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Carne: señales de un nuevo equilibrio entre consumo interno y exportación
25 de marzo de 2026
El mercado de la carne bovina atraviesa un punto de inflexión. En el inicio de 2026, los precios alcanzaron máximos históricos en términos reales, tanto en el mostrador como en la hacienda, en un contexto marcado por restricciones de oferta y señales de recomposición del ciclo ganadero. Al mismo tiempo, el escenario internacional presenta precios firmes y una demanda externa que continúa traccionando.
En este marco, surgen algunos interrogantes clave: ¿qué explica el fuerte aumento de precios?, ¿qué rol juegan los factores externos?, ¿está cambiando el equilibrio entre consumo interno y exportaciones?, ¿ha quedado cara la carne en Argentina en perspectiva internacional? y ¿qué puede esperarse hacia adelante? Esta columna busca aportar elementos para responder estas preguntas.
Acerca de la escalada de los precios y sus determinantes
En febrero, el precio de la carne vacuna al consumidor promedió $15.895 por kilo, alcanzando el valor mensual más alto de las últimas dos décadas. En términos reales, se ubicó un 22% por encima del valor que tenía en el mismo mes del 2025 y un 32% más que su valor promedio 2006–2025 ($12.050, a precios constantes).
El encarecimiento en el mostrador resulta consistente con la dinámica del principal costo de producción del sector: el precio de la hacienda en pie. En el mercado de Cañuelas el novillito, categoría que abastece mayoritariamente al consumo interno, promedió $4.745 por kilo vivo, también el registro mensual más elevado de las últimas dos décadas, ubicándose 27% por encima de febrero 2025 y un 43% más que su valor promedio 2006–2025 ($3.318 por kilo, a precios constantes).

La fuerte revalorización de la hacienda y, en consecuencia, de la carne está asociada a un fenómeno de escasez, que se manifiesta tanto a nivel externo como en el mercado local.
En el plano internacional, se observa un encarecimiento de la carne, asociado a una menor producción, particularmente en algunos países exportadores relevantes, en un contexto en el que la demanda, si bien sufrirá el impacto de precios más elevados, se mantendría en niveles relativamente altos. Este fenómeno es especialmente visible en países desarrollados, donde la capacidad de absorción del encarecimiento es mayor.
A este escenario externo favorable para un país exportador se suma, en el ámbito local, un incipiente ciclo de retención de animales, tanto de hembras como de machos (kilos). Este comportamiento refleja una mejora en las expectativas del sector, vinculada a factores varios, entre ellos, un entorno de política económica más previsible y, en particular, a una política sectorial más neutral, con menor intervención directa sobre los mercados. Este cambio contrasta con etapas previas, con la excepción del período 2015–2019, caracterizadas por un sesgo anti-exportador y por la utilización de distintos instrumentos orientados a expandir artificialmente la oferta al mercado interno, con el objetivo de contener los precios en el corto plazo (ver ¿Alcanza con buenos precios para que la ganadería despegue?).
Para cerrar este apartado, cabe señalar que los precios de la hacienda se estabilizaron durante el mes de marzo. Este comportamiento sugiere que el mercado podría haber alcanzado un nivel de equilibrio transitorio, en el que nuevas subas resultan más difíciles de convalidar y no puede descartarse alguna corrección en el corto plazo. En este sentido, es probable que los valores máximos de la hacienda, al menos en la primera mitad del año, se hayan observado en los meses iniciales.
El contexto externo
El mercado internacional de la carne bovina atraviesa actualmente un escenario de precios firmes, en un contexto caracterizado por restricciones del lado de la oferta y una demanda que se mantiene sostenida. En este marco, los niveles que muestran los precios internacionales constituyen, al menos por este canal, un factor que favorece la orientación exportadora del sector (la decisión final de cuanto volumen destinar al mercado externo dependerá también de otros determinantes, tales como el tipo de cambio real, los derechos de exportación y el precio local de la hacienda).

