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León XIV pidió frenar las guerras en Oriente Medio y Ucrania

12 de julio de 2026

El recrudecimiento de las hostilidades en Oriente Medio y de la guerra en Ucrania despertaron la profunda preocupación del papa León XIV, quien este domingo advirtió sobre las dramáticas consecuencias de las acciones bélicas e instó a las potencias internacionales a encauzar las diferencias a través de los canales diplomáticos.

En el primer domingo de su estancia estival en Castel Gandolfo, tras la oración del Ángelus recitada frente a la Plaza de la Libertad, el Sumo Pontífice dirigió su mensaje a las diversas regiones del planeta que atraviesan enfrentamientos armados y que golpean con fuerza a las poblaciones civiles.

El obispo de Roma hizo explícita referencia al conflicto entre Estados Unidos e Irán, la crisis institucional en el Líbano y los cruentos bombardeos perpetrados durante los últimos días sobre las ciudades ucranianas de Járkov, Dnipró, Kiev y Odesa.


Ante este panorama, el Santo Padre manifestó que “vuelven, por desgracia, a soplar los vientos de la guerra en Oriente Medio, en Ucrania y en numerosas otras partes del mundo, sembrando violencia, terror y muerte, y golpeando una vez más a tantos inocentes”.

Con el propósito de revertir la escalada de violencia en el plano internacional, el Sucesor de Pedro animó a las naciones involucradas a no perder la confianza en los mecanismos de concertación y a priorizar la negociación como la única herramienta válida para consolidar un escenario de estabilidad global.

En sus apelaciones públicas, según supo la Agencia Noticias Argentinas, el Pontífice exclamó que «no permitamos que estos vientos apaguen la pequeña llama de la esperanza y de la paz, incluso cuando esta parezca frágil y vacilante. Renuevo mi deseo de que se recorra con perseverancia el camino del diálogo, del encuentro y de la diplomacia, el único capaz de conducir a una paz justa y duradera, en la que los pueblos puedan vivir reconciliados, con seguridad recíproca y en el respeto de la dignidad de toda persona».

De esta manera, el jefe de la Iglesia católica remarcó que las vacaciones y los momentos de descanso estival también constituyen oportunidades propicias para que los creyentes refuercen la oración por el fin de las disputas armadas.


Asimismo, la agenda del líder religioso incorporó un apartado dedicado a las conmemoraciones del sector portuario en una jornada donde la Iglesia católica celebra el tradicional Domingo del Mar, una fecha instituida el segundo domingo de julio para reflexionar sobre una actividad estratégica de la que depende el 90 % del comercio a nivel global.

León XIV expresó su acompañamiento hacia los operarios navales cuyas tareas cotidianas sufren alteraciones y peligros debido al despliegue militar en los diferentes corredores marítimos de transporte. En ese sentido, el Santo Padre transmitió que hoy se celebra el «Domingo del Mar». Mi pensamiento se dirige a todos los marinos, pescadores y trabajadores portuarios del mundo que, marcados por la lejanía de sus seres queridos y, en ocasiones, por el temor a los conflictos que atraviesan las rutas marítimas, sostienen con un trabajo paciente y silencioso el comercio y la vida de muchos pueblos».

Como conclusión de la alocución dominical provista desde el Palacio Apostólico, el Pontífice trajo a la memoria la secular y multitudinaria peregrinación de la comunidad católica de Polonia hacia el Monasterio de Jasna Góra, en Częstochowa.

Este acontecimiento representa una de las muestras de fe más masivas del continente europeo, en la cual cientos de miles de devotos acuden anualmente al santuario para manifestar su veneración ante el célebre icono de la Virgen Negra.

Al respecto, León XIV concluyó su homilía afirmando que «por último, me uno en la oración a los numerosos fieles polacos reunidos en la peregrinación anual ante el icono de Jasna Góra para que, como discípulos misioneros, sean testigos gozosos del Evangelio», ratificando su acompañamiento espiritual hacia los feligreses europeos reunidos en el santuario polaco. NA

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Terremoto en Indonesia deja decenas de muertos

Un potente terremoto de magnitud 7,7 sacudió el sábado por la mañana las aguas frente a la isla indonesia de Flores, dejando al menos 47 muertos y daños en edificios, y obligando a los residentes a abandonar sus hogares.

El terremoto ocurrió alrededor de las 6 a.m., hora local, a unos 70 kilómetros al noroeste de Ende, en la provincia de Nusa Tenggara Oriental, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés).

La cifra más reciente de víctimas fue proporcionada por la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB, por sus siglas en indonesio) en una actualización publicada el sábado por la noche, hora local. Además, 50 personas resultaron heridas o gravemente heridas, informó la BNPB. Unas 2.000 personas fueron evacuadas.

