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La industria pyme cayó 19% anual en mayo

23 de junio de 2024

La actividad manufacturera de las pymes descendió 19% anual en mayo y acumula una retracción de 19,1% en los primeros cinco meses del año frente al mismo periodo de 2023. Los resultados dan cuenta de un debilitamiento de la demanda y un deterioro de la situación financiera.En la comparación mensual desestacionalizada la actividad creció 5,3%. También se observó un aumento de 0,2 puntos porcentuales en el uso de la capacidad instalada respecto al mes anterior, que igualmente se mantiene en valores bajos (70,3%).Las medidas más importantes que esperan las industrias pymes es la reducción de impuestos, que representa el 33,9% de las respuestas, seguida por el estímulo a la demanda interna con un 14,7%. La adecuación de las relaciones laborales ocupa el tercer lugar con un 14,2%, lo que subraya lo significativo de simplificar las regulaciones para facilitar las operaciones empresariales.
Esto sugiere que, en el contexto actual, los empresarios priorizan las intervenciones directas que pueden mejorar su competitividad y eficiencia operativa, sobre opciones de financiamiento más favorables. En conjunto, el gráfico subraya las políticas deseables en busca de reducir la carga tributaria y fomentar el consumo interno, para lograr revitalizar la economía pyme.Asimismo, los mayores desafíos identificados por los empresarios son la falta de ventas, representando el 45,1% de las respuestas, y los altos costos de producción y logística, que constituyen el 32,8%. Estos dos factores sobresalen como los obstáculos más considerables para el crecimiento y la estabilidad de las pymes.Las empresas valoraron la mayor estabilidad en el precio de los insumos del quinto mes del año, pero mostraron su preocupación por los montos que se están pagando por el consumo de energía y transporte, en un contexto de tan baja demanda.
Algunos productores sostuvieron que la están pasando mal, pero con la esperanza de un repunte cercano. Como consecuencia, el 34,4% de las firmas consultadas estuvieron achicando gastos operativos, mientras que otro grupo, representado en un 19,9%, redujo horas de trabajo para suplir la falta de ventas.Todos estos resultados surgen del Índice de Producción Industrial Pyme (IPIP) que elabora CAME, con una muestra que alcanzó a 414 industrias pyme a nivel federal.
Análisis sectorial
Los seis sectores manufactureros del segmento pyme tuvieron fuertes declives en la comparación anual, siendo los más afectados “Papel e Impresiones” (-45,8%) y “Químicos y plásticos” (-23,9%). “Textil e indumentaria”, que venía siendo casi el único ramo en aumento hasta abril, se retrajo 4,3% anual en mayo. Alimentos y bebidasEl sector registró una caída de 14,7% anual a precios constantes en mayo y una mejora de 2% en la comparación mensual. Para los primeros cinco meses del año acumula una baja de 15,8% anual. Las industrias operaron con 72,4% de su capacidad instalada en el quinto mes del año.Las empresas encuestadas bregaron por el diseño de nuevas políticas ad hoc para las pymes.
En tanto, definieron la situación actual como caracterizada por niveles de producción propios de temporada baja, pero con una estructura de funcionamiento acorde a la temporada alta; haciendo el mayor esfuerzo por sostener el empleo. En este contexto, problemas como la alta presión tributaria y los grandes costos laborales, vuelven a estar en la mesa de prioridades a la hora de determinar urgencias.
“Estamos comenzando a recortar la cantidad de horas de trabajo diarias, que es lo que menos afecta, pero el impacto se ve directamente en las ventas porque tenemos menos oferta” (industria de Villa Lynch, en Provincia de Buenos Aires)
“Empezamos a ver algunas señales de recuperación, veníamos muy mal, esperemos que se concreten” (Fábrica de Maipú, Mendoza).
Textiles e indumentariaLa producción se retrajo 4,3% anual en mayo, aunque registró un incremento de 3,5% frente a abril. En los primeros cinco meses del 2024 acumula un declive del 0,9%. Las industrias operaron con 71,5% de su capacidad instalada, levente por encima del mes pasado (71%).Hubo mucha disparidad de resultados entre las firmas, algunas con resultados muy malos y otros con más positivos, si bien ninguna tuvo un mes extraordinario.
Por la relación precios y tipo de cambio, hay temor por el ingreso de mercadería importada, aunque aún no se han manifestado riesgos concretos, sino solamente preocupación.
“Es temporada baja para nuestro producto, pero igualmente vendimos muy poco, esperamos que repunte”
