencias negativas que la instalación de ese supuesto lawfare produce sobre el ejercicio de un derecho básico y esencial para la convivencia democrática, como lo es la libertad de expresión. En especial cuando provienen de un órgano estatal».

El dictamen de diputados y senadores del kirchnerismo en la Comisión Bicameral de Organismos de Inteligencia denunció este martes un “plan sistemático de espionaje ilegal” para «perseguir oponentes» durante el gobierno de Mauricio Macri y pidió la creación de una nueva Bicameral que examine las conductas de “un puñado de jueces, fiscales, camaristas y miembros de la Corte”. Entre ellos, el titular de la Corte Suprema, Carlos Rosenkrantz​ y el procurador Eduardo Casal.

Ese dictamen de mayoría del Frente de Todos planteó que durante 2015 y 2019 «se utilizó el poder del Estado para implantar un plan sistemático de espionaje político ilegal como método de dominación y extorsión, al mejor estilo de la práctica mafiosa”. Y aseguró que ese plan se llevó a cabo “en concurso con los medios de comunicación hegemónicos y el Poder Judicial”.

ADEPA concluyó en su comunicado de esta mañana, que «la acusación de supuestos hechos penales consistentes en entrevistar a fuentes o difundir informaciones u opiniones sobre causas judiciales que involucran a funcionarios públicos, formulada por parte de las máximas autoridades políticas del país, es una forma de censura indirecta» prohibida por la normativa vigente. «E implica una grave amenaza para las libertades de expresión y de prensa y, por ende, un peligro concreto para el sistema democrático y republicano».​

El comunicado completo de ADEPA

En un nuevo episodio vinculado al intento por instalar la denominada teoría del lawfare, la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia, del Congreso de la Nación, presidida por el diputado Leopoldo Moreau,elaboró un dictamen de mayoría titulado «El Estado mafioso». El informe acusa a los medios de comunicación de ser parte de “un plan sistemático de espionaje político ilegal como método de dominación y extorsión, al mejor estilo de la práctica mafiosa”.

En el texto dado a conocer ayer, los legisladores oficialistas que firmaron el dictamen intentan vincular a los “medios de comunicación hegemónicos” con un presunto “plan sistemático” diseñado con “premeditación y alevosía” durante el gobierno que abarcó el período 2015-2019, y en el que también habrían participado el Poder Judicial, funcionarios públicos y servicios de inteligencia.

De esta forma, retoman la falsa noción de “lawfare”, a través de la cual plantean que hubo un “ataque contra opositores -reales o potenciales- a través de la manipulación del Poder Judicial -como máscara de legalidad- en perfecta sincronización con los medios de comunicación hegemónicos”. Respecto de las presuntas prácticas ilegales, los legisladores de la mayoría hablan de “seguimientos y espionaje ilegal a ciudadanos, grabación de comunicaciones telefónicas, recolección de movimientos migratorios, utilización de testigos ‘arrepentidos’ falsamente y bajo presión, entre otras”.

Frente a un pronunciamiento de tanta gravedad emanado de un organismo integrado por diputados y senadores de la nación, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) expresa, con especial énfasis, que en ningún caso el ejercicio básico de la tarea periodística de buscar y difundir información y opiniones puede ser considerado un hecho ilícito. Por el contrario, la difusión de informaciones y opiniones sobre hechos que involucren a funcionarios públicos constituyen actos protegidos y alentados por el sistema constitucional.

Esto no significa privilegio alguno: como ha sostenido Adepa, si hay hechos ilícitos en los cuales participaron periodistas, ellos deben ser objeto de investigación del mismo modo que ocurre con cualquier otro ciudadano. En el mismo sentido, es importante señalar que todas las denuncias por espionaje ilegal deben ser investigadas por la Justicia, y sus responsables sancionados, tal como lo manifestó oportunamente nuestra entidad en las acciones de las que fueron víctimas en 2018 los periodistas Hugo Alconada Mon, de La Nación; y Rodis Recalt, de Perfil.

Pero el dictamen mencionado parece inscribirse en el contexto de una operación política urdida en los últimos años, en la cual se intenta vincular, dentro de una inventada y forzada etiqueta (“lawfare”), actos ilícitos (v.gr., espionaje ilegal, “armado” de causas judiciales, extorsiones, etc.), actos lícitos y opinables (v.gr., distintas decisiones judiciales o administrativas) y finalmente -y lo que es más grave- el ejercicio plenamente lícito y encomiable de la libertad de expresión y del periodismo de investigación.

Las consecuencias negativas que la instalación de ese supuesto lawfare produce sobre el ejercicio de un derecho básico y esencial para la convivencia democrática, como lo es la libertad de expresión, no deben ser ignoradas ni subestimadas. En especial cuando provienen de un órgano estatal.

