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Artemis II ya comenzó el retorno a la Tierra
7 de abril de 2026
Artemis II ya quedó en la historia de la exploración espacial. La misión de la NASA completó el sobrevuelo lunar con cuatro astronautas a bordo de la nave Orion y rompió el récord de mayor distancia alcanzada por seres humanos respecto de la Tierra.
Además, este lunes a la noche, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen rodearon el satélite y atravesaron su cara oculta, un tramo en el que quedaron aislados de forma programada mientras la Luna bloqueaba la señal con la red terrestre.
Luego de restablecerse el contacto, el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en más de 50 años emprendió su regreso a la Tierra.
Cómo fue el viaje
Después de dos cancelaciones en febrero y marzo, el lanzamiento de la misión Artemis II se concretó con éxito el 1 de abril de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida.
Después del despegue del cohete SLS, la nave Orion fue colocada primero en una órbita elíptica alrededor de la Tierra y luego en una órbita alta para realizar chequeos iniciales del vehículo. En esa fase, la tripulación ejecutó maniobras manuales de proximidad para probar el comportamiento de la nave y validar procedimientos de operación con humanos a bordo. Esa parte fue clave: Artemis II es la primera misión del programa Artemis con astronautas dentro de Orion y la primera con tripulación en el SLS.
El 2 de abril, Orion encendió su motor principal durante aproximadamente seis minutos para abandonar el entorno terrestre e iniciar el viaje hacia la Luna. Ese momento tuvo un peso histórico propio: según la NASA, fue la primera vez desde Apolo 17, en 1972, que seres humanos dejaron la órbita de la Tierra para internarse en el espacio profundo.
En los días siguientes, la nave realizó ajustes de trayectoria y pruebas de sistemas, mientras la tripulación también ensayó operaciones manuales, revisó procedimientos y preparó el tramo de observación lunar.
Por poco más de tres días, los astronautas permanecieron en la trayectoria prevista y realizaron experimentos, trabajos de rutina y comunicaciones a diario con la Tierra. La madrugada del 6 de abril llegó otro punto decisivo. Orion ingresó en la esfera de influencia lunar. En ese punto, la gravedad de la Luna pasó a ejercer más fuerza sobre la nave que la de la Tierra.
Horas después comenzó la ventana de observación del sobrevuelo, durante la cual los astronautas pudieron estudiar objetivos científicos definidos por la NASA, entre ellos la cuenca Orientale y el cráter Hertzsprung, tanto en la cara visible como en sectores de la cara oculta.
Durante esa fase ocurrieron dos de los momentos más emotivos del vuelo: la tripulación pidió bautizar a dos cráteres de reciente formación de la Luna. A uno pidieron llamarlo Integrity, en honor a la nave Orion. Para el otro sugirieron el nombre de Carroll para recordar a la fallecida esposa del comandante de Artemis II, Reid Wiseman.
Después del pedido, los cuatro astronautas se abrazaron entre lágrimas y se guardó un minuto de silencio en el Centro de Control de Misiones de la NASA en Houston.
También en el transcurso de la jornada, Jim Lovell, veterano astronauta de la NASA, y parte de las misiones Apolo 8 y Apolo 13, envió un cálido saludo a la tripulación de Artemis II, que ya se encuentra a solo kilómetros de alcanzar el récord de distancia de la Tierra.
“Hola, Artemis II. Te habla el astronauta del Apolo Jim Lovell. Me enorgullece pasarles esa antorcha a ustedes, mientras rodean la Luna y sientan las bases para misiones a Marte, en beneficio de todos. Es un día histórico y sé que estarán muy ocupados. Pero no olviden disfrutar la vista. Así que, Reid, Victor, Christina y Jeremy, y todos los grandes equipos que los apoyan: buena suerte y buen viaje de parte de todos nosotros aquí, en la querida Tierra”, expresó.
El récord principal de la misión llegó esa misma tarde. A las 14:56, hora de Buenos Aires, Artemis II superó la marca que había dejado Apolo 13 en 1970 como la misión tripulada más alejada de la Tierra al alcanzar los 400.170 km. Orion siguió alejándose hasta alcanzar un máximo de 406.777 km y dejó un nuevo techo para la exploración humana.
Ese récord no fue el único hito. Durante la fase central del sobrevuelo, la nave pasó a una distancia de 6550 km de la superficie de la Luna. Desde esa posición, la tripulación tuvo una vista completa del disco lunar, incluidas regiones cercanas a los polos, algo distinto a la perspectiva de las misiones Apolo, que pasaron mucho más cerca de la superficie. La NASA indicó además que los astronautas podían llegar a ver a simple vista partes de la cara oculta que ningún ser humano había observado antes de esa manera.
Uno de los momentos más delicados y simbólicos de la misión ocurrió al pasar detrás de la Luna. La NASA preveía una pérdida temporal de comunicaciones entre las 19:44 y las 20:25, porque la superficie lunar iba a bloquear las señales de radio entre Orion y la Deep Space Network en la Tierra. Eso fue exactamente lo que ocurrió. Durante ese tramo, la tripulación también presenció un Earthset (ocaso de la Tierra), es decir, el instante en que la Tierra desapareció detrás del horizonte lunar, antes de reaparecer después como Earthrise (amanecer de la Tierra).
