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SÚPER PODERES
3 de julio de 2026
El Gobierno oficializó este viernes la eliminación del Ministerio del Interior y el traslado de sus funciones a la Jefatura de Gabinete a cargo de Diego Santilli, quien coordinará la gestión diaria del Ejecutivo y conservará la relación política con los gobernadores.
Así se indica en el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 571/2026, publicado en el Boletín Oficial. En el texto se detalla que “por razones de gestión resulta necesario suprimir el Ministerio del Interior reasignando sus competencias al Jefe de Gabinete de Ministros”.
“Para una mejor gestión resulta conveniente que el Jefe de Gabinete de Ministros sea asistido por un Vicejefe de Gabinete y un Vicejefe de Gabinete del Interior”, señala el decreto. Y se añade: “Por otra parte, procede a crear la Secretaría de Vocería Presidencial y la Secretaría de Comunicación y Medios, ambas dependientes de la Presidencia de la Nación”.
“Despacho de los negocios de la Nación”
En tanto, indica: “El jefe de Gabinete de Ministros y ocho ministros tendrán a su cargo el despacho de los negocios de la Nación. Los Ministerios serán los siguientes: Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto; Defensa; Economía; Justicia; Seguridad Nacional; Salud; Capital Humano y Desregulación y Transformación del Estado”.
“Las tareas necesarias para posibilitar la actividad del Presidente de la Nación serán atendidas por las siguientes Secretarías Presidenciales: General; Legal y Técnica; Inteligencia de Estado; Vocería Presidencial; Comunicación y Medios y Cultura”, se añade en el documento.
Fernández y Ravier
En tanto, por medio del DNU 573/2026 se le acepta la renuncia a Fabián Horacio Fernández al cargo de Secretariado de Comunicación y Prensa de la Jefatura de Gabinete de Ministros y se lo designa como “Secretario de Comunicación y Medios de la Presidencia de la Nación”
Además, en el Decreto 572/2026 se indica: “Desígnase en el cargo de Secretario de Vocería Presidencial de la Presidencia de la Nación al doctor Adrián Osvaldo Ravier”.
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Portada digital del día 6/9/2026
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Ingleses militarizan el atlántico sur
El ex primer ministro británico Boris Johnson pidió reforzar la presencia militar del Reino Unido en lasIslas Malvinas, luego de la cadena nacional en la que Javier Milei anunció nuevas medidas vinculadas al reclamo de soberanía argentina. El dirigente conservador propuso el envío de más aviones, tropas o barcos al archipiélago.
La reacción de Johnson llegó después del discurso del Presidente, que volvió a cuestionar la ocupación británica de las islas y presentó una serie de iniciativas sobre la cuestión Malvinas. El exfuncionario publicó una columna en la que reclamó una respuesta firme de Londres.
En su artículo, Johnson sostuvo que el Reino Unido debe dejar en claro su compromiso con las islas y reforzar su seguridad de manera inmediata. Sin embargo, también aseguró que no considera probable que Milei busque un enfrentamiento directo con Gran Bretaña.

El ex primer ministro incluso definió al mandatario argentino como un “anglófilo y admirador de Thatcher”, aunque interpretó que el endurecimiento del discurso sobre Malvinas podría estar relacionado con la situación política interna de la Argentina.
Actualmente, las islas cuentan con una guarnición militar permanente, aviones de combate Typhoon y sistemas de defensa aérea. A pesar de ese despliegue, Johnson insistió en que deberían sumarse nuevos recursos.
El tema Malvinas también fue utilizado en el debate político del Reino Unido. El líder de Reform UK, Nigel Farage, cuestionó al Gobierno laborista y consideró que algunas decisiones recientes transmitieron una imagen de debilidad internacional.
Farage vinculó la situación con el caso de las islas Chagos y sostuvo que esas medidas pudieron haber influido en la postura adoptada por la Argentina respecto de las Malvinas. La polémica reavivó el histórico conflicto diplomático entre ambos países y volvió a colocar la soberanía de las islas en debate.
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Los kelpers quieren vivir como kelpers
La Asamblea Legislativa en las Islas Malvinas emitió un comunicado oficial en respuesta al mensaje del presidente Javier Milei, en el que él calificó a los kelpers como “una población implantada en un territorio usurpado”. El texto insiste en que la autodeterminación es un derecho de la comunidad y que esa elección debe respetarse.
En el documento, al que difundió el propio cuerpo legislativo, se recuerda el referéndum de 2013: con una participación del 92%, el 99,8% votó por mantener el estatus político vigente. La Asamblea cita esos resultados para sostener que la voluntad de los residentes sigue siendo determinante y merece reconocimiento.
El escrito argumenta además que la autodeterminación está amparada por el derecho internacional y subraya que ningún pronunciamiento estatal puede anularla. Según el comunicado, cualquier avance unilateral será considerado una “violación de la seguridad nacional”. También sostiene que “declaraciones como las de esta semana no son nuevas para nosotros”.
La reacción local remarca que, pese a las presiones históricas, la comunidad isleña se consolidó y creció. El texto no aborda con detalle medidas concretas anunciadas desde Buenos Aires, pero sí contrapone los hechos electorales y la permanencia de la población a las afirmaciones del mandatario argentino.
En paralelo, representantes del Reino Unido expresaron su respaldo a los residentes. El ministro de Defensa Wes Streeting señaló que “nuestro compromiso con las Malvinas es absoluto e inquebrantable” y puso énfasis en que la posición británica se apoya en la preferencia de los isleños.
El ministro de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, fue aún más tajante: “Son británicas y seguirán siéndolo”, recordó, y subrayó que el derecho a la autodeterminación de los kelpers es primordial. Desde Downing Street se consignó además que las fuerzas del Reino Unido están “en alerta las 24 horas del día, los 7 días de la semana”.
La Asamblea, por su parte, limitó su respuesta a defender la soberanía del voto local y no se pronunció en el mismo comunicado sobre las sanciones anunciadas a empresas petroleras ni sobre proyectos militares concretos. El intercambio deja en evidencia una nueva tensión diplomática en la región que tendrá seguimiento en Buenos Aires y Londres.

