Seguinos

CARTA DEL LECTOR

2 DE ABRIL: la llama viva de la Patria que no se apaga

1 de abril de 2026

Solicito la publicación de este análisis, confiando en el compromiso de su medio con la memoria de Malvinas, el debate público y la defensa del interés nacional y el desarrollo de nuestra querida Provincia de Buenos Ayres. Agradezco el espacio brindado, porque mantener viva esta causa es también mantener viva la conciencia de nuestra comunidad.

2 DE ABRIL: la llama viva de la Patria que no se apaga

Hay fechas que no pasan. Hay fechas que quedan latiendo en el corazón de un pueblo.

El 2 de abril de 1982 no es un recuerdo: es una herida abierta y, al mismo tiempo, una bandera en alto. Es el día en que la Argentina volvió a mirar al Sur y dijo, con la dignidad de los pueblos que no olvidan: las Malvinas son nuestras.

Ese día, jóvenes argentinos -obreros, estudiantes, hijos del pueblo- cruzaron el mar helado con más coraje que abrigo, con más amor a la Patria que recursos materiales. No fueron a una guerra por ambición: fueron a cumplir con una causa histórica, con una deuda de la Nación consigo misma.

Y allí, en ese suelo inhóspito, escribieron una de las páginas más profundas del honor argentino.

Hoy se intenta muchas veces reducir Malvinas a una derrota. Pero eso es no entender nada. Porque nuestros soldados no se rindieron: resistieron. Combatieron. Soportaron el hambre, el frío, el fuego enemigo y, muchas veces, el abandono. Lo que hubo fue un cese de fuego tras 74 días de combate, pero jamás una rendición del espíritu nacional.

El 2 de abril recuerda precisamente eso: el valor de quienes lucharon, de quienes quedaron en las islas y de quienes volvieron con cicatrices invisibles que aún hoy sangran.

El Estado argentino reconoce en esta fecha el sacrificio de los veteranos y caídos como un acto de entrega incomparable en defensa de la soberanía nacional. Pero el reconocimiento no alcanza si no va acompañado de memoria viva.

La Patria no estuvo sola. Malvinas no fue sólo Argentina. Fue América Hispana unida. Desde los rincones más humildes llegaron gestos que la historia oficial muchas veces silenció. La gesta de Malvinas generó un momento de solidaridad continental, como el caso de Perú, el aliado más comprometido en términos militares, que envió aviones y pilotos; y con Venezuela, Bolivia, Ecuador, México, Brasil, Cuba y otros países ofreciendo apoyo diplomático. Sin embargo, la unidad no fue total: Chile se alineó con Reino Unido, y otros países, como Colombia, se mantuvieron en una neutralidad que favoreció indirectamente a los británicos.

Más allá de sus gobiernos, los pueblos de América Hispana sabían que latía una verdad profunda: Malvinas no es una causa aislada. Es una causa continental.

Porque lo que se disputaba en el Atlántico Sur no era solo un territorio: era la dignidad de los pueblos frente a los restos del colonialismo.

Años después, la sangre de nuestros soldados fue reemplazada por la tinta de los despachos diplomáticos. Los llamados Acuerdos de Madrid de 1989 y 1990, firmados durante el gobierno de Carlos Menem, marcaron un cambio profundo: se aceptaron condiciones que limitaron la capacidad argentina en el Atlántico Sur y consolidaron, de hecho, la posición británica.

Lo más grave: esos acuerdos no nacieron de un mandato popular ni fueron aprobados por el Congreso Nacional, sino de una lógica de subordinación que luego fue sostenida por distintos gobiernos, como el kirchnerismo y el macrismo.

Allí comenzó otra etapa: la de la “desmalvinización”, el intento de apagar la llama que el pueblo había encendido. Pero esa llama no se apagó.

Las Malvinas siguen siendo hoy una causa nacional y un mandato constitucional irrenunciable: la Argentina sostiene su soberanía sobre las islas y su recuperación como objetivo permanente.

Pero hay algo aún más profundo que lo jurídico. Malvinas es una causa espiritual. Es el punto donde la historia, la sangre y la esperanza se encuentran. Es la posibilidad de volver a pensarnos como comunidad organizada, como Nación y como parte de una Patria Grande que todavía espera su hora.

Porque cuando un pueblo recuerda a sus héroes, no mira al pasado: se prepara para el futuro. Volveremos.

No desde la guerra. No desde el odio. No desde la revancha. Volveremos desde la conciencia nacional, desde la unidad de los pueblos hispanoamericanos, desde la decisión política de ser libres y soberanos.

Volveremos cuando entendamos que Malvinas no es sólo un territorio: es una causa que nos obliga a estar a la altura de nuestra propia historia.

Este 2 de abril no es un día de derrota. Es un día de memoria, de dignidad y de compromiso. Porque hay algo que ningún imperio puede ocupar ni quebrar: el corazón de un pueblo que no se rinde y que sabe que volverá.

