Deportes
Los 100 años del capitán campeón del mundo de 1950
14 de mayo de 2025
De repente, dice algo que siente gracioso y explota su carcajada, gruesa, sonora, contagiosa… Ricardo González disfruta su relato. Y su día. Está en la comodidad de su casa, en Pilar, sentado en una silla mecedora que da contra un vidrio que permite pasar el cálido sol de una hermosa mañana otoñal. Es el día de su cumpleaños. Pero no uno cualquiera, el de su centenario.
“Cuando faltaban pocos días pensaba ‘ojalá que llegue, que pueda cumplir los 100…’”, arranca y deja salir la primera carcajada. Luego se pone serio y empieza a contener las lágrimas. “Estoy contento, feliz… Es una emoción grande. Me siento un privilegiado. Por haber vivido tanto, por estar bien, por todo lo que me tocó disfrutar en la vida”, resume el Negro mientras empieza a contar historias al repasar los recuerdos que su yerno Valerio y su hija Eva le bajan de las paredes. Impacta su presente. Al capitán campeón del mundo se lo nota en gran forma física y mental, con su buen humor y humildad características.
Lo que más le atrae es la pelota. La de gajos que su compañero Oscar Monza le regaló tras los Juegos Olímpicos de 1948. “No es la del Mundial”, aclara, mientras agarra una nueva, de la marca Europarís, y marca las diferencias. “Cambiaron mucho las pelotas, el peso, los materiales… Ahora son increíbles. Durante el Mundial, los estadounidenses se quejaban de que jugábamos con la nuestra y, cuando llegaron a la final, nos pidieron usar la propia, un tiempo cada una. Nosotros accedimos pero igual les ganamos los dos tiempos”, cuenta, entre risas, mientras señala la planilla oficial que tiene encuadrada y le da la razón (34-24 y 30-26).

Aquel 3 de noviembre, con 10.000 personas que reventaron el Luna Park, el Negro fue tan valioso como siempre, anotando siete puntos y marcando el camino con su oficio y liderazgo. “Nadie creía que podíamos ser campeones pero lo logramos, por tener un gran plantel, un DT adelantado a la época y en gran medida, también, por la gran preparación de un mes que hicimos en River”, explica. Hablamos de una camada muy especial que brilló casi una década, desde la semifinal olímpica en Londres 48 hasta el título Panamericano del 55. “Una lástima que no pudimos ir a los Juegos de Melbourne del año siguiente. Nos preparamos un mes, pero cayó el gobierno peronista, llegaron los militares y nos suspendieron de por vida (a 34)… Dolió, fue duro. Esto siempre pasó en nuestro básquet cuando se mete la política. O la dirigencia”, analiza.
Pero los recuerdos no se pueden prohibir… El año pasado, en otra producción de Europaris, el Negro justamente regresó al mítico Luna Park, para festejar sus 99 y tras 74 largos años. Se emocionó como ahora, en la intimidad de su casa. “Esas cosas no se olvidan jamás, son experiencias muy fuertes, como haber sido invitado al partido reencuentro de la Generación Dorada hace pocos meses. Son privilegios, como haber llegado a los 100. Una emoción que vivo profundamente”, admite.

En noviembre pasado fue el otro emotivo encuentro que menciona Ricardo, cuando la GD hizo su partido especial, en Parque Roca, y lo invitó para hacerle un homenaje en el entretiempo. “Ese día me hicieron llorar y cuando lo recuerdo se me llenan los ojos de lágrimas. La pasamos fantástico. Cuando me vieron en la cancha, me abrazaron. Ginóbili me dijo ‘qué lindo verte, estás bárbaro’. Sabían que era el único que quedaba y fue un momento muy lindo, porque la gente en el estadio me recordó y reconoció”, recuerda.
Hoy, sopladas las velitas de una torta especial que Europarís le acercó, reflexiona sobre su centenario. “Me cuidé lo necesario, ni más ni menos. Creo que tuve suerte… Tampoco es que haya llegado porque hice deporte porque muchos otros lo hicieron y fallecieron mucho más jóvenes. Lo más importante es que hoy me siento bien. Tengo algunas cosas de la edad, pero cada día lo vivo sin problemas, no es que me duele algo o tengo que estar en una cama. Me levanto cerca de las 10, tomo mates, leo el diario, a veces algún libro, camino un poco en el jardín y a veces acompaño a mi yerno a hacer las compras”, detalla.
Aunque, sin olvidarse, de lo más importante de cada mes. “Al menos un miércoles tengo que ir a la juntada que tenemos desde hace años en el club Palermo, que no fue mi primer club pero sí el que me adoptó, desde 1948 hasta mi retiro… Cuando todavía vivían mis compañeros campeones mundiales nos encontrábamos ahí. Esa juntada era religión. Ahora me quedé solo, a veces eso me pone triste, pero siguen yendo otros muchachos de otras camadas y la pasamos muy bien”, comenta.

