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EEUU

DE VUELTA A CASA

10 de abril de 2026

El regreso a la Tierra podría ser la parte más peligrosa de la misión Artemis II. Tras un exitoso vuelo alrededor de la Luna, los astronautas confían en que un escudo térmico imperfecto los protegerá cuando vuelvan a entrar en la atmósfera terrestre.

Sin embargo, los funcionarios de la NASA confían en que, a pesar de las imperfecciones conocidas del escudo térmico, los cuatro astronautas de la misión Artemis II seguirán vivos y cómodos cuando lleguen a la Tierra el viernes por la noche a una velocidad de más de 38.000 kilómetros por hora, con lo que concluiría un viaje de 10 días a la Luna y de regreso.

Los exhaustivos análisis y pruebas del material del escudo térmico “nos hicieron sentir cómodos de que podemos emprender esta misión con mucho margen de sobra”, dijo Jared Isaacman, administrador de la NASA, en una entrevista en enero.

Sin embargo, Charlie Camarda, antiguo astronauta de la NASA y experto en escudos térmicos, afirma que la NASA nunca debería haber lanzado la misión Artemis II. La agencia no comprende lo suficientemente bien las posibilidades de que falle el escudo térmico, dice, y la misión, un éxito hasta ahora, podría acabar con la muerte de los astronautas.

“Voy a rezar para que no ocurra nada”, dijo durante una entrevista unos días antes del lanzamiento de la misión Artemis II.

Su corazonada es que hay un 95 por ciento de posibilidades de que los astronautas regresen sanos y salvos. Pero eso significaría una probabilidad de 1 entre 20 de que ocurra un desastre.

En comparación, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo calcula que la probabilidad aproximada de morir en un accidente de avión comercial es de 1 entre 9 millones.

El meollo del desacuerdo reside en cuánta certeza se necesita cuando es imposible una respuesta definitiva y perfecta.

Durante Artemis I, un vuelo sin astronautas que rodeó la Luna en 2022, la cápsula, conocida como Orión, sobrevivió a la reentrada. Si hubiera habido astronautas a bordo, no habrían notado nada raro.

Pero cuando sacaron la cápsula del océano, el escudo térmico –del mismo diseño que el de la nave de Artemis II– estaba inesperadamente agujereado y le faltaban trozos de tamaño considerable.

A esto le siguieron un par de años de investigaciones. Los funcionarios de la NASA dijeron que su análisis se enfocó en lo que podría ocurrir en el peor de los casos. Esos resultados, junto con los cambios en la trayectoria de reentrada para el regreso de los astronautas a la Tierra durante la misión Artemis II, proporcionan un margen de seguridad significativo, según han dicho.

La tripulación de Artemis II es consciente de los riesgos del vuelo y de cómo los ha abordado la NASA. “De hecho, hemos estado presentes en cada paso de la construcción de la nave espacial”, dijo en septiembre del año pasado Reid Wiseman, comandante de la misión.

Camarda replicó que la NASA aún no comprende la física básica de lo que ocurrió durante la misión Artemis I y, por tanto, no puede decir realmente cuál podría ser el peor escenario posible.

Durante una conferencia de prensa en enero de 2024, Amit Kshatriya, actual administrador asociado de la NASA, dijo que el escudo térmico de Artemis I había experimentado “fenómenos inesperados que debemos asegurarnos de comprender a la perfección”. Pero, dijo, proporcionó “un rendimiento muy bueno desde el punto de vista de la protección térmica”.

La nave Orion regresará la Tierra el viernes por la noche a una velocidad de más de 38.000 kilómetros por hora. (Imagen: GeminiAI)
La nave Orion regresará la Tierra el viernes por la noche a una velocidad de más de 38.000 kilómetros por hora. (Imagen: GeminiAI)

Las fotografías del escudo térmico de Artemis I permanecieron fuera de la vista del público hasta que aparecieron en un informe de la oficina del inspector general de la agencia, un organismo de control independiente, en mayo de 2024.

El escudo térmico está hecho de un material llamado Avcoat, similar al que se utilizó durante el programa Apolo hace más de 50 años. Por su diseño, a medida que absorbe el calor de la reentrada, se carboniza y se quema gradualmente, impidiendo que el calor llegue al resto de la cápsula.

