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Charla: ‘Carlos Malfa, un marplatense sin fronteras’

8 de febrero de 2026

Hoy reside en la Basílica de Getsemaní en el Monte de los Olivos en Jerusalén, integrado a la comunidad de frailes franciscanos que allí viven.  Juntamente con ellos desarrolla su misión de atención a los peregrinos en los Lugares Santos. Entrada libre y gratuita.

El venidero viernes 13 de febrero a las 19:30 en el Café Teatral del Teatro Auditorium Centro Provincial de las Artes, tendrá lugar la charla “Carlos Malfa, un marplatense sin fronteras”. La actividad forma parte de la programación organizada por el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires. 

“Carlos Malfa, un marplatense sin fronteras” es una charla en la que el ex obispo de Chascomús hablará sobre aspectos de su trayectoria en y fuera de nuestro país, abordando temas que lo conectan con sus raíces en nuestra ciudad y también sus vivencias en el extranjero.

Carlos Malfa habiendo ejercido el ministerio episcopal por 23 años en la Diócesis de Chascomús y estando próximo a cumplir 75 años, presentó por adelantado al Santo Padre la renuncia que en el Código de Derecho Canónico establece deben presentar los obispos diocesanos al llegar a esa edad. El papa Francisco le aceptó dicha renuncia por edad el 9 de enero de 2024.

Al presentar su dimisión tenía decidido continuar el servicio pastoral como misionero en Tierra Santa. Es así como hoy reside en la Basílica de Getsemaní en el Monte de los Olivos en Jerusalén, integrado a la comunidad de frailes franciscanos que allí viven.  Juntamente con ellos desarrolla su misión de atención a los peregrinos a los lugares santos. Asimismo asiste espiritualmente a los cristianos locales y de las numerosas comunidades religiosas que tienen sus casas en la Ciudad Santa.

La charla será moderada por el periodista Nino Ramella con entrada libre y gratuita.

Prensa Auditorium

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Semana Santa: piden no comprar una especie de pez en peligro de extinción

A pocos días de Semana Santa, las pescaderías ven cómo incrementa la demanda de este alimento y sus góndolas llegan varios productos. Es por eso que en el marco de esta festividad, la organización de conservación de la naturaleza WCS Argentina advierte que no se debe consumir una especie de tiburón que se encuentra en peligro crítico de extinción.

El tiburón en cuestión es el gatuzo, conocido también como gatuso o cazón, que habita en las costas del Mar Argentino. Se trata de un pequeño tiburón que puede verse en las góndolas de algunas pescaderías y que está catalogada desde 2020 como especie "En peligro crítico de extinción", según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).


El gatuzo, explicaron desde WCS Argentina, puede encontrarse en las pescaderías donde también se lo vende bajo el nombre de “palo rosado”. Según el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep), es el tiburón con mayor explotación comercial en Argentina.


Los tiburones son el primer grupo de vertebrados amenazado de los océanos. Su rol como predadores tope es crucial porque mantienen el equilibrio en la cadena alimentaria y regulan otras poblaciones marinas. Por eso, su vulnerabilidad o extinción impacta el mar y afecta a las personas que de él dependen.

Las poblaciones de tiburones están en franco declive y son apenas una fracción de lo que fueron históricamente. Enfrentan amenazas como la destrucción del hábitat, el cambio climático y, principalmente, la sobrepesca. Llevan décadas siendo impactados por el exceso de la presión pesquera, incentivada por su consumo como sopa de aleta, carne, aceite y otros usos comerciales.


El gatuzo es uno de los tiburones endémicos del Océano Atlántico Sudoccidental, precisamente de Argentina, Uruguay y Brasil. Esto quiere decir que habita exclusivamente en esta región, por lo que si desaparece en el área, también se extinguirá a nivel global.


En las últimas cuatro décadas, su población disminuyó más del 90% y al tratarse de una especie con baja fecundidad y reproducción tardía, cuyas hembras paren a partir de los 8 años de 1 a 16 crías por año, se incrementa su vulnerabilidad frente a las presiones que afectan su población, como las prácticas pesqueras no sostenibles, tanto comerciales como deportivas.

Cabe agregar que en el Mar Argentino hay 55 especies de tiburones que viven o migran en distintas épocas del año.

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