CARTA DEL LECTOR
‘Elección directa de delegados muncipales, clave para frenar la migración joven’
16 de noviembre de 2024
Estimado/a editor/a:
Agradecería la publicación de este artículo en su medio, con el objetivo de fomentar un debate sobre la gobernabilidad y los desafíos políticos que enfrenta la provincia de Buenos Ayres. A través de este análisis, se busca contribuir a la comprensión de las dinámicas territoriales y políticas que están moldeando el futuro de la provincia y su relación con el poder central.
LA ELECCIÓN DIRECTA DE DELEGADOS MUNICIPALES BONAERENSES, clave para frenar la migración joven
La Legislatura Bonaerense tiene en sus manos la oportunidad de saldar una deuda histórica de representación con las localidades no cabeceras de los 135 municipios de la provincia bonaerense. La modificación del Decreto militar 6769/58, conocida como “Ley Orgánica de las Municipalidades”, es necesaria para una reforma que permitirá la creación de Delegaciones Municipales con elección directa de sus Delegados en localidades con más de mil habitantes. Esta medida apunta a fortalecer la democracia local, optimizar la gestión de recursos y, sobre todo, dotar de voz a comunidades que han sido tradicionalmente postergadas.
El actual sistema, en el que el intendente designa al Delegado Municipal, no solo es un resabio del pasado militar, sino que limita la representación y la independencia de estas localidades no cabeceras. En grandes centros poblacionales, esta centralización burocrática genera desconexión entre las necesidades locales y la gestión, lo que lleva a una administración lenta e ineficaz. La elección directa de los Delegados no solo democratizaría la gestión, sino que también acercaría el poder de decisión a los vecinos, garantizando que quienes los representen actúen en su beneficio directo.
Este proyecto de reforma no solo responde a una cuestión de representatividad, sino que busca resolver un problema aún más profundo: la migración de jóvenes y familias. La falta de oportunidades, servicios deficientes y la dependencia total de la administración central llevan a muchos a abandonar sus comunidades de origen. En las últimas décadas, cerca de 250 localidades han desaparecido y 350 más están en peligro de convertirse en «pueblos fantasmas». Con un Delegado Municipal elegido por voto directo, cada Delegación tendrá un dirigente que defienda sus intereses ante el Honorable Concejo Deliberante (HCD) y gestione recursos para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Esto permitirá brindar más oportunidades, frenando así el éxodo de jóvenes y revitalizando la vida local.
Hoy en día, la mayoría de las 1.134 Delegaciones Municipales en la provincia representan pequeñas y medianas localidades que no cuentan con concejales propios en el HCD, lo cual limita sus posibilidades de participación en decisiones fundamentales y deja sus derechos desprotegidos. La falta de herramientas efectivas para hacer valer sus necesidades hace que estas comunidades dependan exclusivamente de la administración central en la cabecera municipal, creando desigualdades en la distribución de los recursos y en la calidad de los servicios públicos, incluso, ante la falta de respuestas, lleva a que jóvenes y familias tengan que migrar de su lugar de origen.
Una reforma que modifique los artículos 28 inciso 6, 178 inciso 1 y 181 incisos 1 y 2 del Decreto militar 6769/58, para establecer que las localidades con más de mil habitantes sean automáticamente consideradas Delegaciones Municipales, con elección popular de sus Delegados. Para localidades más pequeñas, se crearán Consejos Vecinales Electivos que funcionarán como órganos consultivos, proporcionando un canal de participación y defensa de los derechos de sus vecinos. Estos Consejos, al igual que los Delegados, podrán utilizar la “Banca del Delegado” para exponer las necesidades de sus comunidades ante el HCD.