En la investigación del escudo térmico de Artemis I, los ingenieros llegaron a la conclusión de que en el interior de algunas partes del escudo térmico se acumulaban gases y la presión creaba grietas, lo que hacía que trozos de Avcoat se desprendieran repentinamente en lugar de arder de forma lenta y constante.

Para futuras misiones, se modificó la fórmula del Avcoat para hacerlo más poroso y permitir la salida de los gases atrapados en su interior.

Eso dejó el enigma de qué hacer con Artemis II.

Para esta misión, el escudo térmico, que utiliza la fórmula original, ya estaba acabado y fijado a la cápsula Orión. Sustituir el escudo o la cápsula entera habría retrasado el lanzamiento.

En su lugar, los ingenieros de la NASA llegaron a la conclusión de que una trayectoria de reentrada más pronunciada y corta minimizaría el tiempo durante el cual el vehículo experimentaría altas temperaturas, y eso ayudaría a mantener a salvo a los astronautas.

Dan Rasky, un ingeniero de escudos térmicos que se jubiló de la NASA en diciembre, comparte la objeción de Camarda a esta decisión.

“Permíteme que te haga una analogía”, dijo. “Si vas conduciendo por la autopista y empiezan a desprenderse trozos de uno de tus neumáticos, ¿sigues conduciendo y esperas que no pase nada? ¿O te detienes y cambias el neumático porque te preocupa que se reviente?”.

La decisión de lanzar la misión Artemis II tal como está, sin cambiar el escudo térmico, “no fue prudente”, dijo. “De hecho, es temeraria”.

Si el escudo térmico de Artemis II funciona tan bien como el que se utilizó en Artemis I, los astronautas amerizarán en el Pacífico sin problemas.

Pero la situación suscita ecos incómodos de dos de los peores días de la NASA: el 28 de enero de 1986, cuando el transbordador espacial Challenger se partió 73 segundos después del lanzamiento, y el 1 de febrero de 2003, cuando el transbordador Columbia se desintegró al regresar de la órbita.

Tanto en el caso del Challenger como en el del Columbia, se habían producido señales de advertencia durante vuelos anteriores de los transbordadores. Pero los administradores se tranquilizaron erróneamente por el hecho de que las misiones anteriores habían continuado sin contratiempos, en lugar de actuar con urgencia para solucionar los problemas que más tarde provocaron la muerte de los astronautas del Challenger y el Columbia.

Ahora, la pregunta clave para la misión Artemis II y su escudo térmico imperfecto: ¿podrían formarse grietas y propagarse a un ritmo catastrófico?

Simular el flujo hipersónico de las moléculas de aire alrededor de la parte inferior de una cápsula espacial pone a prueba a la más veloz de las computadoras. En el caso de los escudos térmicos, también hay que tener en cuenta otros fenómenos complejos: el flujo de calor creado por la compresión de las moléculas de aire y el difícil proceso de predecir cómo se forman y propagan las grietas en Avcoat, que a veces es repentino.

“Lo que yo haría es tomarme un tiempo para dar un paso atrás”, dijo Camarda. “Formaría un equipo para desarrollar una verdadera capacidad de análisis”, que incorporara toda la física subyacente.

En la imagen, proporcionada por la NASA, la tripulación de Artemis II, de derecha a izquierda, desde la parte superior izquierda, la especialista de misión Christina Koch, el especialista de misión Jeremy Hansen, el comandante Reid Wiseman, y el piloto Victor Glover posan con visores de eclipse durante un sobrevuelo lunar, el lunes 6 de abril de 2026. (NASA vía AP)
En la imagen, la tripulación de Artemis II, de der a izq, desde la parte superior izquierda Christina Koch, Jeremy Hansen, el comandante Reid Wiseman, y Victor Glover posan con visores de eclipse durante un sobrevuelo lunar, el lunes 6 de abril de 2026. (NASA vía AP)

Eso no es lo que ha hecho la NASA, dijo Danny Olivas, otro exastronauta de la NASA y científico experto en las propiedades de los materiales.

“Charlie tiene razón al cien por ciento”, dijo Olivas. “No tenemos un modelo basado en la física para esto. Es impracticable y casi imposible por la forma en que se comporta este material”.

Pero a Olivas, quien dijo que al principio había tenido dudas sobre el lanzamiento de Artemis II con una imperfección conocida, el análisis que realizó la NASA terminó tranquilizándolo.