(Fábrica de la ciudad de Córdoba).“Vendimos mejor en la comparación mensual, pero en la interanual nos fue pésimo, es un buen momento para bajar impuestos que se lleva el 40% del precio de venta” (Godoy Cruz, Córdoba).
Maderas y MueblesEn mayo, el sector retrocedió 10,4%, siempre anual y a precios constantes, y creció 6,1% en la comparación mensual desestacionalizada. En el periodo enero-mayo la actividad cayó 17,7% frente a iguales meses del año pasado.Durante el mes, las industrias operaron con 70,8% de su capacidad instalada (vs. 72,6% en abril).
La buena noticia para el rubro fue que se estabilizaron los precios de los insumos y se normalizaron las entregas. La mala, es que los pedidos de producción siguen muy postergados, aunque algunas empresas manifestaron haber recibido más consultas.
“La actividad sigue sin recuperarse, hubo más consultas que en abril, pero con pocos pedidos concretados, veremos junio y julio, por momentos parece que comienza la recuperación, pero después las señales desaparecen” (Fábrica de muebles de la Ciudad de La Rioja)
“En los próximos estaremos realizando la décimo quinta edición de expo living, y esperamos incrementar ventas y promocionar nuestros productos” (Fábrica de Puerto Tirol, Provincia de Chaco).
Metal, maquinaria y equipo, y material de transporte.El sector tuvo una contracción anual de 20,6%, sin embargo, creció 4,6% en la comparación mensual. Para los primeros cinco meses del año, suma una caída de 23% frente a los mismos meses de 2023. Las industrias operaron al 66,6% de su capacidad instalada, los mismos niveles del mes anterior.
Algunos industriales consultados comentaron que están ingresando importaciones a precios muy bajos que las sacan de mercado. Una medida que vienen tomando muchas firmas del sector en simultáneo, es invertir en publicidad y redes, con buenos resultados. Igual se mostraron preocupadas por las condiciones económicas, aunque optimistas con la recuperación. Más empresas apelaron a reducir turnos por la merma en la demanda.
“Nosotros fabricamos productos ortopédicos y venimos invirtiendo en publicidad estos meses, lo que mejoró las ventas. Ayudó también la volatilidad del tipo de cambio” (Fábrica de Ciudad de Buenos Aires)
“Estamos muy preocupados por la situación actual. Este mes tuvimos dos ventas de reparaciones fuertes que levantaron el porcentual de un mes a otro; pero así y todo venimos en caída tratando de mantenernos, pensando que en algún momento se va a estabilizar” (Industria de la ciudad de Córdoba)
Químicos y plásticosEn mayo, el sector experimentó un significativo declive del 23,9% anual, al tiempo que tuvo una mejora de 3,9% en el contraste mensual. Para los primeros cinco meses del año, la producción lleva un declive de 27,1% frente a los mismos meses de 2023.
Durante este mes, las industrias operaron con 68,8% de su capacidad instalada.Las empresas que exportan están quedando más protegidas de la recesión interna y logrando mejores resultados. Las que solo venden al mercado interno, registran las mayores caídas en la actividad. El repunte de algunas obras y reparaciones movió por momentos al sector, pero muy lentamente
.“Estamos teniendo más estabilidad, y eso nos permite tomar decisiones a largo plazo. Tenemos planeada la compra de nuevos equipos, pero estamos esperando señales porque todo cae y mucho” (Empresa de la ciudad de Rosario, Santa Fe)“Venimos manteniendo el nivel de ventas y producción como en meses anteriores, no empeoró, pero necesitamos que repunten, porque tenemos la rentabilidad en cero” (Fábrica de la ciudad de Formosa)
Papel e impresionesLa actividad se hundió 45,8% anual a precios constantes, siendo nuevamente el ramo con mayor retroceso. En términos mensuales, también se registró una retracción de 1,5% y para los primeros cinco meses del año, la actividad acumula una caída de 25,9% frente a los mismos meses del año pasado.
Las empresas operaron con 78,7% de su capacidad instalada, niveles altos tanto en el comparativo histórico como en relación con otros rubros, pero que sólo se explica por los bajos niveles de inversiones.
Las mismas hace tiempo que están frenadas en el sector porque es una de las actividades que primero comenzaron a sentir la crisis.
“Este mes aumentamos la producción en relación con abril por ventas atrasadas, pero se mueve todo muy poco. Estuvimos cambiando de proveedores que nos ofrecieron precios más competitivos” (Industria de la localidad de Castelar, Provincia de Buenos Aires).“Las ventas vienen muy bajas, y eso perjudica la producción porque ya tenemos demasiado stock. Esperamos que este panorama mejore en el segundo semestre” (Empresa de la ciudad de Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires)