No basta con cambiar la forma de elegir a los representantes locales; también es necesario dotarlos de recursos para que puedan cumplir sus funciones. Por ello, la reforma plantea modificar la Ley 10.559, incrementando el porcentaje de coparticipación municipal del 16,14% al 20%, destinando el 3,86% de ese aumento exclusivamente a las Delegaciones Municipales. Este fondo adicional permitirá financiar sueldos, servicios básicos, programas de salud y emergencias en las localidades no cabeceras. Así, se garantizará que estas Delegaciones tengan los recursos necesarios para operar de manera eficiente, sin afectar las partidas presupuestarias municipales existentes.
Es hora de que las comunidades locales tengan una representación auténtica que no solo las conecte con el gobierno municipal, sino que las fortalezca para decidir su futuro. La elección directa de los Delegados Municipales asegura una mayor participación ciudadana y una administración que responde a las necesidades específicas de cada lugar. Al mismo tiempo, contribuye a frenar la migración de jóvenes al darles razones para quedarse, construir y prosperar en sus lugares de origen. Esto no es solo una reforma administrativa; es un paso hacia una provincia más representativa, participativa justa y fiel a los principios de la soberanía popular.
Luis Gotte
La trinchera bonaerense
Mar del Plata
Co-autor de “Buenos Ayres Humana I, la hora de tu comunidad” Ed. Fabro, 2022, “Buenos Ayres Humana II, la hora de tus Intendentes” Ed. Fabro, 2024, y en preparación: “Buenos Ayres Humana III, la hora del regionalismo productivo y la IA.”
CARTA DEL LECTOR
‘La decadencia en la conservación actual’
En una carta enviada a la dirección, bajo el título ‘LA DECADENCIA EN LA CONSERVACIÓN ACTUAL’, Juan Antonio Lorenzani, presidente Fundación Fauna Argentina, señala:
Cuando la cámara es más importante que el bienestar animal!!
El Diagnóstico de la Improvisación:
El pasado sábado, nuestro equipo dedicó horas de observación silenciosa a un juvenil de lobo de dos pelos (18 meses de edad )con una tanza al cuello en el asentamiento de la escollera Sur.. Rescatar a un ejemplar con tal umbral de alerta requiere estrategia, invisibilidad y un respeto absoluto por el entorno, valores que hoy parecen estar en extinción.
24 horas después, ese trabajo de paciencia fue pisoteado por un oportunista e irresponsable. Este advenedizo ( el de la foto) irrumpió en el sector como un "saltimbanqui" para cortar otro suncho,moviéndose sin el menor cuidado ni protocolo , perjudicando el trabajo del día anterior.Es la imagen viva de la decadencia: alguien que ignora que la presencia humana desmedida es el factor que más estresa y espanta a la fauna.
La realidad del rescate:
Desde que diseñamos la herramienta corta-suncho, la tarea se volvió una rutina técnica. No tiene misterio: un chimpancé entrenado podría cortar un suncho. Lo que no tiene cualquiera es la ética para no arruinar el trabajo ajeno por un minuto de lucimiento personal.
Cortar es simple; tener el criterio para saber cuándo NO intervenir es lo que define a un verdadero protector.
Cómplices de la farsa:
Hacemos responsable al Consorcio Portuario. Su silencio y su aval a estos "shows" mediáticos los hace cómplices de la degradación de la actividad. Preferir a improvisados por sobre especialistas con 44 años de experiencia es una señal inequívoca de la falta de rumbo institucional.
Conclusión:
Si su vocación es la de ser payaso o domador, le recomiendo que vaya a trabajar a un circo. La lobería es un santuario de resistencia, no el escenario para su decadente promoción personal.
Por Juan Antonio Lorenzani, Presidente Fundación Fauna Argentina
CARTA DEL LECTOR
‘Las Malvinas, fueron, son y serán argentinas’
En un nuevo aniversario del inicio de la denominada "Guerra de las Malvinas", el ex concejal Mario Rodríguez expresó -mediante una carta- su opinión de manera contundente. "Se cumplen 44 años del conflicto bélico de 1982, en el que 649 compatriotas dejaron su vida, 323 durante el hundimiento del Crucero General Belgrano y 326 en el archipiélago.
