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El desafío que deberá afrontar Ponzio en River

29 de agosto de 2026

Leonardo Ponzio asumió de manera interina y tendrá por delante el desafío de encaminar a un River golpeado., tras la salida de Eduardo Coudet,

Más allá de los compromisos y de la clasificación a las copas internacionales, el principal desafío será recuperar la identidad de un equipo que viene de atravesar dos ciclos sin encontrar una respuesta futbolística y anímica.

River necesita algo más que resultados. Necesita volver a sentirse equipo. Ese será el principal desafío que tendrá por delante Ponzio, al menos durante su interinato, y también quien sea elegido para conducir al Millonario de manera definitiva. Porque más allá de los partidos que aparecen en el horizonte y de la necesidad de sumar, en Núñez hay una cuestión mucho más profunda por resolver.

Es una necesidad que el club ya tenía cuando se produjo la salida de Marcelo Gallardo después de su segundo ciclo y que Eduardo Coudet no consiguió solucionar. En aquel momento, el diagnóstico apuntaba a que River no necesitaba solamente un cambio de esquema o de nombres. Necesitaba un cambio de mentalidad.

Más allá de la frialdad de los números, lo que se observaba dentro de la cancha era todavía más preocupante: jugadores perdidos, desconectados y con poco compromiso en momentos determinantes. Eran señales de un fin de ciclo que se había consumido desde adentro hacia afuera. La energía ya no era la misma y tampoco la capacidad de reacción. Y cuando eso sucede, el problema deja de ser exclusivamente táctico.


Con el Chacho hubo una primera diferencia: River consiguió resultados. El equipo empezó a sumar, encontró en las victorias una manera de sostener el ciclo y llegó a la final del Apertura con Belgrano, en lo que fue el primer golpe negativo.

Pero detrás de esos resultados había una cuestión que nunca terminó de resolverse: River no encontraba una forma de juego clara. El equipo podía ganar, pero no terminaba de construir una identidad que le permitiera sostener esos triunfos desde el funcionamiento. Esa falta de respuestas fue acumulando tensión hasta convertirse en una bomba de tiempo.

La derrota ante el Pirata en la final fue el punto de quiebre. Para el nuevo semestre el club decidió apartar a 15 jugadores y se produjo la imagen del famoso «container de Cantilo», una situación que expuso el profundo proceso de reestructuración que atravesaba el plantel. A eso se sumó la salida de Juan Fernando Quintero, quien terminó rescindiendo su contrato.

Después, la sucesión de episodios continuó. River quedó eliminado de la Copa Argentina tras una pobre actuación ante Aldosivi en Salta. Llegaron las derrotas en el comienzo del Clausura, apareció el triunfo ante Argentinos para conseguir algo de oxígeno y luego llegó la serie ante Independiente Santa Fe, que terminó siendo determinante.

No alcanzaron los millones ni los refuerzos de Selección. River incorporó jugadores de jerarquía como Nicolás Otamendi, Ángel Correa y Thiago Almada, pero tampoco consiguió transformar ese potencial individual en un funcionamiento colectivo.

Por eso, el principal pecado de Coudet en River no fue una derrota, una eliminación ni una decisión táctica puntual. Fue no haber logrado convertir un plantel repleto de recursos en un equipo reconocible.


Ahora, con Ponzio al frente, sea por un período corto o por un tiempo mayor, algo que determinarán el tiempo y los resultados, el club de la banda vuelve a encontrarse frente al mismo problema de fondo.

Los jugadores están. El talento también. Lo que falta recuperar es otra cosa: la confianza, la fortaleza mental y la capacidad de reaccionar frente a la adversidad.

Hay un dato que expone con crudeza ese problema: River lleva 28 partidos sin conseguir dar vuelta un resultado después de recibir un gol. La última vez que logró hacerlo quedó cada vez más lejos y el dato ya dejó de ser una simple estadística para transformarse en un síntoma.

El equipo parece no encontrar respuestas cuando el partido se le pone cuesta arriba. Y eso también explica por qué el Monumental dejó de ser aquella fortaleza que históricamente representó para el club. En los últimos tiempos, el Millonario perdió en su propia casa ante rivales que anteriormente hubieran significado otra exigencia.

Por eso, lo primero que deberá hacer el nuevo entrenador no será cambiar el dibujo táctico. Será cambiar el ánimo.

Habrá que recuperar la confianza de futbolistas que vienen atravesando meses de golpes, reconstruir vínculos dentro del vestuario y conseguir que cada jugador vuelva a asumir su responsabilidad dentro del campo. La premisa deberá ser sencilla, pero fundamental: cada partido tiene que ser una oportunidad para empezar de cero.

Volver a ser River
El desafío más importante, en definitiva, será recuperar algo todavía más profundo: la identidad. River construyó históricamente una manera de entender el fútbol. Fue una escuela que marcó una línea alrededor del buen juego, el protagonismo, una idea clara y la convicción de ir a buscar los partidos. Esa característica no depende de un entrenador determinado ni de un nombre propio.

No se trata solamente de ganar, sino también de cómo ganar. El próximo conductor tendrá que entender que los últimos dos ciclos dejaron aprendizajes suficientes. La salida de Gallardo mostró que el desgaste puede llevarse puesta la energía de un equipo. El paso de Coudet dejó en evidencia que los resultados, por sí solos, tampoco alcanzan cuando no existe un funcionamiento reconocible.

