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Por la libertad religiosa

7 de mayo de 2021

Por Juan Cruz Mennilli Caldararo

Cura Párroco

No puedo seguir viendo la incoherencia y desproporción de algunas medidas de las autoridades, sin dejar en claro que –como a tantos- no me es indiferente el atropello sobre la libertad religiosa que se está llevando adelante.

Mientras que limitan el culto a 10 personas en espacios abiertos (que no todos tienen)  y envían la Policía de la Provincia a interrumpir una celebración religiosa al aire libre y con distanciamiento social, hoy (ayer, antes de ayer y seguramente mañana) nuestras autoridades realizan actos del mismo tenor (además de avalar ciertas manifestaciones y velatorios masivos) sin el menor problema.

No es mi intención polemizar ni quitar el foco de donde debe estar: el cuidado de la salud y asimismo el resguardo de los derechos de todos. La misma Corte Suprema de la Nación afirmó el día de ayer que “la emergencia sanitaria no es una franquicia para ignorar el derecho vigente”. Derecho que –vale recordar- consagra en su Carta Magna la libertad religiosa en su artículo 14. Profesar la fe es esencial para muchos.

No tengo la menor duda de que estamos ante una situación de emergencia y de que cuidar la vida es un valor al que no debemos renunciar. Nunca lo hicimos. Es por eso que jamás (ni en la cuarentena más dura del año pasado) hemos interrumpido las obras de caridad que llevamos adelante desde las comunidades religiosas: miles de familias acompañadas en nuestra ciudad. Es por eso que también en medio del desconcierto que el nuevo virus había generado, hemos obedecido las disposiciones y celebramos la fe el año pasado durante meses sin la presencia de fieles, inaugurando el modo virtual, además de haber rediseñado hasta el día de hoy las habituales manifestaciones masivas de fe (Marcha de la Esperanza, Corpus Christi, las fiestas patronales de cada comunidad), haciéndolas limitadas, virtuales, al aire libre o en vehículos: siempre observando los protocolos sanitarios. Siempre.

Pero las medidas de estos días parecen tener una motivación más peligrosa, o –en el mejor de los casos- ignoran el hecho de que las celebraciones han sido lugares “cuidados” con estricto cumplimiento de las medidas sanitarias. Si el caso fuera este, sirvan estas líneas para notificar de ello a nuestras autoridades e invitarlas a salir a mirar cómo son las cosas en la realidad.

La reciente decisión que pretende prohibir en fase 3 las celebraciones en las Iglesias y las limita a 10 personas al aire libre (Resol. 1555/2021) es la que -en la misma fase 3- permite entre otras cosas (bien permitidas desde ya) las clases presenciales, los museos, restaurantes y shoppings con aforo del 30%, los talleres culturales con hasta 20 personas, entre otras actividades. Aún más: la misma resolución prevé que en la fase 4 y hasta en la 5, cuando prácticamente todo está habilitado, solo se permitan las celebraciones en las Iglesias con hasta 20 personas (independientemente de la dimensión de los templos).

Ante esta situación se presentan dos alternativas: pensar bien o pensar mal. Desde ya que elijo pensar bien. Si bien el detalle de los datos expuestos (con los que  no fue mi intención aburrir) podría demostrar manifiesta intencionalidad contra la fe y los derechos de los ciudadanos, prefiero pensar que la resolución mencionada es una norma de un gobierno que lógicamente no puede legislar con precisión y equilibrio sin sentarse a dialogar, en este caso con la Iglesia y todas las confesiones religiosas, en pos de lograr una medida que logre integrar todos los aspectos que se deben cuidar. Y elijo pensar que ese diálogo se dará a la mayor brevedad posible.

No se trata de cumplir o no cumplir, de ser de CABA o de Provincia, Kirchnerista o antikirchnerista. Se trata de dialogar y buscar siempre las mejores soluciones. Más que nunca hace falta el encuentro de los argentinos. Mientras tanto, a la espera de ese diálogo que genere normas que no sean desproporcionadas e injustas, sigamos haciendo valer nuestros derechos y cuidándonos como ya sabemos y hemos hecho hasta ahora, porque, como dice el Papa Francisco, “nadie se salva solo”.

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Tiembla Colombia


Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió este lunes el oeste de Colombia y se sintió con fuerza en Bogotá y Cali. Las autoridades reportaron al menos 20 muertos, numerosos heridos y personas atrapadas entre los escombros.


El movimiento ocurrió a las 7:34, hora local, y tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, Chocó, a una profundidad de 96 kilómetros. Unos 40 minutos después se registró una réplica de magnitud 4,8 y las autoridades descartaron una amenaza de tsunami.

Las consecuencias más graves se registraron en el Eje Cafetero. En Manizales se confirmaron dos víctimas fatales y colapsaron más de diez edificios y unas 20 viviendas. En Pereira, las autoridades locales informaron al menos 18 fallecidos y describieron la situación como crítica.

En Cali también se reportaron importantes daños y personas atrapadas bajo los escombros del Hospital Universitario, entre ellas niños. En Bogotá, numerosos edificios fueron evacuados luego del fuerte sismo, mientras cientos de personas permanecieron en las calles por precaución.

