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‘No tendría problemas en venderle tierras a un extranjero’

23 de julio de 2026

El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, respaldó la posibilidad de que inversores extranjeros compren tierras en el país. “No tendría problema en venderle hectáreas a un extranjero”, afirmó, y agregó que esas personas “no se van a llevar un pedazo de tierra para algún lado”.

El proyecto, impulsado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, propone modificar la actual Ley de Tierras Rurales, sancionada en 2011. Esa norma establece que la titularidad extranjera no puede superar el 15% de las tierras rurales del país, de cada provincia y de cada departamento o municipio, y que una misma nacionalidad no puede concentrar más del 30% de ese cupo.

La versión más reciente de la reforma elimina esos límites para personas físicas y jurídicas extranjeras, aunque exige una autorización conjunta de la Nación y de la provincia correspondiente cuando la compradora sea una empresa con participación de Estados extranjeros.

Ese capítulo sobre la “extranjerización” de tierras es, según reconoce el propio oficialismo, el principal obstáculo para reunir los votos necesarios en el Senado. El tratamiento del proyecto se postergó la semana pasada ante la falta de respaldos y quedó reprogramado para el 6 de agosto.

La discusión interna llegó a escalar en un cruce entre la vicepresidenta Victoria Villarruel, que se manifestó en contra de ese punto de la reforma, y la senadora Patricia Bullrich, uno de cuyos asesores llegó a denunciar por amenazas a un colaborador de Villarruel.

En ese contexto se enmarca el respaldo de la Sociedad Rural. Pino ya había defendido la iniciativa la semana pasada, tras la primera postergación del debate: “Una vez más, el Poder Legislativo está frenando algo que es necesario. Es un proyecto muy necesario, no solo para el campo pero es necesario para toda la Argentina”, había dicho entonces. Sobre el punto específico de la compra de tierras por extranjeros, sostuvo que “esto ya ocurrió en los siglos XIX y XX; la Argentina también fue hecha por extranjeros, así que no hay que tener miedo”.

El titular de la entidad rural matizó, de todos modos, que pueden existir situaciones puntuales que ameriten alguna regulación, como la adquisición de campos para destinarlos a parques o reservas naturales, en referencia a casos en la Patagonia donde la expansión de fauna silvestre en tierras no productivas afecta a la ganadería ovina de los campos vecinos.

Desde el Gobierno remarcan que la apertura no alcanza a los Estados extranjeros como tales, sino únicamente a inversores privados, y que el objetivo de la reforma es atraer inversiones y dar mayor previsibilidad jurídica a la propiedad privada.

Sin embargo, el capítulo despertó resistencia que excede al kirchnerismo y la izquierda: sectores de la oposición dialoguista y varios gobernadores plantearon objeciones sobre el alcance de los cambios y sobre qué margen deberían conservar las provincias para regular el uso de sus tierras, un debate que se sostiene desde hace semanas y que todavía no está saldado dentro del propio oficialismo.

Con la letra del proyecto en revisión y la nueva fecha de tratamiento fijada para el 6 de agosto, en la mesa política del Gobierno se muestran confiados en destrabar esta vez la sanción: “Los votos van a estar”, aseguró uno de sus integrantes.

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Las exportaciones agroindustriales crecen 13,2%

Las exportaciones agroindustriales argentinas sumaron u$s 42.304 millones entre enero y septiembre de 2026, un 13,2% más que en el mismo período del año pasado. El incremento representó un ingreso adicional de u$s 4.928 millones, según el informe mensual de exportaciones por complejos del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), elaborado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Solo en septiembre, las ventas externas del sector alcanzaron los u$s 5.500 millones, con una mejora interanual del 13,6%. En términos absolutos, fueron u$s 658 millones más que en igual mes de 2025, detalla el informe.

Los complejos de girasol, maíz y carne y cuero vacunos realizaron los mayores aportes en dólares al crecimiento de las exportaciones. En sentido contrario, el desempeño de los complejos sojero, avícola y sucroalcoholero moderó la suba general.