Los precios FOB de exportación de tres de los principales proveedores globales de carne bovina (Estados Unidos, Brasil y Australia) muestran una tendencia alcista entre 2023 y 2025, con valores en los primeros meses de 2026 que se ubican por encima del promedio del año previo. Esta dinámica refleja un mercado tensionado, donde la disponibilidad global de carne comienza a ajustarse.
En materia de producción, las proyecciones del USDA anticipan un cambio relevante en 2026, con una caída en la oferta de los principales productores y exportadores, luego de varios años de expansión global. En particular, se destaca la contracción proyectada en Brasil (-5,3%), la más significativa entre los grandes actores del mercado, asociada al ciclo ganadero y a una fase de recomposición del rodeo tras años de elevada faena. Este ajuste se combina con caídas en otros países relevantes, como Estados Unidos, la Unión Europea, Australia y Argentina, lo que lleva a una reducción agregada de la producción en el conjunto de países que lideran el mercado. Dado el peso de estos actores en el comercio internacional, la menor disponibilidad de carne exportable constituye un factor central para explicar el nivel elevado de los precios internacionales.

Por el lado de la demanda, China continúa desempeñando un rol determinante en el mercado global. En los últimos años, este país se consolidó como el principal importador mundial de carne bovina, concentrando cerca de un tercio de las compras internacionales. Los datos del primer bimestre de 2026 muestran un fuerte crecimiento interanual de las importaciones, alcanzando niveles récord para ese período, lo que contribuye a reforzar la presión sobre el mercado internacional en un contexto de oferta restringida.

Sin embargo, lo sucedido en lo que va del año en China debe interpretarse con cautela, a la luz de un cambio reciente en la política comercial del país. Debe recordarse que, a partir de enero de 2026, el gobierno chino implementó un nuevo régimen de importaciones basado en cuotas (tariff-rate quotas), con el objetivo de proteger su producción doméstica. Bajo este esquema, se estableció un cupo total, con asignaciones por país, y se dispuso la aplicación de un arancel adicional elevado para las importaciones que excedan dichos límites. Este sistema introduce un fuerte incentivo a concentrar los envíos en los primeros meses del año, dado que las importaciones que ingresan antes de agotarse los cupos enfrentan una carga arancelaria significativamente menor. De este modo, el elevado nivel de compras observado en el primer bimestre podría responder, al menos en parte, a un adelantamiento de importaciones por parte de los operadores.
En este contexto, el USDA proyecta que las importaciones totales de China podrían ubicarse levemente por debajo de las del año anterior hacia el cierre de 2026 (-2%), con una dinámica intra-anual que apunta a ser muy distinta, con un fuerte sesgo hacia el primer semestre. Esta combinación de factores, demanda china aún elevada en el corto plazo y restricciones del lado de la oferta global, contribuye a sostener un escenario de precios firmes en el mercado internacional de carne bovina.
En síntesis, el mercado global se encuentra atravesado por una tensión entre una oferta que comienza a contraerse, producto del ciclo ganadero en los principales exportadores, y una demanda que, si bien probablemente se modere en la segunda mitad del año (por lo antes comentado respecto de China y el efecto de la propia suba de los precios internacionales), se mantiene elevada y firme en el corto plazo.
Lo que paga el consumidor local en perspectiva internacional
Luego de los últimos aumentos observados en el mercado local, surge un interrogante planteado en el arranque de esta columna: ¿ha quedado cara la carne en Argentina?
A los efectos de disponer de una respuesta indicativa (no perfecta), se realizó un relevamiento de precios finales de cortes seleccionados de carne bovina en distintos países del mundo. Para ello, se tomaron como referencia tres cortes representativos del cuarto trasero, cuadrada, bola de lomo y nalga en la nomenclatura argentina, reconociendo que estos cortes reciben denominaciones distintas según países, aunque son comparables en términos de ubicación anatómica y características.
En cuanto a la muestra de países, se priorizó la inclusión de economías productoras y exportadoras de carne bovina, con el objetivo de asegurar una comparación más homogénea en términos de estructura productiva y formación de precios. La principal excepción es Chile que, si bien es un importador neto de carne, se incorpora al análisis por tratarse de una economía abierta y geográficamente cercana, lo que permite enriquecer la comparación y aportar una referencia adicional relevante para la región.
Respecto de las fuentes de información, se trató de priorizar estadísticas oficiales (precios publicados por organismos públicos, generalmente asociados a relevamientos para monitorear el costo de vida), y en los casos en que no se logró dar con éstas, se procedió a relevar precios on line en supermercados.
Como era de esperar, los resultados muestran una clara segmentación entre países. En el extremo superior se ubican las economías desarrolladas, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, con precios medios de los cortes bovinos seleccionados que oscilan entre aproximadamente 18 y 22 USD/kg. En un nivel intermedio aparecen Chile y Argentina, con valores en torno a 13–14 USD/kg, mientras que el bloque de precios más bajos está conformado por Uruguay, Paraguay y Brasil, con registros entre 9 y 11 USD/kg. En este contexto, Argentina se posiciona en la mitad de la tabla, con un nivel de precios inferior al de los países desarrollados pero superior al de otros exportadores relevantes de la región.

