Sociedad
Murió un turista argentino en Machu Picchu
20 de julio de 2024
Un turista argentino murió en plena visita al Ollantaytambo, un atractivo turístico de Perú ubicado a 32 kilómetros de Machu Picchu. El fatal caso reavivó una polémica por la casi inexistente atención de emergencias médicas en ese lugar del país.
Según fuentes locales, el hombre fue identificado como Carlos Jorge Rubinstein, de nacionalidad argentina y de 59 años. Falleció el martes 16 de julio, pero la noticia recién se difundió en las últimas horas.
El desenlace fatal se dio mientras Rubinstein recorría el sitio arqueológico, situado a 2.792 metros sobre el nivel del mar. Tras desplomarse, personal y guías del lugar intentaron asistirlo, aunque los primeros auxilios se lo brindaron otros turistas y sus compañeros.
Denuncian mala atención médica tras la muerte de un turista argentino en Machu Pichu. (Foto: gentileza)
Un video que se viralizó del momento muestra cómo las personas le realizan maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) mientras un testigo desesperado exclamaba: «¡Necesito el oxígeno!».
Los presentes en el lugar contaron que el personal médico tardó aproximadamente 20 minutos en llegar. Aún no se confirmó si Rubinstein tenía problemas de salud preexistentes.
La muerte de Rubinstein encendió una vez más la polémica sobre el sistema de postas de salud en Cusco. Hanner Horna, jefe de la policía de Turismo de Cusco, admitió que existe un déficit de servicios médicos y destacó que solo Machu Picchu cuenta con un centro de atención adecuado.
País
Murió María Takara de Oshiro, una madre de Plaza de Mayo
A pocos días del 50 aniversario del golpe de 1976, la madre de Plaza de Mayo María Takara de Oshiro falleció a sus 95 años. Fue una referente de derechos humanos que luchó por la Memoria, Verdad y Justicia para su hijo Jorge Eduardo Oshiro, desaparecido durante la última dictadura cívico-militar.
María Takara fue parte de la generación de madres que sostuvieron desde hace 50 años la memoria de sus hijos y la búsqueda de justicia para ellos. Era parte de la comunidad nikkei, la primera generación de inmigrantes japoneses nacidos fuera del Imperio del Japón. Su hijo Jorge Eduardo fue uno de los 17 nikkei desaparecidos durante la última dictadura militar en Argentina.
"La Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia lamenta profundamente el fallecimiento de María Takara, madre de Jorge Eduardo Oshiro, detenido-desaparecido durante la última dictadura. María Takara integró una generación de madres que, con su lucha ejemplar, sostuvieron la memoria de sus hijos y la búsqueda de verdad y justicia, también desde la comunidad nikkei", indicó la Subsecretaría de Derechos Humanos bonaerense en un comunicado.
En 2020 había recibido su pañuelo de manos de Norita Cortiñas y se convirtió en una referente en derechos humanos dentro de la comunidad japonesa en Argentina. Como todas las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, fue parte de quienes trazaron el camino de la Memoria, la Verdad y la Justicia.
María Takara luchó, junto a su otra hija Elsa, por mantener viva la memoria de Jorge Eduardo, quien a sus 18 años fue secuestrado por un grupo de hombres armados en su casa de Villa Ballester, el 10 de noviembre de 1976, y hasta el momento continúa desaparecido.
Sociedad
Nafta sin freno
En lo que va del mes de marzo el precio de los combustibles líquidos no deja de subir, pero la semana previa al finde XL ya es récord. Es que con el aumento de este viernes la nafta llegó a $1.864 por litro, y ya acumuló 4 en solamente 5 días.
Como es habitual, YPF modificó las pizarras de sus estaciones con una nueva suba del 0,59% en la mañana de este viernes, con la cual la súper ya se encareció casi $160 en dos semanas.
Lo cierto es que quienes tienen que cargar combustible no tienen respiro. La muestra más clara es que el nuevo incremento sorprendió a propios y extraños dado que llega apenas un día después de otro que dejó el precio de la nafta premium en los $2.000. Ahora en YPF está a $2.010.
País
Cuatro de cada diez trabajadores están en la informalidad
Un informe de la UBA advierte que el 32% de los trabajadores informales vive en hogares pobres y siete de cada diez jóvenes no acceden a empleo registrado.
En la comparación regional con nueve países de América Latina, Argentina se posiciona en el cuarto lugar en términos de informalidad laboral, por detrás de Chile, Brasil y Costa Rica.
En el cuarto trimestre de 2025, la tasa de informalidad laboral alcanzó el 43%, lo que implica que cuatro de cada diez trabajadores se desempeñan en empleos no cubiertos por la legislación laboral, impositiva ni de la seguridad social.
En la comparación interanual, el indicador mostró un incremento de aproximadamente un punto porcentual, según el informe coordinado por Roxana Maurizio y Luis Beccaria, elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (Edil) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política, dependiente de la Universidad de Buenos Aires.
El estudio advierte, además, sobre la fuerte vinculación entre informalidad y condiciones de vida: el 32% de los trabajadores informales reside en hogares pobres, mientras que un 27% se encuentra en situación de vulnerabilidad frente a la pobreza.
La situación de los más jóvenes
Los datos también reflejan una marcada desigualdad etaria. Siete de cada diez jóvenes de entre 16 y 24 años trabajan en la informalidad, lo que evidencia las dificultades de inserción laboral de este segmento.
Los jóvenes experimentan una tasa de informalidad significativamente más alta que otros grupos etarios. En el tercer trimestre de 2025, la tasa en este grupo alcanzaba el 67,4%, casi 24 puntos porcentuales por encima del promedio general.
En contraste, los niveles más bajos de informalidad se registran entre los trabajadores de 45 a 64 años (60 en el caso de las mujeres), con una tasa de 34,2%. Le siguen el grupo de 25 a 44 años (42,2%) y el de 65 años y más (57,8%). De este modo, la informalidad presenta mayor incidencia tanto en el inicio como en el tramo final de la vida laboral.
A nivel histórico, la tasa actual se ubica en valores similares a los registrados en el segundo trimestre de 2008, lo que evidencia la persistencia estructural del fenómeno, con niveles elevados durante los últimos 17 años. En la comparación regional con nueve países de América Latina, Argentina se posiciona en el cuarto lugar en términos de informalidad laboral, por detrás de Chile, Brasil y Costa Rica.


