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El 78% de los hogares está entre la clase media baja y la pobreza
10 de agosto de 2026
Casi ocho de cada diez familias tienen ingresos inferiores al promedio nacional de $2,8 millones mensuales. La clase baja no pobre es el sector más numeroso y sólo el 22% de los hogares integra los estratos medio alto y alto.
El ingreso promedio de los hogares argentinos alcanzó los $2.800.000 netos mensuales durante el primer trimestre de 2026, pero esa cifra está lejos de representar la realidad económica de la mayoría de las familias. Por el contrario, el 78% de los hogares gana menos que ese promedio, una fotografía que muestra hasta qué punto la estructura social argentina se concentra actualmente en los estratos medios bajos y bajos.
Los datos surgen de un informe de la Fundación Encuentro, elaborado sobre información de la consultora W, que divide a la población en cinco grandes niveles socioeconómicos. La distribución deja una pirámide con una base particularmente amplia: casi ocho de cada diez hogares se encuentran entre la clase media baja, la clase baja superior no pobre y la pobreza.
La particularidad es que sólo dos sectores, que en conjunto representan el 22% de los hogares, tienen ingresos superiores al promedio nacional de $2,8 millones. La explicación está en la propia distribución: un grupo minoritario con ingresos considerablemente más elevados empuja hacia arriba la media estadística, aunque la gran mayoría se encuentre bastante por debajo.
Cuánto hay que ganar para pertenecer a cada clase social
En la cima de la pirámide aparece la clase alta, que representa apenas al 5% de los hogares. Para ingresar a ese segmento se requieren al menos $7,5 millones mensuales.

Inmediatamente debajo se encuentra la clase media alta (C2), integrada por el 17% de los hogares, cuyo piso se ubica en torno a los $4 millones mensuales.
Esos son los únicos dos grupos cuyos ingresos superan el promedio nacional.
La clase media baja, en cambio, representa otro 26% de los hogares y tiene como referencia un ingreso mínimo de $2,2 millones por mes.
El segmento más numeroso de toda la estructura social argentina es el denominado D1, o clase baja superior no pobre, que reúne al 31% de los hogares. El ingreso mínimo mensual para este estrato se ubica en $1,4 millones.
Finalmente, en el escalón más vulnerable aparece un 21% de hogares en situación de pobreza, con ingresos mensuales de alrededor de $900.000.
De esta manera, la estructura queda distribuida de la siguiente forma: 5% de clase alta, 17% de clase media alta, 26% de clase media baja, 31% de clase baja no pobre y 21% de hogares pobres.
La fotografía resulta particularmente significativa porque la clase media baja y los dos estratos inferiores concentran por sí solos al 78% de las familias argentinas.
Por qué $2,8 millones no representan al hogar argentino típico
El ingreso promedio puede ofrecer una imagen engañosa cuando existe una marcada desigualdad en la distribución.
Aunque estadísticamente los hogares argentinos reciben en promedio $2,8 millones mensuales, la mayor parte de ellos está por debajo de esa cifra. Los ingresos considerablemente superiores de la clase alta y la clase media alta elevan el promedio general.
Así, los $2,8 millones describen mejor la situación económica de una minoría que la de la mayoría de las familias.
Ese fenómeno también permite comprender algunas de las dificultades que atraviesa el consumo masivo. Si bien la inflación mostró una desaceleración y los salarios reales comenzaron a recuperar terreno, la recomposición todavía no alcanza para devolver el gasto de buena parte de las familias a los niveles anteriores a la crisis.
“La concentración de los ingresos por debajo del promedio ayuda a explicar por qué el consumo masivo sigue deprimido, aun cuando las variables macroeconómicas vienen mejorando: la inflación se desaceleró y los salarios reales comenzaron a recomponerse. Sin embargo, es precisamente ese 78% de los hogares el que presenta una mayor propensión al consumo”, señaló el informe.
La cuestión resulta determinante porque son justamente los sectores medios bajos y bajos los que destinan una proporción mayor de sus ingresos al consumo cotidiano. Cuando sus recursos pierden poder de compra, el impacto se traslada rápidamente a supermercados, comercios y otros rubros de consumo masivo.
La situación es diferente entre la clase alta y la media alta, cuyo gasto depende menos directamente de las oscilaciones salariales y ya muestra señales de normalización.
Del control de gastos a “comer menos y peor”
El deterioro del poder adquisitivo, sin embargo, modificó los hábitos prácticamente en todos los estratos sociales.
El director de la consultora W, Guillermo Olivetto, explicó durante un evento de la Cámara de Empresas de Investigación Social y de Mercado (CEIM) que el ajuste atraviesa a todos los niveles socioeconómicos, aunque con intensidades y consecuencias muy diferentes.