Al observar las tasas de crecimiento porcentual de septiembre, los mayores avances correspondieron a los complejos porcino, girasolero y algodonero. El girasol se destacó así tanto por el ritmo de expansión de sus ventas externas como por su contribución monetaria al aumento del conjunto agroindustrial.https://514ed812962e211f008eae8ab92f4214.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

El informe también incorporó una referencia al contexto cambiario. El tipo de cambio real multilateral que elabora el Banco Central se mantuvo estable frente al mes anterior, aunque se ubicó un 3% por debajo del promedio de 2025.

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Buscan penar el vandalismo rural

La Cámara de Diputados aprobó en las últimas horas un proyecto que busca incorporar la figura del vandalismo rural al Código Penal y que impone penas de hasta 10 años de cárcel por la intrusión en los campos. La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) celebró el logró en la Cámara baja y destacó que “el campo no puede tener menos protección que cualquier otro ámbito”.

En un comunicado, CARBAP afirmó: “Celebramos la aprobación en la Cámara de Diputados de la Nación del proyecto de ley que incorpora al Código Penal figuras específicas vinculadas al vandalismo rural, un paso importante para fortalecer la protección de los productores y sus familias”.

La confederación ruralista remarcó que “la destrucción de cultivos, silobolsas, alambrados e instalaciones productivas provoca pérdidas económicas y atenta contra meses de trabajo e inversión”.

Continuó: “Destacamos especialmente el abordaje de la violación de domicilio rural. Ingresar sin autorización a un establecimiento rural vulnera la privacidad, la tranquilidad y la seguridad de quienes viven y trabajan allí”. Porque “el campo no puede tener menos protección que cualquier otro ámbito: detrás de cada tranquera hay personas, familias y bienes que deben ser respetados”.

“Valoramos este avance legislativo y convocamos a seguir trabajando para que existan herramientas legales efectivas que protejan la producción y garanticen el respeto por la propiedad. Sin seguridad ni respeto por el trabajo, no hay desarrollo rural posible”, cerró el mensaje de CARBAP.

El proyecto sobre vandalismo rural fue aprobado en Diputados por 162 votos contra 77 y una abstención del diputado de Unión por la Patria Luis Basterra (precisamente, exministro de Agricultura nacional durante los primeros años del Gobierno de Alberto Fernández).

El dictamen de mayoría obtuvo varias modificaciones que fueron consensuadas entre el autor del proyecto, Martín Ardohain, y el legislador massista, Ramiro Gutiérrez.

El proyecto fue respaldado por la Libertad Avanza, el PRO, la UCR, Argentina Federal, Provincias Unidas, Elijo Catamarca, Coherencia, y Producción y Trabajo. En tanto, la iniciativa fue rechazada por el grueso de los diputados de UxP, la izquierda, e Independencia.

Establece que “será reprimido con prisión de un 1 mes a un 1 año, el que entrare en establecimiento rural, o sus dependencias, contra la voluntad expresa o presunta de quien tenga derecho de excluirlo”.

El máximo de la pena se elevará a 2 años cuando “el ingreso obstaculice sustancialmente el desarrollo de la actividad productiva rural o ponga en un peligro concreto la vida o la integridad física de las personas que se encuentran en el establecimiento, o de la sanidad de los animales o cultivos de la explotación, siempre que el hecho no constituyere un delito más severamente penado”.

También impone “prisión de dos a ocho años y multa de tres a doce veces el valor del daño causado para la persona que destruya de cualquier modo silobolsas, o cualquier producto que forme parte del proceso productivo agropecuario”.

Mientras que la pena “se aumentará a 10 años si el delito es cometido por tres o más personas que actúen de manera coordinada, y se produzca la pérdida total de la producción en curso o se impidiere la continuidad del ciclo productivo, su transporte o comercialización”.

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Campaña 2026/2027: la Bolsa de Cereales proyecta casi 158 millones de toneladas

Tras el lanzamiento de la campaña 2026/2027, Ramiro Costa, gerente general de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, dio un panorama positivo para el agro argentino. Venimos de una cosecha récord, y el desafío ahora es repetirla. “Alcanzar un récord eventualmente se logra, pero repetirlo es todo un desafío y parece que estamos a las puertas de algo así”, afirmó.

La entidad estima una producción de casi 158 millones de toneladas, que según Costa se logra “con un lindo mix”, porque no todos los cultivos evolucionan igual. “Hoy estamos estimando casi 158 millones de toneladas de producción”, precisó, y aclaró que el escenario se cumplirá “clima mediante”.

