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Básquet inclusivo: historias de un encuentro muy especial

2 de abril de 2021

Eric Schauvinhold tenía 17 años y todo lo que deseaba en la vida. Vivía en Entre Ríos, estudiaba y, sobre todo, hacía lo que amaba: jugar al básquet. “Vivía por y para nuestro deporte”, cuenta hoy aquel alero de 2m03 que integraba la Primera de Estudiantes de Concordia que militaba en la segunda división del básquet argentino, el TNA. Ya había debutado, “un momento soñado que nunca olvidaré”, y se ilusionaba con más luego de que Guillermo Vecchio, ex DT de la Selección, lo elogiara en un campus por su versatilidad. Pero, de repente, un accidente de auto en 2009 (“iba por camino de ripio y en un curva pronunciada se me cruzó un animal”, relata) le cambió la vida.

Zurbriggen tira como puede y el resto se ríe. “Tuve muchos problemas para manejar la silla, sobre todo al frenar”, aceptó Fer.

La fractura de columna vertebral lo dejó sin volver a caminar y todo lo que soñaba se esfumó. Al menos en esos primeros meses tras el accidente. “Fue una pesadilla. Tuve que hacer el duelo, reinventarme y volver a encontrar las ganas y la pasión”. Pero, gracias a su temple y personalidad, lo hizo: Eric se mudó a Buenos Aires, comenzó a estudiar Medicina –hoy realiza la residencia de Anatomía Patológica en el Hospital Ramos Mejía- y volvió al básquet, su gran amor. Fue a los 20 y, de otra forma, redescubrió la pasión que siempre lo había marcado, logrando el sueño que había tenido de chico, jugar en la Selección argentina, en este caso de silla de ruedas.

Hoy, a los 28, Eric no recuerda aquel momento con bronca ni tristeza. Dice que aprendió. Y mucho. “A tener respeto, paciencia y, a la vez, mucha empatía por el otro…”, admite. Así se lo relata a Fernando Zurbriggen, base estrella de nuestra Liga Nacional y de la Selección en las últimas dos ventanas FIBA que está sentado a su lado, en otra silla, escuchando esta historia con atención. Ambos ya compartieron la cancha, en un evento entrenamiento-picado que la Confederación Argentina de Básquet (CABB) y la Asociación de Clubes organizaron en el Cenard entre basquetbolistas adaptados y convencionales (hombres y mujeres), y ahora es el momento de disfrutar la charla.

 Luciana Delabarba, pieza valiosa de Quimsa y la Selección, tenía su cumpleaños pero no quiso perderse el encuentro.

El armador de Obras le pregunta y Eric cuenta. Es, en realidad, un diálogo entre dos jugadores, apasionados e interesados en lo que va más allá del juego. Así fue durante casi dos horas que duró el encuentro que se realizó con el lema “el básquet es uno solo” y tuvo mucha onda, diversión y aprendizaje. Al entrenamiento que los seleccionados de ambos sexos de Básquet Adaptado realizan tres veces por semana asistieron Zurbriggen, José Vildoza (San Lorenzo), Nicolás De los Santos (Boca), basquetbolistas de nuestra Liga Nacional –los dos primeros estuvieron en el seleccionado en las últimas dos ventanas FIBA- y tres chicas que hace días terminaron la Liga Nacional Femenina, la MVP Agustina Jourdheuil (Berazategui), Julieta Alé (Vélez) y Luciana Delabarba (Quimsa), todas convocadas a la preselección que empezará a trabajar el 19 de abril pensando en el Sudamericano de Colombia.

“Fue una hermosa experiencia, enriquecedora desde varios puntos de vista. Primero porque nos dio la chance de compartir y vivenciar el deporte adaptado, en este caso el básquet, con chicos y chicas que han llegado a una Selección nacional, lo que no es poca cosa. Segundo por poder conocer a los jugadores, interactuar con ellos y que nos compartan formas de entrenar, cuidados, rutinas y, principalmente, la preparación para las competencias. Y, por último, dentro del hermoso clima del juego que se dio, el poder visualizar e identificar las dificultades diarias que tienen tanto para la movilidad como para las herramientas de juego, o la necesidad de juntar recursos económicos para mejorar estas condiciones”, analizó Zurbriggen, quien ya había tenido una experiencia similar en Obras. Vildoza también la había vivido pero igual quedó cautivado. “Vinimos a conocer, divertirnos y dar una mano para que este deporte se visibilice más. Me voy contento, nos reímos y tiramos algo de magia, pero sobre todo me llevo muchos aprendizajes”, agregó Pepe, otro de los grandes bases de nuestra Liga Nacional, una histórica cuna de cracks.