La agencia informó que inicialmente se emitió una alerta de tsunami, pero posteriormente fue levantada. Algunas olas de hasta 1 metro de altura fueron registradas en Maurole, Ende, según la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia.

El terremoto se sintió en toda Flores, una exuberante y montañosa isla de la cadena de islas de la Sonda, que también incluye al popular destino turístico de Bali. Flores es conocida por sus coloridos lagos volcánicos y como puerta de entrada al Parque Nacional de Komodo, hogar de los lagartos más grandes de la Tierra. Su población, de unos dos millones de habitantes, está distribuida en gran medida en pequeñas aldeas.

Centros de salud, escuelas, oficinas gubernamentales y más de 50 viviendas resultaron dañados por el terremoto, informó la BNPB.

Videos publicados en redes sociales mostraron edificios derrumbándose y residentes aterrorizados corriendo y gritando mientras el polvo cubría el cielo. En uno de los videos se observan daños en un hospital de la aldea de Aeramo.

Apenas unas horas después del terremoto del sábado, otro sismo, de magnitud 6,9, sacudió el norte de Sumatra, en Indonesia. Posteriormente, un tercer terremoto, de magnitud 5,7, ocurrió unos 965 kilómetros al norte, frente a la península de Minahasa, informó el USGS.

Theresia Uta, de 52 años, dijo a CNN que acababa de terminar de desayunar en la ciudad costera de Maumere cuando ocurrió el primer terremoto. Salió corriendo y se aferró a un árbol en el patio durante 10 minutos, hasta que cesó el movimiento.

“Aunque ya había experimentado varios terremotos en la isla de Flores, este fue, por mucho, el terremoto más fuerte y prolongado que he vivido. El movimiento fue extremadamente potente y violento”, dijo.

Contó que rápidamente subió a su automóvil para evacuar, y agregó que varias carreteras habían quedado bloqueadas debido a deslizamientos de tierra.

Los estudiantes del Seminario Mayor Católico Romano San Pedro, en la aldea costera de Sikka, asistían a la misa matutina cuando se derrumbó el techo de un salón de reuniones, lo que provocó que las personas huyeran presas del pánico, dijo el rector del seminario, el reverendo Guidelbertus Tanga, según The Associated Press.

Una residente de 51 años de la localidad de Talibura dijo que el terremoto fue “masivo” y obligó a su familia a salir corriendo de su casa.

“El terremoto fue masivo, el impacto fue muy fuerte. Estábamos descansando en casa con la familia. Éramos 13 personas dentro de la casa y todos corrimos para salvarnos”, dijo la residente, Nona, a la agencia de noticias Reuters.

Un joven de 16 años que vive en la misma zona dijo que era la primera vez que sentía un terremoto tan fuerte y que corrió inmediatamente hacia un terreno más elevado.

“Me quedé en shock por el terremoto. Estaba durmiendo”, dijo Yoan Rinto a Reuters. “Sí, todavía estoy en pánico, sigo muy preocupado”.

Unas 2.000 personas de la regencia de Nagekeo fueron evacuadas después del terremoto como medida de precaución, informó la BNPB.

Se observa un edificio dañado tras un terremoto en Manggarai Oriental, provincia de Nusa Tenggara Oriental, Indonesia, el 15 de agosto de 2026.
Se observa un edificio dañado tras un terremoto en Manggarai Oriental, provincia de Nusa Tenggara Oriental, Indonesia .Kurniawan/AP

Un hombre examina los daños sufridos por un edificio tras un terremoto en Manggarai Oriental, provincia de Nusa Tenggara Oriental, Indonesia, el 15 de agosto de 2026.
Un hombre observa los daños sufridos en un edificio tras un terremoto en Manggarai Oriental, provincia de Nusa Tenggara Oriental, Indonesia.Kurniawan/AP

La agencia desplegó un helicóptero junto con su equipo de respuesta de emergencia y señaló que el terreno de la zona, compuesto por numerosas islas, dificulta el acceso.

Imágenes difundidas por la agencia nacional de búsqueda y rescate y compartidas por CNN Indonesia mostraron a trabajadores de rescate retirando escombros en busca de posibles sobrevivientes.

El terremoto en Indonesia ocurre después de desastres de gran escala en Venezuela y Colombia. En junio, Venezuela fue sacudida por dos potentes terremotos que dejaron miles de muertos. Otro terremoto que golpeó el oeste de Colombia el lunes dejó al menos 287 muertos.

Indonesia ha sufrido varios terremotos devastadores en el pasado. La nación del sudeste asiático se encuentra en el Anillo de Fuego, una franja alrededor del océano Pacífico que provoca frecuentes terremotos y actividad volcánica. El anillo es una de las zonas con mayor actividad sísmica del mundo y se extiende desde Japón e Indonesia, en un lado del Pacífico, hasta California y Sudamérica, en el otro.