La acusación -ahora por parte de la mayoría de esta comisión legislativa- de que periodistas y medios, al difundir noticias judiciales o al contactarse con fuentes gubernamentales o judiciales, forman parte de un entramado delictivo, más allá de resultar absurda en términos jurídicos, tiene un objetivo silenciador del debate público que merece la mayor atención y condena. Nunca más el periodismo debe quedar atenazado por las intimidaciones y las prácticas abusivas de los poderes públicos, y de las facciones políticas a ellos ligados.

Es doctrina pacífica en los organismos internacionales de derechos humanos que el ejercicio efectivo de la libertad de expresión implica la existencia de condiciones y prácticas sociales que la favorezcan. Y que es posible que esa libertad se vea ilegítimamente restringida no sólo por actos normativos o administrativos del Estado, sino también por condiciones fácticas que coloquen en situación de riesgo o mayor vulnerabilidad a quienes la ejerzan o intenten ejercerla. En el marco de sus obligaciones de garantía de los derechos humanos, el Estado debe abstenerse de actuar de manera tal que propicie, estimule, favorezca o profundice esa vulnerabilidad.

La acusación de supuestos hechos penales consistentes en entrevistar a fuentes o difundir informaciones u opiniones sobre causas judiciales que involucran a funcionarios públicos, formulada por parte de las máximas autoridades políticas del país, es una forma de censura indirecta prohibida por los artículos 14 y 32 de la Constitución Nacional y 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica. E implica una grave amenaza para las libertades de expresión y de prensa y, por ende, un peligro concreto para el sistema democrático y republicano.

El diputado Leopoldo Moreau y otros legisladores del Frente de Todos difunden el dictamen de mayoría de la Comisión Bicameral de Organismos de Inteligencia, en el Congreso de la Nación.

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Clausuran un laboratorio que fabrica analgésicos y anticonceptivos

La Anmat ordenó la clausura del laboratorio Biotenk S.A., una farmacéutica nacional con sede en la Ciudad de Buenos Aires que fabrica analgésicos y anticonceptivos de venta masiva. La decisión fue dispuesta por el nuevo titular del organismo, Luis Fontana, en el marco de un amplio operativo de control sanitario.

Según informó el Ministerio de Salud, una inspección del Instituto Nacional de Medicamentos (INAME) detectó en Biotenk múltiples incumplimientos críticos en farmacovigilancia, entre ellos la inexistencia de un área formal, la falta de sistemas para registrar y notificar reacciones adversas, la ausencia de informes de seguridad (IPAS) y la no actualización de prospectos y procedimientos internos. También se constataron deficiencias en recursos humanos, capacitaciones y controles internos.

El comunicado oficial dice que la “ANMAT le otorgó a la firma el plazo correspondiente para que realice un plan de CAPAs (acciones correctivas y preventivas) para solucionar las deficiencias mencionadas. El laboratorio no cumplió con la entrega del plan en tiempo y forma, por lo que se definió la inhibición de sus actividades productivas”.

Otras intervenciones

En paralelo, la Anmat dispuso la inhibición del laboratorio Solkotal S.A., donde se detectaron graves fallas estructurales y operativas, como ausencia de personal calificado, deficiencias en instalaciones, equipos críticos sin calibración, problemas en áreas limpias y tercerizaciones sin autorización sanitaria. Además, se ordenó el retiro del mercado de todos los lotes elaborados allí para Laboratorio P.L. Rivero y Cía. S.A., firma previamente inhibida.

El organismo sanitario también dispuso la inhibición de Laboratorios Solkotal S.A. “Una inspección ordenada por el INAME detectó múltiples incumplimientos críticos en cuestiones de buenas prácticas de farmacovigilancia, entre ellos: ausencia de personal clave y calificado; falta de un sistema de gestión de calidad adecuado; deficiencias en las instalaciones y en el mantenimiento; incorrecta segregación y rotulación de materiales y productos; áreas limpias sin recalificación vigente, equipos críticos sin calibración ni mantenimiento; falencias en los sectores de producción y control de calidad; actividades tercerizadas sin la correspondiente autorización sanitaria ni documentación respaldatoria”.