Como consecuencia del destrato al que fueron sometidos, y debido a la insensibilidad social del Estado ante el pozo depresivo en el que muchos veteranos cayeron luego de la guerra, la cantidad de soldados que fallecieron post conflicto a causa de suicidios, es de tal magnitud que puede compararse la guerra y la posguerra.
Por respeto a los que no han vuelto y a los que se quitaron la vida; a los que sufrieron enfermedades, traumas y trastornos post bélicos; a los ex combatientes y a los movilizados; en estas fechas tan dolorosas todos debemos actuar con máxima madurez y sensibilidad. Por ello, desde mi modesto lugar de ciudadano comprometido, hago un llamado a los distintos sectores a evitar declaraciones provocadoras, como las efectuadas por algunos en la sesión del HCD con motivo del recuerdo del 50 aniversario del golpe cívico - militar y el homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado.
Malvinas no es para los argentinos un mero diferendo territorial, como el que, por ejemplo, tuvimos con Chile, que se trataba de interpretar un tratado de límites.
El 16 de diciembre de 1965, por impulso del entonces presidente de la Nación Dr. Arturo Illia, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó, por abrumadora mayoría y sin ningún voto negativo, la Resolución 2065, en la cual reconoció formal y expresamente la existencia de la disputa de soberanía entre la República Argentina y el Reino Unido sobre la cuestión de las Islas Malvinas, e instó a las partes a encontrar una solución pacífica a través de negociaciones bilaterales.
La mayoría de los sucesivos gobiernos argentinos protestaron, reclamaron la devolución, la negociación y el arbitraje, y se chocaron siempre con el rechazo prepotente del más fuerte.
La cuestión Malvinas está pendiente, como lo reconocen las Naciones Unidas y la mayoría aplastante de la comunidad internacional. Esto explica que la causa de Malvinas forme parte de nuestra identidad nacional. Por ello seguirá presente como una de las prioridades en nuestra política exterior mientras el conflicto no se resuelva. Todos los gobiernos lo deben entender así.
Se ha afirmado con razón que la dictadura utilizó un método inapropiado invocando una causa justa. El fin no justifica los medios. La Argentina democrática así lo reconoció desde 1983. El 2 de abril es el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra, no el Día de las Malvinas. Hubo jóvenes que dieron sus vidas y otros que volvieron al continente marcados para siempre. Que haya un día para el recuerdo y el homenaje es algo que va más allá del conflicto con el Reino Unido.
Delegar su solución a las generaciones futuras equivale a abandonar la causa. Lo que cabe es discutir en el marco de una Política de Estado cuáles son los métodos apropiados para imponer al Reino Unido la solución pacífica de la controversia, como lo exige el Derecho Internacional".
HONOR Y GLORIA ETERNA A LOS HÉROES. LAS MALVINAS FUERON, SON Y SERÁN ARGENTINAS.
CARTA DEL LECTOR
2 DE ABRIL: la llama viva de la Patria que no se apaga
Solicito la publicación de este análisis, confiando en el compromiso de su medio con la memoria de Malvinas, el debate público y la defensa del interés nacional y el desarrollo de nuestra querida Provincia de Buenos Ayres. Agradezco el espacio brindado, porque mantener viva esta causa es también mantener viva la conciencia de nuestra comunidad.
2 DE ABRIL: la llama viva de la Patria que no se apaga
Hay fechas que no pasan. Hay fechas que quedan latiendo en el corazón de un pueblo.
El 2 de abril de 1982 no es un recuerdo: es una herida abierta y, al mismo tiempo, una bandera en alto. Es el día en que la Argentina volvió a mirar al Sur y dijo, con la dignidad de los pueblos que no olvidan: las Malvinas son nuestras.
Ese día, jóvenes argentinos -obreros, estudiantes, hijos del pueblo- cruzaron el mar helado con más coraje que abrigo, con más amor a la Patria que recursos materiales. No fueron a una guerra por ambición: fueron a cumplir con una causa histórica, con una deuda de la Nación consigo misma.
