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SUPER MESSI

17 de junio de 2026

Hay récords que parecen inalcanzables. Marcas destinadas a permanecer intactas durante generaciones. Pero cuando Lionel Messi está de por medio, hasta las páginas más intocables de la historia terminan reescribiéndose.

La noche del debut argentino en el Mundial 2026 quedará grabada por mucho más que una goleada. Con los tres goles que le marcó a Argelia, el capitán de la Selección argentina alcanzó los 16 tantos en Copas del Mundo y se convirtió en el máximo goleador de la historia de los Mundiales, una cima reservada para muy pocos elegidos y que ahora lleva su nombre.

La conquista tiene un valor simbólico enorme. Durante años, la tabla fue encabezada por el alemán Miroslav Klose, quien había alcanzado los 16 goles en 24 partidos repartidos en cuatro Copas del Mundo. Ahora, Messi llegó a esa cifra en 27 encuentros y en su sexta participación mundialista, completando otra hazaña para una carrera que parece no tener techo.

El camino comenzó hace exactamente veinte años. En Alemania 2006, un joven de apenas 18 años anotó su primer gol mundialista frente a Serbia y Montenegro. Desde entonces atravesó alegrías, frustraciones, finales perdidas, desilusiones y finalmente la gloria máxima en Qatar 2022. Cada Mundial dejó una huella. Cada torneo sumó un capítulo a una historia que hoy encuentra otro momento inolvidable.

Su recorrido goleador refleja también su evolución como futbolista y líder. Marcó un tanto en 2006, no pudo convertir en Sudáfrica 2010, anotó cuatro veces en Brasil 2014, sumó uno en Rusia 2018, brilló con siete goles en Qatar 2022 y abrió el Mundial 2026 con un triplete que lo elevó a la cima absoluta.

Detrás quedaron nombres que durante décadas representaron la excelencia del fútbol mundial. El brasileño Ronaldo Nazário aparece con 15 goles, mientras que el alemán Gerd Müller acumuló 14. Más atrás figuran leyendas eternas como Pelé, que convirtió 12 tantos en cuatro Mundiales, y Just Fontaine, autor de 13 goles en una sola edición, la de Suecia 1958.

La magnitud del logro también se entiende por los protagonistas a los que supera. Messi no solamente alcanzó registros históricos: los hizo convivir en una misma carrera. Es campeón del mundo, máximo goleador histórico de la Selección argentina, máximo asistidor, el jugador con más partidos en la historia de los Mundiales y ahora también el máximo artillero de la competencia más importante del fútbol.

Lo extraordinario es que la historia sigue escribiéndose. En su sexto Mundial y después de haber conquistado todos los títulos posibles, Messi continúa encontrando nuevas metas para derribar. Como si el fútbol se negara a despedirse de él.

Por eso el récord trasciende los números. Los 16 goles son apenas una cifra. Lo verdaderamente inmenso es el camino recorrido para alcanzarlos. Un recorrido que comenzó con un chico de Rosario persiguiendo una pelota y que hoy lo encuentra en la cima más alta del deporte.

La historia de los Mundiales tiene nuevo dueño. Y para millones de argentinos, también tiene el rostro de una emoción que parece no terminar nunca.

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VOLVER A EMPEZAR

Aldosivi perdió por 2-1 frente a Racing en el Cilindro de Avellaneda y no le alcanzó para evitar el descenso a la Primera Nacional.

El Tiburón llegaba con la obligación de sumar al menos un punto en el Cilindro y se puso en ventaja en el inicio, pero no pudo sostenerla y terminó perdiendo ante la Academia, dejándolo sin opciones de salir del fondo de la tabla anual.

La Academía, que comenzó perdiendo, terminó ganando por 2 a 1 en su cancha y volvió al triunfo luego de tres encuentros.

Aunque ya sin chances de clasificar a los playoffs, los de Avellaneda se impusieron con goles de Adrián Martínez, a los 24 minutos, e Ignacio Rodríguez, quien marcó de penal a los 60.

Aldosivi se une a Estudiantes de Río Cuarto, que ya había sido sentenciado como el peor de la tabla de los promedios, tras su derrota ante River.

De esta forma, a una fecha del final de la etapa regular se definieron los dos descensos a la Primera Nacional.

Foto TyC Sport

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Amistosos de la Scaloneta

Desde la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) confirmaron las sedes de los amistosos de la Selección Argentina, los primeros tras la despedida de Lionel Messi.

El combinado nacional se medirá ante Uruguay (el viernes 13 de noviembre) y frente a Costa Rica (el martes 17). El juego ante los charrúas se disputará en el estadio Alberto J. Armando, La Bombonera.

Mientras que el duelo ante Costa Rica irá en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba

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‘Dibu’ Martínez sobre su lesión en la mano: ‘Estaba partido a la mitad’

El arquero de la Selección argentina, Emiliano "Dibu" Martínez, realizó una impactante revelación sobre la lesión que sufrió antes del Mundial 2026: "Estaba partido a la mitad".

La pesadilla para Martínez comenzó en la final de la Europa League, competición en la que su anterior equipo, el Aston Villa de Inglaterra, se quedó con el título. "Voy al hospital y me dicen: 'Tenés el dedo quebrado a la mitad'. Me muestra la imagen y pienso que no llego al Mundial", explicó en una entrevista para el programa "Los Edul".

La impactante revelación del “Dibu” Martínez sobre su lesión en la mano: “Estaba partido a la mitad”

En ese momento fue clave el apoyo del director técnico de la Selección argentina, Lionel Scaloni, quien le mandó un mensaje y le aseguró que lo iba a "bancar igual" llegara o no.

De esta manera, Martínez decidió no operarse "y jugar con un yeso de plástico, todo vendado. Y Adidas me hizo un guante especial".

"Yo puedo cerrar esta mano bien y la otra no. Entrenaba con pelotas de vóley antes de Suiza, no podía entrenar normal. Casi perdemos con Egipto y le dije a Martín Tocalli 'entrenemos normal, pelota normal'", continuó Martínez.

Además, recordó: "Termina el Mundial, me fui de vacaciones y me dolía. Me hago la placa y el dedo estaba partido a la mitad. Algún día necesito una operación para tener menos dolor, yo todavía sigo jugando con dolor".

A su vez, detalló cuánto lo condicionó esta situación durante el Mundial: "Diez. Hasta antes de Argelia me tiraba con un brazo, era un zombie. Apoyaba la mano en el piso y era ver las estrellas. Lo de la mandíbula al lado de lo del dedo es un uno de lo mal que la pasé".

Por último, contó que "en la concentración lloraba porque tenía el dedo que parecía una morcilla. Si alguna pelota me hubiera pegado más en la punta, me explotaba el dedo completo. En cada pelota que venía, yo pedía que no se me zafara el dedo".

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