Más allá de la carga emocional y del impacto visual del paso por la cara oculta, Artemis II funcionó como un ensayo completo de navegación, soporte de vida, energía, propulsión, control térmico, comunicaciones y trabajo científico en espacio profundo. Ese es el verdadero sentido de la misión: demostrar que Orion y toda la arquitectura de Artemis pueden sostener un viaje tripulado y de estas características con seguridad y sentar las bases para misiones posteriores.
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La misión Artemis II realizó histórico sobrevuelo lunar
La nave Orión, de la misión Artemis II de la NASA, realizó este lunes por la noche un histórico sobrevuelo lunar antes de iniciar el viaje de regreso a la Tierra. El momento quedó registrado en un video que muestra la superficie del satélite natural durante el acercamiento de la cápsula.
Los astronautas de Artemis II alcanzaron este lunes la distancia más alejada de la Tierra, un récord de 406.771 kilómetros, más que ninguna otra tripulación, y el punto más cercano a la Luna de la misión, unos 6.545 kilómetros (4.067 millas) desde la nave hasta la superficie.
La misión marcó su distancia más próxima a la Luna a las 19:00 horas del este de Estados Unidos (00:00 GMT) y dos minutos después anotó el récord de la mayor distancia en el espacio, ambos hitos mientras pasaba por la cara más oculta del satélite natural en un periodo de 40 minutos en el que se quedó sin comunicaciones.
El astronauta de la NASA, Reid Wiseman, observa la Luna desde una de las ventanillas de la nave espacial Orión. Foto Xinhua/NASA
La cápsula Orión, en la que viajan los astronautas Reid Wiseman, Christina Koch y Victor Glover, de la NASA, y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, había superado horas antes el récord establecido por el Apolo 13, que se alejó a 400.171 kilómetros de nuestro planeta en 1970.
"Artemis II ha alcanzado su máxima distancia desde la Tierra. En la cara lejana de la Luna, a 252.756 millas. Reid, Victor, Christina, y Jeremy han viajado ahora más lejos desde la Tierra que cualquier otro humano en la historia y ahora empiezan su viaje a casa", expuso el administrador de la NASA, Jared Isaacman, en X.
A diferencia del registro de Artemis II, la tripulación del Apolo 13 logró el récord anterior de forma imprevista, después de que sufriera un falló técnico que la obligó a rodear la Luna aprovechando su gravedad para impulsarse de regreso a la Tierra.
EEUU
Trump amenaza con borrar del mapa a Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes en una conferencia de prensa que Irán "podría ser destruido en una noche" y eso podría ocurrir el martes, cuando venza el plazo para que dicho país reabra el estrecho de Ormuz.
En este sentido, el mandatario republicano describió como “improrrogable” la fecha límite de este martes por la noche para que Teherán reabra el estrecho de Ormuz. En caso contrario, ordenará ataques masivos contra infraestructuras clave del país, incluidos puentes y plantas de energía
Por otro lado, Trump aseguró que los iraníes piden a los estadounidenses que sigan bombardeando pese a que “las bombas caen junto a sus casas” porque “quieren libertad”.
“Están dispuestos a sufrir”, ha asegurado cuando una periodista le ha preguntado si bombardear infraestructura civil no es castigar a la población civil por las acciones del régimen. “Ellos quieren eso”, ha aseverado.
Más temprano, Trump calificó como “un paso muy significativo” la propuesta de alto el fuego en la guerra con Irán, aunque consideró que no es suficiente para finalizar el conflicto. Las declaraciones se produjeron en un evento de Pascua en la Casa Blanca, tras la confirmación por parte del gobierno estadounidense de que está en estudio un acuerdo para una tregua de 45 días.
Trump explicó ante la prensa: “Es una propuesta significativa, es un paso muy importante. No es suficiente, pero es un paso muy significativo”. Añadió que las negociaciones continúan y que todavía no se ha tomado una decisión definitiva: “Ellos están negociando ahora. Veremos qué sucede”.
En relación con los ataques estadounidenses, Trump fue consultado sobre la posibilidad de que los bombardeos a infraestructuras civiles, como plantas de energía y puentes, sean considerados crímenes de guerra. El presidente respondió: “No me preocupa… El crimen de guerra es permitir que Irán tenga un arma nuclear”.
Trump reiteró que si depende de él, tomaría control del petróleo iraní, aunque admitió que la opinión pública estadounidense prefiere poner fin a la guerra. “Me quedaría con el petróleo y ganaría mucho dinero”, afirmó.
Trump endureció su postura al asegurar que si Irán no cumple con la reapertura del estrecho de Ormuz, “no tendrán puentes, no tendrán plantas de energía, no tendrán nada”.