Luis Gotte

Mar del Plata

[email protected]

CARTA DEL LECTOR

CARTA ABIERTA A LOS COMERCIOS E INMOBILIARIAS DE MIRAMAR

Estimados comerciantes e inmobiliarias

Muchos turistas estamos preocupados por el creciente problema de motos con escapes libres y explosiones que se escuchan hasta la madrugada. Esta situación afecta descanso, la seguridad y la imagen de Miramar como destino tranquilo.
Además, ya esta corriendo la bola entre quienes veranean aquí, y varios comentan que podrán elegir otros destinos so no se controla. Sería una pena que la ciudad pierda visitantes por algo que puede resolverse con controles adecuados.

Por eso, creemos que quienes viven directamente del turismo en Miramar pueden tener un papel importante conversando  con las autoridades correspondientes para que tomen medidas y se restablezca la tranquilidad de todos.

Cuidar la tranquilidad de Miramar es responsabilidad de todos.

Firma. Un turista más

Foto ilustración

NdR: a la queja de los vecinos por los ruidos de las motos por la noche en las avenidas, se de suma la inexistencia de controles por falta de cascos y el expendio de naftas en algunas estaciones de servicios a motociclistas que no lo utilizan para su seguridad.

Continuar Leyendo

CARTA DEL LECTOR

‘No le damos importancia a la problemática ambiental’

Bajo el título 'No le damos importancia a la problemática ambiental', Cristián Frers, Técnico Superior en Gestión Ambiental y en Comunicación Social, nos hizo llegar una nota sobre conciencia ambiental, que dice textualmente:

La falta de interés por el medio ambiente puede deberse a diversos factores, incluyendo la falta de percepción de los problemas, la distancia con la naturaleza, el individualismo y el consumismo, así como la falta de información y educación ambiental. Es un problema complejo que involucra factores psicológicos, culturales, económicos y sociales. Para fomentar una mayor preocupación, es necesario aumentar la sensibilización, promover la educación ambiental y abordar los intereses que obstaculizan la acción climática.

Se cree desde hace un tiempo que la gente se muestra a favor de la conservación de la naturaleza, que considera que el deterioro de la misma es un problema grave y que piensa que alguien debería hacer algo al respecto con urgencia. Aunque también se tiende a aceptar una responsabilidad difusa en la que los culpables somos todos y a expresar que la capacidad de actuar esta en unos pocos: Los profesionales relacionados con la problemática ambiental y el gobierno, es decir, los que SABEN y los que tienen el PODER.

He dedicado los últimos treinta años de mi vida al periodismo ambiental, escribiendo artículos sobre educación ambiental, contaminación de ríos y mares, implementación de políticas ambientales tanto locales como provinciales y nacionales, las consecuencias del cambio climatico, la implementación de la educación ambiental en las escuelas y en los colegios, la protección de la biodiversidad tanto vegetal como animal, entre otros. Algunas veces siento como si observara una lenta extinción y un panorama interminable de lo podría ser el del mundo, tal como lo conocemos.

No quiero decir que la tierra esté a punto de colapsar pero, en los próximos cien años, la que la hereden puede ser muy diferente: La temperatura está aumentando con fenómenos meteorológicos cada vez más violentes, los glaciares y los hielos de los polos están desapareciendo, muchas especies vegetales y animales ya no existen, solamente se las pueden ver en los museos como un recordatorio de lo que fueron, la composición química de los océanos está cambiando como la capacidad de los bosques para almacenar carbono.

Durante todos estos años me he preguntado: ¿Estamos implementando soluciones o simplemente estamos dispuestos a seguir con las acciones que en primera instancia causaron problemas?La respuesta es sencilla: nosotros, como especie humana, estamos fallando con respecto a los problemas ambientales, ya sean pequeños o grandes, me refiero a: la biodiversidad, los océanos, la deforestación, el agua, la política ambiental, la educación ambiental, la economía ambiental y el cambio climatico.Al día de hoy, los líderes políticos, tanto locales, como provinciales y nacionales, los dirigentes industriales y empresariales, los que tienen el poder en los medios de comunicación y la gente en general ven los temas ambientales, más como una molestia, que como una oportunidad para proteger la belleza del mundo que hemos heredado. Ven un conflicto entre el medioambiente y la economía. Ellos no entienden que el mundo, en solamente los últimos 50 años, ha cambiado drásticamente y que, sin un medio ambiente sostenible, nosotros, como especie, estamos llevando al mundo al desastre.Así que la responsabilidad es nuestra.

