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Congreso Aapreside en la Expoagro

26 de julio de 2025

Del 6 al 8 de agosto, se realizará una nueva edición del Congreso Aapresid con la fuerza de Expoagro en el Predio ferial de La Rural de Palermo en Buenos Aires.

Bajo el lema “Código Abierto”, la propuesta invita a abrir el conocimiento, potenciar redes y repensar el futuro del agro con una mirada colaborativa, innovadora y global.

A días del Congreso, se realizó un encuentro con autoridades, prensa y aliados estratégicos en el marco de la Expo Rural 2025 con el fin de adelantar contenidos y actividades previstos para el evento. El presidente de Aapresid, Marcelo Torres, destacó la diversidad de sectores que acompañan esta edición: desde empresas de insumos y maquinaria, hasta bancos, consultoras, firmas ganaderas y certificadoras internacionales.

“Código Abierto es una invitación a compartir, conectar y construir el Agro que viene. El futuro no se predice: se programa”, aseguró Torres. “En Argentina es clave generar buenos espacios para que los jóvenes sigan interesándose por lo que hacemos. La construcción de espacios colaborativos es fundamental, y para eso necesitamos una lógica de código abierto: no sólo compartir los resultados, sino también el camino, con sus errores y aprendizajes. Porque la mayoría aprendemos equivocándonos. El ensayo y error es parte de nuestra metodología como humanidad, y si podemos mostrar dónde nos equivocamos, ayudamos a que otros no repitan esos errores. Esa es la verdadera riqueza del conocimiento compartido”, destacó.

Y concluyó: “El agro enfrenta un contexto desafiante pero lleno de oportunidades. En todas las zonas cercanas a los puertos, y especialmente en los cultivos extensivos, vemos escalas cada vez más grandes de empresas con desafíos operativos crecientes, al mismo tiempo que los pequeños y medianos productores deben integrarse a esta nueva dinámica. Se requiere una mirada sistémica, diversificación y la capacidad de sortear la coyuntura para seguir siendo viables. A esto se suma una presión social cada vez más fuerte hacia el agro, tanto en zonas periurbanas como desde la ciudadanía en general, con exigencias crecientes a nivel global y cambios en la demanda de los mercados. Tenemos una oportunidad si trabajamos bien: capturar y agregar valor a todos los niveles, conectar al consumidor con el productor, y reducir la brecha entre el desarrollo y la adopción de nuevas tecnologías digitales. Todo esto nos desafía, pero también nos puede hacer crecer.”

La directora adjunta de Prospectiva Aapresid, Paola Díaz, detalló que la grilla incluirá más de 160 paneles en 9 auditorios, con ponencias magistrales y talleres participativos.

“Este año el Congreso Aapresid viene con muchas novedades. Vamos a tener, por primera vez, un remate de hacienda, que se realizará el viernes a la mañana. También sumamos una ronda de negocios, un espacio para generar vínculos estratégicos entre productores y empresas del rubro”.

Por su parte, Martín Schvartzman, CEO de Exponenciar, resaltó: “Como organizadores en conjunto con AApresid, es un honor y también una enorme responsabilidad estar a la altura de este nuevo desafío. Siempre me impactó de Aapresid, su capacidad para reunir a los mejores “economistas” del país, aquellos del interior profundo que saben administrar con eficiencia, eficacia y sustentabilidad las economías del suelo, del agua y de los recursos naturales”.

Palpitando una nueva edición, agregó: “Vamos a poner todo lo mejor de nuestro profesionalismo para que, una vez más, el Congreso Aapresid con la Fuerza de Expoagro sea un éxito. Porque esto es lo que nos apasiona: generar encuentros, convocar audiencias, amplificar mensajes y construir, juntos, el futuro del agro argentino”.

Contenidos para una agenda diversa

La agenda de contenidos se articulará en torno a 7 grandes ejes: Desafíos globales, Aprender produciendo, Perspectivas socioeconómicas, Manejo de plagas, Innovación y Agtech, Sistemas integrados y Sistemas de producción sustentables.

Habrá debates sobre geopolítica, seguridad alimentaria, energías renovables, ruralidad, educación y políticas públicas, con referentes como Manuel Otero (IICA), Rattan Lal, Kip Tom, Iván Ordóñez y Jorge Giacobbe.

Lo productivo volverá a ser protagonista: se abordarán temas como manejo sustentable de cultivos, salud del suelo, bioinsumos, cambio climático, Agtech, IA y digitalización, con la participación de especialistas como Lucas Garibaldi, Sharon Megdal, Daniel Miralles y Hernán Satorre.

