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La soja volvió a subir y quedó cerca de 440 dólares la tonelada

24 de noviembre de 2020

El precio de la soja a nivel internacional subió hoy por séptima jornada consecutiva y llegó a a casi US$440 la tonelada, la cotización más elevada desde junio de 2016.

Impulsada por diversas condiciones climatológicas que afectan amplias regionales de Sudamérica, la oleaginosa avanzó 1,1% y operó a US$439,15, el precio más alto en más de cuatro años y medio.

En una tenencia que favorece a los exportadores locales, los futuros de la soja estadounidense crecieron por séptima jornada seguida. 

En igual medida, los precios del maíz y el trigo siguieron la tendencia alcista y registraron aumentos del orden del 1,8% este lunes. 

A nivel local, la siembra de soja registró un fuerte incremento durante la semana pasada a raíz de las lluvias registradas en zonas clave que venían afectadas por la sequía. 

Así surge del último relevamiento realizado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. 

A lo largo de todo el año, la soja acumula un aumento del 24%, el crecimiento más importante en la última década. 

La Argentina es el tercer productor y proveedor mundial del grano, mientras que es el principal productor global de sus derivados industriales, harinas y aceites.

En el último medio año, los precios de la soja acumularon una suba del 39%, impulsados por la estimación de consultoras de una menor producción en la región. 

Esta escalada en los precios de la soja pero también del trigo y el maíz, elevarían el ingreso de divisas por exportaciones a más de u$s 29.000 millones. 

Esta tendencia no sólo favorecería a los productores y exportadores locales, sino que constituiría un alivio para las arcas públicas necesitadas de dólares.

En tanto, el aceite de soja subió US$852,5 por tonelada, mientras que la harina de soja se negoció a US$444,20 para los contratos al contado en los Estados Unidos.

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Cambian requisitos para la tenencia de armas por parte de civiles

El Gobierno de Javier Milei avanzó este viernes con una nueva medida de desregulación al eliminar la exigencia de habilitación de los municipios para realizar trámites ante el Registro Nacional de Armas, en una decisión que apunta a simplificar procedimientos administrativos y agilizar trámites.

La resolución, publicada en el Boletín Oficial, asegura que la obligación de presentar habilitaciones municipales generaba duplicación de requisitos y demoras, además de dificultades para unificar criterios a nivel nacional debido a las diferencias entre normativas locales.

La medida elimina ese requisito para trámites vinculados a la inscripción y rehabilitación de fábricas, depósitos y almacenamientos de nitrato de amonio en solución, un material sujeto a control. También alcanza a agencias de seguridad, transportadoras de caudales y entidades financieras, que ya no deberán presentar constancias municipales para gestiones como inscripciones, reaperturas, cambios de domicilio o prórrogas.

En estos casos, solo será necesaria la certificación emitida por la autoridad jurisdiccional competente, sin mayores exigencias documentales.

El organismo aclaró que la eliminación de este requisito no libera a los usuarios del cumplimiento de las normativas locales vigentes, ya que cada jurisdicción seguirá siendo responsable de controlar habilitaciones y condiciones de funcionamiento.

La resolución también deja sin efecto disposiciones anteriores, como partes de la normativa 220/08 y modificaciones de la 35/14, que establecían la obligación ahora eliminada.

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Exportaciones pymes en el sur de Brasil


Por cuarto año consecutivo, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) junto a PromArgentina, la Agencia Argentina para la Promoción de Inversiones y el Comercio Internacional, participaron con stand propio −junto con más de 50 empresas pymes de 12 provincias− de la ExpoApras ’26, la 43ª Feria y Convención Paranaense de Supermercados, en el estado de Paraná, Brasil.

La delegación nacional estuvo integrada por pymes de Buenos Aires, CABA, Chaco, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Salta, San Juan y Santa Fe, de los rubros alimentos y bebidas; bazar; envases y embalajes; productos para el hogar; servicios, e higiene y cuidado personal, entre otros.

“El trabajo que venimos realizando con el apoyo de PromArgentina y de los gobiernos provinciales es fundamental para potenciar la capacidad de exportación de las pymes argentinas. Paraná es un estado muy productivo, cercano y con costumbres muy similares a las nuestras”, resaltó el presidente de CAME, Ricardo Diab.

