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La producción en trigo 2022/23 llegaría a 127,7 millones de toneladas
16 de octubre de 2022
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó un área de 34,5 millones de hectáreas, casi el mismo nivel que en el ciclo previo. La sequía fue decisiva
La sequía modificó el escenario productivo de las últimas campañas. Un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyectó una producción de granos de 127,7 millones de toneladas para el ciclo 2022/23, con un área sembrada de 34,5 millones de hectáreas, lo que representan un retroceso del 1,6% y 0,1% respectivamente.
A priori, la campaña de trigo ya muestra claramente ese impacto. La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Rosario indicó en su último informe que “evalúan secar unas 500.000 hectáreas”, es decir dar por finalizado el ciclo del cultivo por malas condiciones en el 40% del área sembrada. “La superficie que se perdería por falta de agua y heladas sería récord este año en la región núcleo”, indicaron.
Aún con ese escenario, el economista jefe de la entidad Agustín Tejeda Rodríguez, señaló que la única variable con crecimiento será la inversión de los productores, prevista en u$s 25.600 millones, por encima de la prevista por el gobierno que la había estimado en unos u$s 20.000 millones.
La liquidez de los productores tras las ventas motivadas por el beneficio del Programa de Incremento Exportador (PIE), en buena parte será destinada a los gastos de campaña. En la última semana del dólar soja se aceleró la liquidación de agrodivisas y el Banco Central (BCRA) ya acumuló reservas por más de u$s 4.600 millones en el mes.
Tejeda señaló que en 2022 la liquidación de divisas del sector agroexportador podría llegar a “un nuevo récord”, y que los números provisorios de los primeros nueve meses son de u$s 31.697 millones.
En una síntesis del aporte que el sector agroindustrial realizará a la economía argentina en 2023, Tejeda señaló que además de las 127,7 millones de toneladas producidas se prevé un consumo doméstico de 75,8 millones de toneladas, exportaciones por u$s 40.900 millones (9% menos que este año) y recaudación por u$s 17.515 millones (-9,1%). “Menores cantidades y precios más bajos, determinan una menor contribución”, apuntó, para agregar que “la única variable que crecería es la inversión, con u$s 25.600 millones, un 6% más que en 2022, traccionada por los gastos en insumos, que aumentarán un 32% por el alza de los precios internacionales”.
El secretario de Agricultura, Juan José Bahillo destacó “la decisión de los productores de invertir aproximadamente unos u$s 20.000 millones” en la campaña gruesa 2022/2023, a pesar de las adversidades que representan la sequía y las consecuencias en los mercados de energía y de alimentos de la guerra entre Rusia y Ucrania. “Los productores van a enterrar entre semillas, fertilizantes, agroquímicos, laboreo, arrendamientos y gastos de cosecha y comercialización una suma importante que no siempre es valorada”, remarcó.
Las mayores pérdidas las sufrirá la campaña fina. En sintonía con lo que indicó GEA, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires señaló que la proyección de producción de trigo cae a 17,5 millones de toneladas como consecuencia de la ausencia de precipitaciones y los daños por heladas en gran parte del centro y el norte del área agrícola a lo largo del ciclo del cultivo.
En la última semana se relevaron algunos focos de lluvias aislados, con los mayores acumulados sobre el noroeste del área agrícola, que, dado el grado del avance fenológico del cultivo, es probable que no se refleje en una mejora considerable de los rendimientos zonales. “Actualmente, 45,9% del área en pie mantiene una condición regular/mala y 57,8 % ya transita desde espigazón en adelante”, precisó la entidad. Sin embargo, se espera que se reactiven las lluvias en toda el área agrícola, lo que permitiría sostener la actual proyección de producción
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Federación Agraria rechaza cambios en la ley de tierras rurales
La Federación Agraria Argentina (FAA) rechazó el proyecto del gobierno nacional que pretende modificar la ley de tierras rurales. La iniciativa iba a ser tratada el jueves en la Cámara de Senadores pero finalmente no hubo consenso para discutirla. De todos modos, la entidad agraria emitió un comunicado crítico en el que advirtió sobre los riesgos a la soberanía nacional y la segudidad.