También habrá espacio para experiencias productivas inspiradoras desde otras partes del mundo, con la visita de productores que hacen punta en manejo desde Japón hasta el desierto de Arizona.

Entre las novedades, se realizará un remate de Hacienda televisado a cargo de la consignataria Jauregui Lorda y además se realizará por primera vez una Ronda de Negocios.

Además, la Red de Manejo de Plagas (REM) celebrará sus 15 años con un bloque especial, y el ciclo Charlas Aaprender volverá a ser un espacio para charlas inspiradoras, esta vez de la mano de oradores como Enrique Piñeyro, Laura Catena y Dolli Irigoyen.

La edición 2025 ofrecerá también un hall comercial con más de un centenar de empresas, un espacio Agtech, y la transmisión en vivo del streaming de Aapresid “Levantando la perdiz”. Todo acompañado por una propuesta gastronómica de primer nivel.

“Este Congreso no es solo un evento técnico. Es un espacio para inspirarse, debatir y construir en comunidad”, cerró Paola Díaz.

 La cita es del 6 al 8 de agosto en La Rural de Palermo.  XXXIII Congreso Aapresid – Código Abierto. Con la fuerza de Expoagro.

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Diplomatura en Políticas Públicas Agropecuarias

La Diplomatura en Políticas Públicas Agropecuarias, impulsada por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), la Fundación CRA y la Escuela de Política y Gobierno de la Universidad Católica Argentina (UCA), incorpora para su edición 2026 una nueva modalidad de cursado asincrónica, pensada para ampliar el acceso a la formación y brindar mayor flexibilidad a los participantes.

Esta nueva modalidad permitirá que los estudiantes puedan organizar su cursada a su propio ritmo, accediendo a las clases y contenidos en el momento que les resulte más conveniente y desde cualquier lugar. De esta manera, se busca facilitar la participación de productores, profesionales, dirigentes y personas interesadas en el desarrollo del sector agropecuario que, por cuestiones laborales o geográficas, no podían asistir a instancias de cursado en horarios fijos.

La diplomatura mantiene el mismo nivel de calidad académica y el enfoque en el análisis, diseño e implementación de políticas públicas vinculadas al agro, uno de los sectores estratégicos para el desarrollo económico y social del país.

El programa es una iniciativa conjunta de Confederaciones Rurales Argentinas, Fundación CRA y la Universidad Católica Argentina, instituciones que trabajan en la formación de dirigentes y profesionales comprometidos con el futuro del sector agropecuario y el desarrollo federal de la Argentina.

La edición 2026 de la Diplomatura en Políticas Públicas Agropecuarias iniciará en abril.

Las personas interesadas pueden obtener más información e inscribirse a través del siguiente enlace: https://bit.ly/3OttJU7 o escribir un mail a [email protected]

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La economía podría dar un salto productivo si se eliminan las retenciones

Un estudio del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral y el IAE Business School sostiene que, con alivio fiscal e inversión en infraestructura y tecnología, el sector podría alcanzar 251 millones de toneladas y convertirse en el principal vector estructural de crecimiento de la economía argentina

En un contexto en el que la economía argentina necesita consolidar generación genuina de divisas y crecimiento sostenido, un nuevo informe elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral y el IAE Business School plantea que el sector agroindustrial podría expandirse un 90% en la próxima década si se eliminan los derechos de exportación y se corrigen los principales cuellos de botella estructurales.

Según el estudio, realizado en conjunto con la Bolsa de Comercio de Rosario bajo el modelo Agmemod, la producción podría alcanzar 251 millones de toneladas en diez años, impulsando una expansión significativa del PBI y de las exportaciones.

Actualmente, el complejo agroindustrial aporta el 23% del Producto Bruto Interno y genera el 60% de las exportaciones totales del país. Solo los complejos oleaginosos y cerealeros explican el 45% de las divisas que ingresan a la economía argentina.

“Argentina cuenta con una base productiva agroindustrial extraordinaria, pero su potencial está condicionado por factores macroeconómicos que limitan la inversión y el crecimiento”, señala Guillermo D’Andrea, profesor del IAE Business School.

Para la campaña 2025/26 se estima que habrá 27,7 millones de toneladas en cosecha fina, con ingresos superiores a 4.500 millones de dólares, y 154 millones de toneladas en cosecha gruesa, con un ingreso estimado de entre 32.000 y 37.000 millones de dólares.

En las últimas tres décadas, la producción se triplicó mientras el área sembrada sólo se duplicó, impulsada por biotecnología, agricultura de precisión, digitalización y mejoras logísticas.