A diferencia de Camarda, Olivas fue contratado por la NASA para realizar una revisión técnica independiente de la investigación de la agencia espacial, y recomendó la creación de un grupo más amplio de expertos externos, cosa que hizo la agencia.

Olivas dijo que las simulaciones de la NASA suponían que si la temperatura aumentaba hasta un determinado nivel en el interior de uno de los bloques de Avcoat, este se agrietaría, y que si se agrietaba, una capa de Avcoat se desprendería de todo el bloque. Esto crearía una cavidad en la que se aceleraría el calentamiento y se desprendería otra capa.

Incluso con estas suposiciones, que Olivas calificó de “conservadoras”, las reiteradas simulaciones en las que se examinaron diversas variaciones de reentrada demostraron que sobreviviría una parte suficiente del escudo térmico, y también la cápsula.

Un análisis adicional examinó qué ocurriría si se desprendiera un bloque entero de Avcoat. Llegó a la conclusión de que una estructura bajo el escudo térmico hecha de fibra de carbono y titanio mantendría intacta la cabina de la tripulación durante la reentrada.

Dijo que los ingenieros de la NASA se mostraron cooperativos.

“Lo que te diré es que cada vez que hablaba con alguien, tenía al Columbia en mente”, dijo. “Estaban agradecidos de que los presionara. Agradecían que dudara de ellos. Agradecían que los obligara a demostrarlo”.

Dijo que también había intentado ponerse a disposición de cualquier disidente que pudiera haberse sentido temeroso por la dirección de la NASA para plantear sus preocupaciones, y que no había tenido noticias de ninguno.

Eso era muy diferente de la cultura que encontró tras la pérdida del Columbia, dijo Olivas.

En enero, Isaacman invitó a Olivas y a Camarda a un día de presentaciones técnicas en las que los ingenieros de la NASA explicaron sus razones para utilizar el escudo térmico con imperfecciones.

Camarda no estaba convencido. “Definitivamente, la NASA no dispone de datos que demuestren que es seguro”, dijo. “Me di cuenta de que estaban utilizando el mismo pensamiento con puntos flacos y las mismas herramientas de análisis burdas, similares a las del Columbia, similares a las del Challenger”.

Para Olivas, sin embargo, aquella reunión aclaró algunas preocupaciones que le quedaban, y envió un mensaje de texto a Wiseman, en el que le dijo que confiaba en que la NASA había hecho un buen trabajo mitigando el riesgo para la tripulación de la misión Artemis II.

“No se los habría dicho, por respeto a ellos o a la familia, si no lo sintiera así”, dijo Olivas. “Nunca lo habría aprobado por el bien de la NASA”.

Por Kenneth Chang, periodista de ciencia del Times que cubre la NASA y el sistema solar, así como la investigación más cercana a la Tierra.

EEUU

Riesgo país bajó a 570 puntos y acciones suben hasta 7% en Wall Street

A persar de la débil tregua en Medio Oriente, los mercados globales, los principales índices y acciones repuntaron. En ese contexto, los activos argentinos no son ajenos. Los bonos locales que cotizan en el exterior subieron hasta 1,5% en las operaciones de premarket y el riesgo pais cayó 40 puntos y se ubicó en 570 puntos.

En la apertura de la rueda, el indicador que elabora JP Morgan había llegado a las 551 unidades.La última vez que había anotado un valor similar fue el 26 de febrero, dos días antes del inicio de la guerra en Irán, cuando se ubicó en 554 puntos básicos.

En Wall Street, las acciones argentinas treparon por encima de 7%. Las principales subas fueron paraBanco Supervielle (7,4%), Banco Macro (7,1%), BBVA (5,2%) y Grupo Galicia (5%).

La tregua en Medio Oriente fue bien recibida en los mercados globales, donde los principales índices y acciones repuntan. (Foto: AP)
La tregua en Medio Oriente fue bien recibida en los mercados globales, donde los principales índices y acciones repuntan. (Foto: AP)

En cambio, los papeles de las compañías energéticas registraban caídas como Transportadora Gas del Sur (-2,2%), YPF (-1,6%) y Globant (-0,6%).

A nivel local, el índice S&P Merval, de la bolsa porteña, aumentó 1,3% en pesos y 1,7% en dólares, medido al contado con liquidación.