 El evento fue todo risas. Jugaron, se divirtieron e intercambiaron historias y experiencias.

“Fue una experiencia distinta que me encantó. Es la primera vez que me subo a una silla y poder compartir un momento tan lindo con [email protected] fue increíble. Nos trataron de diez y me quedé sorprendida por la dificultad que tiene la modalidad, aunque es tan básquet como el nuestro”, resaltó la rubia Alé. “La única diferencia es que ellos necesitan un elemento para hacerlo, pero tienen nuestra misma pasión. Hoy era mi cumple pero vine igual porque me encantó la idea. La pasamos genial”, agregó la morocha Delabarba. “Estuvo bárbaro. Es admirable lo que hacen y cómo lo hacen. En realidad, pensé que iba a ser más fácil jugar desde la silla. Estoy muerto, me duelen los hombros y los trapecios”, contó un sonriente De los Santos mientras se masajeaba los músculos de esas zonas.

“Tuve muchos problemas para manejar la silla, sobre todo al frenar”, precisó Zurbriggen. “Yo también me había sentado antes, pero un picado es distinto. Me costó doblar, direccionarme y es complicado tirar desde tan abajo”, agregó Vildoza, quien peleará el MVP de la Liga con Fer. Pero, en realidad, más allá de la dificultad que encontraron, todos quisieron puntualizar que la principal diferencia, como dijo Zurbriggen, está “afuera del campo. Nosotros somos unos privilegiados por las facilidades que tenemos para acceder a los medios para realizar nuestro deporte y ojalá ellos, en un futuro cercano, no encuentren tantas dificultades, porque lo más lindo que tiene el deporte es que sea igualitario”.

De los Santos, base de Boca, pensó que “sería más fácil” y terminó con los brazos muy doloridos tras el picado…

Todos mostraron su felicidad por el momento vivido, pero más que nada los miembros de los seleccionados de sillas. “Me pone muy contento que gente de la CABB y la Liga hayan venido a hacer visible esto, que los [email protected] hayan venido con tanto interés, buena onda y predisposición, de alguna forma para terminar con el mito de que silla puede generar algo malo o que no se puede hacer deporte. Te genera la misma pasión que cualquier otro. La única diferencia que necesita un medio mecánico para hacerlo”, expresó Carlos Cardarelli, DT nacional de los seleccionados femeninos de silla, quien en una charla introductoria explicó con detalles quiénes juegan básquet adaptado –muchas personas con lesiones en miembros inferiores, la mayoría por accidentes-, en qué categorías –van de 1 a 4.5 puntos, de acuerdo a la gravedad de la discapacidad-, con qué reglas –casi las mismas, salvo diferencias en el caminar, que es por impulsos, o doble dribbling- y con qué tipo de sillas.

“Estoy feliz. Estuvo buenísimo el evento, primero por la onda que se dio. Todos vinieron con la mejor, a jugar en serio y a aprender en serio… Y, claro, por la visibilización que nos permite a [email protected] Ojalá que lo sigamos haciendo. Tenemos que ser uno, al convencional y al adaptado nos une el amor por el básquet”, opinó Mariana Redi, quien nació con una malformación –le faltan las falanges de ambas manos y una parte de la pierna derecha- pero siempre hizo deporte hasta que se enamoró el básquet en 2016. “Hubo muy buena energía, mucha vibra positiva hoy. Y fue algo muy gratificante que hayan venido con esta onda, que hayan apreciado nuestro esfuerzo. Es lindo ver el reconocimiento de un deportista profesional a uno que practica este deporte con la misma pasión que él”, cerró Eric, quien además tiene el hobbie de ser modelo. Una realidad muy diferente a aquella de 2009 tras el accidente.

Eric le prestó su silla a Vildoza, le enseñó como atarse, cuidarse y manejarla. Toda la onda de los chicos de adaptado.