Por Lex Harvey, Masrur Jamaluddin y Hira Humayun, CNN 

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Emergencia humanitaria en Colombia



El terremoto dejó 281 muertos, miles de heridos y desaparecidos, mientras más de 25.000 familias enfrentan las consecuencias de la catástrofe. La ayuda internacional comenzó a llegar, aunque persisten las dificultades para asistir a las comunidades aisladas.

Colombia enfrenta una emergencia humanitaria con 281 muertos y miles de damnificados
La emergencia humanitaria continúa en Colombia tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el país el lunes 10 de agosto. El sismo, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, y una profundidad de 82 kilómetros, dejó al menos 281 muertos, unos 3.500 heridos y cerca de 500 desaparecidos. Además, más de 25.000 familias sufrieron daños y necesitan asistencia.

El terremoto provocó evacuaciones masivas y graves daños en distintas ciudades, entre ellas Cali, Pereira y Manizales. En Cali, el Hospital Universitario del Valle evacuó a unas 800 personas luego de que una de sus torres, de seis pisos, colapsara. Una trabajadora relató: “Cuando comenzó el terremoto pusimos en práctica lo que hemos aprendido: salvar vidas. Cada uno cogió pacientes y salimos, sin importar que estuviésemos en riesgo”.

En la Reserva de Meléndez, alrededor de 200 familias permanecen en carpas frente a edificios que consideran inseguros. Katherine Almeida, vocera de los vecinos, contó: “Cuando comenzó a temblar, muchos no sabíamos hacia dónde correr. Algunos bajaron a toda prisa por las escaleras, otros salieron con lo que alcanzaron a tomar y algunos apenas tuvieron tiempo de sacar a sus hijos”.

El director del Programa Mundial de Alimentos, Nils Grede, advirtió sobre la vulnerabilidad de las comunidades afectadas: “Esta catástrofe ha llegado a la población que estaba menos preparada y que tenía menos recursos y resiliencia para enfrentar una crisis de esta magnitud”.


Llegan donaciones internacionales mientras persisten las dificultades logísticas
La magnitud de la emergencia llevó a varios países y organismos internacionales a enviar ayuda. India anunció el envío de 20 toneladas de suministros para las tareas de recuperación. El canciller S. Jaishankar confirmó: “Se envió el primer lote de las 20 toneladas métricas de suministros de ayuda a Colombia para apoyar las labores de recuperación tras el terremoto”. México, Noruega, Suecia y China también comprometieron asistencia.

El ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, anunció un plan para evaluar los daños y determinar qué edificios requieren demolición o mejoras. Para esa tarea, el Gobierno movilizará un “ejército de profesionales” junto con la UNGRD. El funcionario describió la situación con una frase contundente: “Nos dejaron la olla pelada. Estamos literalmente administrando las ollas raspadas”.

Las autoridades enfrentan además un desafío logístico en Chocó, donde numerosas comunidades permanecen aisladas por ríos y canales. El traslado de los cargamentos puede demorar horas, por lo que el Gobierno y las organizaciones humanitarias buscan coordinar la ayuda para garantizar agua, atención sanitaria y refugio.

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Un surfista marplatense murió ahogado en la Isla de Pascua


Un marplatense de 40 años murió ahogado mientras practicaba surf en la Isla de Pascua, ubicada a unos 3.700 kilómetros de Chile. La víctima, identificada como Gonzalo Balada, se encontraba en un sector de rompientes de alto riesgo, donde habría sufrido un inconveniente para realizar una maniobra.

En este contexto, el número de emergencias 137 recibió una alerta por parte del hospital local sobre el ahogamiento de un hombre, por lo que la Armada envió una patrulla de Policía Marítima y una moto de agua en dirección a la escena del hecho.


No obstante, cuando las autoridades arribaron al lugar constataron que los dos amigos de Balada lograron rescatarlo y luego lo derivaron en ambulancia al nosocomio de Rapa Nui (nombre del archipiélago en el idioma de los nativos), donde los médicos intentaron reanimarlo durante 40 minutos, pero confirmaron su fallecimiento.

De acuerdo a las primeras averiguaciones, la causa del deceso fue asfixia por sumersión, al tiempo que efectivos de la Policía de Investigaciones llevaban a cabo distintas pericias.

Balada, apodado 'Che', vivía en la isla desde hace años y era un apasionado del surf, según describieron sus amigos: "Era un surfista de las grandes olas".

Además, se desempeñaba como cocinero en un restaurante que tenía junto a su novia, mientras que se desconoce si la familia de la víctima decidirá despedirlo en Rapa Nui o repatriar sus restos a la Argentina. (NA)

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