Además, las principales bolsas europeas registraban un repunte luego de las fuertes bajas de la jornada previa ante el últimatum -ahora suspendido por dos semanas- de Donald Trump.

En el mercado cambiario, por su parte, el dólar oficial cotizó a $1410 para la venta en las pantallas del Banco Nación. El tipo de cambio mayorista operó a $1387,50.

El petróleo cayó 13% este miércoles por debajo de US$100, luego del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán por dos semanas que anunció anoche Donald Trump.

El acuerdo incluye dos semanas sin ofensivas y la reapertura del estrecho de Ormuz, un paso marítimo clave por donde transita el 20% del comercio petrolero mundial.

El crudo llegó a operar esta mañana en US$91, un mínimo para el último mes.

El barril Brent se ubicó a US$96. Desde el 28 de febrero, el crudo internacional se movía por encima de los US$110 y había acumulado un alza de más de 50%.

El barril WTI -de referencia en EE.UU .- retrocedió 16% y operaba en torno a los US$96,50.

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EEUU

Trump anunció un alto el fuego con Irán por dos semanas

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un alto el fuego de dos semanas con Irán y aseguró que el acuerdo se enmarca en un avance significativo hacia una negociación de paz en Medio Oriente.

A través de su red social Truth, el mandatario detalló que la decisión fue tomada tras conversaciones con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y el jefe del Ejército de ese país, Asim Munir, quienes solicitaron frenar los ataques.

“Tras conversaciones con el Primer Ministro Shehbaz Sharif y el Mariscal de Campo Asim Munir, en las que me pidieron que detuviera el ataque esta noche contra Irán, y siempre que la República Islámica de Irán acepte la APERTURA COMPLETA, INMEDIATA y SEGURA del Estrecho de Ormuz, accedo a suspender los bombardeos y ataques contra Irán durante dos semanas. ¡Será un alto el fuego bilateral!”, expresó.

Según explicó Trump, la tregua responde a que Estados Unidos ya alcanzó sus objetivos militares iniciales. “El motivo es que ya hemos cumplido y superado todos los objetivos militares y estamos muy avanzados en la negociación de un acuerdo definitivo sobre la paz a largo plazo con Irán y la paz en Oriente Medio”, afirmó.

El mandatario también reveló que Washington recibió una propuesta de diez puntos por parte de Teherán, que considera una base viable para avanzar en las negociaciones. “Estados Unidos e Irán han acordado casi todos los puntos de controversia anteriores, pero dos semanas permitirán finalizar y concretar el acuerdo”, señaló.

En ese marco, Trump se mostró optimista sobre una resolución del conflicto. “En nombre de los Estados Unidos de América, como Presidente, y también en representación de los países de Oriente Medio, es un honor que este problema de larga data esté cerca de resolverse”, concluyó.

La reapertura del estrecho de Ormuz —clave para el comercio energético mundial— aparece como una condición central del entendimiento y un posible punto de inflexión en una crisis que mantuvo en vilo a la comunidad internacional.

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EEUU

Artemis II ya comenzó el retorno a la Tierra

Artemis II ya quedó en la historia de la exploración espacial. La misión de la NASA completó el sobrevuelo lunar con cuatro astronautas a bordo de la nave Orion y rompió el récord de mayor distancia alcanzada por seres humanos respecto de la Tierra.

Además, este lunes a la noche, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen rodearon el satélite y atravesaron su cara oculta, un tramo en el que quedaron aislados de forma programada mientras la Luna bloqueaba la señal con la red terrestre.

Luego de restablecerse el contacto, el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en más de 50 años emprendió su regreso a la Tierra.

Cómo fue el viaje
Después de dos cancelaciones en febrero y marzo, el lanzamiento de la misión Artemis II se concretó con éxito el 1 de abril de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida.

Después del despegue del cohete SLS, la nave Orion fue colocada primero en una órbita elíptica alrededor de la Tierra y luego en una órbita alta para realizar chequeos iniciales del vehículo. En esa fase, la tripulación ejecutó maniobras manuales de proximidad para probar el comportamiento de la nave y validar procedimientos de operación con humanos a bordo. Esa parte fue clave: Artemis II es la primera misión del programa Artemis con astronautas dentro de Orion y la primera con tripulación en el SLS.