El presidente añadió que existen “otras cosas peores” que no detalló ante la prensa. Estas amenazas se sumaron a publicaciones recientes en redes sociales, donde Trump había anunciado ataques contra infraestructura civil iraní y posteriormente retrasó el plazo en un día.
El presidente estadounidense calificó de “insensatos” a quienes se oponen a la guerra con Irán, argumentando que el conflicto tiene como único objetivo impedir que ese país obtenga armas nucleares. “La guerra es por una sola cosa. Irán no puede tener un arma nuclear”, concluyó el mandatario.
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‘¡Vamos a la Luna!’
Con tres estadounidenses y un canadiense a bordo, el cohete de 32 pisos de altura despegó desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA, donde decenas de miles de personas se reunieron para presenciar el inicio de una nueva era.
Un gran número de personas también se detuvo a un costado de los caminos y en playas vecinas, haciendo recordar las misiones del Apolo en las décadas de 1960 y 70. Es el mayor paso de la NASA hasta el momento rumbo a su objetivo de establecer una presencia permanente en la Luna.
El Artemis II despegó desde la misma plataforma de Florida que envió a los exploradores del Apolo a la Luna hace tanto tiempo. Los pocos que siguen con vida aplaudieron la gran aventura de esta nueva generación mientras el cohete Space Launch System (SLS) retumbaba por el cielo, mientras una Luna casi llena los llamaba a unos 400.000 kilómetros (248.000 millas) de distancia.Anuncio
El comandante de Artemis II, Reid Wiseman, exclamó “¡Vamos a la Luna!”, acompañado en la cápsula Orion por el piloto Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen. Fue la tripulación lunar más diversa de la historia, al incluir a la primera mujer, a una persona de color y a un ciudadano extranjero.
Los cuatro formaron corazones con las manos mientras se despedían de sus familiares para subir a la furgoneta que los llevó hasta la plataforma. “Los quiero, chicos”, declaró Glover.
Los astronautas se mantendrán cerca de casa durante las primeras 25 horas de su vuelo de prueba de 10 días, revisando la cápsula mientras orbita alrededor de la Tierra antes de encender el motor principal que los impulsará hacia la Luna.
No harán una escala ni entrarán en órbita lunar como lo hicieron los primeros visitantes lunares del Apolo 8 en la Nochebuena de 1968 mientras leían el Génesis.

Pero están por convertirse en los seres humanos que más se hayan alejado de la Tierra en la historia, cuando su cápsula pase a toda velocidad junto a la Luna y se aleje otros 6.400 kilómetros (4.000 millas) más allá, antes de dar la vuelta y regresar directo a casa para un amerizaje en el océano Pacífico.
Una vez que se hayan establecido en órbita alrededor de la Tierra, los astronautas tienen planeado asumir el control manual de la cápsula y entrenar su manejo alrededor de la etapa superior que se desprendió del cohete, incluso acercándose a menos de 10 metros (33 pies) de distancia.
La NASA quiere saber cómo se comporta el Orion en caso de que falle la función de vuelo automático y los pilotos se vean obligados a tomar el control.
Cuatro días después, durante el sobrevuelo lunar, la Luna se verá del tamaño de una pelota de baloncesto sostenida a la distancia de un brazo. Los astronautas tomarán turnos para asomarse por las ventanas de Orion con cámaras. Si la iluminación es la adecuada, deberían poder observar rasgos nunca antes vistos por el ojo humano. También captarán parte de un eclipse total de sol, colocándose gafas especiales mientras la Luna bloquea brevemente la luz solar desde su perspectiva y se revele la corona.

Han pasado más de tres años desde el Artemis I, la única otra vez que se han lanzado el cohete SLS de la NASA y la cápsula Orion. Sin nadie a bordo, la cápsula del Artemis I carecía de equipo de soporte vital y otros elementos esenciales para la tripulación, como un dispensador de agua y un inodoro .
Estos sistemas hacen su debut espacial en el Artemis II, lo que aumenta el riesgo. Es por eso que la NASA tomó la decisión de esperar todo un día antes de enviar a Wiseman y su tripulación en un viaje de cuatro días hacia la Luna y otros cuatro días de regreso.

“Siempre ha habido mucho en juego con esta misión”, dijo Lori Glaze, de la NASA, antes del lanzamiento. Pero los equipos de misión tienen todavía más “motivación” ahora que la agencia espacial por fin ha acelerado el ritmo de lanzamientos lunares, enfocándose en las operaciones en la superficie —tal como lo anunció recientemente el nuevo administrador de la agencia, Jared Isaacman.
Como la mitad de la población mundial aún no nacía cuando los 12 caminantes lunares de la NASA dejaron sus huellas en el polvo lunar, Artemis ofrece un nuevo comienzo, dijo esta semana la jefa de misiones científicas de la NASA, Nicky Fox.
“Hay mucha gente que no recuerda al Apolo. Hay generaciones que no estaban vivas cuando se lanzó el Apolo. Este es su Apolo”, dijo Fox, quien tenía 4 años cuando el Apolo 17 puso fin a esa era.
Por Marcia Dunn Associated Press