Y allí, en ese suelo inhóspito, escribieron una de las páginas más profundas del honor argentino.
Hoy se intenta muchas veces reducir Malvinas a una derrota. Pero eso es no entender nada. Porque nuestros soldados no se rindieron: resistieron. Combatieron. Soportaron el hambre, el frío, el fuego enemigo y, muchas veces, el abandono. Lo que hubo fue un cese de fuego tras 74 días de combate, pero jamás una rendición del espíritu nacional.
El 2 de abril recuerda precisamente eso: el valor de quienes lucharon, de quienes quedaron en las islas y de quienes volvieron con cicatrices invisibles que aún hoy sangran.
El Estado argentino reconoce en esta fecha el sacrificio de los veteranos y caídos como un acto de entrega incomparable en defensa de la soberanía nacional. Pero el reconocimiento no alcanza si no va acompañado de memoria viva.
La Patria no estuvo sola. Malvinas no fue sólo Argentina. Fue América Hispana unida. Desde los rincones más humildes llegaron gestos que la historia oficial muchas veces silenció. La gesta de Malvinas generó un momento de solidaridad continental, como el caso de Perú, el aliado más comprometido en términos militares, que envió aviones y pilotos; y con Venezuela, Bolivia, Ecuador, México, Brasil, Cuba y otros países ofreciendo apoyo diplomático. Sin embargo, la unidad no fue total: Chile se alineó con Reino Unido, y otros países, como Colombia, se mantuvieron en una neutralidad que favoreció indirectamente a los británicos.
Más allá de sus gobiernos, los pueblos de América Hispana sabían que latía una verdad profunda: Malvinas no es una causa aislada. Es una causa continental.
Porque lo que se disputaba en el Atlántico Sur no era solo un territorio: era la dignidad de los pueblos frente a los restos del colonialismo.
Años después, la sangre de nuestros soldados fue reemplazada por la tinta de los despachos diplomáticos. Los llamados Acuerdos de Madrid de 1989 y 1990, firmados durante el gobierno de Carlos Menem, marcaron un cambio profundo: se aceptaron condiciones que limitaron la capacidad argentina en el Atlántico Sur y consolidaron, de hecho, la posición británica.
Lo más grave: esos acuerdos no nacieron de un mandato popular ni fueron aprobados por el Congreso Nacional, sino de una lógica de subordinación que luego fue sostenida por distintos gobiernos, como el kirchnerismo y el macrismo.
Allí comenzó otra etapa: la de la “desmalvinización”, el intento de apagar la llama que el pueblo había encendido. Pero esa llama no se apagó.
Las Malvinas siguen siendo hoy una causa nacional y un mandato constitucional irrenunciable: la Argentina sostiene su soberanía sobre las islas y su recuperación como objetivo permanente.
Pero hay algo aún más profundo que lo jurídico. Malvinas es una causa espiritual. Es el punto donde la historia, la sangre y la esperanza se encuentran. Es la posibilidad de volver a pensarnos como comunidad organizada, como Nación y como parte de una Patria Grande que todavía espera su hora.
Porque cuando un pueblo recuerda a sus héroes, no mira al pasado: se prepara para el futuro. Volveremos.
No desde la guerra. No desde el odio. No desde la revancha. Volveremos desde la conciencia nacional, desde la unidad de los pueblos hispanoamericanos, desde la decisión política de ser libres y soberanos.
Volveremos cuando entendamos que Malvinas no es sólo un territorio: es una causa que nos obliga a estar a la altura de nuestra propia historia.
Este 2 de abril no es un día de derrota. Es un día de memoria, de dignidad y de compromiso. Porque hay algo que ningún imperio puede ocupar ni quebrar: el corazón de un pueblo que no se rinde y que sabe que volverá.
Luis Gotte
Mar del Plata

