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Crecieron las compras de fin de año en cuotas
3 de enero de 2023
En un contexto de caída del poder adquisitivo, aumentó la cantidad de consumidores que se endeudaron de cara a las fiestas de fin de año.
Cada vez más argentinos se endeudan en época navideña. Así se observó en la compra de regalos y productos de supermercados de cara a estas fiestas.
Muchos consumidores disponen del sueldo y del salario anual complementario (SAC), más conocido como aguinaldo, para financiar los gastos relacionados con estas fechas festivas. Sin embargo, a otros no les alcanzan los ingresos y deben recurrir a financiar sus consumos.
La encuesta ¿Qué opinan, piensan y sienten los argentinos en las vísperas de las fiestas?, que llevó adelante Taquion Research da cuenta de la situación. Según la firma de investigación de mercado, cuatro de cada diez no llegan a fin de mes.
En ese sentido, la tercera parte de la población eligió dónde comprar en base a precio, conducta que se refleja con cada vez más fuerza entre los jóvenes, aunque es prevaleciente en los mayores.
A su vez, el sondeo arrojó que un 28,4% utilizó parte de su aguinaldo para comprar obsequios, mientras que un 27,9% destinó parte del salario de diciembre. Pero un 21,3% y un 14% financió los gastos con tarjeta de crédito y usó ahorros, respectivamente.
Las tarjetas, las favoritas
Según una investigación de Equifax —compañía global de big data, analytics y tecnología—, se observa un crecimiento sostenido de las tarjetas de crédito como método de pago favorito en este importante momento del calendario comercial.
Mientras que en 2019 las tarjetas eran utilizadas por el 73% de la sociedad y en 2020 y 2021 alcanzaron al 75%, este último año ascendieron cinco puntos en la escala porcentual. Así, el 80% las empleó para las compras navideñas, mientras que un 20% optó por financiarse a través de préstamos personales.
De igual modo, de acuerdo al estudio realizado por Bureau Equifax en base a datos recopilados del Banco Central, teniendo en cuenta la estructura poblacional, los que más traccionan el consumo en esta época son los millennials, personas de entre 26 y 41 años, que representan el 37% del total de las compras.
Le sigue la Generación X, personas de 42 a 57 años, con el 34%; y los baby boomers, personas de 58 a 76 años, con el 21%. Por su parte, la Generación Silenciosa, adultos de más de 76 años, significan el 9%; mientras que los centennials, personas de 18 a 25 años, implican el 5%. En cuanto al género, las mujeres lideran el 63% del consumo y los hombres acaparan el restante 37%.
“El foco está muy marcado en los millennials, que son la gran fuerza de compra.” Santiago Pordelanne, presidente y gerente general de Equifax Argentina.
“Nuestro último relevamiento muestra una fuerte inclinación de los consumidores bancarizados hacia las tarjetas de crédito, influenciados por los descuentos y beneficios especiales que se ofrecen cerca de estas fechas. Por otro lado, el foco está muy marcado en los millennials, que son la gran fuerza de compra”, sintetizó Santiago Pordelanne, presidente y gerente general de Equifax Argentina.
En esa línea, un informe de First Capital Group da cuenta de que las operaciones en pesos con tarjetas de crédito crecieron en noviembre, en un momento en el que aún el consumo seguía adormecido, en buena medida, por efecto del Mundial de Fútbol de Qatar.
El mes pasado terminó con un saldo superior a 2.060 millones de pesos de transacciones, lo que significa un incremento mensual del 9,7% con respecto a octubre, por encima del último dato de inflación. Finalizando el último mes del año, la proyección anticipa una nueva alza.
No obstante, los especialistas financieros advierten que el retraso en los updates de los límites disponibles por parte de los bancos supone una traba. “Este crecimiento encuentra un límite en la menor actualización que tuvieron durante los últimos meses los cupos de crédito en cuotas en las tarjetas existentes”, sostuvo Guillermo Barbero, socio de First Capital Group.
Créditos al consumo
Con el objetivo de ampliar las facilidades que otorgan tradicionalmente los bancos, las fintech sumaron promociones que incluyen descuentos, beneficios exclusivos y la posibilidad de abonar más adelante.