Fue emocionante ver el picado, que duró más de media hora. Y también, cómo, a los costados de la cancha, mientras algunos jugaban, otros compartían charlas y sonrisas, incluso alguna broma de los adaptados a los convencionales porque no podía ni acercarse a lo que ellos hacen. “Quiero agradecer a todos, por estar y querer difundir nuestra pasión”, se despidió Cardarelli, no sin antes dejar un mensaje para otros que puedan estar frustrados, dolidos o enojados en sus casas, tras un accidente o por haber nacido con una discapacidad.

 “Mi consejo es que se acerquen al deporte adaptado, que la silla no sea un tabú, que esto es un deporte más… Lamentablemente lo que les ocurrió en la vida es un paso más de lo que le puede pasar a cualquier otra persona. No se encierren, salgan a hacer una actividad física y si pueden probar con el básquet en silla de ruedas no tengo dudas de que les va a cambiar la vida”, cerró. Que así sea, Carlos.

Julián Mozo, director de Comunicación de CABB-AdC

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Devecchi es ‘tiburón’

El ex arquero de San Lorenzo de Almagro, José Devecchi llegó a un acuerdo y es refuerzo de Aldosivi, con vistas al segundo semestre del año.

Devecchi, de 25 años y oriundo de Corrientes, llegó a la ciudad  para finiquitar detalles y garantizar su incorporación al equipo que dirige el DT Fernando Gago. Estaría, en principio, vinculado con el club del puerto por 12 meses.

Hasta el momento, el ‘tiburón’ se aseguró el arribo del mediocampista santiagueño Francisco Cerro, quien ya entrenó durante la semana y actuó en Central Córdoba de Santiago del Estero en el semestre último.

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UNA CUOTA DE GOL

El delantero Alejandro Aranda firmó para el Club Aldosivi hasta diciembre de 2023. El juvenil proviene de Nueva Chicago.

Nació en Santiago del Estero el 8 de junio de 1995. Y llega al club como jugador libre.

En la imagen, Aranda junto al directivo del club del puerto, Ciro Lubrano, posa con la camiseta, tras la firma del contrato que lo vincualará hasta diciembre de 2023.

Foto Prensa Aldosivi

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“Reuniremos fuerzas para volver más fuertes que nunca”

Melisa Gretter, capitana de la Argentina que quedó descalificada en la AmeriCup de Puerto Rico por no poder presentar el mínimo requerido de siete jugadoras después de haber sufrido cinco casos de Covid-19, no puede ocultar sus sentimientos: “Tenemos mucha impotencia y tristeza porque hicimos mucho para cuidarnos y lamentablemente nos pasa todo esto en el momento menos indicado”.

La delegación nacional viajó a tierras boricuas después de casi 40 días de incansable trabajo bajo las órdenes de un cuerpo técnico y staff de primer nivel mundial con la ilusión a cuestas de hacer historia tras una preparación sin fisuras. Pero apenas unas horas después de pisar por primera vez el suelo caribeño llegaron las malas noticias: los positivos de Gretter y Agostina Burani, junto al contacto estrecho de Andrea Boquete -posteriormente también positivo-, castigaron a una Selección que recién se estaba acomodando en el Hotel Verdanza.

Los casos tuvieron un impacto inmediato en el combinado nacional. Con la preocupación primordial por el estado de salud de las jugadoras, Argentina debió afrontar su debut en el torneo con una rotación de apenas nueve integrantes. Aún pese a los contratiempos y la incertidumbre hasta último momento por la participación de Macarena Rosset, el conjunto de Gregorio Martínez venció a República Dominicana en el debut y cayó con dignidad frente a Puerto Rico en su segunda presentación.

Pero horas antes del trascendental y decisivo duelo frente a Venezuela, otra vez el virus irrumpió en el seno del plantel y le asestó un nuevo cachetazo a un equipo ya desguarnecido: Victoria Llorente dio positivo y Julieta Alé fue aislada por contacto estrecho. Con un plantel limitado a apenas siete deportistas, la FIBA decidió aplazar y reprogramar el partido frente a la Vinotinto a la espera de nuevos testeos que arrojaron los positivos de Diana Cabrera y del kinesiólogo Mario Piñeiro. Hoy, ya sin Cabrera y con Julieta Mungo aislada por contacto estrecho, el conjunto de Gregorio Martínez no pudo alcanzar el mínimo necesario de siete jugadoras y FIBA decidió darle por perdido los dos partidos -Venezuela y Estados Unidos- por "confiscación".

