Mundo
Más dosis rusas
19 de marzo de 2021
Un nuevo cargamento con 330 mil dosis del componente 1 de la vacuna Sputnik V arribó al Aeropuerto Internacional de Ezeiza en un vuelo de Aerolíneas Argentinas.
El avión proveniente de Moscú aterrizó a las 14:20 con las nuevas vacunas que serán distribuidas en todo el territorio nacional y destinadas a las personas mayores de 70 años, las más vulnerables al Covid-19.
Con la llegada de estas 330 mil, la Argentina contará con 4.380.540 dosis y, según estimaciones del Gobierno, se prevé que el país supere este viernes las 3.000.000 de dosis aplicadas
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León XIV pidió por la paz en Ucrania
Este domingo, a cinco días de iniciar su viaje a Uruguay, Argentina y Perú, el papa León XIV hizo un nuevo llamado a los responsables de la guerra que se está librando en Ucrania.
En su mensaje luego del Ángelus en la Plaza de San Pedro, este domingo, Día de Todos los Santos, León XIV abogó por un alto el fuego humanitario en la localidad ucraniana de Oleshky, ocupada por Rusia, e hizo un llamamiento a la cooperación y al diálogo en favor de la paz.
“En los últimos días se ha llevado a cabo una operación humanitaria para ayudar a la población civil de la ciudad de Oleshky -afirmó-. Espero que la cooperación entre las partes, que ha hecho posible este necesario gesto de humanidad, fomente una mayor disposición al diálogo y dé lugar a nuevas iniciativas concretas en favor de la paz”.
Finalmente, León XIV encomendó a la Virgen María, "Reina de la Paz y Reina de Todos los Santos, a todos aquellos que, en todo el mundo, sufren a causa de la guerra. ¡Basta ya de guerra, que prevalezca una paz justa!".
A cinco días de su llegada a Uruguay
Esta es la agenda oficial del Papa en las ciudades de Montevideo, Paysandú y Florida:
Viernes 6 de noviembre
16:30: Llegada al Aeropuerto Internacional de Carrasco.
17:30: Ceremonia de bienvenida en la Plaza Independencia y encuentro con autoridades.
18:15: Reunión con el Presidente de la República en el Edificio José Artigas.
19:10: Celebración en la Catedral Metropolitana de Montevideo.
Sábado 7 de noviembre
10:00: Santa Misa en el Parque París Londres de Paysandú.
17:00: Encuentro social en el barrio Casavalle (Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe) en Montevideo.
18:00: Encuentro con el mundo de la educación en la Universidad Católica del Uruguay.
19:00: Vigilia de oración en el Estadio Centenario.
Domingo 8 de noviembre:
10:30: Misa central en la Plaza de la Catedral Basílica de Florida (Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres).
15:30: Partida desde el Aeropuerto de Carrasco con destino a la ciudad de Buenos Aires.
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Tensión en Francia: manifestantes se enfrentan con la policía
Miles de personas protestan en Francia contra el costo de vida y el deterioro de la educación pública y otros servicios esenciales, en medio de un masivo operativo de seguridad y toques de queda en algunas ciudades.
Según las autoridades, al menos 15.000 manifestantes marchan en unas 65 ciudades. Se registraron algunos incidentes en París aunque “la mayoría de las marchas se desarrollaron pacíficamente, según el Ministerio del Interior.
Las autoridades de Francia activaron un operativo de seguridad sin precedentes. El Gobierno consideró la jornada de “riesgo muy elevado” y desplegó unos 70.000 policías y gendarmes en todo el país, además de reforzar las medidas de prevención y control en las principales ciudades.
El temor a que se repitan los episodios de violencia del pasado 17 de octubre —cuando las marchas derivaron en saqueos, incendios en edificios públicos y enfrentamientos— llevó al ministro del Interior, Laurent Nuñez, a advertir sobre posibles disturbios durante toda la jornada y especialmente a partir del anochecer.
Según estimaciones oficiales, entre 550.000 y 800.000 personas participaron en aquellas protestas.
París y otras ciudades restringieron las marchas y reforzaron la seguridad
Para este sábado, la policía contabilizó 350 acciones de protesta que podrían reunir entre 350.000 y 450.000 manifestantes en todo el país.
Solo se autorizaron marchas alejadas de los centros urbanos. En París, el recorrido aprobado va desde la Porte de Bagnolet hasta la Porte de Charenton, en la periferia, mientras que otros trayectos fueron prohibidos por la prefectura.
El clima de tensión se sintió entre los comerciantes, que reforzaron la protección de sus locales, sobre todo en zonas como el barrio de la Ópera. La Alianza del Comercio expresó su preocupación por posibles daños, y la red de Cámaras de Comercio e Industria recordó que de los 2500 comercios afectados en los disturbios anteriores, 600 aún no reabrieron.
El Ayuntamiento de París movilizó a más de mil agentes municipales para garantizar la recuperación del espacio público y retiró objetos urbanos que pudieran ser usados para causar daños.
Además, se decretó un toque de queda en sectores de la ciudad para las noches del sábado al domingo y del domingo al lunes, entre las 23 y las 6, una medida que se replicó en otras localidades.
Burdeos, Lyon y Marsella: diferentes estrategias ante la protesta
En Burdeos, la prefectura autorizó la marcha, aunque advirtió sobre una jornada “difícil” y posibles acciones violentas. El ayuntamiento manifestó su inquietud por el recorrido, que pasa cerca del centro urbano.
En Lyon, la manifestación fue permitida solo en zonas alejadas del centro, que todavía muestra secuelas de los disturbios del 17 de octubre, cuando un edificio de la oficina de turismo fue incendiado.
En Marsella, solo se habilitaron concentraciones previamente declaradas, y en Rennes una protesta fue prohibida por desacuerdos sobre el recorrido.