Según GOcuotas, innovadora start-up de financiamiento que permite comprar con cualquier tarjeta de débito en hasta cuatro cuotas y sin interés, está demostrado que “cuando a un cliente se le permite pagar en cuotas, se anima a comprar más y abandona menos el proceso, lo que supone un incentivo para que los comercios electrónicos y los físicos ofrezcan métodos de pago como este”.
Al respecto, Emiliano Canovas, CEO y cofundador de la compañía, explicó que su modelo de inclusión financiera apunta al público subbancarizado, personas que no disponen de crédito. “Existe una importante demanda insatisfecha en el segmento de créditos y financiamiento al consumo: desde clientes del sistema bancario tradicional que utilizan su cuenta solo para recibir sus haberes y retirarlos en forma inmediata, hasta usuarios no bancarizados que no acceden a una tarjeta de crédito”, comentó.
A la fecha, son más de 45.000 los comercios adheridos a este sistema, que cuentan con más de 550.000 usuarios con un ticket promedio de 15.000 pesos. La compañía, oriunda de Córdoba, otorga créditos que van desde 6.000 a 110.000 pesos, en función del score crediticio del cliente.
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Envían ayuda humanitaria a Colombia
El devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia y dejó un saldo trágico de al menos 111 muertos (según el último parte oficial) activó los reflejos diplomáticos de la Casa Rosada. Ante la magnitud del desastre, el gobierno de Javier Milei entabló contacto inmediato con la gestión del recién asumido presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, para poner a disposición los recursos del Estado argentino y coordinar un eventual operativo de asistencia humanitaria.
Las gestiones se canalizaron a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, bajo la conducción de Pablo Quirno, según precisó Infobae. Altas fuentes del Ejecutivo confirmaron que la intención de la diplomacia nacional es obtener un diagnóstico de primera mano sobre la situación en las zonas más golpeadas, especialmente en el departamento del Chocó, donde se ubicó el epicentro. Una vez que las autoridades colombianas definan sus urgencias tras la declaración del estado de emergencia por desastre nacional, la Argentina definirá el volumen y las características de la ayuda a despachar.
Para llevar a cabo esta tarea, el oficialismo ya cuenta con un modelo de acción probado recientemente. A fines de junio, frente a un sismo de características destructivas similares que castigó a Venezuela, la Cancillería articuló un despliegue rápido que involucró el envío de aviones de las Fuerzas Armadas, médicos, personal militar y toneladas de insumos básicos como carpas, colchones y kits de supervivencia. En los pasillos de la Casa de Gobierno dan por descontado que, de ser necesario, se replicará este mismo andamiaje logístico para socorrer a la población damnificada en territorio colombiano.
El desastre natural irrumpió en un momento clave para la relación bilateral. La catástrofe ocurrió apenas un puñado de días después de que Javier Milei viajara a la ciudad de Cali para presenciar la toma de posesión de De la Espriella. La llegada al poder del dirigente de Defensores de la Patria, tras vencer en los comicios a Iván Cepeda, marcó el final de la extensa tensión diplomática que Buenos Aires mantuvo con el saliente Gustavo Petro, abriendo una nueva etapa de sintonía ideológica.
La administración libertaria concibe a este nuevo gobierno colombiano como una pieza fundamental para la conformación de un bloque regional de derecha, con una política exterior fuertemente alineada a los intereses de los Estados Unidos. Esta cercanía quedó plasmada durante la reciente gira de Milei, donde no solo ratificó el rumbo conjunto, sino que ofreció la experiencia argentina en materia de Seguridad, respaldada por la vasta trayectoria que la actual ministra Alejandra Monteoliva forjó trabajando en aquel país.
Ese puente político fue ratificado en las últimas horas por la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich. La legisladora fue la primera voz de peso del oficialismo en solidarizarse públicamente con la tragedia, enviando un mensaje directo a De la Espriella en el que reafirmó la voluntad de fortalecer los lazos de ayuda mutua entre ambas naciones en este momento crítico.
El alineamiento estratégico que busca consolidar Milei en la región encontró su eco inmediato en Washington. En un movimiento coordinado que refleja el nuevo mapa político continental, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, confirmó que el presidente Donald Trump sigue de cerca las consecuencias de la crisis y garantizó que su administración está lista para respaldar al pueblo colombiano y apuntalar a su nuevo jefe de Estado en su primera gran prueba de fuego.