El 2 de abril, Orion encendió su motor principal durante aproximadamente seis minutos para abandonar el entorno terrestre e iniciar el viaje hacia la Luna. Ese momento tuvo un peso histórico propio: según la NASA, fue la primera vez desde Apolo 17, en 1972, que seres humanos dejaron la órbita de la Tierra para internarse en el espacio profundo.

En los días siguientes, la nave realizó ajustes de trayectoria y pruebas de sistemas, mientras la tripulación también ensayó operaciones manuales, revisó procedimientos y preparó el tramo de observación lunar.

Por poco más de tres días, los astronautas permanecieron en la trayectoria prevista y realizaron experimentos, trabajos de rutina y comunicaciones a diario con la Tierra. La madrugada del 6 de abril llegó otro punto decisivo. Orion ingresó en la esfera de influencia lunar. En ese punto, la gravedad de la Luna pasó a ejercer más fuerza sobre la nave que la de la Tierra.

Horas después comenzó la ventana de observación del sobrevuelo, durante la cual los astronautas pudieron estudiar objetivos científicos definidos por la NASA, entre ellos la cuenca Orientale y el cráter Hertzsprung, tanto en la cara visible como en sectores de la cara oculta.

Durante esa fase ocurrieron dos de los momentos más emotivos del vuelo: la tripulación pidió bautizar a dos cráteres de reciente formación de la Luna. A uno pidieron llamarlo Integrity, en honor a la nave Orion. Para el otro sugirieron el nombre de Carroll para recordar a la fallecida esposa del comandante de Artemis II, Reid Wiseman.

Después del pedido, los cuatro astronautas se abrazaron entre lágrimas y se guardó un minuto de silencio en el Centro de Control de Misiones de la NASA en Houston.

También en el transcurso de la jornada, Jim Lovell, veterano astronauta de la NASA, y parte de las misiones Apolo 8 y Apolo 13, envió un cálido saludo a la tripulación de Artemis II, que ya se encuentra a solo kilómetros de alcanzar el récord de distancia de la Tierra.

“Hola, Artemis II. Te habla el astronauta del Apolo Jim Lovell. Me enorgullece pasarles esa antorcha a ustedes, mientras rodean la Luna y sientan las bases para misiones a Marte, en beneficio de todos. Es un día histórico y sé que estarán muy ocupados. Pero no olviden disfrutar la vista. Así que, Reid, Victor, Christina y Jeremy, y todos los grandes equipos que los apoyan: buena suerte y buen viaje de parte de todos nosotros aquí, en la querida Tierra”, expresó.


El récord principal de la misión llegó esa misma tarde. A las 14:56, hora de Buenos Aires, Artemis II superó la marca que había dejado Apolo 13 en 1970 como la misión tripulada más alejada de la Tierra al alcanzar los 400.170 km. Orion siguió alejándose hasta alcanzar un máximo de 406.777 km y dejó un nuevo techo para la exploración humana.

Ese récord no fue el único hito. Durante la fase central del sobrevuelo, la nave pasó a una distancia de 6550 km de la superficie de la Luna. Desde esa posición, la tripulación tuvo una vista completa del disco lunar, incluidas regiones cercanas a los polos, algo distinto a la perspectiva de las misiones Apolo, que pasaron mucho más cerca de la superficie. La NASA indicó además que los astronautas podían llegar a ver a simple vista partes de la cara oculta que ningún ser humano había observado antes de esa manera.

Uno de los momentos más delicados y simbólicos de la misión ocurrió al pasar detrás de la Luna. La NASA preveía una pérdida temporal de comunicaciones entre las 19:44 y las 20:25, porque la superficie lunar iba a bloquear las señales de radio entre Orion y la Deep Space Network en la Tierra. Eso fue exactamente lo que ocurrió. Durante ese tramo, la tripulación también presenció un Earthset (ocaso de la Tierra), es decir, el instante en que la Tierra desapareció detrás del horizonte lunar, antes de reaparecer después como Earthrise (amanecer de la Tierra).

Más allá de la carga emocional y del impacto visual del paso por la cara oculta, Artemis II funcionó como un ensayo completo de navegación, soporte de vida, energía, propulsión, control térmico, comunicaciones y trabajo científico en espacio profundo. Ese es el verdadero sentido de la misión: demostrar que Orion y toda la arquitectura de Artemis pueden sostener un viaje tripulado y de estas características con seguridad y sentar las bases para misiones posteriores.

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