Como parte de la relación estratégica entre CAME y el Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas de Paraná (Sebrae/PR), los dirigentes de la entidad representativa de las pymes se reunieron con el vicegobernador del estado de Paraná, Darci Piana, y con el director/ superintendente de Sebrae/PR, Vitor Tioqueta.

Durante el encuentro se destacó el trabajo conjunto que vienen realizando CAME y Sebrae desde hace más de cinco años, con el objetivo de que tanto empresas argentinas como brasileñas impulsen un crecimiento sostenido. “Tuvimos la oportunidad de recibir a toda la comitiva argentina aquí en Sebrae para conversar, respondernos inquietudes y así entender el movimiento empresario en cada uno de los países”, comentó Tioqueta.

Por su parte, Piana dijo que “todo este intercambio favorece la relación y la capacidad de realizar negocios entre los empresarios de la Argentina y del estado de Paraná. Argentina produce muchos productos que son consumidos aquí. Para nosotros es muy importante comprar en Argentina para luego vender acá en nuestros supermercados”.

Ronda de negocios

En el marco de ExpoApras ’26, CAME realizó una nueva ronda de negocios entre las empresas argentinas que formaron parte de la feria supermercadista y más de 50 compradores brasileños. Este tipo de acciones son claves para favorecer la generación de vínculos comerciales y para expandir el mercado de consumo de las pymes con una oferta exportable sólida, competitiva y representativa del entramado productivo nacional.

Formaron parte de la comitiva la presidenta del Senasa, María Beatriz “Pilu” Giraudo Gaviglio; los vicepresidentes de CAME, Alberto Kahale y Fabián Castillo; la secretaria general de la entidad, Beatriz Tourn; el secretario de Hacienda, Blas Taladrid; el prosecretario de Hacienda y director del sector de Economías Regionales, Eduardo Rodríguez; el director de Comercio Exterior de CAME, José Luis Lopetegui; y el titular de la Confederación de Comercio y Servicios de Santa Fe (CCS); Leandro Aglieri.

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Fuerte polémica

En los últimos días recorrió los medios de comunicación de todo el país la noticia de que en una carnicería de Chubut se comercializó carne de burro. Con un precio de venta de $7.500 por kilo, la novedad generó controversias propias de una población que no está acostumbrada a escuchar sobre el consumo de carne de burro.

A pesar del debate sobre el consumo de esa carne en sí, lo que se generó fueron las dudas sobre la legalidad de la faena y posterior comercialización de la carne de burro. El marco regulatorio, en ese sentido, funciona como el cuello de botella que separa el proyecto original de los criadores de burros de su plena operatividad comercial.

El desafío regulatorio: el frigorífico que no existe
Uno de los obstáculos centrales que enfrenta el proyecto de la producción de carne de burro es de carácter normativo. En Argentina no existe una tradición de consumo de carne equina en el mercado interno. Los mataderos que trabajan con caballos lo hacen exclusivamente para exportación, donde la carne es muy requerida.

Julio Citaddini es quien está detrás del proyecto en cuestión, y quien cría los burros con destino a consumo. Lo cierto es que esta novedad es sólo una prueba piloto, en la que se ensayó con la faena de algunos burros que se comercializaron en una carnicería puntual de Trelew. El permiso para que esta operación se lleve a cabo fue otorgado de forma provisoria por la provincia de Chubut, con el objetivo de pensar el consumo como una alternativa a futuro. Claro está que la faena y la comercialización pasó por todos los controles sanitarios, como de cualquier otra especie animal.

Descartando así el carácter de ilegal, la pregunta que surgió luego tiene que ver con la posibilidad de que esta experiencia escale y llegue a carnicerías de todo el país. Ahí la cuestión es muy distinta. Como cualquier otro caso, para que la carne pueda salir del territorio de Chubut, requiere de un permiso de tránsito federal, que es un trámite largo y engorroso, ya que se deben habilitar plantas de faena para tal fin, cosa que no es tan sencilla. El ejemplo de esto es lo que ocurre en Santa Cruz con el guanaco, especie que se faena internamente para consumo y no puede exceder los límites provinciales por no contar aún con plantas frigoríficas habilitadas para tránsito federal, lo que está ahora en proceso.

Conclusión sobre el marco legal para la comercialización de carne de burro
La faena y comercialización de carne de burro en Argentina no es ilegal en sí misma, pero está fuertemente condicionada por vacíos regulatorios y limitaciones operativas. En el caso analizado, la experiencia piloto en Chubut contó con permiso provincial provisorio y controles sanitarios, por lo que se encuadra dentro de la legalidad a nivel local.