A priori, los precios finales de la carne bovina deben diferir entre países, y ser más elevados en economías desarrolladas que en economías en desarrollo, tal como lo muestra el relevamiento. Una primera explicación radica en los diferenciales de costos internos, en particular en los servicios no transables. En los países de mayor ingreso, la mayor productividad en los sectores transables se traduce en salarios reales más altos y, por esa vía, en mayores costos de comercialización, logística, cadena de frío y alquileres, en línea con el efecto conocido como “Balassa-Samuelson”. Dado que estos componentes representan una proporción significativa del precio final al consumidor, tienden a empujar al alza los valores en dólares de la carne en dichos mercados. En un gráfico adjunto puede apreciarse la elevada correlación entre los precios de la carne bovina y el nivel de ingreso promedio por habitante de cada país (ajustado por diferencias de precios entre países).

Otros dos factores que pueden generar diferencias de precios finales son la carga impositiva y el grado de formalización de los canales comerciales. Los impuestos al consumo, como el IVA, Ingresos Brutos o los impuestos a las ventas minoristas o finales, pueden incrementar de manera directa el precio final, con variaciones entre países. También importante es la estructura del canal minorista: en mercados altamente formalizados, con mayores exigencias regulatorias, sanitarias y fiscales, los costos operativos son más elevados y se trasladan al consumidor. En contraste, en economías con mayor presencia de canales informales o menor carga efectiva, los precios pueden resultar más bajos en términos comparados.
Otro factor determinante es el precio de la hacienda, principal insumo en la formación del precio de la carne. En América del Sur, los sistemas productivos suelen presentar estructuralmente costos más bajos, asociados a disponibilidad de tierra, producción pastoril y menores costos laborales, lo que se refleja en precios del ganado inferiores a los observados en países como Estados Unidos o Canadá.
Asimismo, las políticas comerciales inciden sobre los precios internos. Países con mercados más protegidos o administrados, mediante cuotas y aranceles a la importación, tienden a sostener precios domésticos más elevados al limitar la competencia externa. Por el contrario, en economías más abiertas, los precios internos tienden a estar más alineados con los valores internacionales, aunque sujetos a la dinámica de la demanda externa.
Otro elemento adicional a considerar es la heterogeneidad en la calidad de la carne bovina entre países, que puede influir de manera significativa en los precios finales. Factores como la genética del rodeo, los sistemas de alimentación (pastoril versus feedlot), la edad de faena, el grado de marmoleo y los estándares sanitarios inciden sobre atributos valorados por el consumidor, como terneza, sabor y consistencia. En este sentido, países como Argentina suelen posicionarse con una calidad percibida elevada en segmentos relevantes del mercado, lo que puede sostener precios relativamente más altos frente a otros exportadores de la región.
El escenario local
En el mercado interno las fuerzas del mercado se están combinando para un equilibrio de mayores precios y menores volúmenes.
El ajuste proviene fundamentalmente del lado de la oferta que, como ya se mencionó viene reduciendo el envío de animales a faena y por ende los volúmenes producidos. En el primer bimestre del año se produjeron 456,7 mil toneladas de carne (res equivalente), que provienen de 1,94 millones de cabezas faenadas y un peso medio promedio de 235 kilos; en relación con el mismo período del año pasado, se trata de un ajuste de volúmenes de 9,1%, que descansan en la caída de la faena, dado que el peso medio muestra una leve suba (+2,3% ia). Si en lo que resta del año se mantuviese un ajuste de volúmenes como los del primer bimestre, la producción retrocedería en 285 mil toneladas, una cifra muy significativa en términos del abastecimiento al mercado interno (2,3 millones de toneladas en 2025) y/o el flujo de exportaciones (830 mil toneladas). Si, por el contrario, el flujo de animales enviados a faena comienza a repuntar en los próximos meses, ya sea porque el ciclo de retención de hembras pierde fuerzas y/o los machos en ciclos de engorde más largo empiezan a llegar al mercado con más fluidez, la producción empezaría a acercarse a los niveles de 2025, reduciéndose la tasa de ajuste antes comentada.
Nótese que el porcentaje de hembras faenadas sigue siendo relativamente alto (47,7%), pero la cantidad de hembras enviadas a faena sí ha bajado significativamente; las 925 mil cabezas de este año se ubican un 9% abajo del flujo del 2025 (1,01 millones). Lo que sucede es que también se viene contrayendo fuerte el flujo de machos faenados, de las 1,16 millones de cabezas en el primer bimestre del 2025 a las 1,02 millones de este año (-12,7% ia.). En un contexto de disponibilidad de pasto en distintas regiones productoras y, fundamentalmente, de una buena relación de conversión económica de kilos de alimento a kilos de carne, los períodos de recría y engorde de los machos se han estirado en el ciclo actual, lo que deriva en un menor flujo de animales faenados.