Por cultivo, el panorama es el siguiente:

  • Maíz: apunta a 66 millones de toneladas, un récord con un incremento cercano al 3% respecto del año anterior.
  • Soja: crece hasta casi 54 millones de toneladas. Según el directivo, viene consolidando una tasa de crecimiento interesante, aunque todavía no alcanza los récords de años atrás.
  • Sorgo: muestra algo de crecimiento.
  • Girasol: se mantendría más o menos igual, pero en un nivel absolutamente alto.
  • Trigo y cebada: caen en la comparación interanual, porque la campaña anterior fue, en palabras de Costa, un récord de los que se llaman “inalcanzables”. Aun así, serían la segunda mayor cosecha de estos cultivos de la historia.

Sobre el girasol, Costa explicó que crece mucho, apalancado por lo que sucede a nivel mundial. El contexto combina cuestiones de mercado y geopolíticas que afectan los precios de la energía, la logística de transporte de granos y los costos de los insumos. A eso se suma un año Niño, que para la Argentina resulta favorable. “Considerando un poco todo, hace que el girasol claramente sea un beneficiado de esta foto”, sostuvo.

No es el único factor. Los precios internacionales están en buenos niveles, y la baja de impuestos, sobre todo de las retenciones, permite que el país acceda a un valor más cercano al que reciben sus competidores.

Ese escenario se traduce en decisiones de los productores. Según la encuesta de la Bolsa de Cereales sobre expectativas de uso de tecnología, “casi el 80% de los productores tienen expectativas de mantener el nivel del año anterior, que fue bueno, o incluso mejorarlo”.

Costa dimensionó el impacto de la reducción de los derechos de exportación. Cuando termine el período previsto, en diciembre de 2028, la baja implicará 46 dólares más por tonelada. Para la próxima campaña, equivale a “hasta 17 dólares más por hectárea”. “Los números empiezan a mejorar y eso permite proyectar más inversión”, dijo. Y agregó que más inversión “es ponerle piso a los rendimientos y hablar de una cadena que va a ir creciendo”.

Todo esto, remarcó, consolida un piso de producción muy alto. Es un punto de partida para un segundo año récord potencial, que aportará a las exportaciones, al procesamiento y consumo interno de granos, a la actividad en todo el país y al PBI.

Consultado sobre el impacto de los conflictos en Medio Oriente, el directivo planteó que hay efectos en ambas direcciones. Por un lado, suben los costos de la energía, lo que encarece el gasoil para la siembra, la aplicación de fitosanitarios y la cosecha, y también algunos insumos. Por el otro, suben los precios de los granos. “En ese mix entre suba de costos y suba de precio de granos, hay que ver cómo queda cada uno de los cultivos”, explicó, y ahí aparecen “algunos desafíos, pero también algunas oportunidades”.

Frente a un mundo con guerras tradicionales y guerras comerciales de aranceles, Costa señaló que la Argentina no está tan afectada como otros países.

El gerente general también se refirió al cambio de mirada sobre el sector. Antes se lo veía como productor de alimentos y generador de dólares. Hoy, a su criterio, el país se plantea una visión estratégica distinta, apoyada en el agro pero también en los nuevos recursos del sector energético. Mencionó las sinergias que se generan, por ejemplo, con la producción de fertilizantes.

“Empezamos a ver que hay una visión integral de desarrollo muy interesante por delante”, indicó. Reconoció que todavía no está explotada y que el proceso lleva tiempo, pero que ya empiezan a surgir noticias que “probablemente hagan pegar un salto de crecimiento y desarrollo muy marcado”.

Costa explicó que su optimismo responde a que la Argentina atraviesa una ventana de oportunidad. Recordó que pocos años atrás había derechos de exportación altísimos y prohibiciones de exportar, lo que desincentivaba la inversión. “Hoy eso está cambiando”, afirmó.

También analizó los próximos diez años en el marco del Mercosur y el crecimiento esperado de Brasil, Uruguay y Paraguay. Históricamente, dijo, quien más provecho sacaba era Brasil, porque tenía una mejor política agropecuaria. Ahora, la Argentina “empieza a levantar un poco la vara” y a crecer a tasas más altas. Según Costa, no las cumplía antes porque faltaban los incentivos correctos.

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