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El 78% de los hogares está entre la clase media baja y la pobreza

Casi ocho de cada diez familias tienen ingresos inferiores al promedio nacional de $2,8 millones mensuales. La clase baja no pobre es el sector más numeroso y sólo el 22% de los hogares integra los estratos medio alto y alto.

El ingreso promedio de los hogares argentinos alcanzó los $2.800.000 netos mensuales durante el primer trimestre de 2026, pero esa cifra está lejos de representar la realidad económica de la mayoría de las familias. Por el contrario, el 78% de los hogares gana menos que ese promedio, una fotografía que muestra hasta qué punto la estructura social argentina se concentra actualmente en los estratos medios bajos y bajos.

Los datos surgen de un informe de la Fundación Encuentro, elaborado sobre información de la consultora W, que divide a la población en cinco grandes niveles socioeconómicos. La distribución deja una pirámide con una base particularmente amplia: casi ocho de cada diez hogares se encuentran entre la clase media baja, la clase baja superior no pobre y la pobreza.

La particularidad es que sólo dos sectores, que en conjunto representan el 22% de los hogares, tienen ingresos superiores al promedio nacional de $2,8 millones. La explicación está en la propia distribución: un grupo minoritario con ingresos considerablemente más elevados empuja hacia arriba la media estadística, aunque la gran mayoría se encuentre bastante por debajo.

Cuánto hay que ganar para pertenecer a cada clase social

En la cima de la pirámide aparece la clase alta, que representa apenas al 5% de los hogares. Para ingresar a ese segmento se requieren al menos $7,5 millones mensuales.

Inmediatamente debajo se encuentra la clase media alta (C2), integrada por el 17% de los hogares, cuyo piso se ubica en torno a los $4 millones mensuales.

Esos son los únicos dos grupos cuyos ingresos superan el promedio nacional.

La clase media baja, en cambio, representa otro 26% de los hogares y tiene como referencia un ingreso mínimo de $2,2 millones por mes.

El segmento más numeroso de toda la estructura social argentina es el denominado D1, o clase baja superior no pobre, que reúne al 31% de los hogares. El ingreso mínimo mensual para este estrato se ubica en $1,4 millones.

Finalmente, en el escalón más vulnerable aparece un 21% de hogares en situación de pobreza, con ingresos mensuales de alrededor de $900.000.

De esta manera, la estructura queda distribuida de la siguiente forma: 5% de clase alta, 17% de clase media alta, 26% de clase media baja, 31% de clase baja no pobre y 21% de hogares pobres.

La fotografía resulta particularmente significativa porque la clase media baja y los dos estratos inferiores concentran por sí solos al 78% de las familias argentinas.

Por qué $2,8 millones no representan al hogar argentino típico

El ingreso promedio puede ofrecer una imagen engañosa cuando existe una marcada desigualdad en la distribución.

Aunque estadísticamente los hogares argentinos reciben en promedio $2,8 millones mensuales, la mayor parte de ellos está por debajo de esa cifra. Los ingresos considerablemente superiores de la clase alta y la clase media alta elevan el promedio general.