Se puede proyectar el flujo de carne bovina que podría llegar al mercado interno según distintos escenarios de producción y exportaciones. Debe recordarse que en el primer bimestre la producción de carne bovina cayó 9% interanual y que las exportaciones crecieron un 5% respecto mismo período del 2025. A partir de estas referencias se consideran tres escenarios de producción para todo el año (-9% ia., -5% y -1%), y tres escenarios de exportaciones (+2% ia., +4% y +6%). En términos de lo sucedido en lo que va del 2026, los escenarios suponen que, en el peor de los casos, la producción seguiría cayendo al mismo ritmo, mientras que en el mejor de los casos habría una importante desaceleración de la caída para cerrar el año casi en paridad al 2025. En exportaciones los tres escenarios son expansivos, aunque el mejor caso no prevé un aumento muy superior al observado en el primer bimestre (+6% versus +5%).

De seguir todo como en el primer bimestre, el ajuste de volúmenes enviados al mercado interno sería muy fuerte, cercano al 13%, que en términos por habitante implicaría una disponibilidad media de unos 43,0 kilos, entre 6 y 7 kilos menos que en el 2025 (49,4 kilos). En un escenario moderado de caída de producción (-5% ia), el ajuste en el mercado interno se reduce, aunque implicaría resignar en promedio unos 4 kilos aproximadamente de consumo de carne bovina por habitante.

Finalmente, si en el segundo semestre se observa una recuperación productiva, que cuasi compense el ajuste de la primera mitad del año, el consumo interno podría estar cerrando el año en 48 kilos promedio por habitante, solo 1 kilo por debajo del nivel 2025.

Reflexiones finales
Luego de un arranque de año marcado por fuertes subas, el mercado de la carne bovina comienza a mostrar señales de estabilización. La reciente pausa en el precio de la hacienda sugiere la aparición de ciertos límites, tanto por el lado del consumidor, con menor capacidad de convalidar nuevos aumentos, como por el lado del sector exportador, cuya ecuación económica se ve exigida ante valores récord de la materia prima en dólares.
En el plano local, la dinámica actual está fuertemente condicionada por factores de oferta. La retención de animales, en particular de hembras, constituye una señal de recomposición de los stocks ganaderos y de apuesta por la actividad. Este proceso es, en esencia, la única vía sostenible para incrementar la producción de carne en el mediano plazo. Sin embargo, implica una restricción transitoria de la oferta disponible, lo que introduce una tensión de corto plazo entre consumo interno y exportaciones.
En este sentido, el dilema entre mercado interno y mercado externo debe interpretarse como un fenómeno típicamente cíclico. En el corto plazo, una mayor orientación exportadora en un contexto de oferta restringida tiende a traducirse en menor disponibilidad local. No obstante, si el proceso de retención se consolida y deriva en una expansión del stock ganadero, este trade-off tiende a diluirse en el tiempo, permitiendo un crecimiento simultáneo de ambos destinos.
El contexto internacional, por su parte, continúa ofreciendo condiciones favorables, con precios elevados y relativamente firmes y una demanda externa que, si bien podría moderarse en la segunda mitad del año, se mantiene elevada en el corto plazo. Esto refuerza los incentivos a la producción y a la inversión en el sector.
Un elemento relevante del escenario actual es el rol de la política económica. A diferencia de episodios previos, el gobierno ha optado por no intervenir en el mercado de carnes ni restringir las exportaciones, aun en un contexto de suba de precios y de impacto negativo sobre las metas de inflación. Esta mayor previsibilidad y neutralidad regulatoria constituye una señal importante para el sector, que parece estar respondiendo con decisiones consistentes con un horizonte de más largo plazo, como lo evidencia la retención de vientres y la extensión de los ciclos productivos.
En términos de precios, si bien la carne vacuna se ubica actualmente en niveles elevados respecto de su propia historia, la comparación internacional muestra que Argentina continúa posicionándose por debajo de los valores observados en economías desarrolladas y en línea con su nivel de ingresos. Esto sugiere que, en un escenario de mayor integración comercial, los precios internos tenderán a reflejar crecientemente las condiciones del mercado global.
En perspectiva, el mercado de la carne bovina en Argentina podría estar transitando una transición hacia un nuevo equilibrio, caracterizado por una mayor inserción internacional, una oferta en proceso de recomposición y un consumo interno que tenderá a ajustarse, al menos en el corto plazo. En este contexto, es esperable una reducción del consumo per cápita de carne bovina, especialmente si se sostienen las condiciones actuales de retención y expansión de exportaciones.
Finalmente, este proceso también puede consolidar un cambio estructural en los patrones de consumo. La mayor competencia por la carne bovina, tanto a nivel local como internacional, junto con la evolución de los precios relativos, tenderá a impulsar una mayor diversificación hacia otras proteínas animales, particularmente carne porcina, que cuenta con una oferta abundante y costos de producción más bajos. Este desplazamiento, lejos de ser coyuntural, podría marcar una tendencia de mediano y largo plazo en la dieta de los consumidores.
Por Juan Manuel Garzón / Franco Artusso de Fundación Mediterránea, presidida por María Pía Astori.
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‘Sería un error cambiar la naturaleza de las cooperativas’
En el marco de la tradicional reunión de Consejo de Administración de CONINAGRO presidida por Lucas Magnano, se trabajaron temas de agenda de la institución junto a informes económicos y de otras áreas de la entidad.