No podemos simplemente quejarnos de nuestros gobiernos, con sus cabezas metidas en la arena, o de las corporaciones que están deseando perfectamente agotar los bosques para obtener más altos márgenes de ganancia, todo en nombre delprogreso. No podemos regodearnos en la desesperanza, pero necesitamos movernos, estar ocupados y comenzar a efectuar cambios, ya sean éstos locales o regionales. Necesitamos comenzar a hablar y principalmente a actuar acerca de estos temas más franca y abiertamente, apoyar a los medios de comunicación y a la gente que actualmente exploran la complejidad de los temas ambientales y presionar nuestros gobiernos a través de acciones democráticas.Estamos muy enfermos, y no nos damos cuenta. Enfermos de soberbia, de materialismo, de codicia. Pero podemos reaccionar. Podemos hacer un examen de conciencia; entrar en conversiones con nuestro ser profundo, con la parte elevada que hay dentro nuestro y ver si podemos cambiar, aunque sea en algo. Antes de que sea demasiado tarde.
Si la Tierra está molesta, cada vez más enojada, es por culpa de todos. Cada vez le hacemos más daño. Y cuando la culpa es de todos, no significa que ella no sea de nadie en particular. Es de cada uno, según su grado de responsabilidad.

Firma Cristián Frers, Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista)

Continuar Leyendo

CARTA DEL LECTOR

Adicción a las pantallas: salud mental en peligro



Nunca estuvimos tan conectados… ni tan solos. La adicción a las pantallas se ha instalado en nuestras vidas casi sin darnos cuenta. Afecta a adolescentes, adultos y hasta niños. Y está poniendo en peligro algo esencial: nuestra salud mental.
Saltamos de una app a otra, de una notificación a un video, del celular al televisor y otra vez al celular. Dormimos con el teléfono al lado, comemos mirando una pantalla, trabajamos sin pausa entre chats, mails y reuniones virtuales, viviendo en un mundo de fantasía y obteniendo información de lugares remotos que nada nos incumben.
El problema no es la tecnología. El problema es que no saber parar. La adicción a la pantalla en los jóvenes está compitiendo con la adicción a las drogas y sobre todo en los menores de 15 años los padres asustados cuando los niños arman berrinches y les quitan el teléfono acuden cuando ya es tarde a pedir ayuda al psiquiatra.
Este uso compulsivo y constante tiene efectos claros: ansiedad, insomnio, irritabilidad, aislamiento, baja autoestima. Y lo más alarmante es que estos síntomas están apareciendo a edades cada vez más tempranas. Los adolescentes viven comparándose en redes sociales y perdiendo contacto con su mundo interno. Y los adultos no estamos tan lejos: llenamos el silencio con estímulos, sin espacio para la introspección.
Tampoco hay límite entre la vida personal y laboral. Vivimos en estado de alerta, siempre disponibles, siempre conectados, pero cada vez más desconectados de nosotros mismos. La mente sobreestimulada no descansa. El cuerpo tampoco. La salud emocional se deteriora cuando no hay pausas reales, cuando no hay respiro. ¿La solución? No es apagar todo y mudarse al campo. Es recuperar el equilibrio. Reaprender a usar la tecnología a nuestro favor, sin que nos controle.
Desde El Arte de Vivir, hace más de dos décadas enseñamos técnicas de respiración, meditación y manejo de la mente. Herramientas prácticas, accesibles, que permiten cortar con la inercia del ruido y reconectar con el momento presente. Porque cuando aprendés a calmar la mente, bajás el nivel de ansiedad. Cuando respirás conscientemente, recuperas claridad. Cuando meditás, volvés a vos.
El poder de decidir sobre nuestros deseos e impulsos sólo es posible con una mente serena. Solo con una mente en calma podés decir: ‘No voy a sacar el teléfono del bolso’ o ‘Este fin de semana voy a responder mensajes solo por la mañana o por la noche, y no voy a entrar a las redes’. Pero cuando la mente está agitada, te arrastra. La adicción toma el control, y perdemos la libertad de elegir.
Tips prácticos para reducir la adicción a las pantallas
● Realizar actividad física o yoga diariamente para calmar el cuerpo y liberar tensiones.

● Incorporar meditaciones cortas cada día para entrenar la mente y cultivar la atención plena.

● Establecer horarios de uso de pantallas, ya sea autoimpuestos o definidos por adultos responsables.

● Reducir el consumo de azúcar o alimentos excitantes, ya que aumentan la ansiedad y la impulsividad.

● Para menores, usar herramientas que limiten el tiempo de uso del dispositivo de forma clara y sostenida.

● Reconocer la adicción es el primer paso. Si se vuelve inmanejable, buscar ayuda profesional.

● Usar la cama únicamente para dormir: evitar el televisor, la tablet o el celular en ese espacio.

Los resultados demuestran que estas técnicas milenarias patrimonio cultural de la humanidad, reducen el estrés en un 56%, disminuyen la ansiedad en un 71%, y eliminan la depresión en un 67%. Además, elevan el sistema inmunológico, mejorando los niveles de presión sanguínea, aumentando las enzimas antioxidantes, mejorando el foco mental, y ayudando a lograr un sueño profundo hasta tres veces más reparador. Con nuestro equipo ofrecemos acompañamiento personalizado y grupal para niños y adultos que necesitan recuperar el control sobre sus hábitos y su bienestar emocional.

Beatriz Goyoaga, Instructora y Coordinadora de El Arte de Vivir

Continuar Leyendo