Sin embargo, el principal obstáculo es normativo: no existen frigoríficos habilitados para tránsito federal para esta especie, lo que impide su comercialización fuera de la provincia y limita su escalabilidad. En síntesis, es una actividad legal pero restringida, con un marco regulatorio aún insuficiente para su desarrollo a nivel nacional.

Burros Patagones: el origen del proyecto
Esta historia comienza en los campos del sur argentino, donde la producción ovina lleva décadas en retirada progresiva. La idea del proyecto, según explicó el propio Cittadini, surgió a raíz del abandono creciente de campos ovinos en la región. La realidad, según sus palabras, es que más allá de la propaganda institucional en defensa de la actividad, la producción ovina "ha quedado absolutamente de lado" y en poco tiempo el país podría quedarse sin ovejas.

Los números respaldan esa percepción. El país pasó de tener 74 millones de ovinos a fines del siglo XIX a poco más de 12 millones en 2024, mientras que Chubut —que concentra el 25% del rodeo nacional— cayó de un pico de 6,4 millones de cabezas en 1978 a 2,98 millones en 2025, una baja del 54%.

La combinación de baja rentabilidad, distancias enormes, altos costos logísticos, degradación del suelo y avance de depredadores empujó a muchos ganaderos a abandonar sus campos o reconvertirse. Y fue precisamente en ese vacío productivo donde Cittadini encontró su oportunidad.

La clave, según el productor, está en la adaptabilidad del burro al ecosistema patagónico, algo que las razas ovinas tradicionales —y mucho menos el ganado bovino— no pueden garantizar en esas condiciones climáticas y con la baja disponibilidad de pasturas propia de la estepa.


Con ese diagnóstico como punto de partida, Cittadini creó el emprendimiento que bautizó "Burros Patagones", radicado en su estancia ubicada en la zona de Punta Tombo, en Chubut. Al momento de los primeros reportes públicos sobre el proyecto, el productor contaba con unos 100 animales, de los cuales 70 eran hembras reproductoras adquiridas en Buenos Aires y Río Negro.

La intención declarada era, desde el principio, realizar una selección genética orientada a la producción cárnica: entre las distintas razas y biotipos existentes en el país —donde las líneas de sangre se entremezclaron históricamente— Cittadini buscaba identificar y concentrar aquellos animales con mayor aptitud carnicera.

Casi un año después de los primeros reportes públicos sobre el proyecto, el rodeo había crecido. Para abril de 2026, Cittadini manejaba 150 burros en su estancia de Punta Tombo y se mantenía confiado no solo en el valor nutritivo de esta carne, sino también en su potencial como alternativa productiva concreta frente al colapso ovino del sur del país.

El productor también describió en detalle las cualidades del producto que busca llevar al mercado. Según sus propias palabras, la carne de burro es "muy interesante, de muy buen sabor y muy buena calidad", y consideró que, si estuviera disponible en las carnicerías, la gente podría consumirla en principio por curiosidad y luego por su aporte nutricional. En su comparación, la posicionó incluso por encima de la carne de guanaco, que atraviesa un auge en la región.

Desde el principio, el proyecto contempla un segundo flanco comercial de alto valor, más allá de la carne: el cuero del burro y un subproducto derivado de él que tiene enorme demanda en Asia. Se trata del ejiao, una especie de gelatina ampliamente utilizada en la medicina tradicional china, para la cual existe un déficit de miles de toneladas a nivel global.

Cittadini sostuvo que la exportación de ese producto está "potencialmente asegurada" por ese déficit y que, en una primera etapa, el volumen disponible ni siquiera alcanzaría para abastecer a la comunidad china radicada en Argentina. La visión de largo plazo del productor contempla, una vez alcanzada una masa crítica de animales con la incorporación de otros ganaderos, la industrialización del cuero para producir ejiao a escala exportable.


A pesar de las restricciones, Cittadini decidió dar un paso concreto hacia el mercado. Programó para este 16 de abril una degustación gratuita en la parrilla Don Pedro, un local conocido en la zona de Trelew, donde se ofrecerá asado de tira, empanadas y chorizos, todos elaborados con carne de burro. (IProfesional)

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