Seis aeropuertos suspendieron sus operaciones por el terremoto
La Aeronáutica Civil de Colombia informó que los aeropuertos de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura sufrieron afectaciones. Las operaciones quedaron suspendidas temporalmente para permitir la evaluación de posibles daños estructurales en las terminales.

En Pereira se registraron derrumbes y daños en distintos puntos de la ciudad, incluido el aeropuerto internacional Matecaña. También se desprendió parte de la iglesia de San José, mientras que en Manizales una de las torres de la catedral resultó afectada por el movimiento.

El terremoto en Colombia también se sintió fuera del país. En Ecuador hubo reportes desde Quito y otras provincias, donde varias personas abandonaron sus viviendas como precaución. El movimiento también llegó a percibirse en Panamá, mientras continúan las tareas de emergencia y evaluación de daños.

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Tragedia en Río de Janeiro

Lo que debía ser un viaje familiar para celebrar un cumpleaños de 15 terminó en tragedia en Río de Janeiro: tres mujeres de una familia colombiana murieron este sábado cuando el helicóptero turístico en el que realizaban un paseo se estrelló en una zona boscosa de Vista Chinesa, en Alto da Boa Vista.

El piloto de la aeronave también perdió la vida, según pudo confirmar en las últimas horas la agencia Noticias Argentinas. Las víctimas fueron identificadas como Rocío Cubillos, de 59 años; su hija Wendy Manrique, de 37; su nieta Sofía Murillo, de 17; y el piloto Alessandro Rocha. Las tres mujeres habían llegado a Brasil el lunes para pasar unos días de vacaciones y participar de los festejos familiares. Durante su estadía habían recorrido distintos puntos turísticos de Río y también visitado Búzios.

El paseo en helicóptero era parte de la celebración. Seis familiares iban a realizar el recorrido, pero la adolescente que festejaba sus 15 años permaneció en el hangar junto a sus padres y esperaba subir a una segunda aeronave. Ese segundo vuelo nunca llegó a despegar. Mientras aguardaban, los familiares escucharon que se había producido un supuesto “aterrizaje forzoso” y recién después conocieron la verdadera magnitud de la tragedia.

El accidente ocurrió alrededor de las 11, cuando los bomberos recibieron la alerta y localizaron los restos del Robinson R44 contra una ladera cubierta de vegetación. Tras el impacto, la aeronave explotó y se inició un incendio que se extendió por el bosque. Cerca de 40 militares, 11 vehículos y cuatro unidades operativas participaron del operativo para llegar hasta el lugar, de difícil acceso.

Las causas del accidente todavía son investigadas por las autoridades brasileñas. Por el momento no se informó qué provocó la caída del helicóptero. La tragedia conmocionó a la familia colombiana, que había llegado a Río pocos días antes con el objetivo de celebrar un momento especial y terminó enfrentando la muerte de tres de sus integrantes. NA

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Afirman que Hezbolá opera en la Triple Frontera

 Hezbolá tiene células que operan en la triple frontera conformada por la Argentina, Brasil y Paraguay para lavar dinero del narcotráfico, denunció el politólogo brasileño André Lajst, director de StandWithUs Brasil.

En el marco de la profunda reconfiguración del conflicto en Medio Oriente, Lajst lanzó una serie de advertencias sobre la persistente y “muy importante” presencia de células de Hezbolá en América Latina, según un informe al que accedió la agencia Noticias Argentinas.

Según el especialista, aunque el grupo sufrió golpes militares devastadores en el Líbano por los ataques de Israel y Estados Unidos, su red en la región mutó para fortalecer sus estructuras de narcotráfico, tráfico de armas y lavado de dinero, informó DNEWS en las últimas horas.

El partido-milicia chií libanés Hezbolá fue declarado organización terrorista por la Argentina en julio de 2019, cuando el entonces presidente Mauricio Macri lo decidió por decreto en la víspera del 25° aniversario del atentado con coche bomba que el 18 de julio de 1994 destruyó la AMIA, la sede de la mutual judía en Buenos Aires.

Lajst señaló que la pérdida de liderazgo militar y depósitos de efectivo en su base de operaciones central impulsó a la organización a buscar “oxigenar” sus finanzas mediante el blanqueo de activos en puntos estratégicos como la Triple Frontera que comparten la Argentina, Brasil y Paraguay.

Para ello, Hezbolá estrechó vínculos con poderosas organizaciones delictivas locales, específicamente con la organización criminal brasileña Primer Comando de la Capital (PCC) y los carteles de la droga en México, según dijo Lajst en declaraciones a la señal latinoamericana de noticias DNEWS.

“Las operaciones de Hezbollah afuera del Líbano, de una cierta forma pueden disminuir. Mientras, lo que intentan es lavar más plata, traer un poco más de plata de la triple frontera o de lugares específicos como México con el contacto que tienen con los carteles o en Brasil con el Primer Comando de la Capital (PCC)”, comentó.

Lajst preside la filial brasileña de la StandWithUs, una organización internacional sin fines de lucro fundada en Estados Unidos en 2001 y dedicada a la lucha contra el antisemitismo.

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