Así, los $2,8 millones describen mejor la situación económica de una minoría que la de la mayoría de las familias.

Ese fenómeno también permite comprender algunas de las dificultades que atraviesa el consumo masivo. Si bien la inflación mostró una desaceleración y los salarios reales comenzaron a recuperar terreno, la recomposición todavía no alcanza para devolver el gasto de buena parte de las familias a los niveles anteriores a la crisis.

“La concentración de los ingresos por debajo del promedio ayuda a explicar por qué el consumo masivo sigue deprimido, aun cuando las variables macroeconómicas vienen mejorando: la inflación se desaceleró y los salarios reales comenzaron a recomponerse. Sin embargo, es precisamente ese 78% de los hogares el que presenta una mayor propensión al consumo”, señaló el informe.

La cuestión resulta determinante porque son justamente los sectores medios bajos y bajos los que destinan una proporción mayor de sus ingresos al consumo cotidiano. Cuando sus recursos pierden poder de compra, el impacto se traslada rápidamente a supermercados, comercios y otros rubros de consumo masivo.

La situación es diferente entre la clase alta y la media alta, cuyo gasto depende menos directamente de las oscilaciones salariales y ya muestra señales de normalización.

Del control de gastos a “comer menos y peor”

El deterioro del poder adquisitivo, sin embargo, modificó los hábitos prácticamente en todos los estratos sociales.

El director de la consultora W, Guillermo Olivetto, explicó durante un evento de la Cámara de Empresas de Investigación Social y de Mercado (CEIM) que el ajuste atraviesa a todos los niveles socioeconómicos, aunque con intensidades y consecuencias muy diferentes.

Entre los hogares de mayor poder adquisitivo, la estrategia pasa por controlar gastos y revisar costos fijos, entre ellos seguros y prepagas. También se reducen salidas, recitales, viajes y suscripciones a aplicaciones, mientras aumenta la búsqueda de promociones y descuentos. A eso se suma una menor capacidad de ahorro.

Más abajo en la pirámide aparecen las familias cuyos ingresos se destinan fundamentalmente a cubrir alimentación, servicios e impuestos.

En esos hogares se intenta evitar el endeudamiento con tarjetas de crédito y se eliminan viajes, espectáculos y salidas. Los denominados “gustos” y los consumos considerados prescindibles quedan postergados y las promociones dejan de representar una oportunidad ocasional para convertirse en una herramienta habitual para administrar el presupuesto.

La situación es aún más delicada entre las familias que deben “hacer malabares para llegar a fin de mes”. Allí, cualquier gasto inesperado puede desestabilizar las cuentas del hogar.

Las compras se concentran casi exclusivamente en productos con descuento y aumenta el uso de deuda para cubrir faltantes de ingresos o “tapar baches”.

En los sectores de menores recursos, el ajuste alcanza directamente a la cantidad y calidad de los alimentos.

Según el relevamiento presentado por Olivetto, en algunos hogares “se come menos y peor”, incluso con una reducción de la cantidad de comidas diarias.

También cambia la composición de la dieta. La carne vacuna es sustituida por pollo, determinadas verduras dejan paso a productos más económicos como la harina y la leche líquida puede ser reemplazada por leche en polvo.

Frente a ese escenario y al analizar las perspectivas del mercado de consumo, Olivetto sintetizó: “Es lo que hay”.

Los cambios también se observan en el lugar y la manera en que compran los argentinos.

Esteban Cagnoli, CEO de Worldpanel by Numerator, sostuvo que “el consumidor se muestra cada vez más selectivo y prioriza los canales de cercanía”. Según explicó, esa elección no responde solamente a la comodidad, sino también a una estrategia para evitar compras impulsivas y limitar el gasto a una canasta más reducida.

La consultora Scentia, por su parte, planteó que una continuidad en la desaceleración de la inflación acompañada por una recuperación de los salarios podría permitir cierta mejora del consumo masivo. Sin embargo, proyectó que avanzaría aproximadamente a la mitad del ritmo del Producto Bruto Interno y se movería en una banda de entre -1% y +1%.