Los ruralistas apuntan al capítulo III del proyecto denominado de inviolabilidad de la propiedad privada. "Para nuestra entidad, que el Senado apruebe este proyecto sería un grave error, ya que se afectarían fuertemente cuestiones centrales como la soberanía nacional y la seguridad”, señalaron en un comunicado.
La ley 26.737, sancionada en 2011, determinó límites para que los extranjeros pudieran adquirir tierras en la República Argentina, estableciendo porcentajes máximos y condiciones. Eliminar esos límites y dejar la potestad de rechazar las operaciones de adquisición en manos de las provincias o el gobierno nacional, “ abriría las puertas a una mayor concentración y a una delegación de soberanía que nos preocupa”, continúa el documento.
“Asimismo, también elimina las restricciones para que los extranjeros adquieran tierras en zonas fronterizas, lo que sería gravísimo también en términos de seguridad, además también deja de lado la consideración que prevé la ley vigente en relación con las tierras que tienen cuerpos de agua, por lo que no sólo se afectaría el recurso tierra sino también el agua”, aseguraron.
FAA señaló que estuvo de acuerdo con la sanción de la ley de tierras rurales porque protegía las cuestiones antes descriptas al tiempo que resguardaba a los argentinos en general y a los productores en particular, al evitar que una gran empresa extranjera, con recursos foráneos pudiera acceder a tierras argentinas y atentar contra el arraigo y el desarrollo.
“Por eso, hoy expresamos nuestra fuerte preocupación y anticipamos nuestro rechazo ante la posibilidad de que avance este nuevo intento del oficialismo (que ya trató de derogar la ley por DNU) de permitir estos avances de extranjeros”, concluyeron los ruralistas.
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Se recupera la siembra de trigo
El trigo sigue sumando superficie y se acerca a los niveles de siembra del año pasado. Luego de trastabillar por la suba de los costos de la urea, la implantación se recuperó en junio y achicó al 3% el recorte frente a la campaña récord del año anterior. Así, la Bolsa de Comercio de Rosario estimó que se implantarán 6,95 millones de hectáreas, el segundo registro más alto de los últimos 17 años. La producción fue proyectada en 20,5 millones de toneladas.
La Guía Estratégica para el Agro (GEA), el servicio de estimaciones agrícolas de la Bolsa, había descontado en mayo 500.000 hectáreas a la siembra de trigo en todo el pais por el impacto del aumento en el costo de la urea. Un mes después, ese precio cayó a la mitad y se registraron lluvias que incentivaron la incorporación de área. Al mismo tiempo, la recuperación de niveles de fertilización elevó el rinde promedio nacional esperado a 30,5 quintales por hectárea, de modo que los pronósticos de cosecha aumentaron en 500 mil toneladas.
“En junio la franja oeste del país suele recibir 10 a 20 mm; sin embargo, en este año hubo zonas que se destacaron como en el centro este de Córdoba con marcas por encima de los 50 mm, o el norte de La Pampa y centro oeste de Buenos Aires con lluvias de 50 a 100 mm”, señaló Cristian Russo, coordinador de la GEA. Finalmente, en La Pampa se sumaron 45.000 hectáreas de trigo y en Buenos Aires cerca de 90.000.
La provincia de Buenos Aires encabeza la superficie sembrada, con 2,62 millones de hectáreas, seguida por Santa Fe (1,3 millones), Córdoba (1,13 millones) y Entre Ríos (600 mil). “En general el cultivo de trigo está naciendo muy bien en Argentina, con algunos amarillamientos por el frío, pero con muy buen estado”, señaló.