El Negro mira la pelota, la acaricia y deja una última reflexión de lo que ha significado el básquet en su vida: “Es lo más importante que tuve. Realmente me cambió la vida, me dio grandes compañeros, amigos, logros, reconocimiento… Una forma de vivir también. Hoy siento que me puedo ir tranquilo con todo lo vivido”. Un capitán que nos sigue emocionando.
Por Julian Mozo
Deportes
UN LUJO
Julián Álvarez fue una de las grandes figuras en Londres. El delantero marcó un golazo y dio una asistencia en la derrota 3-2 del Atlético de Madrid ante Tottenham Hotspur por la vuelta de los octavos de final de la UEFA Champions League, aunque el equipo español logró la clasificación gracias al 7-5 en el global, tras el 5-2 conseguido en la ida.
El partido comenzó favorable para el conjunto inglés. A los 30 minutos del primer tiempo, el francés Randal Kolo Muani conectó un cabezazo dentro del área para abrir el marcador y alimentar la ilusión del Tottenham, que necesitaba una remontada importante.
Sin embargo, el Atlético reaccionó en el inicio del complemento. Tras un contraataque encabezado por el nigeriano Ademola Lookman, el delantero argentino recibió dentro del área, se acomodó y sacó un remate cruzado al segundo palo, que dejó sin chances al arquero Guglielmo Vicario para marcar el 1-1.
El equipo del Cholo Simeone no tuvo muchos minutos de tranquilidad. A los siete del complemento, Xavi Simons puso el 2-1 parcial y encendió la ilusión de los ingleses. Sin embargo, el Atletico volvió a golpear a los 30 minutos del complemento, prácticamente sellando la eliminatoria. Álvarez ejecutó un córner preciso que encontró la cabeza del eslovaco Dávid Hancko, quien anticipó en el primer palo y marcó el 2-2.
En el tramo final llegó el último golpe del equipo local. Tras una infracción dentro del área, Simons convirtió un penal y selló el 3-2 definitivo, que no le alcanzó al conjunto inglés para dar vuelta la serie. El Cuti Romero fue el capitán del Tottenham, que ahora deberá centrarse en no perder la categoría en la Premier League.
En el equipo del Cholo también fueron titulares Juan Musso (que se destacó bajo los tres palos aprovechando la ausencia de Jan Oblak), Nahuel Molina y Giuliano Simeone. Además, Thiago Almada y Nicolás González ingresaron cerca del final del encuentro.
Ahora el Atleti enfrentará en la próxima instancia a Barcelona, que viene de golear 7-2 a Newcastle y avanzar con un contundente 8-3 global.
Deportes
La Scaloneta se pone a prueba
La Selección argentina se enfrentará a Guatemala en la próxima fecha FIFA de marzo, después de que se anunciara la suspensión de la Finalissima que iba a jugarse contra España.
Este amistoso se llevará a cabo el 31 de marzo, aunque el estadio donde se jugará aún no ha sido determinado. La cancelación de la Finalissima ha generado expectativas sobre este nuevo encuentro, que permitirá a los jugadores argentinos continuar con su preparación y sumar minutos en la cancha.
Se espera que la Selección argentina utilice este partido para afinar su estrategia y evaluar el rendimiento de sus futbolistas en un contexto competitivo. Los aficionados ya han comenzado a manifestar su entusiasmo por este encuentro, que promete ser una buena oportunidad para ver a los jugadores en acción.
Deportes
De albañil al mundo de las artes marciales
El nombre de Kevin 'Chino' Vallejos (24 años) suena con mucha fuerza en las artes marciales mixtas y ahora, lo hace en todo el mundo. De levantar paredes con el fratacho en su oficio de albañil, saltó al mundo con los guantes, en el marco de una noche histórica, que lo tuvo como protagonista al noquear en el primer asalto a Josh Emmett en la pelea estelar del UFC Vegas 114 en los EEUU.
En la pelea estelar de la noche, el ‘Chino’ noqueó al estadounidense en el primer asalto. Ya suma 4 victorias consecutivas en la compañía, tras su derrota en el Contender frente a Jean Silva. Además, logró llevarse el bono de la noche (100.000 dólares).
El marplatense se posiciona como la nueva sensación del peso pluma y, gracias a su capacidad noqueadora, ha sido comparado con Ilia Topuria.
Una de las principales características de Kevin es su humildad. “No tengo nada especial, soy alguien completamente normal como cualquiera. Realmente soy alguien muy tranquilo. Siempre trabajé, siempre estudié. No tengo nada, algo distinto o algo que me haga especial”, aseguró a TN.
Vallejos estudió la secundaria y empezó a trabajar desde muy pequeño, a los 13 años. “Siempre trabajé en la construcción. He trabajado de muy chico en carpintería, en aserraderos y demás, pero después ya de grande hubo un año con mi hermano que hacíamos pozos ciegos, trabajos pesados”, reveló. A los 16 ya estaba peleando en un club de MMA en Batán “Poco a poco me fui enamorando del deporte. Cada vez quería entrenar más, me iba mejor, veía un avance más grande que los demás. A los seis meses ya había debutado como amateur e hice toda mi carrera con 13 peleas”.
A los 23 años fichó por la UFC y, un año después, ya está entre los 10 mejores de su categoría. Con la victoria ante Emmett, el marplatense dio el paso más grande de su carrera. En un deporte donde el ascenso suele ser lento, el peleador marplatense empieza a consolidarse como uno de los nombres jóvenes que buscan abrirse camino en la muy competitiva división pluma de la UFC.
Un ejemplo a seguir por jóvenes marplatenses y del todo el país que ya lo idolantra por su sacrificio, humuldad y valor.