El costo macroeconómico de la presión fiscal

El informe advierte que la presión sobre la renta agrícola alcanza el 55,5% y llegó al 63,6% en junio de 2025 al ponderar cultivos clave como soja, maíz, trigo y girasol.

En contraste, los productores de la Unión Europea reciben apoyos equivalentes al 16%, en China al 13% y en Estados Unidos al 7%. En Brasil, el respaldo promedio al sector ronda el 0,5% del PBI.

Entre 1997 y 2023, Argentina extrajo del sector recursos equivalentes al -1,6% del PBI anual.

“La presión fiscal actual reduce fuertemente los incentivos a invertir y adoptar tecnología en el agro. Corregir ese esquema impositivo es clave para liberar el potencial productivo del sector”, explica Daniel Mamone, investigador del IAE Business School.

“Eliminando las retenciones y mejorando infraestructura y adopción tecnológica, el agro podría convertirse en el principal motor estructural del crecimiento argentino”, sostiene Bernardo Piazzardi, investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

Al respecto de la infraestructura e inversión, ahí se presenta otro cuello de botella. El 90% del transporte de granos se realiza por camión y solo el 10% por tren. De los 640.000 km de red vial, el 62% corresponde a caminos municipales, mayormente sin pavimentar. Apenas el 6% son rutas nacionales y solo 3.200 km son autopistas o autovías.

El sector aportó 28.686 millones de dólares en tributos en 2023. Mantener en condiciones adecuadas la red vial demandaría entre 3.200 y 6.500 millones de dólares anuales, equivalente a apenas el 17% de su aporte tributario.

“Si se corrigen los déficits de infraestructura y se incentiva la inversión tecnológica, el agro puede convertirse en un vector central de crecimiento para toda la economía”, afirma Ernesto Ruete Güemes, investigador del IAE Business School.

En paralelo, el parque de maquinaria presenta atraso tecnológico: el 73% de los tractores y el 46% de las cosechadoras superan los 15 años de antigüedad. Mientras la productividad total de factores cayó 6% en Argentina en los últimos 20 años, en Brasil creció 45%.

A pesar de todas las trabas, la última encuesta AgBarometer Austral, conocida como el índice de confianza del campo que elabora el Centro de Agronegocios y Alimentos, indica que el 80% de los productores estaría dispuesto a modernizar su maquinaria si mejoran las condiciones de rentabilidad y financiamiento.

Según el estudio, la modernización tecnológica no es consecuencia del crecimiento, sino condición previa para impulsarlo.

El potencial impacto en la economía argentina

Bajo un escenario de eliminación de retenciones, mejora de infraestructura, adopción tecnológica y expansión de 6,5 millones de hectáreas adicionales, el sector podría crecer 90% en diez años.

En ese contexto, la producción podría alcanzar 251 millones de toneladas, lo que aumentaría significativamente su participación en el PBI, aceleraría la generación de divisas para la economía argentina y permitiría financiar la reconstrucción integral de la red vial en apenas tres años.

La clave no es sólo sectorial sino macroeconómica. “Reemplazar la lógica extractiva por una estrategia de inversión y productividad permitiría transformar al agro en el eje estructural del crecimiento argentino”, concluye Piazzardi.

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El Semáforo de Coninagro de las Economías Regionales en la Expoagro

En el marco de Expoagro 2026 se presentó una nueva edición del Semáforo de las Economías Regionales, un informe que monitorea la situación productiva, económica y comercial de 19 actividades agropecuarias del país.

El reporte fue dado a conocer ante la prensa por el presidente de Coninagro, Lucas Magnano, acompañado por el secretario Mario Raiteri y el economista David Miazzo.

También participaron autoridades provinciales vinculadas al sector agroindustrial, entre ellas Sergio Busso, ministro de Bioagroindustria de Córdoba; Guillermo Bernaudo, ministro de Desarrollo Económico de Entre Ríos; Javier Rodríguez, ministro de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires; y Ignacio Mántaras, secretario de Agricultura y Ganadería de Santa Fe.

Durante el inicio de la conferencia, Magnano presentó además un video institucional que repasa la historia de la entidad y marca el inicio del camino hacia el 70° aniversario de Coninagro, que se celebrará en septiembre de este año. En el acto también se entregó una placa de reconocimiento por los 20 años de la exposición al CEO de Exponenciar, Martín Schvartzman.