Entre los hogares de mayor poder adquisitivo, la estrategia pasa por controlar gastos y revisar costos fijos, entre ellos seguros y prepagas. También se reducen salidas, recitales, viajes y suscripciones a aplicaciones, mientras aumenta la búsqueda de promociones y descuentos. A eso se suma una menor capacidad de ahorro.
Más abajo en la pirámide aparecen las familias cuyos ingresos se destinan fundamentalmente a cubrir alimentación, servicios e impuestos.
En esos hogares se intenta evitar el endeudamiento con tarjetas de crédito y se eliminan viajes, espectáculos y salidas. Los denominados “gustos” y los consumos considerados prescindibles quedan postergados y las promociones dejan de representar una oportunidad ocasional para convertirse en una herramienta habitual para administrar el presupuesto.
La situación es aún más delicada entre las familias que deben “hacer malabares para llegar a fin de mes”. Allí, cualquier gasto inesperado puede desestabilizar las cuentas del hogar.
Las compras se concentran casi exclusivamente en productos con descuento y aumenta el uso de deuda para cubrir faltantes de ingresos o “tapar baches”.
En los sectores de menores recursos, el ajuste alcanza directamente a la cantidad y calidad de los alimentos.
Según el relevamiento presentado por Olivetto, en algunos hogares “se come menos y peor”, incluso con una reducción de la cantidad de comidas diarias.
También cambia la composición de la dieta. La carne vacuna es sustituida por pollo, determinadas verduras dejan paso a productos más económicos como la harina y la leche líquida puede ser reemplazada por leche en polvo.
Frente a ese escenario y al analizar las perspectivas del mercado de consumo, Olivetto sintetizó: “Es lo que hay”.
Los cambios también se observan en el lugar y la manera en que compran los argentinos.
Esteban Cagnoli, CEO de Worldpanel by Numerator, sostuvo que “el consumidor se muestra cada vez más selectivo y prioriza los canales de cercanía”. Según explicó, esa elección no responde solamente a la comodidad, sino también a una estrategia para evitar compras impulsivas y limitar el gasto a una canasta más reducida.
La consultora Scentia, por su parte, planteó que una continuidad en la desaceleración de la inflación acompañada por una recuperación de los salarios podría permitir cierta mejora del consumo masivo. Sin embargo, proyectó que avanzaría aproximadamente a la mitad del ritmo del Producto Bruto Interno y se movería en una banda de entre -1% y +1%.
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Presentan el logo oficial de la histórica visita de León XIV
La Iglesia católica dio a conocer la identidad visual que acompañará la visita del papa León XIV a la Argentina, programada del 8 al 11 de noviembre. La presentación incluyó el logotipo y el lema que se verán en actos masivos y materiales institucionales, y abre la cuenta regresiva para un acontecimiento con fuerte carga simbólica.
El diseño, presentado por la comisión organizadora, muestra una corola compuesta por pequeñas figuras humanas de distintas formas, tamaños y tonos que evocan la diversidad del pueblo. En el centro, el vacío configura de modo sutil una cruz, señal del lugar de Cristo en el mensaje pastoral y del protagonismo del anuncio evangélico.
La disposición gráfica sugiere un camino compartido y una corresponsabilidad en la misión, pasando del encuentro personal a la tarea de anunciar. El diseño pretende transmitir apertura y armonía en un contexto social donde la llamada a la cultura del encuentro demanda respuestas comunitarias de distintos sectores.
Durante sus tres días en el país, la visita del papa incluirá actos en Buenos Aires, Córdoba y Luján. Será el primer Santo Padre en pisar suelo argentino en casi cuatro décadas, desde la llegada de san Juan Pablo II en 1987, según informó la organización oficial.
La agenda combinará encuentros institucionales con autoridades nacionales, reuniones con representantes de la sociedad civil y celebraciones litúrgicas multitudinarias. Los organizadores buscan un equilibrio entre actos protocolarios y momentos de encuentro pastoral que permitan la participación amplia de los fieles.
El itinerario por Buenos Aires, Córdoba y Luján junto con los objetivos pastorales del encuentro comunitario.La comisión organizadora explicó el sentido teológico del emblema y difundió el lema oficial: “Bienvenidos todos. Vayan y anuncien”. Explicaron que la imagen apunta a animar la misión compartida y a reforzar valores de fraternidad, hospitalidad y compromiso eclesial en un momento clave para el diálogo social.
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Mar del Plata no es más Zona Fría
El proyecto oficial establece que los beneficios del régimen Zona Fría quedarán limitados a los usuarios que residan en la Patagonia, Malargüe (Mendoza) y la región de la Puna. De este modo, el mayor impacto se concentraría en la provincia de Buenos Aires, que fue una de las principales beneficiadas por la ampliación del régimen en 2021.