Maíz tardío y lento
Mientras tanto, el maíz de la campaña 2025/26 se sigue cosechando en forma trabajosa y lenta, por la humedad y las lluvias que impiden un adecuado secado del grano. A esta altura del año suele estar levantada el 80% de la cosecha pero en este ciclo el avance es del 70% de avance en la cosecha. En este contexto, se mantiene la estimación de una cosecha de 68 millones de toneladas.
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La cosecha de soja superó el promedio de las últimas cinco campañas
La cosecha de soja 2025/26 llegó a su fin con una producción nacional de 50,1 millones de toneladas, luego de varias semanas marcadas por demoras en la recolección debido a la elevada humedad en los campos. Así lo informó la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), que destacó un rendimiento superior al de la campaña anterior pese a una menor superficie sembrada.
El volumen obtenido quedó 0,4% por debajo del ciclo previo, aunque se ubicó 19% por encima del promedio de las últimas cinco campañas, consolidando una campaña con buenos resultados productivos.
El volumen obtenido quedó 0,4% por debajo del ciclo previo, aunque se ubicó 19% por encima del promedio de las últimas cinco campañas, consolidando una campaña con buenos resultados productivos.

El volumen obtenido quedó 0,4% por debajo del ciclo previo, aunque se ubicó 19% por encima del promedio de las últimas cinco campañas, consolidando una campaña con buenos resultados productivos.
Uno de los aspectos más destacados del informe fue el rendimiento promedio nacional, que alcanzó 31,3 quintales por hectárea, un 5% más que en la campaña 2024/25 y 21% superior al promedio de los últimos cinco años.
Estos resultados cobraron mayor relevancia porque la superficie destinada al cultivo cayó de manera significativa. Según la entidad, durante la campaña se sembraron 1,6 millones de hectáreas menos, lo que representó una disminución del 8,6% respecto del ciclo anterior.
La BCBA señaló además que los Núcleos Norte y Sur registraron rendimientos levemente superiores a sus promedios históricos, con lotes que alcanzaron hasta 55 quintales por hectárea.
También destacó el desempeño del NOA y del norte de La Pampa-oeste de Buenos Aires, regiones que alcanzaron récords dentro de la serie histórica del relevamiento, tanto en soja de primera como de segunda.
Más allá del resultado productivo, el mercado sigue de cerca el ingreso de divisas que aportará la campaña.
De acuerdo con estimaciones de RIA Consultores, el complejo sojero podría generar USD 20.000 millones brutos en exportaciones. La consultora proyectó que entre 5 y 6 millones de toneladas se exportarán como poroto, entre 6,5 y 7 millones como aceite y alrededor de 30 millones como harina.
Descontadas las importaciones de soja destinadas a la industria, estimadas en 6 millones de toneladas, el ingreso neto rondaría los USD 17.500 millones.
En la misma línea, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó que durante la campaña 2025/26 el complejo sojero aportará USD 17.600 millones en exportaciones netas, una cifra similar a la registrada en el ciclo anterior.
Pese al buen nivel de producción, la comercialización externa muestra un ritmo más lento.
La BCR informó que durante el primer semestre del año los embarques acumularon 20,1 millones de toneladas, un 3% menos que en igual período de 2025 y el cuarto menor ritmo exportador de la última década.
Además, la entidad remarcó que es la primera vez en 26 años que la soja representa apenas 33% del total de las exportaciones agrícolas durante el primer semestre.
Los especialistas atribuyeron este comportamiento a un mayor dinamismo comercial de otros cultivos cosechados previamente, junto con una menor predisposición de los productores a vender soja durante los primeros meses del año.
Otro dato que llamó la atención fue el bajo nivel de comercialización con precio definido.
Según un informe de la BCR, hacia fines de junio había 11,8 millones de toneladas de soja con precio fijado, equivalentes al 23% de la producción estimada, catorce puntos por debajo del promedio histórico y el nivel más bajo en más de veinte años.
Si se consideran tanto las operaciones con precio como aquellas pendientes de fijación, las ventas alcanzan el 40% de la cosecha, todavía por debajo del promedio del 48% registrado en los últimos cinco años para esta época. BAE