Más actividades en rojo

El relevamiento correspondiente a enero de 2026 mostró un panorama más complejo que el del mes anterior. El semáforo registró 4 actividades en verde, 7 en amarillo y 8 en rojo, con un deterioro en el indicador general.

El cambio más relevante fue el paso a rojo de la lechería y el maní, que hasta el informe previo se ubicaban en amarillo.

El semáforo analiza tres componentes clave para cada economía regional:

  • Negocio: evolución de precios y costos.
  • Productivo: área, stock o volumen de producción.
  • Mercado: exportaciones, importaciones y consumo interno.

Entre las actividades que permanecen en rojo se encuentran yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y algodón, a las que ahora se suman maní y leche. En la mayoría de estos casos, el principal problema está en el componente de negocio: los precios recibidos por los productores crecieron por debajo de la inflación o se mantuvieron estancados, mientras los costos continuaron aumentando.

En contraste, las actividades ubicadas en verde fueron bovinos, ovinos, granos y miel, sectores que lograron combinar buenos precios, desempeño favorable en los mercados y variables productivas estables.

Por su parte, las actividades en amarillo —con señales mixtas— fueron forestal, tabaco, cítricos dulces, mandioca, peras y manzanas, aves y porcinos. En estos casos, los precios no lograron acompañar la inflación y la demanda mostró poco dinamismo.

Lechería y maní, los sectores que más empeoraron

El deterioro de la lechería se explica principalmente por el componente de negocio. El precio que recibe el productor por litro de leche se mantiene prácticamente sin cambios desde hace diez meses, alrededor de $470, lo que representa un aumento interanual de apenas 8%, muy por debajo de la inflación cercana al 32%.

A esto se suma un mercado más complejo, con importaciones que crecieron 50%, frente a exportaciones que aumentaron 20%.

En el caso del maní, el retroceso responde a la combinación de precios estancados y perspectivas productivas negativas. La tonelada pagada al productor se mantiene cerca de USD 594 desde hace ocho meses, mientras que para la campaña 2025/26 se proyecta una caída del 25% en el área sembrada y una reducción del 13% en la producción.

Una mirada histórica

El semáforo se publica mensualmente desde hace más de ocho años, lo que permite analizar la evolución de cada actividad en el largo plazo.

En ese período, 8 de las 19 economías regionales estuvieron en rojo durante más de la mitad del tiempo. Entre las situaciones más comprometidas se destacan:

  • Vitivinicultura y cítricos dulces, con más del 70% de los meses en rojo.
  • Actividad citrícola, con el 67%.
  • Lechería, con el 65%.

En contraste, sectores como las carnes bovina, porcina y aviar, junto con el complejo granario y el maní, mostraron trayectorias más estables, con indicadores en verde en más del 45% de los meses analizados.

Exportaciones en crecimiento

En materia de comercio exterior, las 19 economías regionales relevadas registraron en enero exportaciones por USD 5.032 millones, un 44% por encima del promedio histórico de la última década para el mismo mes.

Sin embargo, la estructura exportadora sigue altamente concentrada:

  • El 80% de los ingresos provino de los complejos granarios.
  • El 9% correspondió al sector bovino.
  • El 11% restante fue generado por el resto de las economías regionales.

Entre las actividades con mayor crecimiento exportador se destacaron peras y manzanas, con un aumento del 95% respecto a su promedio histórico, y arroz, con un incremento del 92%.

En cambio, el sector avícola registró la caída más fuerte: sus exportaciones sumaron USD 8 millones, lo que representa un descenso del 73% frente al promedio histórico para el período.

La participación del productor en el precio final

El informe también analiza qué proporción del precio final que paga el consumidor queda en manos del productor.

En los productos pecuarios se observaron mejoras. Por ejemplo:

  • En carne ovina, la participación del productor llegó al 26%, ocho puntos por encima del promedio histórico.
  • En pollo, alcanzó el 49%, cinco puntos más que el promedio.

En cambio, varias economías regionales mostraron pérdidas significativas. Las caídas más marcadas se registraron en yerba mate y hortalizas, donde la participación del productor retrocedió 13 y 11 puntos porcentuales, respectivamente.

Estas diferencias responden en gran medida a la estructura de cada cadena productiva: en productos con mayor nivel de industrialización —como vino, yerba mate o trigo— la participación del productor suele ser menor, mientras que en productos con menor procesamiento —como papa u hortalizas— la proporción tiende a ser mayor.

 

Lucas Magnano, hizo entrega de una placa en reconocimiento a los 20 años de ExpoAgro y el trabajo por el Campo Argentino al CEO de Exponenciar Martin Shwartzman y autoridades de la muestra

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