Además, el Presidente comentó sobre temas relacionados a la agenda y la participación en una nueva edición del Congreso APRESID, en donde dialogó con los medios de comunicación sobre temas cooperativos, entre otros y mencionó: 'Sería un error cambiar la naturaleza de las cooperativas. Ellas, en cabeza de los dueños, son quienes tributan por lo tanto ya pagan ganancias'.
Previo a la reunión de Consejo, se realizó el tradicional pre consejo, el cual contó con la presencia del senador nacional Francisco Manuel Paoltroni, empresario y productor agropecuario de la provincia de Formosa.El legislador nacional se expresó sobre la situación actual del Congreso y el campo en estos días:
“Primero quiero felicitar a Coninagro por este espacio y por esta mesa que hoy me recibió, con representación de muchísimas provincias y actividades productivas. Creo que es un gran reflejo de lo que hoy es el sector agroindustrial de la Argentina, y un ejemplo a imitar. Con respecto de la agenda, en lo que viene tenemos por delante la aprobación de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que pone orden al tema de las ocupaciones ilegales y acelera los procesos de desalojo. También la venta de tierras a extranjeros se flexibiliza en parte; por ahí, no todo lo que hubiésemos querido, como manda nuestra constitución, pero ya es un paso hacia adelante.”

El Senador también comentó que se derogará la ley del fuego que terminaba por comprometer a los propietarios y generaba también un gran daño en este sentido. Además, remarcó 'El gobierno sigue avanzando con un montón de tratados de libre comercio, como negociaciones de apertura de nuevos mercados permanentemente. Esto se ve reflejado día a día en el trabajo de Cancillería'.
Por otra parte, Paoltroni realizó un análisis de lo que viene de cara al futuro en el Congreso, pensando ya en el próximo año de elecciones 'Sin duda quedan muchísimos desafíos más por delante. Se aproxima un año electoral, como todos sabemos, los años electorales se frena un poco la actividad legislativa, pero podemos y esperamos poder aprobar de acá a fin de año varias de de las leyes que que todavía están pendiente, el súper RIGI, la ley hojarasca, la reforma del Banco Central, que además sigue ordenando la macroeconomía. El ordenamiento de las cuentas públicas que viene haciendo este gobierno, sin duda, sientan las bases para el desarrollo. El acomodamiento al crédito, creo que es una gran materia pendiente, y esta reforma del central va a ayudar mucho a eso. Vemos cómo el riesgo país viene cediendo, cómo vienen ajustándose las tasas de interés. Incluso, también ya se ven beneficiadas las provincias con el acceso al crédito internacional' aseguró.
Por último, el legislador nacional se refirió a la situación particular de las cooperativas y comentó: 'Bueno, la verdad que no tenía conocimiento de este proyecto de ley porque todavía no había llegado al Senado, de lo poco que me pude interiorizar hoy, considero que el sistema cooperativo ha sido el primer RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) de la historia argentina, y creo que ese es un muy buen ejemplo de todo lo que pudieron progresar y prosperar con esta figura jurídica de las cooperativas, gracias a tener algún diferencial en materia impositiva'.
Además, aseguró que el debate debe darse 'Creo que hay que debatirlo, hay que rever; no tengo dudas de que con este gobierno se puede conversar y buscar las mejores, salidas y sobre todo, creo que el objetivo en el mediano y largo plazo, el presidente ya lo ha dicho, todo el resto de la economía debe converger al RIGI, o sea, la intención es ir logrando crecimiento económico que nos permita mes a mes, año a año, poder ir bajando impuestos. Así que no tengo dudas de que ese es el sentido de este de este plan económico del gobierno', concluyó Paoltroni.
Informe Coninagro