Heridos y tensión tras semanas de movilización
Esta es la tercera jornada de protestas contra el alto costo de vida, en continuidad con el movimiento estudiantil secundario.
Desde mediados de septiembre, varios manifestantes —incluidos menores— resultaron gravemente heridos durante los operativos policiales. Según el Ministerio del Interior, 1.93 policías y gendarmes también sufrieron lesiones en el marco de estas movilizaciones. (TN)
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El Día de Muertos hace del duelo una fiesta que une continentes
México celebra cada año el Día de Muertos, una festividad que honra la muerte con la catrina, los alebrijes, los altares y el xoloitzcuintle, símbolos pincipales que trascienden fronteras. En este día no se llora en el país norteamericano, se festeja.
En esa arquitectura del altar se funden dos mundos: la cosmovisión prehispánica y la religión católica quedan unidas por una misma necesidad, la de no olvidar.
Cada 1 y 2 de noviembre, las familias levantan ofrendas, encienden velas y reciben a quienes ya partieron. La costumbre parte de una idea central de la cosmovisión mexicana, según la cual la muerte no es el final sino una etapa más del curso natural de la existencia.
De todos los rostros de esta tradición, ninguno resulta tan reconocible como la catrina. Su historia arranca a inicios del siglo XX, cuando el caricaturista José Guadalupe Posada dibujó a la Calavera Garbancera. La concibió para burlarse de la clase alta del país, que copiaba las modas europeas y renegaba de sus propias raíces. Adornada con su tocado de alta costura, esa figura sofisticada se convirtió en símbolo de la hipocresía social y en un recordatorio de que el final alcanza a todos sin distinción de estatus.
Con el tiempo, la sátira dio paso al cariño. Aquella burla se convirtió en emblema de la cultura nacional, y está presente en el arte popular, la moda, las calaveras de azúcar, los disfraces y las ofrendas. La figura encarna la dualidad entre la vida y la muerte; por eso se le muestra elegante y serena, lejos de cualquier connotación lúgubre.
Sin embargo, la catrina no es el único elemento de esta celebración: los alebrijes también están presentes. No se explican, se contemplan, se palpan y se recuerdan. Son criaturas que no existen en la naturaleza pero que habitan en la fantasía del pueblo mexicano: como un felino con alas de mariposa, un dragón con manchas de jaguar o un pez coronado de cuernos.

Pero estos elementos nacieron de un sueño. En la década de 1930, el artesano Pedro Linares López enfermó y, mal de la fiebre, relató haber presenciado un desfile de bestias quiméricas. Cuando sanó, les dio forma con cartón y papel y las bautizó con el vocablo que, según su testimonio, escuchó durante aquel delirio: alebrijes. Así surgieron en la Ciudad de México figuras que funden lo real con lo fantástico.
Con los años, la artesanía viajó al sur. En Oaxaca, comunidades locales la adoptaron y la transformaron. Allí los alebrijes se labran en madera de copal y se decoran a mano con dibujos que jamás se repiten. Cada punto, cada línea y cada flor diminuta revela la paciencia de quien los traza. Estas piezas cruzan hoy fronteras y llenan museos, mercados y vitrinas. Su valor no está solo en la forma, sino en las manos que las tallan, en los hijos que aprenden el oficio de sus padres y en la memoria de un pueblo que convierte sus sueños en arte.
Junto a estos símbolos, también hay casas que huelen distinto, a cempasúchil y a pan recién horneado. Son las casas donde se levanta el altar de muertos. Ahí nada se dispone al azar, cada objeto cumple una función precisa. Según la creencia, esa estructura tiende el puente con quienes ya no están. La tela blanca aguarda a los difuntos; el papel picado se mece con el viento y sus figuras de colores parecen anticipar la visita. Las velas despejan el trayecto de regreso y el agua apaga la sed tras el largo viaje. La flor de cempasúchil, con su amarillo encendido, marca el sendero que debe transitar el alma.
Al centro de estos altares se coloca la fotografía del ser querido, y junto a ella los objetos que usó en vida. El conjunto funciona como un homenaje íntimo, un reconocimiento de su presencia en este día y un convite para que regrese, al menos por una noche. Los altares se construyen por escalones, los hay de dos pisos, de tres y de siete; algunos resultan modestos, otros monumentales. Cada nivel representa una etapa del tránsito que el alma recorre hasta alcanzar el descanso espiritual.
En esa arquitectura se funden dos mundos: la cosmovisión prehispánica y la religión católica quedan unidas por una misma necesidad, la de no olvidar. Se pone la mesa para quien ya no está, como si volviera a cenar en casa.
Pero junto a ellos existe un perro que siempre está presente. No ladra, apenas tiene pelo y su mirada parece venir de otro tiempo. Se trata del xoloitzcuintle, el animal que camina junto al pueblo mexicano desde hace más de 3.000 años. Este can endémico figura entre los más antiguos del continente americano. Su imagen, símbolo del Día de Muertos, fue declarada patrimonio cultural inmaterial de Ciudad de México este año, un reconocimiento a siglos de lealtad.
La leyenda atribuye el xolo a un regalo del dios azteca Xólotl. Su misión consiste en proteger al ser humano y guiarlo en el camino hacia el Mictlán, el inframundo. Por eso aparece en esculturas de cerámica, en pictogramas y en ritos funerarios prehispánicos. Su presencia quedó asociada, sobre todo, a este Día de Muertos.
Ese vínculo con la muerte explica su lugar en la celebración. El animal que acompañaba a los difuntos se volvió indispensable para el día en que regresan. Hoy, cuando un xolo cruza una plaza o se acomoda junto a su dueño, México entero gira la mirada hacia el mismo perro que guía a las almas y que será difícil verlo desaparecer.