Después del anuncio, y mientras la delegación empieza su regreso al país con aquellas jugadoras y cuerpo técnico que no han dado positivo, Prensa CAB dialogó con la capitana, quien está aislada en su cuarto individual en el hotel, la igual que las otras chicas, quienes se encuentran en buen estado más allá de algunos síntomas leves, los cuales están siendo atentamente controladas por Mariano D'Elía, médico del equipo.

"Desde el momento que arrancamos la preparación para este torneo fuimos conscientes de que la posibilidad de contagiarnos estaba y que no éramos ajenas a este virus", reflexionó la base de 28 años que recalca los cuidados que se siguieron como parte del protocolo. Para Gretter, emblema del equipo, la situación que atravesó su equipo es una situación desafortunada sin responsabilidades internas porque siempre se cumplieron las medidas necesarias para extremar los cuidados.

"Desde el primer día nos cuidamos mucho, tomamos todas las precauciones posibles y nos ajustamos a los protocolos para reducir esa posibilidad de contagio al mínimo. Tuvimos seis hisopados en todo este tiempo, en más de un mes de preparación que hicimos para llegar acá. Se trabajó muy bien, hubo muchísimo esfuerzo en todas y cada una de las partes... Pero lamentablemente pasó, y sin dudas en el momento menos deseado por cualquier jugador o parte del equipo porque estábamos ilusionadas y veníamos teniendo muy buenas sensaciones como equipo. Fueron días muy duros de afrontar desde que nos llegó el primer resultado positivo. Sentimos mucha impotencia al no poder hacer nada para revertir la situación, pero por suerte los síntomas no están siendo importantes", explicó.

Gretter brindó más detalles de la frustración que es un denominador común en las entrañas de un equipo que atraviesa la decepción natural por no haber podido cumplir con el objetivo de su viaje: "Desde lo que fue Sunchales hasta el día de viajar estuvimos siempre controladas, por cuidados propios y también por la atención que tuvimos por los médicos del equipo y todo el staff de la CAB. Y si bien tuvimos días libres fueron días en los que nosotras nos quedamos alojadas en el hotel, ninguna fue para sus casas. Íbamos del Ramada a entrenarnos a Obras y el Cenard en un micro exclusivo para nosotras, y de ahí una vez que terminábamos el entrenamiento volvíamos al hotel. Todos los días fueron así. Por eso hoy tenemos toda esa impotencia y tristeza, porque hicimos todo bien y lamentablemente nos pasa todo esto en el momento menos indicado, que es ahora en el torneo".

Amén del triste desenlace en la AmeriCup, Gretter está convencida que en este proceso se gestó y afianzó un grupo que ni la tristeza ni el enojo ni la frustración podrán quebrar después de 40 días de trabajo codo a codo para asimilar una nueva filosofía de trabajo que consolidó rápidamente al grupo humano como un solo puño, una familia. El compromiso y el deseo de las jugadoras es inquebrantable, capaz de superar una prueba de fuego que Gretter confía en que terminará fortaleciendo a la Selección: "Estamos muy tristes porque nos pasa acá en el medio de un torneo, pero está más que claro que esto no nos va a desenfocar de lo que nosotras queremos con la Selección argentina. Eso jamás. Todas juntas reuniremos fuerzas de alguna u otra forma para volver más fuertes que nunca, para volver a representar a nuestro país en el próximo torneo. Ahora se nos junta todo esto y tenemos mucha tristeza, por supuesto, pero pasará y lo sacaremos adelante".

Para culminar, la rafaelina no quiso olvidarse del apoyo, el cariño y la preocupación constante que les hacen llegar desde nuestro país: "Agradecemos los constantes mensajes de alientos de parte de familia, amigos y toda la gente que nos hace el aguante desde Argentina. El cariño siempre se siente. Ojalá todo esto pase pronto y podamos volver a disfrutar de nuestros seres queridos, del básquet y todo lo que nos gusta lo antes posible".

Fuente  CBA Lucas Leiva

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