Con la iniciativa convertida en ley, perderán el descuento por Zona Fría hogares de 55 ciudades bonaerenses, incluyendo a Bahía Blanca y todo los partidos del sudoeste bonaerense (Adolfo Alsina, Adolfo Gonzales Chaves, Benito Juárez, Coronel Dorrego, Coronel Pringles, Coronel Rosales, Coronel Suárez, Daireaux, Guaminí, General Lamadrid, Laprida, Monte Hermoso, Pellegrini, Puan, Saavedra, Salliqueló, Tres Arroyos, Tres Lomas, Tornquist y Villarino).
El único distrito que queda exceptuado del recorte es Patagones por ser considerado como Zona Patagónica.
Además, se quedarán sin el beneficio distritos como General Pueyrredón, Necochea, Partido de la Costa, Pinamar, Villa Gesell, Tandil, Olavarría, Azul, Pergamino, entre otras.
En Córdoba, quedarán afuera del régimen los departamentos del sur y centro de la provincia, como Río Cuarto, Juárez Celman, General Roca, Presidente Roque Sáenz Peña, Tercero Arriba, Calamuchita, Santa María y San Alberto.
También perderán el beneficio municipios de Santa Fe incorporados en 2021, por ejemplo, Rosario, General López, San Lorenzo y Constitución.
En Mendoza, el único departamento que conservaría el beneficio sería Malargüe. En cambio, quedarían excluidas Mendoza Capital, San Rafael, General Alvear, Tunuyán, Tupungato, San Carlos, San Martín, Junín, Rivadavia, Santa Rosa y La Paz.
Mientras que en San Luis, la capital provincial, Villa Mercedes y Merlo perderán el beneficio de aprobarse la iniciativa oficial junto a las ciudades de Andalgalá, Belén y Tinogasta de San Juan.
Lo mismo ocurrirá en Salta en los departamentos de Cafayate, Cerrillos, Chicoana, La Caldera, La Viña, Rosario de Lerma, San Carlos y Salta Capital. En Catamarca; en Famatina, Chilecito y General Lamadrid, en La Rioja; y en Tafí del Valle, Tucumán. (TN)
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La pobreza creció en el primer semetre del año y se ubicó en 32,3%
Subió 4,1 p.p. respecto al semestre previo. Alcanza a más de 15 millones de p- La pobreza en Argentina registró una suba y se ubicó en 32,3% en el primer semestre de 2026.Así se desprende del informe que difundió esta tarde el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas.
Respecto al segundo semestre del último año, la pobreza aumentó 4,1 puntos porcentuales (p.p.). Si se mira el mismo semestre de 2025, el incremento llegó a 0,7 p.p.
Tal como anticipó esta agencia, se sumaron 1.200.000 personas por debajo de la línea de pobreza. En el período enero-junio alcanzó a 9.700.000 personas en los 31 aglomerados urbanos donde el INDEC realiza la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Tomando como proyección a todo el territorio nacional, el indicador final se ubica por encima de los 15 millones de personas.
Respecto a la indigencia, subió 1,2 p.p. hasta el 7,5% y englobó a 2.200.000 personas. La diferencia con la pobreza radica en la capacidad de cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Total (CBT).
Desde que asumió a la presidencia Javier Milei registró su pico máximo durante el primer semestre de 2024, cuando el índice alcanzó al 52,9% de las personas.
A partir de ahí, la pobreza comenzó un proceso de reducción: 38,1% en el segundo semestre, 31,6% en el primero de 2025 y 28,2% en el segundo.
Sin embargo, este último dato rompió con la tendencia y la revertió, en parte por el aumento de la CBT en torno a los salarios, que fue superior.
Las distintas proyecciones ya venían adelantando que la pobreza iba a volver a subir en el primer semestre del año. El Nowcast de pobreza de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) proyectó una tasa de 31,6%, siendo la que más se aproximó al número final.
Desglosado por grupos estarios, el mayor porcentaje se ubicó entre las personas de 0 a 14 años (44,5%). Le siguió el rango de 15 a 29 años (36,9%), 30 a 64 años (28,8%) y en último lugar el grupo de 65 años o más (14,8%).
En cuanto a las regiones, alcanzó al 41,5% en el Noreste, 36,7% en Cuyo, 32,1% en el Gran Buenos Aires, 31,5% en el Noroeste, 30,3% en la Pampeana y 28,4% en la Patagonia.
"Si bien las tasas de pobreza y de indigencia se incrementaron 4,1 p.p. y 1,2 p.p. en relación al semestre previo, ambas tasas registraron una fuerte baja en relación al primer semestre de 2024", dijo el ministro de Economía, Luis Caputo, buscando demostrar que los indicadores