Ahora Ponzio tendrá la misión de comenzar a reconstruir desde adentro. Y si finalmente otro entrenador toma el mando, heredará exactamente esa misma responsabilidad: transformar un plantel con recursos en un equipo que vuelva a reconocerse dentro de la cancha.

Las copas internacionales, los resultados y los objetivos deportivos serán importantes. Pero antes de todo eso hay una tarea pendiente. River necesita volver a creer en sí mismo, recuperar el protagonismo y encontrar una identidad. Porque en Núñez se pueden discutir nombres, sistemas y estrategias, pero hay algo que no debería estar en discusión: la forma de jugar y de representar a River. ESPN

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Dibu Martínez tras su operación voluciona de manera favorable en un hospital

Luego del gran susto generado por la impactante lesión que sufrió durante el encuentro entre Chelsea y Everton por la Premier League, Emiliano "Dibu" Martínez evoluciona de manera favorable en un hospital de Inglaterra. Tras ser operado de urgencia debido a una fractura de mandíbula producto de un choque con el defensor Jarrad Branthwaite, el arquero de la Selección Argentina reapareció en redes sociales y recibió una especial visita del ámbito albiceleste.

Un subcampeón del mundo de la Selección Argentina visitó al Dibu Martínez tras su operación

A primera hora de este domingo, Federico Fernández se acercó al centro médico para brindar su apoyo al guardameta marplatense. El exzaguero central de 37 años, subcampeón del mundo en Brasil 2014 y de extenso recorrido por el fútbol inglés en clubes como Swansea City y Newcastle, compartió una postal en su cuenta personal junto al arquero de las Garzas y el conjunto londinense. “Amigo, me alegro que todo haya salido bien y que estés en el camino de la recuperación”, expresó el ex Estudiantes de La Plata en su emotivo mensaje.

Un subcampeón del mundo con la Selección Argentina visitó al Dibu Martínez tras su operación

Por su parte, el propio "Dibu" llevó tranquilidad a los fanáticos con una imagen desde la clínica en la que se lo observa con el pulgar arriba, acompañada por la frase: "En unas semanas volvemos ya". Si bien los estudios médicos descartaron compromisos a nivel cervical, de cabeza o espalda, el cuadro maxilar demandará un período de recuperación de aproximadamente un mes y medio.

Esta inactividad obligada descarta de manera definitiva la presencia del marplatense en la convocatoria de Lionel Scaloni para la ventana FIFA de noviembre, donde Argentina se medirá ante Uruguay y Costa Rica. El cuerpo técnico nacional seguirá de cerca la rehabilitación del golero titular, quien apunta a retornar al arco de Stamford Bridge antes de la finalización del año. M1

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Cipolletti lo aguantó y pasó a la final del Federal A

Cipolletti de Río Negro que viene de festejar sus primeros 100 años de vida institucional, empató sin goles ante Alvarado y se clasificó a la final por el primer ascenso a la Primera Nacional. El Albinegro soportó la presión del Torito en el estadio José María Minella, defendió la ventaja conseguida en Río Negro y dio el último paso hacia una definición que lo tendrá frente a San Martín de Formosa.

El conjunto rionegrino tuvo que resistir los constantes intentos del equipo marplatense, que buscó por distintas vías el gol que le permitiera cambiar la historia. Sin embargo, Cipolletti sostuvo el cero y respondió con firmeza en un partido en el que cada avance de Alvarado exigió máxima concentración.

Con uñas y dientes, el Albinegro defendió su objetivo y terminó celebrando una clasificación que alimenta el sueño del ascenso. El 0-0 en Mar del Plata le alcanzó para meterse en la instancia decisiva del Federal A.

A Alvarado le sobró corazón, pero le faltó fútbol. Y así no pudo convertir el gol que necesitaba para llegar a la final. Fue un piñazo a la ilusión. La vía más corta al ascenso quedó clausurada. Sólo cabe emprender el largo camino de la Reválida.

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Racing e Independiente quedaron a mano

La Academia lo ganaba con un gol de Zaracho en el primer tiempo, pero el Rojo reaccionó y llegó al empate en el complemente gracias a un tanto de penal de Meza.

Racing e Independiente están mano a mano en un clásico que arrancó con todo en Avellaneda. En el Cilindro, la Academia se puso arriba, pero el Rojo no tardó nada en contestar.

El local abrió la cuenta a los 15 minutos con un gol de Adrián Martínez, que hizo saltar a la tribuna. Pero la alegría le duró poquito, porque a la jugada siguiente llegó el penal para Independiente.

La falta fue de Gonzalo Escudero sobre Maximiliano Meza dentro del área. El propio Meza agarró la pelota y la mandó a guardar a los 16, para poner el 1-1 y enfriar el festejo racinguista.

Antes de los goles, Racing ya había avisado un par de veces en los primeros minutos y mostraba más empuje. El partido también tuvo una pausa después de que un hincha tirara un reloj desde la popular, un detalle que le metió otro condimento al bardo.

El duelo corresponde a la decimotercera fecha del Torneo Clausura y vale bastante para los dos. Racing, con Sebastián “Chirola” Romero como técnico interino, necesita sumar para seguir con chances de meterse en los playoffs, mientras Independiente busca afirmarse en zona de clasificación.

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