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El 78% de los hogares está entre la clase media baja y la pobreza
Casi ocho de cada diez familias tienen ingresos inferiores al promedio nacional de $2,8 millones mensuales. La clase baja no pobre es el sector más numeroso y sólo el 22% de los hogares integra los estratos medio alto y alto.
El ingreso promedio de los hogares argentinos alcanzó los $2.800.000 netos mensuales durante el primer trimestre de 2026, pero esa cifra está lejos de representar la realidad económica de la mayoría de las familias. Por el contrario, el 78% de los hogares gana menos que ese promedio, una fotografía que muestra hasta qué punto la estructura social argentina se concentra actualmente en los estratos medios bajos y bajos.
Los datos surgen de un informe de la Fundación Encuentro, elaborado sobre información de la consultora W, que divide a la población en cinco grandes niveles socioeconómicos. La distribución deja una pirámide con una base particularmente amplia: casi ocho de cada diez hogares se encuentran entre la clase media baja, la clase baja superior no pobre y la pobreza.
La particularidad es que sólo dos sectores, que en conjunto representan el 22% de los hogares, tienen ingresos superiores al promedio nacional de $2,8 millones. La explicación está en la propia distribución: un grupo minoritario con ingresos considerablemente más elevados empuja hacia arriba la media estadística, aunque la gran mayoría se encuentre bastante por debajo.
Cuánto hay que ganar para pertenecer a cada clase social
En la cima de la pirámide aparece la clase alta, que representa apenas al 5% de los hogares. Para ingresar a ese segmento se requieren al menos $7,5 millones mensuales.

Inmediatamente debajo se encuentra la clase media alta (C2), integrada por el 17% de los hogares, cuyo piso se ubica en torno a los $4 millones mensuales.
Esos son los únicos dos grupos cuyos ingresos superan el promedio nacional.
La clase media baja, en cambio, representa otro 26% de los hogares y tiene como referencia un ingreso mínimo de $2,2 millones por mes.
El segmento más numeroso de toda la estructura social argentina es el denominado D1, o clase baja superior no pobre, que reúne al 31% de los hogares. El ingreso mínimo mensual para este estrato se ubica en $1,4 millones.
Finalmente, en el escalón más vulnerable aparece un 21% de hogares en situación de pobreza, con ingresos mensuales de alrededor de $900.000.
De esta manera, la estructura queda distribuida de la siguiente forma: 5% de clase alta, 17% de clase media alta, 26% de clase media baja, 31% de clase baja no pobre y 21% de hogares pobres.
La fotografía resulta particularmente significativa porque la clase media baja y los dos estratos inferiores concentran por sí solos al 78% de las familias argentinas.
Por qué $2,8 millones no representan al hogar argentino típico
El ingreso promedio puede ofrecer una imagen engañosa cuando existe una marcada desigualdad en la distribución.
Aunque estadísticamente los hogares argentinos reciben en promedio $2,8 millones mensuales, la mayor parte de ellos está por debajo de esa cifra. Los ingresos considerablemente superiores de la clase alta y la clase media alta elevan el promedio general.
Así, los $2,8 millones describen mejor la situación económica de una minoría que la de la mayoría de las familias.
Ese fenómeno también permite comprender algunas de las dificultades que atraviesa el consumo masivo. Si bien la inflación mostró una desaceleración y los salarios reales comenzaron a recuperar terreno, la recomposición todavía no alcanza para devolver el gasto de buena parte de las familias a los niveles anteriores a la crisis.
“La concentración de los ingresos por debajo del promedio ayuda a explicar por qué el consumo masivo sigue deprimido, aun cuando las variables macroeconómicas vienen mejorando: la inflación se desaceleró y los salarios reales comenzaron a recomponerse. Sin embargo, es precisamente ese 78% de los hogares el que presenta una mayor propensión al consumo”, señaló el informe.
La cuestión resulta determinante porque son justamente los sectores medios bajos y bajos los que destinan una proporción mayor de sus ingresos al consumo cotidiano. Cuando sus recursos pierden poder de compra, el impacto se traslada rápidamente a supermercados, comercios y otros rubros de consumo masivo.
La situación es diferente entre la clase alta y la media alta, cuyo gasto depende menos directamente de las oscilaciones salariales y ya muestra señales de normalización.
Del control de gastos a “comer menos y peor”
El deterioro del poder adquisitivo, sin embargo, modificó los hábitos prácticamente en todos los estratos sociales.