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Productores proponen administrar los caminos rurales
La Sociedad Rural de 9 de Julio presentó un proyecto a los bloques de concejales de ese distrito bonaerense para crear una Comisión Vial para la gestión de los caminos rurales. Estaría integrada por representantes de entidades agropecuarias y chacareros, la Cámara de Comercio local y funcionarios municipales, para administrar las obras viales y la red hidráulica rural del partido.
Para eso, el proyecto contempla la gestión del 85% de lo recaudado por el gobierno municipal del concepto de tasa vial y el 100% de los fondos provinciales asignados al partido para obras, informó La Nueva.
El presidente de la Sociedad Rural de 9 de Julio, Hugo Enriquez, comentó que la presentación se desprende de un trabajo de cinco meses en donde se recolectó información de municipios en donde se llevaron a cabo proyectos similares, como Trenque Lauquen y Benito Juárez, y se lo adaptó a las necesidades locales.
“La idea es crear comisión de trabajo conformada por los productores, representados por las entidades, con un gerente técnico a cargo elegido por concurso y que esa comisión determine los fondos y ejecución de obras de toda la parte hidráulica y vial del partido, independientemente del municipio, con los fondos de la tasa vial y los afectados de la provincia a la parte vial”, agregó Enriquez, quien señaló que los concejales se interesaron en el proyecto.
Enrique señaló que “la gente que vive en la ciudad también trabaja en el sector rural de distintas formas y los recursos económicos que genera el campo se vuelcan en la ciudad. Además, dentro del sector rural hay pueblos, escuelas y muchas actividades que dependen de esos caminos”.DIB
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‘Las retenciones deben dejar de existir, por ley y para siempre’
Durante la inauguración oficial de la 138 Exposición Rural de Palermo, el titular de la entidad, Nicolás Pino, protagonizó un fuerte discurso en el que exigió que las retenciones al agro dejen de existir “por ley y para siempre”. Tras recibir al presidente Javier Milei con un cálido abrazo, el dirigente agropecuario destacó los principales logros de la actual administración económica.
Pino subrayó que el sector productivo aportó más de 83.000 millones de dólares al país, divididos en 40.000 millones de la agricultura, 34.000 millones de la ganadería y 11.500 millones de las economías regionales. Además, recordó que desde 2002 el Estado acumuló unos 215.000 millones de dólares por este tributo, aunque ponderó que este Gobierno redujo la recaudación en unos 6.000 millones de dólares, fondos que según el sector se destinaron a reinversión y empleo.
En su alocución, el referente ruralista cuestionó con dureza a gobernadores e intendentes por el peso de los impuestos provinciales y tasas municipales. Denunció la existencia de aduanas internas por cobros al traslado de mercadería entre jurisdicciones y exigió frenar el manejo arbitrario del impuesto sobre los ingresos brutos para incentivar el arraigo rural.
El dirigente valoró los notables logros macroeconómicos, como la baja de la inflación, el equilibrio fiscal, la estabilidad cambiaria y la reducción del riesgo país, remarcando que la actividad genera más de 4 millones de empleos. Sin embargo, alertó sobre el mal estado de los caminos rurales, la necesidad de reactivar trenes y puertos, y reclamó un plan de infraestructura para prevenir inundaciones en la cuenca del Salado.
Hacia el cierre, Nicolás Pino defendió que los servicios ecosistémicos pertenecen legítimamente a la propiedad privada del productor agropecuario.
Sostuvo que en el país no existen los denominados “bienes comunes”, sino únicamente bienes públicos o privados, y concluyó pidiendo confianza en un sector que proyecta una revolución agropecuaria digital basada en tecnología y datos.
Gentileza radio Mitre