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Terremoto en Colombia: Argentina se ofreció para brindar ayuda



El Gobierno del presidente Javier Milei, a través de su canciller, Pablo Quirno, ofreció ayuda a Colombia tras la tragedia provocada por el terremoto en el país cafetero.

Además de enviarle un saludo a la distancia al pueblo colombiano, según reveló la agencia Noticias Argentinas, Quirno manifestó, vía redes sociales, “la disposición de la Argentina para brindar la asistencia que resulte necesaria”.


“Nos encontramos en contacto con las autoridades colombianas, a quienes hemos transmitido la disposición de la Argentina para brindar la asistencia que resulte necesaria”, sostuvo el funcionario nacional.

“Asimismo, mantenemos comunicación con nuestra representación consular y, hasta el momento, no se registran ciudadanos argentinos entre las víctimas”, agregó.

Por eso, “expresamos nuestra solidaridad con el pueblo y el Gobierno de Colombia ante el terremoto ocurrido hoy, y hacemos llegar nuestras condolencias a las familias de las víctimas y nuestra solidaridad a todos los afectados. Nuestro abrazo a todo el pueblo colombiano en este difícil momento”, completó.

El terremoto fue de magnitud 7,4, se dio en el oeste del país y afectó a distintos departamentos del territorio, dejando, al menos, 111 personas fallecidas, 87 heridas y 1.575 viviendas afectadas.

Por último, el canciller argentino dejó datos de contacto para ciudadanos argentinos en Colombia.

Los mismos son: Teléfono +57 601 288 0900/Celular de emergencia +57 316 875 9292/Correo electrónico [email protected]

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La Fuerza Aérea Argentina celebró sus 114 años

 La Fuerza Aérea Argentina celebra este lunes el 114º aniversario de la creación de la Escuela de Aviación Militar, la cual surgió de la iniciativa de los primeros aficionados argentinos, entre los que se encontraba Jorge Newbery, que fue quien se ofreció para adiestrar a los oficiales y mediante una colecta compró los primeros aparatos militares.

Se trata de una fecha que tiene su origen en los primeros pasos de la aviación militar en el país y la citada Escuela de Aviación Militar es considerada el antecedente directo de la actual Fuerza Aérea. La aviación surgió en Argentina como un deporte que practicaban unos pocos que querían cruzar el Río de la Plata o la Cordillera de los Andes en globo o en avión.

En tanto, la historia comenzó el 10 de agosto de 1912, cuando el entonces presidente Roque Sáenz Peña firmó el decreto que creó la Escuela de Aviación Militar en El Palomar, provincia de Buenos Aires y que fue el primer organismo estatal destinado a la enseñanza del vuelo militar y la primera unidad aérea militar del país.

En 1954 se estableció esta fecha como “Día de la Fuerza Aérea Argentina”, reconociéndose a la citada escuela como la primera unidad aérea militar de nuestro país, mientras que la historia de la Fuerza Aérea quedó atravesada por distintos episodios de la historia argentina, entre ellos la Guerra de Malvinas de 1982, en la que sus pilotos participaron en operaciones contra las fuerzas británicas.

Durante la celebración se llevó a cabo el Pasaje aéreo de los F-16 que hará el siguiente recorrido: Obelisco porteño, aeroparque Jorge Newbery, Costanera Norte y estadio Monumental de River.

La Fuerza Aérea había señalado en un flyer que difundió a través de su cuenta oficial de Instagram: “Si te gustan los aviones, no te los podés perder. Prepará la cámara del celular y todas las ganas de escuchar…Rugir los motores”.

En tanto, varias aeronaves sobrevolaron cielos porteños para conmemorar el día de la Fuerza Aérea Argentina y hubo un desfile terrestre que protagonizaron los hombres y mujeres que integran la institución.

Además, se supo que se llevó cabo una ceremonia presidida por el ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti, y de la misma participó el jefe de la Fuerza, brigadier general Gustavo Javier Valverde. (NA)

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