El director de la consultora W, Guillermo Olivetto, explicó durante un evento de la Cámara de Empresas de Investigación Social y de Mercado (CEIM) que el ajuste atraviesa a todos los niveles socioeconómicos, aunque con intensidades y consecuencias muy diferentes.
Entre los hogares de mayor poder adquisitivo, la estrategia pasa por controlar gastos y revisar costos fijos, entre ellos seguros y prepagas. También se reducen salidas, recitales, viajes y suscripciones a aplicaciones, mientras aumenta la búsqueda de promociones y descuentos. A eso se suma una menor capacidad de ahorro.
Más abajo en la pirámide aparecen las familias cuyos ingresos se destinan fundamentalmente a cubrir alimentación, servicios e impuestos.
En esos hogares se intenta evitar el endeudamiento con tarjetas de crédito y se eliminan viajes, espectáculos y salidas. Los denominados “gustos” y los consumos considerados prescindibles quedan postergados y las promociones dejan de representar una oportunidad ocasional para convertirse en una herramienta habitual para administrar el presupuesto.
La situación es aún más delicada entre las familias que deben “hacer malabares para llegar a fin de mes”. Allí, cualquier gasto inesperado puede desestabilizar las cuentas del hogar.
Las compras se concentran casi exclusivamente en productos con descuento y aumenta el uso de deuda para cubrir faltantes de ingresos o “tapar baches”.
En los sectores de menores recursos, el ajuste alcanza directamente a la cantidad y calidad de los alimentos.
Según el relevamiento presentado por Olivetto, en algunos hogares “se come menos y peor”, incluso con una reducción de la cantidad de comidas diarias.
También cambia la composición de la dieta. La carne vacuna es sustituida por pollo, determinadas verduras dejan paso a productos más económicos como la harina y la leche líquida puede ser reemplazada por leche en polvo.
Frente a ese escenario y al analizar las perspectivas del mercado de consumo, Olivetto sintetizó: “Es lo que hay”.
Los cambios también se observan en el lugar y la manera en que compran los argentinos.
Esteban Cagnoli, CEO de Worldpanel by Numerator, sostuvo que “el consumidor se muestra cada vez más selectivo y prioriza los canales de cercanía”. Según explicó, esa elección no responde solamente a la comodidad, sino también a una estrategia para evitar compras impulsivas y limitar el gasto a una canasta más reducida.
La consultora Scentia, por su parte, planteó que una continuidad en la desaceleración de la inflación acompañada por una recuperación de los salarios podría permitir cierta mejora del consumo masivo. Sin embargo, proyectó que avanzaría aproximadamente a la mitad del ritmo del Producto Bruto Interno y se movería en una banda de entre -1% y +1%.
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Terremoto en Colombia: Argentina se ofreció para brindar ayuda
El Gobierno del presidente Javier Milei, a través de su canciller, Pablo Quirno, ofreció ayuda a Colombia tras la tragedia provocada por el terremoto en el país cafetero.
Además de enviarle un saludo a la distancia al pueblo colombiano, según reveló la agencia Noticias Argentinas, Quirno manifestó, vía redes sociales, “la disposición de la Argentina para brindar la asistencia que resulte necesaria”.
“Nos encontramos en contacto con las autoridades colombianas, a quienes hemos transmitido la disposición de la Argentina para brindar la asistencia que resulte necesaria”, sostuvo el funcionario nacional.
“Asimismo, mantenemos comunicación con nuestra representación consular y, hasta el momento, no se registran ciudadanos argentinos entre las víctimas”, agregó.
Por eso, “expresamos nuestra solidaridad con el pueblo y el Gobierno de Colombia ante el terremoto ocurrido hoy, y hacemos llegar nuestras condolencias a las familias de las víctimas y nuestra solidaridad a todos los afectados. Nuestro abrazo a todo el pueblo colombiano en este difícil momento”, completó.
El terremoto fue de magnitud 7,4, se dio en el oeste del país y afectó a distintos departamentos del territorio, dejando, al menos, 111 personas fallecidas, 87 heridas y 1.575 viviendas afectadas.
Por último, el canciller argentino dejó datos de contacto para ciudadanos argentinos en Colombia.
Los mismos son: Teléfono +57 601 288 0900/Celular de emergencia +57 316 875 9292/Correo electrónico [email protected]