Por último, la Anmat dispuso la baja de habilitación de los siguientes establecimientos:

- Droguería Eurofarma S.A. (Disposición Nº 8/2026)

- Jacobo David Sapoznikow (Disposición Nº 11/2026)

- Par Sol Laboratorios S.A. (Disposición Nº 5/2026)

- Spedrog Caillon S.A.I.C. (Disposición Nº 10/2026)

- Laboratorios Apolo APOLO S.A. (Disposición Nº 4/2026)

- Laboratorio Factory Solution S.A. (Disposición Nº 6/2026)

- Laboratorio Redia S.A. (Disposición Nº 3/2026)

- Lemax Laboratorios S.R.L. (Disposición Nº 7/2026)

La medida se tomó en el marco de un control que realiza el Registro de Inscripción de Establecimientos, donde detectaron que todos estos laboratorios mencionados no contaban con actividades productivas ni con un director técnico designado, requisito que es obligatorio por la Ley Nº 16.463. Fuente: Agencia DIB

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La lluvia trae alivo al infierno en Chubut

La lluvia dio una tregua en la Comarca Andina cuando este domingo, que comenzó como un día de peligro extremo por el viento fuerte, se transformó en un escenario de alivio con la llegada de las primeras lluvias a las zonas más castigadas de Chubut, como el Parque Nacional Los Alerces, Esquel, El Hoyo y Epuyén.

El contraste con el panorama del sábado es total. Durante el fin de semana, la visibilidad era nula y el fuego había llegado incluso a lamer el asfalto de la Ruta 40, obligando a su corte total.

De esta manera, este domingo el asfalto luce mojado y las laderas de las montañas, antes envueltas en llamas y humo, muestran la tierra oscura por la humedad.

En Epuyén, solo en la última semana se quemaron 12.000 hectáreas. El sábado, el área afectada se duplicó en pocas horas debido a las ráfagas, marcando el punto más crítico de la emergencia.

De esta manera, resultó en una grata sorpresa meteorológica, ya que el pronóstico más optimista indicaba lluvias recién para el miércoles. Sin embargo, pasado el mediodía, las nubes negras cubrieron el cielo y el agua comenzó a caer, tomando por sorpresa a los equipos de emergencia.

Aunque el alivio es real, los especialistas mantienen la cautela. Para que el incendio se considere contenido o sofocado, se estima que harían falta entre 20 y 30 milímetros de agua caída de forma sostenida.

La lluvia ayuda a bajar la temperatura, pero los brigadistas deben continuar trabajando para evitar que los focos subterráneos se reactiven cuando el clima vuelva a secarse.

La llegada del agua representa, sobre todo, un descanso psicológico y físico para los cientos de bomberos, brigadistas y voluntarios que vienen combatiendo el fuego sin descanso bajo temperaturas extremas.

“Ayer el fuego estaba al borde del camino; hoy la montaña respira”, relataron testigos en el paraje Rincón de Lobos, donde el agua también llegó para aplacar las cenizas.

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Ventas minoristas pyme bajan 5,2% interanual en diciembre

En diciembre, el comercio minorista pyme experimentó un retroceso del 5,2% interanual a precios constantes. En contrapartida, el número varió en la medición desestacionalizada frente a noviembre: el resultado fue de un incremento del 5,2%. Con estos valores, el índice de todo el 2025 cerró con una variación positiva acumulada del 2,5%. 
El análisis sectorial confirma la tendencia recesiva reciente: seis de los siete rubros relevados finalizaron con números rojos.
Las contracciones más agudas se verificaron en Bazar y decoración (-15%), Perfumería (-9,8%) y Textil e indumentaria (-8,5%).
La única excepción a la regla fue el rubro Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción, que logró sostenerse con una leve alza del 0,8%.  En lo que respecta a la situación actual de los negocios, el 55% de los comerciantes describió un escenario de estabilidad interanual.
Por otro lado, el 27,6% reportó un empeoramiento en sus condiciones, un dato que, aunque negativo, refleja una mejora relativa de casi 10 puntos porcentuales frente al 37% que manifestaba deterioro en noviembre.  Al desagregar los datos se evidenció una dinámica similar: seis de los siete rubros relevados presentaron retracciones, siendo los descensos más agudos los de Bazar y decoración (-15%) y Perfumerías (-9,8%).
En contrapartida, el único sector con un crecimiento interanual fue Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción, con una suba del 0,8%.  En resumen, diciembre funcionó como un alivio financiero gracias a las fiestas de fin de año y al cobro de aguinaldos, pero no logró revertir la caída estructural del 5,2%.
El consumo se mantuvo retraído y estrictamente racional, con familias que priorizaron ofertas y gastos esenciales ante la persistente falta de poder adquisitivo. 
De cara al futuro impera una cautela optimista: aunque la mayoría proyecta una mejora económica para 2026, la inversión sigue frenada por los altos costos y la baja rentabilidad actual. El desafío del sector será transformar este “respiro” estacional en una reactivación genuina y sostenida de la demanda. 
Informe CAME
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