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El robo de baterías sin freno

31 de marzo de 2022

Una de las modalidades delictivas en crecimiento en  la ciudad es la sustracción de baterías en automóviles,  y no solo se registran en los barrios periféricos sino también en el microcentro, ante la falta de presencia policial

Tal es el caso de Lucas, de La Matanza, quien vio alterada su grata estadía en la ciudad, al sufrir el robo de la batería de  su automóvil  Fiat Uno Fire  que lo había estacionado en la zona de Moreno y Córdoba. Los malvivientes aprovecharon las horas de la madrugada y la recurrente falta de presencia policial para violentar las puertas delanteras del automóvil y abrir el capo para luego robar la batería, que tienen un costo elevado.

Pero ahí, no termina la ingrata estadía de Lucas en la ‘feliz’, porque ante su ausencia para reponer la batería que le fue sustraída,  los infaltables y a veces lacerantes  inspectores municipales, algunos de ellos acompañados por policías de civil, no dudaron en labrar un acta de infracción por falta de pago del estacionamiento medido,

Y lo más paradójico,  sobre  toda esta situación de inseguridad que se percibe en las calles fue que en el momento que se disponía a colocar una nueva batería,  pasaron a menos dos patrulleros policiales, que ni se percataron por prevención si se trataría de un robo o no en pleno día.

El robo de batería crece a diario, porque ya sustraer  un automóvil  reviste de una mayor complejidad y es mucho más difícil poder vender sus partes, desde la carrocería hasta el motor cuentan con números de identificación. En tanto, las baterías de automóviles sin embargo son de fácil reventa y existe un mercado negro que hace aumentar esta modalidad delictiva en la ciudad.

Cada batería tiene un costo estimado de 15.000 pesos, y en el mercado negro se vende por mucho menos de la mitad.  En la mayoría de los casos las víctimas se resignan a comprar una batería nueva sin realizar denuncia policial alguna.

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Tradicional textil pide concurso preventivo


En medio de una fuerte crisis textil que marcó durante febrero una caída interanual del 22,6% en su nivel de producción de “prendas de vestir, cuero y calzado”, la tradicional histórica empresa Textilana, conocida por su marca de sweaters Mauro Sergio, confirmó que pidió la apertura de su concurso preventivo a fin de evitar la quiebra.


La firma comunicó que inició un proceso de reordenamiento estratégico para fortalecer su producción nacional. “En el marco de la transformación que atraviesa la economía argentina y ante la contracción generalizada del consumo, informa que ha solicitado la apertura de un proceso de reordenamiento”, explicó en un comunicado.

El anuncio llega en un momento crítico para el personal de la planta marplatense. En noviembre pasado, la empresa había suspendido a 175 operarios hasta el 30 de marzo, abonando el 78% de los salarios durante ese período. Los trabajadores afectados finalmente fueron reincorporados el 1 de abril pero ahora se tomó esta decisión.

“Reafirmamos nuestra confianza en el país y nuestra vocación desde hace más de 45 años produciendo calidad argentina, adaptando nuestros procesos a las nuevas exigencias de eficiencia que el mercado global y nacional demandan hoy”, destacó la empresa, quien señaló que el contexto macroeconómico actual exige decisiones “firmes” para asegurar la sostenibilidad a largo plazo y el cumplimiento de sus compromisos.

Vale mencionar que el concurso preventivo es un proceso judicial que posibilita a las empresas negociar nuevas condiciones de pago con sus acreedores y mantener sus actividades, bajo control de la justicia, para evitar la declaración de quiebra.

Sin embargo, los operarios vienen denunciando desde hace tiempo un deterioro en las condiciones laborales, una paralización de la compañía y temen que se vaya hacia un cierre definitivo

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